Rincón del Opositor

Las quince leyendas urbanas más difundidas sobre las oposiciones a cuerpos superiores de la Administración

 

LEYENDAS URBANAS DE OPOSITORES
LEYENDAS URBANAS DE OPOSITORES

La crisis económica ha atropellado a una legión de opositores a cuerpos superiores de las Administraciones Públicas que han visto zarandeadas sus expectativas sobre futuras plazas, destinos y retribuciones a lo que se une la incertidumbre de los calendarios de las pruebas y temarios. Los cambios políticos y las modificaciones legislativas en tiempos difíciles amenazan la seguridad jurídica de los opositores y aumentan los rumores y las leyendas urbanas sobre las oposiciones.

De los opositores ante el difícil camino de una oposición puede decirse algo parecido a lo que explica magistralmente Arturo Pérez Reverte, en relación a un erizo que cruza una peligrosa carretera de asfalto, reflexiona: » Sin duda ignoras, chaval, que no estás tan solo como crees estar; porque todas las carreteras y todos los rincones del mundo están llenos de otros pequeñajos como tú: anónimos camaradas que corren el mismo albur, quedan despanzurrados o sobreviven porque no se resignaron a quedarse agazapados viéndolas venir; porque salieron a cazar para su gente, o simplemente a pelear con la vida. Supongo que ahí, en mitad de ese asfalto negro e interminable como la muerte, sudoroso en tu carrera a todo o nada, te sientes miserable y vulnerable. Ojalá supieras que alguien…presenció tu minúscula epopeya, y deseó que llegaras sano y salvo al otro lado«.(«La Carrera del Erizo», en Patente de Corso 1993-1998, Ed.Santillana, ,2001).

Veamos pues, las quince leyendas urbanas o rumores de mayor zumbido en la colmena de los opositores a cuerpos superiores, según la experiencia de Sevach, como opositor felizmente exitoso ( no sin esfuerzo) y como miembro de numerosos Tribunales calificadores de concursos y oposiciones a cuerpos superiores de la Administración ( no siempre justo pero intentándolo).

PRIMERA.- El que la sigue la consigue. Falso. El que la sigue tendrá más probabilidades de obtener la plaza pero nunca la certeza. Un ratoncito que practique incasablemente por un laberinto puede acabar encontrando el queso o puede que jamás los consiga. No es cuestión de repetición sino de repetición unida a un doble factor: la capacidad personal y el azar.

SEGUNDA.- El Tribunal está sólidamente formado por especialistas que dominan el temario. Falso. El Tribunal calificador está formado por miembros del cuerpo a seleccionar así como otros funcionarios de cuerpos superiores, cada uno de los cuales en su día acreditó conocimientos similares a los exigidos, pero el tiempo opera inexorablemente sobre todo funcionario experimentado en una doble vertiente: le dota de mayor intuición y experiencia pero le minora el conocimiento memorístico e intuitivo además de no garantizarse su actualización. Por eso, normalmente un Tribunal calificador efectúa un control negativo, siendo hábil para eliminar a quien dice algo equivocado o derogado, mas que suspender a alguien por lo omitido en su ejercicio.

TERCERA.- Se dice que hubo aspirantes que lo dijeron todo y suspendieron. Posible pero improbable. Primero, el suspendido es indulgente consigo mismo y cruel con el Tribunal. Segundo, alguien puede pensar de sí mismo que en su ejercicio dijo «todo lo que estudió» pero eso no coincide con «todo lo que es exigible». Tercero, No basta con decirlo todo, sino cómo se dice o expone.

CUARTA.- Se dice que hubo quien no estudió nada y aprobó. Mentira. El ser humano utiliza a veces la mentira preventiva: » Diré que no sé nada, que no estudié para que si suspendo nadie me condene, y para que si apruebo, mayor sea mi mérito». Sin embargo, el diseño actual de las oposiciones superiores, normalmente estructurado en tres ejercicios (escrito general, exposición oral de temas extraídos al azar y supuestos prácticos) es garantía de que, salvo el mentalista Anthony Blake, no puede aprobarse por puro azar. La oposición no es una lotería. Y si lo fuere, hay que comprar la práctica totalidad de los billetes. Una cosa es llevar alguna partes del temario flojas o sin estudiar y otra muy distinta afirmar que casualmente el Tribunal preguntó lo que se había estudiado. No se improvisa una oposición.

QUINTA.- Estudiando diez o doce horas diarias tengo prácticamente asegurado el aprobado. Falso. El fruto del estudio, como el descanso mediante el sueño, es más cualitativo que cuantitativo. La oposición no es un sacerdocio. Hay que tener en cuenta la ley de la utilidad marginal decreciente de la economía. Cada hora adicional de esfuerzo reporta un beneficio menos que la hora anterior. El descanso es necesario. Ahora bien, no debe confundirse el descanso con la indisciplina.

SEXTA.- Este año quieren cubrir las plazas o quieren dejarlas vacantes, o quieren dar prioridad a los interinos…o cualquier otro rumor sobre criterios de la voluntad de la Administración sobre el número de aprobados. Falso. La Administración no puede ni debe dar directrices a los Tribunales calificadores ya que la voluntad calificadora es colegiada y fruto de la suma de voluntades individuales. A lo sumo podrá el Presidente del Tribunal tener alguna indicación al respecto, pero se cuidará mucho de transmitirla a los vocales y será muy difícil de materializar. Es algo así como si alguien pensara que los goles del partido de fútbol están decididos según el antojo del Presidente del Club.

SEPTIMA.- El Tribunal sigue a pie juntillas el temario X o el manual Y. Falso. La única obligación del Tribunal es seguir el Programa, tal y como se ha publicado en el Boletín Oficial. El Tribunal no posee una plantilla de respuestas correctas como en el caso de los exámenes tipo test. Ni hay Administración que publique un temario oficial de respuestas. Cada miembro del Tribunal se alza en intérprete del programa sobre lo que debe saberse y sobre lo que se cobija bajo cada epígrafe de cada tema del Programa. Por eso la mejor receta para preparar una oposición es contar con un temario fiable al uso ( de alguna academia, de algún opositor con éxito de promoción anterior, o elaborado artesanalmente por algún compañero…), pero no solo eso. En primer lugar, hay que cotejarlo con otros temarios ( la prudencia lo aconseja, pues la referencia del Tribunal calificador suele ser el nivel de preparación de los restantes aspirantes); en segundo lugar, acometer su actualización (especialmente importante en los temarios jurídicos); y en tercer lugar, adaptar los temas a los esquemas y criterios personales, con el fin de facilitar los trucos y recursos nemotécnicos personales. Mas vale seguir el propio patrón para recordar algo, que estar esclavo del acogido por otra persona.

OCTAVA.- El que no sabe al pie de la letra los artículos de leyes y reglamentos, con su número, así como fechas completas, no aprueba. Falso. No hay que pensar que un Tribunal está formado por personas tan tontas y arrogantes capaces de exigir lo que ellos jamás aprenderían por sí mismos, ni capaces de rechazar un cuadro de Dalí por un borrón. El Tribunal Calificador tiene muy claro lo que es principal y lo que es accesorio.

NOVENA.- El que domina el temario no necesita más. Falso. La superación de una oposición requiere, por un lado, la actualización de los temas y visto el dinamismo del Derecho Administrativo, pues la conveniencia se convierte en necesidad. Y por otro lado, suele haber un examen o supuesto práctico ( etiquetado como «maría» por los aspirantes) el cual depara sorpresas a quienes creen que la teoría lo es todo.

DECIMA.- El Tribunal es exquisitamente objetivo e imparcial. Falso. Resulta prácticamente inevitable que algún miembro del tribunal conozca o esté bajo la influencia de alguien del entorno de algún aspirante ( en mayor medida en ciertos tribunales de selección, tales como de profesorado universitario, cuerpo diplomático o notarías), de igual modo que resulta inevitable que un mismo epígrafe del temario reviste distinta significación y alcance para cada miembro del Tribunal ( un economista y un jurista de las oposiciones al Cuerpo de Administradores Civiles del Estado no tienen la misma percepción de los conceptos y nivel exigible bajo el epígrafe: » Financiación autonómica», por ejemplo).

Ahora bien, ciertamente en las oposiciones a cuerpos superiores la dureza de los temarios ( «el enemigo es el temario, no los otros aspirantes»), el factor de azar de las pruebas (sorteo de temas, selección colegiada de los casos prácticos,etc), la composición colegiada del Tribunal y los mecanismos de abstención y recusación, constituyen garantías suficientes para que esa mínima subjetividad de algunos miembros del Tribunal resulten en la inmensa mayoría de los casos irrelevantes frente a quien domina la materia.

UNDÉCIMA.- Para examinarse en los actuales tiempos no importa el aspecto ni atuendo personal sino exclusivamente los conocimientos. Falso. Nadie tiene obligación de acudir al examen de uniforme, repeinado y atildado. Sin embargo nadie puede ser tan temerario como para pensar que le favorecerá un imperdible en la ceja, unos pantalones rotos y un cabello verdinegro, de igual modo que tampoco favorecerá sorberse los mocos o balancearse frente al Tribunal.
Los psicólogos llaman «efecto de la primera impresión» al carácter determinante y duradero de la primera impresión que nos formamos sobre una persona o situación en el primer minuto. Cualquier información posterior se interpreta en función del juicio sumario inicial. Por eso el opositor es muy libre de considerar su dignidad y libertad insobornables y examinarse con la apariencia externa que le antoje, pero también el Tribunal calificador es muy libre para representarse a tal aspirante como futuro funcionario y en consecuencia, suspenderlo. No hablamos ahora del plano jurídico teórico sobre tal criterio sino desde la esfera pragmática.

DUODÉCIMA.- Sin preparador no se aprueba. Falso. El preparador es un salvavidas. Hace más fácil llegar a la orilla. Pero ni todos los pasajeros del Titanic con salvavidas sobrevivieron ni todos los que carecían de él se ahogaron. García de Enterría no necesitó preparadora para aprobar las oposiciones a letrado del Consejo de Estado pero no parece que haya muchos como él.

DECIMOTERCERA.- Si no se aprueba hay que consolarse pensando que los bufetes buscan captar opositores por su formación. Falso. El aspirante a oposición quiere creer que su esfuerzo no será baldío. Y aunque es cierto que una oposición a cuerpo superior ofrece una formación complementaria y específica distinta y más intensa que la universitaria, lo cierto es que un currículo de fracaso como opositor admite una lectura benéfica o positiva (disciplina y formación, con mal desenlace por causas ajenas al aspirante) o negativa ( si tiene falta de aptitud para la Administración, con mayor razón para el mundo privado).

DECIMOCUARTA.- Si hay injusticias siempre estarán los Tribunales contencioso-administrativos para restablecer la legalidad y objetividad. Incierto. Los tribunales de lo contencioso-administrativo controlan la legalidad y objetividad de la actuación de los tribunales calificadores pero se detienen en la llamada «discrecionalidad técnica» esto es, en el juicio del tribunal sobre los mayores o menores conocimientos de los opositores, aspecto en que no se adentran a corregir ni sustituir (salvo casos de arbitrariedad manifiesta o alejamiento ostensible de las bases de la convocatoria). En otras palabras, los aspectos formales se vigilan con lupa y el aspecto del criterio sobre el mérito y la mayor o menor capacidad queda fuera del control judicial.

DECIMOQUINTA.- Cuando apruebes y seas funcionario, cobrarás mucho, mandarás más y serás feliz. Falso. La felicidad es otra cosa, menos terrenal y más íntima, pero desde luego que un puesto de trabajo estable ayuda, y mucho. Los que toman posesión de un puesto de trabajo tras la oposición, saben o debieran saber que les esperan tiempos difíciles o al menos agridulces. Todo el mundo sabe las tres etapas del funcionario: Sancho el Bravo ( se cree que domina el mundo de la Administración y sabe como corregir los errores), Sancho el Fuerte ( aprende a sobrevivir entre políticos y ciudadanos quejosos, y entre sus propios compañeros) y Sancho Panza ( atesora sabiduría pero se toma la vida con tranquilidad y paciencia).

Puede seros útil este Video sobre los Diez escalones para superar las oposiciones.

En el intento ofrecer las claves para superar las oposiciones, con el fin de intentar ayudar a los indecisos. Al menos las ofrezco desde la experiencia y si ayudan a alguien, estupendo. No es un sermón ni una conferencia de autoayuda, ni una clase de psicología. Meros consejos claros, gratuitos y breves, que al menos no perjudican. Diez escalones para superar las oposiciones: pasen y vean

46 comments on “Las quince leyendas urbanas más difundidas sobre las oposiciones a cuerpos superiores de la Administración

  1. Magnifico y utilísimo post. Pero me pregunto si la gran leyenda urbana, consagrada en la propia Constitucion, es aquélla que dice: » TODOS los empleos públicos se cubrirán por MERITO y CAPACIDAD».

  2. nicolas

    Sevach, sigo su blog habitualmente, y le felicito por sus aportaciones y reflexiones. Ésta, como funcionario de varios cuerpos de la Administración, me ha traído recuerdos de las estapas de oposición… Felicidades! . Un saludo,

  3. Delicioso y acertado como siempre, aunque advierto que en un futuro no muy lejano me meteré un poquito, sólo un poquito, con los habilitados nacionales, auténticos reyes en mi administración. En cualquier caso apunto a que la reseña del erizo de Pérez Reverte supuso una fascinante polémica del colectivo feminista porque el escritor sólo habló de erizos y no de erizas.
    Y como es Navidad, feliz navidad.

  4. nicolas

    Para El Funcionario: soy habilitado estatal, y por supuesto que estaré encantado de leer críticas con nuestro colectivo, porque realmente hay cada pájaro en nuestro «Cuerpo», que a veces me da vergüenza la situación a la que se ha llegado o se ha dejado llegar. Mucho criticar a los políticos, pero los habilitados estatales, a cambio de dinero, se han «prostituido» en muchas ocasiones y nos dejan un trabajo arduo en Ayuntamientos a los que llegamos de nuevas, con toda la ilusión, y con ganas de actuar conforme al principio de legalidad (como no puede ser de otra manera, claro está)

  5. Interesantes y valiosas recomendaciones. En mi caso, atravieso una etapa Rocinante, directo contra los molinos de viento, pero el de arriba es el que manda.

  6. Algunos privilegiados ya escuchamos el otro día un adelanto de este excelente artículo, en formato verbal y analógico, pero aún así Sevach nunca deja de sorprendernos…

  7. ¡Genial, genial y genial!. Me encanta la décima. Por cierto, me sumo al comentario de Atila.

    Hay en juego demasiadas variantes a la hora de tomar parte en una oposición. Es imposible controlarlas todas y, aunque algún opositor lleve el viento a su favor, siempre puede haber algo que desequilibre la balanza, con la nefasta consecuencia de que el que aspira a obtener una plaza se quede sin ella.

  8. Muy bueno. Ahora sólo faltan las 15 recomendaciones para aprobar (aparte de enviar un buen jabugo a los miembros del tribunal 🙂

  9. Contencioso

    Como ex opositor que en su dia tuvo la fortuna de aprobar una de esas (judicatura), no puedo menos que admirar lo acertado de los comentarios de Sevach, a pesar de que él mismo no ha pasado por ese trance exactamente. Buena muestra de que no siempre hay que pasar esa criba para entenderla y valorarla en su justa medida -ni mas, ni menos-.

    Cualquiera que se dedicara a escuchar los corrillos de opositores esperando su turno en los pasillos del Tribunal Supremo podía oír esa y mil leyendas urbanas mas; ninguna de ellas resultó cierta, y aunque la suerte siempre ha sido y será un factor, sigue siendo cierto loq ue decía aquel viejo preparador: «la oposición es una lotería, pero las reglas permiten comprar todos los números»

    He copiado y pegado tus comentarios en un documento que voy a imprimir y guardar. De lo mejorcito y mas atinado que he oído nunca sobre este extraño mundo de las oposiciones.

    P.D. Sevach, tal vez te interesaría aunque fuera por curiosidad científica echar una ojeada a lo que fue la excepción en el mundo anglosajón: Hubo un tiempo en que en Gran Bretaña se tuvo que crear una oposición (nada mas contrario a la mentalidad anglosajona) para cubrir por méritos unos puestos muy solicitados. Los del «servicio civil pactado». Y es interesante, porque a pesar de que ellos defendieron siempre unos sistemas de selección basados exclusivamente en méritos ya existentes, cuando se encontraron con el problema de exceso de oferta para poca demanda, unido a la necesidad de cubrir con gente meritoria e imparcial unos puestos muy relevantes, crearon unas oposiciones al mas puro estilo continental grupo A.

    Saludos

  10. Acertadísimo comentario. Yo he sido opositor durante años y puedo decir que veo perfectamente retratadas situaciones que viví -más bien sentí- y por las que pasé en durante una buena etapa de mi vida.

    Cuento a modo de chascarrillo rápido una situación que se dio en una oposición hace muchos años…a un opositor concreto al que conozco bien.

    Se examinó en Madrid de una oposición de en torno a 200 temas, principalmente de derecho administrativo.

    El primer ejercicio consistía -según me contó- en la redacción durante 3 horas de un tema jurídico general relacionado con una buena parte del temario…Después había que leerlo ante el Tribunal.

    El Tribunal estaba formado por eminentísimos Catedráticos de Universidad y primerísimos espadas del Cuerpo de Funcionarios al que opositaba (de esos que tienen escritos múltiples libros y que pasan más días al año dando conferencias que trabajando)….Los suplentes eran profesores ayudantes de Universidad y recién aprobados funcionarios de ese mismo cuerpo funcionarial.

    Era el último al que le tocaba leer su ejercicio ante el tribunal una fría mañana de invierno…Esperó desde las 9 hasta que pudo leer…El desarrollo de las lecturas iba atrasado…y hacia las 13:30 sale todo el tribunal titular y entra en la sala el suplente…sólo quedaba él por leer…

    El Tribunal titular había estado toda la mañana relajado escuchando a los opositores, haciendo entre ellos algún que otro comentario e incluso leyendo, no creo que el tema general objeto de examen. Sólo suspendieron a un mínimo porcentaje de opositores.

    Los miembros del Tribunal suplente entraron en la sala «totalmente enchufados (como los chicos del Madrid de Juande Ramos)» con todos los sentidos colocados sobre el pobre opositor, cuya prueba fue objeto más que de corrección, de censura o de fiscalización plena…en el empeño de todos y cada uno de aquellos suplentes (hoy alguno primer espada…otros no han tomado aún la alternativa, y ya va siendo hora) en demostrar su extraordinario talento y conocimientos al detectar posibles fallos en la prueba de ese único y desdichado opositor que se había llevado 13 meses enteros encerrado estudiando casi sin ver el sol…y que -os lo digo yo- no había hecho en ningún caso peor examen que alguno/a de sus compañeros/as que leyeron al anterioridad.

  11. Felipe

    Un artículo acertado en la mayoría de sus puntos. Personalmente soy contrario al sistema actual de selección de funcionarios de cuerpos superiores, especialmente por su aspecto memorístico e inhumano, para mí anacrónico hoy en día. Pienso que mucho talento se queda en la calle,en los bufetes y en las empresas. También es cierto que algún sistema objetivo tiene que haber, pero para mí la evaluación de un oral es bastante subjetiva, frente a un test corregido con unas soluciones previas, que pueden incluir casos prácticos y todo tipo de dificultades.

    Estoy de acuerdo especialmente y me parece vergonzoso, en el segundo punto, tribunales donde sólo alguno o algunos de los participantes dominan los temas que salen y esto lo conozco de buena mano.¿cómo va a juzgar el examen de una persona alguien que no sabe de qué va el tema? pues se fijará en la apariencia,en la «forma» en que lo dice y en la «seguridad». Lamentable y subjetivo para el opositor.

    El tercer punto es parte también de la subjetividad del ejercicio oral, ¿qué es lo exigible? ¿acaso alguien va a poder demostrar que lo que decía era lo exigible? Se dice que se valora la forma de exponer. Esto siempre me ha hecho gracia, ¿Acaso una oposición es un ejercicio de marketing donde el mover las manos y mirar al tribunal con cara de dominar el tema y de no decir más porque «el tiempo no me lo permite»? pienso que el cantar un tema es lo más contrario a un ejercicio de oratoria, por el límite temporal y el rigor que exige cantar los textos jurídicos.

    En el punto en que más de acuerdo estoy es en el décimo. Sin entrar ya en el tema de profesores de universidad, donde se podría hacer una estadística con el personal que ha entrado y estaba trabajando ya de algún modo en el Departamento y que diréctamente considero una vergüenza. Yo soy de la teoría de que muchas veces, cuando el río suena, agua lleva. Los procesos selectivos muchas veces van muy pero que muy perfilados, se hacen más o menos fáciles, se hace concurso-oposición para facilitar con un examen fácil que entre quien interesa, en procesos de funcionarización o de consolidación de empleo temporal se baja el listón. Muchas veces hay relaciones claras de amiguismo, compañerismo o similares, entre miembros del tribunal y candidatos, porque el tribunal sea del mismo Ministerio que el candidato o porque sea amigo del preparador. Todas ellas son difícilmente demostrables para el que no está dentro. En oposiciones autonómicas o locales es más fácil este tipo de situaciones en oposiciones con pocas plazas. De esto saben mucho los preparadores con experiencia. También considero que hay academias que cuentan con una información «extra», especialmente en la capital, que otras no tienen, me refiero a saber por dónde van a ir más los tiros de un caso práctico, por ejemplo.

    Éstas son mis reflexiones y mis opiniones, basadas en mi experiencia y por supuesto, sin querer acusar a los tribunales de poco objetivos, ni mucho menos.Considero que al menos la AGE intenta hacerlo lo mejor posible. La mayoría de los miembros hacen perfectamente su trabajo y valoran objetivamente. Sólo quería recalcar la subjetividad de algunas pruebas y los muchos factores que influyen. Desde luego, el que aprueba lo hace por méritos propios, sobre todo en las oposiciones de «pata negra». Pero hay un componente de azar muy alto para el sacrificio que supone estudiarlas y deja en la calle a mucha gente válida, a veces con mucho más talento que el que aprueba, pero menos perseverante o con más facilidad para entrar en el sector privado.

    Felicidades por el artículo! te animo a que escribas otro sobre la provisión de puestos de trabajo, los concursos, las comisiones de servicio, la movilidad geográfica, que es un tema muy jugoso…

  12. Sevach

    Me encantan todos los comentariosq ue habéis incorporado porque unos u otros, se fundamentan bien en la experiencia o bien en la percepción del mundo selectivo, universo que se caracteriza por el relativismo ( según la Administración, según el cuerpo o escala, según el Tribunal, según le va la feria a cada aspirante,etc). De ahí que me he esforzado por exponer unas líneas generales de lo que se cree que son las oposiciones y lo que son en realidad ( de lo que debieran ser, ni hablamos).
    En todo caso, asumo el reto de Felipe de hacer un día próximo algún post similar referido a los concursos de provisión de puestos ( ámbito rico y jugoso, que se presta a la anécdota y al escenario dantesco). E igualmente agradezco a «Contencioso» que me trae a la mente el procedimiento selectivo británico del que hablaré algún día a través del estudio del famoso Parkinson, para delicia de todos.

  13. ciudadana

    Muy ciertas las quince leyendas. Un placer leer tus artículos.

    La más triste, la número 15.

    Un saludo

  14. Al hilo del comentario de Felipe, creo que tiene parte de razón, pero me parece que el diseño de las oposiciones a cuerpos superiores de la Administración con un examen a desarrollar por escrito, un oral, un supuesto práctico y un cuarto examen de idioma, que en algunos casos es más una pantomima que otra cosa, es un buen diseño. Hoy en día mantienen esa estructura oposiciones a cuerpos superiores del Estado como Técnicos de la Seguridad Social y Administradores civiles del Estado. En las Comunidades Autónomas se mantiene una estructura de oposición similar en Castilla y León, Madrid, Asturias, y alguna más. En otras como Andaluía, Comunidad Valenciana, Castilla La Mancha, no hay examen oral, y sí se realiza un examen test. Yo considero que un examen tipo test está bien para otras oposiciones, pero no para cuerpos superiores de la Administración. Las habiliades y los conocimientos que hay que demostrar son distintos. El problema que tenemos en España es que no nos acostumbran a hablar en público ni en el colegio ni en la Universidad. No nos examinan oralmente, y el día que nos toca hacer un examen de ese tipo, se nos viene el mundo encima. La asignatura pendiente en muchos casos es la formación de tribunales selectivos lo más serios, rigurosos y bien formados que sea posible.

  15. muy acertado, excepto en la visión de los competidores. Es muy vanidoso pensar en que un opositor lucha sólo consigo mismo y no contra los demás. Desgraciadamente la copetencia es muy dura y en igualdad de condiciones lo que prima es el azar. Hay que estar preparados para el fracaso.

    Me ha encantado lo de Sancho: has resumido la vida de un funcionario en 2 líneas.

  16. Estoy completamente de acuerdo con todos y cada uno de los puntos.
    Muy acertados.
    Lo que ocurre es que las circunstancias y las leyes cambian, debido a ello yo añadiria una leyenda más:
    En algunos cuerpos, lease TIC, si eres mujer tienes algun puntillo mas. CIERTO.
    ¿para que te crees que ponen el la convocatoria lo siguiente?
    «La presente convocatoria tendrá en cuenta el principio de igualdad
    de trato entre hombres y mujeres por lo que se refiere al acceso
    al empleo»

    Si no fuera por coaccionar, eso no haria falta ponerlo. Seria como poner que «el tribunal no hara distincion de raza o religion». Se entiende que en un estado de derecho es asi y a ningun miembro se le ocurriria discriminar.

    Pero a la vista de los resultados TIC 2007, ¿alguien tiene alguna duda?

    Por si no conoceis el dato, lo he sacado de otro blog y lo pego aqui:
    Aprobados en el test
    Hombres: 149 (67%)
    Mujeres: 72 (33%)

    Aprobados en el de inglés
    Hombres: 111 (65%)
    Mujeres: 61 (35%)

    Aprobados en el tercero
    Hombres: 57 (58%)
    Mujeres: 41 (42%)

    Aprobados en el supuesto
    Hombres: 23 (48%)
    Mujeres: 25 (52%)

    Recapitulando:
    Hombres: 149 –> 111 –> 57 –> 23
    Mujeres: 72 –> 61 –> 41 –> 25

    Después del test, el número de hombres se ha reducido de 149 a 23 (6,5 por plaza), y el de mujeres de 72 a 25 (2,9 por plaza).

    Esto puede significar dos cosas.
    La primera, que salvo en el test, las mujeres son mucho más inteligentes, estudiosas y capaces que los hombres.
    La segunda, que una mano negra ha intervenido vergonzosamente.

    Y esta es la regla que valida la leyenda DECIMOCUARTA: «LAS INJUSTICIAS TE LAS COMES CON PATATAS»

  17. policía local

    No quiero entrar en política, pero si en Madrid un juez casi desconocido está sudando tinta para desarticular una trama de corrupción política a gran escala y todos nos olemos que eso solamente es una parte pequeña del cotarro nacional; es decir que todo hace indicar que en los corrillos políticos hacen chistes del que no «chupa del bote»; el nepotismo no es mas que una uña rota en el cuerpo de un paciente que está siendo atendido en la «sala de grandes quemados» de un hospital, se atenderá esa herida cuando el paciente esté estabilizado, mientras tanto la dejarán sangrar sin siquiera percatarse de ella, aunque por esa pequeña herida están entrando virus que acabarán de infectar todo el cuerpo ( véase la parte del EBEP que pone en mano de «técnicos» el acceso a la función pública; ¿que técnicos, los que entraron de la mano de quien?)

  18. carpe diem

    Soy opositora para judicaturas, y quería dalrle mi enhorabuena a Sevach: LAS HAS CLAVADO!

    No se si estos comentarios en general (y este en particular) llegan a Sevach, pero TENGO UNA PREGUNTA PARA ÉL (y para aquellos que puedan responderla):

    De acuerdo con el RUMOR 13ª, el opositor que no aprueba se consuela pensando que los bufetes buscan opositores por su formación (pensamiento totalmente cierto). Entiendo que según Sevach, un opositor que en su CV indica haber estudiado (3, 4, 5, 6 años…) da una lectura positiva (por demostrar disciplina y formación), pero también negativa (porque «si tiene falta de aptitud para la Administración, con mayor razón para el mundo privado»).

    Dicho esto me gustaría:

    1. que explicase más detalladamente la «lectura negativa». He oído decir el que ha opositado tantos años muestra un perfil para un empleo público (estabilidad, seguridad, conformismo…) completamente incompatible con el perfil que se busca en un bufete privado (superación, …), ¿se refiere a esto su lectura negativa?

    2. Si, en consecuencia y a su juicio, convendría reflejar en un CV dicha dedicación a la oposición… o si por el contrario resulta perjudicial. Porque una cosa esta clara, y es que una de las 2 cosas hay que hacer, o se hace constar o no se hace constar…

    Espero muy intrigada su respuesta!

  19. Sevach

    Estimada comentarista Carpe Diem:

    Como siempre las afirmaciones genéricas sólo cobran valor cuando se aplican a algo concreto. O sea, depende de la casuística. A mi modesto juicio, un opositor a judicaturas puede presentar un “perfil positivo” si::

    a) La relación entre años invertidos y el resultado parcial es aceptable. No es lo mismo alguien que en cinco años no ha aprobado ningún ejercicio que quien en tres años ha aprobado por dos ocasiones el primer ejercicio, por ejemplo.

    b) Además de haber preparado las oposiciones, acompaña alguna explicación circunstancial convincente de no superarlas. Así, tampoco es lo mismo quien explica hándicaps objetivos p.ej. familia en problemas, enfermedades,etc.. E incluso puede ser positiva una explicación que denota madurez ej. “Me di de plazo tres años, pero no puedo imponer ese sacrificio a mi familia, ya que hay pocas plazas y el perfil del opositor es mas memorístico que mi planteamiento de aprendizaje,etc”.

    c) Además de haber preparado las oposiciones, ha empleado su tiempo en formación colateral, aunque sea testimonial, Así, no es lo mismo quien invierte cinco años de sacerdocio como opositor, en dedicación de cuerpo y alma que quien, además justifica que en paralelo, por ejemplo, realizó alguna prácticas en bufetes o publicó algún artículo.

    En todo caso, el sólo planteamiento de emprender una oposición ( y haber invertido dos o más años) en una oposición de gran calado y prestigio, siempre dice mucho a favor de quien acepta el compromiso. Acepta retos y sabe lo que es la disciplina. Además en principio, quien ha preparado judicaturas ( o notarías, etc) al menos ha justificado una reválida de la mayor parte de las disciplinas de la Licenciatura, o sea una especie de Master, sufragado con su propio dinero y esfuerzo ( y como todos los Master no ha precisado superar una prueba, sino que ha acreditado la lectura, el repaso e incluso la brillante técnica de la exposición oral, tan útil en el mundo jurídico privado).

    Por ello, considero que nadie debe ocultar su experiencia como opositor a judicaturas o similares. Al contrario, es una medalla de guerra (que las reciben tanto los soldados del bando vencedor como perdedor). Lo que sí tiene un tinte negativo es el opositor inquieto o ziz-zag, esto es, “preparé judicaturas, luego abogacía del Estado, luego técnico local, luego técnico de la Seguridad Social…”. Aquí, el entrevistador olfatea alguien inseguro del que posiblemente no hay que fiarse como empleado leal y estable.

    En conclusión, yo sí haría constar y con orgullo una experiencia como opositor, aunque vertería un pequeño matiz de distracción p.ej. “ Preparé oposiciones a judicaturas durante X años, con especial atención y dedicación hacia la materia de …Dcho.civil/Mecantil/ Procesal, etc…).

    En fin, es cuanto se me ocurre a bote pronto. Espero haberte sido de ayuda. Suerte.

  20. La verdad es que no es nada reconfortante por muy acertado que sea el post. Es por contra, desincentivador. Especialmente la vida del funcionario Sancho y con la que discrepo. Esas fases no son exclusivas del funcioniario, sino que acompañan a toda persona con el paso del tiempo (La fuerza de la juventud y la tranquilidad del experimentado)

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