Crónicas administrativistas Luchas, triunfos y homenajes del Derecho Público

La Universidad Politécnica de Madrid y Juan Manuel del Valle: un asombroso divorcio

La Universidad Politécnica y Juan Manuel del Valle: la asombrosa destitución como Jefe del Gabinete Jurídico de una leyenda del Derecho Administrativo.

Universidad Politécnica de Madrid La crónica de hoy sale de las venas y bien está porque ayuda a comprender que la Justicia y el Derecho no siempre cabalgan juntos y que hay injusticias frente a las que solo cabe el alarido desgarrado. En este caso, hablaré dejando a un lado la toga, el birrete y las leyes para hablar con las venas abiertas del avatar de un amigo frente a la Administración a la que servía.

Si no está tu padre, hay quien te aconseja; si no tienes pareja, quien te escucha; si no tienes profesor, quien te enseña; si no tienes ideas quien te las sugiere, y si cuestionas este mundo ingrato, quien te enseña el lado divertido de la vida. Todos esos papeles ha jugado en mi vida Juan Manuel del Valle y por eso os invito a leer una sentida pero dura crónica. Que cada uno saque sus conclusiones.

1. De nada sirve que estuviera a tiro de cumplir 30 años en su puesto y universidad y que este fuera el cuarto Rector al que servía en puesto de libre designación, porque no son de contar siquiera los Vicerrectores, Gerentes, Secretarios Generales y Gerentes a los que alivió sus tareas.De su Universidad y de las restantes. Ni las gentes del Ministerio y las Consejerías competentes. Era el decano, el más antiguo en el cargo, de todas las universidades. Si hay que cesarte, te cesan.

Y a Juan Manuel del Valle le han cesado el mismo día que se reincorporaba de superar un cáncer, del que algún médico dice que le vino por la excesiva entrega al trabajo, de ganarle tiempo al sueño para llegar a punto a todo, como llegaba. No sin costes, como se ha podido ver.

2. De nada sirve la excusa de que se había implicado poco en los 301 despidos que el año pasado asolaron al Personal de Administración y Servicios de su Universidad con la coartada de la crisis. Mas bien cumplió la obligación legal de abstenerse en el asunto al tener un hijo implicado en ello, que al despido fue según las reglas fijadas y sin reproche de Juan Manuel, por cierto, que acató con profesional silencio.

3. De nada sirve haber sido el primer responsable de Asesorías Jurídicas de universidades al que los Secretarios Generales rogaron que acudiese a Jerez a contar cómo se organiza este tipo de dependencias en la primera reunión que estos cargos tuvieron en España. De nada haber ido un buen número de veces más a impartir doctrina sobre los problemas que han venido afectando a las Secretarías Generales durante los últimos años. De nada haberlo hecho también y desde antes respecto a las Gerencias. Tampoco ha servido de nada haberlo hecho a los propios Rectores en la Conferencia de Rectores de Universidades Españolas (CRUE). Y a los Defensores Universitarios. Y a los sindicatos. Y a varias Universidades de una en una.

Y en cualquier foro, su incuestionable autoridad jurídica o moral, le llevó a ser llamado para emitir su parecer, como atendido era su criterio jurídico cuando acudía.

Lo sé muy bien porque hemos compartidos miles de «horas de vuelo» en el Derecho y en los foros que sería fatigoso recordarlo.

4. Irrelevante ha sido que nunca quisiera dejar su Universidad para cubrir otros puestos más laureados en otras Administraciones. Los cantos de sirena de otras Universidades, entidades y bufetes no consiguieron arrancarle de su despacho en la Politécnica por su admirable sentido de la lealtad .

5. De nada han servido, ciertamente, tantas publicaciones, conferencias y cursos organizados e impartidos para bruñir gestores universitarios desde la década de los noventa, en tiempos de incertidumbre, en que la Universidad española entraba a asumir una autonomía llena de enigmas jurídicos, que Juan Manuel aclaraba o sorteaba con imaginación y rigor. No hay especialista en la materia que le desconozca ni publicación universitaria seria que no lo cite.
Recuerdo infinidad de ocasiones en que sus palabras calmosas de un plumazo me dejaban asombrado al mostrarme un detalle o enfoque jurídico que zanjaban cuestiones que se me ofrecían insolubles.

6.Tampoco sirve que cuando la CRUE (Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas) apenas asomó tímidamente su cabeza para lanzar un breve comunicado para objetar el entonces naciente proyecto de Ley Orgánica de Universidades, Juan Manuel organizara, coordinara e impulsara un «escuadrón jurídico» de expertos en Derecho Universitario, que llevó a cabo una completa, laboriosa y fructífera crítica  al texto, alguno de cuyas propuestas acabó en la Ley y allí subsiste para mayor gloria y eficacia de la Universidad pública.

De nada, igualmente, que preparara un borrador de texto de Estatutos a dictar en su marco, del cual muchas Universidades tomaron cuenta y razón. O sus contribuciones a las singularidades de la contratación de investigación de la Universidad, o sobre las Fundaciones y entes satélite.

La pluma de Juan Manuel provocaba brisas y vendavales en Universidades y Tribunales.

7. De la misma manera pasó al olvido que elaborara algún borrador de proyecto de Ley de alguna Comunidad Autónoma de desarrollo de la Ley de Universidades. Ni que también hiciera borrador y explicara y ayudara a hacer alguno de los primeros Convenios Colectivos de Personal Docente e Investigador de universidades. De nada tantos consejos impartidos a consultas recibidas desde cualquier lugar sobre la cosa universitaria.Y de tantas ayudas a colegas, en lo profesional y en lo personal.

8. ¡Pobre iluso! No podía servirle cumplir y superar su jornada de trabajo en la universidad que hoy le manda al retiro. Poco podía imaginar que su futuro profesional quedaba en manos de quien hace bien poco fue opositora sin excesiva holgura ante un Tribunal en el que estaba, como en tantos otros de toda España, Juan Manuel. Hay un dicho universitario que refiere que cuando alguien te ataca es porque le hiciste algún favor. Pero a veces, hasta sin motivo. Y es que la generosidad no queda impune.

9. De nada ha servido todo lo dicho y más, que el temple de una persona lo da el número de los que le quieren y admiran, el número de aquellos a los que ha ayudado, de aquellos a los que ha servido.

Y el metro de medir, el objetivo a alcanzar en estos casos y estos sitios era Juan Manuel. Su temple sacó adelante los Cursos de Régimen de Universidades y los Seminarios de Aspectos Jurídicos de la Universidad. Sin olvidar la estructura organizativa que le sucedió, y de la que fue su primer presidente, la pionera Asociación para el Estudio del Derecho Universitario (AEDUN). Que supo dejar que anduviera sola cuando ya podía mantenerse en pie, cuando a cualquiera le tienta el reto de mantenerse, de gozar de los dividendos del éxito.

10. La Universidad Politécnica de Madrid («su» Universidad) se lleva por delante a uno de los suyos, de los que la han construido en los últimos años, para poner a quien le ha empujado a empellones, a quien de él ha aprendido lo que no sabía. Lo que no aprenderá su verdugo es de la gentileza de Juan Manual de irse en silencio a un puesto lejano al que no llegará el olvido, porque hay gente que deja huella.Crónica de Juan Manuel

Pensaba que me quedaba poco para asombrarme de la condición humana y de la capacidad de la administración para ser juguete de personalismos. Me equivoqué.

En fin, lo que digo es cierto y lo sé de primera mano, como testigo de excepción. Los que también lo sabéis, deberíais escribirlo aquí, porque las palabras hacen injustos los silencios. Dilo y que se sepa. Hay gente para la que el olvido es injusticia.

 Y la ignominia con la gente que ha hecho historia en la Universidad, en «su» Universidad, en los libros y en los foros, sembrando amigos por doquier, impone que debamos dejar constancia de nuestra gratitud. Por eso le dedico esta entrada y por eso os invito a plasmar con letra vuestra valiente voz.

 

Del Valle PascualDado que como bien se ha dicho, las «alcaldadas» ni las «Rectoradas» no deben sufrirse en silencio sino bajo luz y taquígrafos, no puedo menos en este singular y doloroso post que incorporar algunas voces externas, que van mas allá del mero comentario ( todos los aportados son sentidos y elocuentes),  como Anexo dinámico a modo de «Muro de lamentaciones».

 A continuación reproduzco literalmente la Carta de Víctor M. Blázquez, profesor de la Universidad Politécnica de Madrid: clara, elegante y valiente.

 » He leído en el Boletín de Febrero del SAP el escrito de J.R.Chaves titulado “Uno de los suyos: destituido Juan Manuel del Valle”. Me consta que todo lo que se dice en él es cierto y que por el contrario los rumores que interesadamente salen de Ramiro de Maeztu son tan falsos como indignantes.

 He criticado en ocasiones algunos dictámenes de Juan Manuel, pública y privadamente, pero reconociendo siempre su elegancia, buenas maneras y dedicación a la UPM. ¡Qué buen vasallo si hubiera buen señor!

 Desgraciadamente hasta en derecho se cumple “el que paga manda” y tanto más cierto si el dinero es público, que es el caso, aunque lo niegue cínicamente el de turno por más que la real actualidad lo desmienta.

 No voy a hablar de ética pues ni está ni se la espera, la desahuciaron hace tiempo ya que de ella no se come e, incluso, es un purgante. Sí en cambio quiero destacar la ausencia absoluta de formas y el inicuo momento elegido para el dislate. ¡Lo que natura no da Salamanca no presta!

 Como epitafio final de esta losa podría ponerse que “de bien nacidos es ser agradecidos”. Ni lo uno ni lo otro.

Qué difícil es sufrirlos, y más en silencio.»

53 comments on “La Universidad Politécnica de Madrid y Juan Manuel del Valle: un asombroso divorcio

  1. ANA CARO

    Hoy quiero repetir aquí lo que ya dije en el foro de AEDUN, en mi condición de Secretaria de su Junta Directiva. Porque Juan Manuel del Valle me duele. Porque se trata de mi Maestro, porque es Amigo, de los que tiene la mayúscula en la palabra y en el fondo. Porque ha compartido y comparte conmigo el sentido de lealtad a lo público, y a la gran comunidad universitaria. Y porque en este hecho sólo se puede percibir, como dijo Cecilio Gómez, que “la ingratitud es sombra, la ingratitud sin duda es el mayor pecado de todos los pecados/ es de todas las armas, el arma más aguda/ es una bruja de faz torva y ceñida que tiene por morada las almas afanadas”.
    Hoy, para ti, Jefe, sólo corazón y razón.

  2. Es muy triste que a un profesional como el señor del Valle se le agradezca así su dedicación. País…

  3. Estuve diez años en el mundo de las asesorias jurídicas de las universidades, como responsable de una de ellas. No me costó mucho observar que allí había dos personas que resaltavan sobre todas los demás por sus conocimientos y profesionalidad. Eran Juan Manuel del Valle y José Ramón Chaves. Aprendí, en silencio, mucho de ellos y les estaré siempre agradecido. Ánimo Juan Manuel! Quien resiste, vence

  4. Belén

    Como amiga y compañera de avatares jurídicos en este vibrante mundo universitario, concluyo su lectura suscribiendo todas y cada una de las palabras dichas desde el corazón por José Ramón Chaves. Sirvan estas lineas para hacer público mi respeto absoluto a Juan Manuel, quien siempre será para mí nuestro Decano y el que nos sirvió de referente en los duros comienzos, allá por los años 90, de los Servicios Jurídicos universitarios. No puedo evitar sonreir al recordar las primeras reuniones, las primeras Jornadas de Asesorías, las polémicas y debates que Juan Manuel, con su ingenio, provocaba entre todos nosotros con su chispeante ingenio jurídico. Para mí, nada ha cambiado: Juan Manuel es y será siempre nuestro Decano.

  5. María Dolores Belda

    Yo no conozco a quien desde sus palabras es persona digna de conocer y admirar, pero quiero manifestar mi apoyo y desde luego enviarle mi respeto porque D.Juan Manuel del Valle lo merecerá no lo dudo, pero personas como usted hacen falta más en este mundo de intereses e ingratitud.

  6. Fernando Gurrea

    Juan Manuel del Valle es, sin duda, un excelente profesional del mundo del Derecho, conocedor del oficio, que ha dedicado casi toda su vida profesional a la Dirección del Gabinete Jurídico de la Universidad Politécnica de Madrid. No hay que olvidar que tuvo una anterior, también muy brillante, tanto en el mundo del Derecho como en el de la música, su otra gran pasión, donde nos deja interesantes legados, y que tiene un futuro todavía más esperanzador, atendido que lo que ahora se llama «excelencia», brillantez decíamos antes, es algo que le ha acompañado y le acompañará siempre, pues forma parte de su persona, de su ser.

    Ciertos todos los méritos, y escasos, que relata el amigo comentarista, el más importante, para mí, es la tarea titánica de articular a partir de 1987 una red de profesionales, entonces muy jóvenes, encargados del asesoramiento jurídico y defensa de los intereses de las Universidades. En ese momento, la abogacía del estado, cuerpo más que centenario, prestigioso, y con excelentes y numerosos profesionales a su servicio, deja de prestar asesoramiento a las Universidades públicas por encontrar, a veces, intereses contrapuestos entre el Estado y las Universidades que estrenaban su autonomía, constitucionalmente reconocida, y que desarrollaba la LRU de 1983. Sin cuerpo funcionarial propio, sin medios -cosa habitual en el mundo universitario-, Juan Manuel trabó equipo nacional, red común, ejerció liderazgo que ahora tanto se añora, logró en muchos temas que fijásemos posturas comunes en asuntos difíciles y complicados (recuerdo ahora algunos de impuestos y precios públicos, titulaciones, integraciones, investigación, patrimoniales, concursos docentes…), que con éxito en tribunales han ido configurando una doctrina consolidada en el quehacer de la gestión universitaria con resultados muy positivos. Sueños inalcanzables en su momento para Gerentes y Rectores, llegando a ser algunas de las ideas y propuestas de soluciones a problemas concretos, cotidianos de gestión, consideradas tanto por el legislador nacional como por los autonómicos.

    De broma le llamábamos siempre Director General, y lo seguiremos haciendo. Cierra libro. Abre otro. El que se cierra lo hace con un buen trabajo hecho, no siempre se puede decir, por mucho que uno se esfuerce. Estoy convencido que el nuevo que comienza va a ser mejor. Lo construido es sólido y de calidad, no se derrumbará fácilmente. Este viaje ha sido largo y agotador, pero ha merecido la pena. Buen trabajo.

    Un abrazo de su amigo
    Fernando Gurrea

  7. Yo quiero hablar, pensando en alta voz y porque así hablo, escribo en este asunto que es de conciencia y de honor; porque si el trabajo cotidiano trae fatigas y sinsabores, también nos ha puesto en el camino a grandes compañeros, que al tiempo se hicieron amigos y lograron ocupar un lugar importante en nuestro corazón. Son cosas que no se aprenden en Códigos, ni en autores de prestigio: te los da la vida como un gran regalo. Y por ello, debo escribir y quiero dejar parte de mi testimonio.
    Hoy, en lo que ahora pienso, si es que a tanto alcanzo, pido que desaparezca en cuanto sea posible la Abogada, y quede sólo la mujer, la amiga sencilla, pero de conciencia, que se da cuenta en alta voz, poniendo la verdad en su lugar y las cosas en su punto. Que por ser pasión, ni aún es buena la pasión de la Justicia.
    Esto no es más que un alegato a la amistad, al compañerismo, a la sabiduría, a la creatividad, a la originalidad, al clarísimo talento de nuestro querido Juan Manuel. Sigues a nuestro lado. Eso es lo importante. El camino se ha de andar, aunque penoso y largo, y lo andaremos todos juntos poco a poco, tropezando y cayendo, pero apoyándonos siempre en los amigos. Es lo que nos queda. Que no es poco.

  8. Victor Amaya Rico

    Personalmente hace poco tiempo que tuve la suerte de estar con el Maestro Juan Manuel, pues solo tenia referencias obligadas sobre él por sus artículos y escritos. Y puedo afirmar que es un SER que llena y deja su enriquecimiento espiritual en los otros
    Con mi reconocimiento y gratitud.

  9. Luis Miguel Serrano

    Juan Manuel del Valle es de esas personas que fascina porque tiene iman para los que nos gusta aprender. Es el animador de la fiesta cuando se trata de descubrir nuevas vías, solucionar problemas o «armar juerga». Gracias a personas como él, puedes descubrir que en las Universidades se pueden hacer muchas cosas. En el tiempo que estuve en Universidades siempre te animaba a buscar la solución imaginativa, la que saca un poco los pies del tiesto, pero con la máxima absoluta del rigor por el estudio. Siempre con un optimismo «administrativo» fuera de lugar destacando por un concepto de la Institución más alla del interés personal. Transgresor y fiel, cosa de verdaderos magos. Malabarista de la gestión universitaria, tan necesario en esa decada de los 90 y principios siglo, ante la orfandad «jurídica» en la que estaban las Universidades al saberse que eran Administraciones vinculadas y no dependientes. Sabe hacer del trabajo algo «motivante» y del estudio un destino divertido. Siempre serás de los «buenos», un maestro Jedi.
    «Que debo hacer maestro? Aprender a liberarte de ello que precisamente perder temes… (Maestro Yoda a Anakin Skywalker……episodio III)»

    Miles de gracias, Maestro.

  10. Federico Garau

    Conocí a Juan Manuel por motivos profesionales, cuando ocupé el cargo de Secretario General de mi Universidad. Coincidíamos en las reuniones semestrales de la COSEG, la Conferencia Sectorial de Secretarios Generales de la CRUE. Desde el primer momento nos caímos bien y durante los cuatro años que ocupé el cargo tuve una buena relación con él (y con otros asesores jurídicos de otras universidades). Ello no impidió que también tuviéramos algún desencuentro, pero no pasaron de ser, al menos por mi parte, las típicas discrepancias sobre temas universitarios y de la Sectorial que surgen entre personas que «viven» la Universidad.
    De este tema, solamente conozco lo que aquí se ha publicado y algo que me había llegado a través de un común amigo. Lamento el trato que se le ha dado a Juan Manuel porque una cosa es discrepar de las ideas o del trabajo de otra persona y otra muy distinta son las formas en las que se plasma la discrepancia. En la Universidad tenemos una capacidad infinita de crearnos enemigos y de disgustar a la gente que ha trabajado en la institución. Como también se ha recordado aquí, se suele decir que en la Universidad ninguna buena obra queda sin su justo castigo. Y a Juan Manuel le ha llegado la hora de recibir su «recompensa» por su dedicación a la institución universitaria, en general, y a la UPM, en particular. El equipo de Gobierno de la Universidad, el Consejo de Dirección con el Rector a la cabeza, puede no estar conforme con el trabajo que realiza el Jefe de su Asesoría Jurídica y obrar en consecuencia, pero creo que no hace falta humillar ni ser innecesariamente crueles. Están en su derecho de removerlo del cargo de libre designación (por eso es un «cargo de confianza») pero creo que no hace falta ser ofensivos. Y cesar a una persona cuando regresa de una baja por enfermedad (y esta enfermedad es un cáncer) -porque según las normas no se le puede cesar mientras está de baja- creo que es crueldad innecesaria y, de paso, hacer quedar a la institución al pie de los caballos. Si el equipo de gobierno de la UPM así ha querido hacerlo, pues allá ellos con su responsabilidad y que asuman las consecuencias de sus actos.
    Y ahora me dirijo a ti, querido Juan Manuel. Deseo que este desgraciado episodio no te afecte física y anímicamente más de lo necesario. Tienes un futuro -sí, digo «futuro»- brillante delante de ti. Supongo que, al tratarse de un cese, debes continuar en la UPM aunque con otras responsabilidades, obviamente menores. Si es así, estoy seguro que continuarás sirviendo a «tu» universidad con el mismo empeño y lealtad que lo has hecho los últimos 30 años. Eres un magnífico profesional, y eso se nota. Ahora tendrás más tiempo para ti y los tuyos, lo que te permitirá reorientar tu vida hacia otras cosas, que incluso pueden ser más gratificantes que el servicio público al que te has dedicado con denuendo y pasión. Te deseo todo lo mejor para este futuro que acabas de iniciar y sabes que cuentas con mi apoyo y mi amistad.
    Federico F. Garau
    (Universidad de las Islas Baleares)

  11. Pandora

    todo lo que sube, baja.
    Es cuestión de esperar desde la distancia y la tranquilidad.

    Los que te conocemos y sabemos de tu profesionalidad seguimos apoyándote y confiando en ti donde estés.
    Ánimo, Juan Manuel!

  12. Juan Cayón

    ¡Qué país, qué paisaje, qué paisanaje! Cuando me enteré de la salida de Juan Manuel de su puesto no me lo podía creer. Quien me conoce sabe que soy poco amante de las plazas en propiedad, concepto tan característico de nuestra función pública. Siempre he trabajado para instituciones privadas y aquí, cada día, es una prueba en la que debes demostrar tu valía, tu destreza, tu capacidad. Pero cuando alguien cumple, no sólo se mantiene sino que mejora.
    El caso de Juan Manuel, como Juan español y no como amigo suyo que me honro en ser, me deja perplejo y cabreado: Alguien con una experiencia acumulada sin parangón en la administración universitaria; alguien conocido y respetado por sus iguales; alguien que es capaz de liderar con ilusión no sólo a un equipo dispar durante treinta años sino a todo un enorme grupo de profesionales que hoy ya se han hecho amigos y que comparten información, saber y experiencia… Ese alguien, por las veleidades de la política universitaria, de los dimes y diretes, del juego de los aduladores y de los egos insatisfechos, de la mediocridad reinante en suma, se ve abocado en la última parte de su vida profesional, tras dejarse literalmente la piel en pro de su institución, a una bochornosa salida… Su pusto era de confianza, nadie lo duda. Pero ¿alguien en su sano juicio que entienda de nuestra pasión, el derecho universitario, no confiaría en Juan Manuel?
    He disentido y disiento en algunos planteamientos con Juan Manuel, profesionales y existenciales. Sin embargo, siempre encontré en él no sólo un estupendo profesional, un funcionario a carta cabal, de los que da gusto pagar con los impuestos que nos extraen, y que en tantos otros te menor talla y talento se despilfarran, sino también un auténtico universitario. O al menos lo que yo entiendo por universitario: inteligente, sagaz, ácido y mordaz, pero a la vez coherente, serio, riguroso y generoso.
    Que este pais antes llamado España está en derribo, resulta a todas luces evidente; que necesitamos una profunda regeneración en todos los niveles de la vida pública patente. Y que casos tan lamentables como al que el bueno de Sevach dedica hoy sus siempre incisivas líneas son buena muestra de nuestra lamentable situación un hecho.
    Juan Manuel, la conciencia tranquila del deber cumplido es lo que verdaderamente importa. Lo demás, patéticas muestras de la a veces sorprendente naturaleza humana. Y ya lo dijo Chesterton: La mediocridad, posiblemente, consiste en estar delante de la grandeza y no darse cuenta.

  13. Por desgracia uno de los ámbitos donde se proyecta con mayor fuerza el dicho de que “nadie agradece nada” es la Administración. Lo cierto es que la gente que realiza un esfuerzo importante, más allá de lo estrictamente necesario, no pretende casi nunca una recompensa añadida, toda vez que obedece a una forma de ser del funcionario que me parece de lo más loable.
    Pasa igualmente en no pocas ocasiones que justamente aquellos que están al pie del cañón enfrentando los problemas y dando soluciones, son los que están en el punto de mira por la sencilla razón de que el que nada hace nada ha de temer, ejemplos hay, y muchos.
    El problema radica en que con amparo en ese concepto difuso de la facultad discrecional de la Administración se pueden hacer muchas cosas, buenas o malas, y aunque en la Universidad se nos hablara en su día de que los conceptos de justicia material y justicia formal debían avanzar de la mano, el sistema provoca que en no pocas ocasiones exista un divorcio absoluto entre una y otra.
    Un saludo a todos y lamento la noticia.

  14. Román Álvarez

    No tengo el gusto de conocer a D. Juan Manuel del Valle. Pero es evidente que un comentario tan sentido no se hace por alguien irrelevante. Triste trato recibido por quien dedicó tantos años a dispensar un magisterio tan alabado y reconocido por todos, con perjuicio para su salud. Estoy convencido de que numerosas instituciones relevantes de este país se esmerarán para que recale con su buen saber en ellas. Ánimo.

  15. Alucinada me encuentro por esta noticia. Gracias Juan Manuel por haber sido para muchos de nosotros un maestro. Recuerdo siempre tus comentarios acertados, tu conocimiento profundo del Derecho Universitario y, sobre todo, la atención y afecto que nos mostrabas siempre que te consultábamos un problema. Desde que te conocí, allá por el año 1995, siempre has sido para mi un maestro cercano. Pero la vida sigue y lo importante son los afectos, los amigos y la gente que te admira y te quiere y, por supuesto, !!! VIVIR ¡¡¡ Un beso maestro.

  16. DiegoGómez

    Estimado Sevach:

    Recojo el guante que brindas al final de tu entrada para que plasmemos “con letra nuestra valiente voz” para sumarme a la indignación por lo sucedido.

    Aclarar que no tengo el gusto de conocer a D. Juan Manuel ni a su trabajo, con lo que mis palabras no surgen de la simpatía personal ni de la admiración profesional, sino del derecho/deber de enfrentarnos a las injusticias.

    Creo que el hecho de servir a 4 rectores distintos en un puesto de libre designación habla por sí solo de su objetividad en la defensa de los intereses de la Universidad por encima del color “político” del rector que estuviese al mando.

    Lo que me parece totalmente reprobable son los hechos objetivos que nos brindas: Que a cualquiera se le cese el mismo día en que se reincorpora de superar un cáncer vulnera los mínimos humanitarios y éticos que cualquier actuación personal debe de seguir, pero, además, si la razón es que no se comprometió lo suficiente en un expediente en el que tenía el deber legal de abstenerse (como así ha hecho según dices), nos encontramos una vez más con el cese de una persona por el responsable “político” de turno por cumplir la Ley, lo que no se puede admitir si queremos ser un Estado democrático y de derecho.

    Entiendo que lo hecho ya no tiene vuelta atrás, máxime porque por lo que cuentas, el afectado principal no hará nada.

    Nos queda al menos la posibilidad de denunciar públicamente lo mal hecho para que no quede impune moralmente hablando.

    Ya lo decía la canción de todos conocida: “Solo le pido a Dios, que el engaño no me sea indiferente. Si un traidor puede más que unos cuantos, que esos cuantos no lo olviden fácilmente”

    Un abrazo fuerte y mucho ánimo para D. Juan Manuel

    Buen día a tod@s

  17. Paquita Nuño

    Yo sólo era una niña recién licenciada cuando tuve el privilegio de conocer al gran maestro. Acababa de llegar a la Universidad Autónoma de Madrid y era mi primer seminario sobre aspectos jurídicos sobre la gestión universitaria. Prácticamente no conocía a nadie. Juan Manuel llenó el seminario de puro conocimiento y lúcidas reflexiones, tan útiles como imprescindibles para quien empezaba a andar profesionalmente. Desde ese día, lejos ya de la Universidad Autónoma de Madrid, su sabiduría me acompaña y soy incapaz de concebir cualquier intercambio de ideas sobre el mundo universitario español sin aludir a la figura de D. Juan Manuel del Valle, cuyas aportaciones académicas son referencia imprescindible para librar con éxito los avatares universitarios. Gracias, Juan Manuel, por tu inmensa generosidad. Desde el profundo respeto y mayor admiración, larga vida al gran maestro.

  18. JAVIER SUCH
    Maestro de asesores, consejero permanente, líder indiscutible en los distintos foros jurídicos universitarios y amigo siempre sincero y generoso. A muchos de nosotros nos cuesta todavía creer que finalizas esa etapa al frente de la Asesoría Jurídica de la, posiblemente, Universidad mejor asesorada en los últimos treinta años. Os aseguro, por mi parte, que ha sido mucho lo aprendido y disfrutado con Juan Manuel en su constante docencia, jurídica y no jurídica, en los últimos veinte años en los que hemos coincidido; por eso creo que lo primero mostrar mi agradecimiento sincero por esa labor generosa y continuada que siempre ha tenido con todas la Asesoría Jurídicas españolas. Sin distinción.

    AEDUN es tu casa y lo sabes Juan Manuel; y es mucho más que una Administración, pues pertenecemos a ella, voluntariamente, sin otra contraprestación que el afán del conocimiento del derecho universitario, y en muchos casos, la amistad que nos une a los que estamos; espero y deseo por ello, que continuemos todos recibiendo tus enseñanzas y consejos con plena libertad; como siempre lo has hecho. Un fuerte abrazo solidario.

  19. Conchi y Rafa

    Estimado Sevach,

    No podemos por menos que manifestar una vez más nuestro cariño y admiración, tanto personal como profesional, para quien ha sido un maestro para todos nosotros y a quien tanto debe, no sólo la UPM, sino las Asesorías de las Universidades. Si algo podemos destacar de su perfil es la cercanía y disponibilidad para atender siempre cualquier consulta; por difícil o disparatada que pudiera parecer, siempre encontraba alivio y sentido, no sólo jurídico, sino común, tan escaso en el ámbito universitario.

    La vida es larga y el camino tortuoso muchas veces, pero ya hemos aprendido a valorar, más que el saber jurídico, el saber estar desde el lado humano y en esto Juan Manuel siempre ha sido el decano de los maestros.

    Hay algo que no podrán nunca quitarle, y son todos los amigos que ha dejado en su trayectoria —muestra de su buen quehacer—, entre los que tenemos la suerte de encontrarnos.
    Un abrazo muy fuerte.
    Tus compañeros de Valladolid
    Conchi y Rafa

  20. Maribel Bonachera

    Conozco a Juan Manuel desde hace muchos años, hemos compartido muchos momentos de debate jurídico, hemos estado juntos en la Junta de AEDUN, hemos compartido mesa, mantel y baile, y en todos esos momentos he aprendido de su sabiduría jurídica, pero sobre todo de su buen hacer como persona, de su trato humano, por ello no entiendo nada. No comprendo que se pueda prescindir de un profesional como él, pero sobre todo de una persona como él que ha preferido echar el resto en su institución que quedarse cómodamente en casa. Desde luego los amigos no vamos a prescindir de Juan Manuel; como dice Ana, hoy y siempre estamos por TI.

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