De la Universidad

Fraude en la Universidad: copiar impunemente con los smartphone

Contencioso.es - JR Chaves - Fraude en la Universidad: copiar impunemente con los smartphone

En estos días me he tropezado con la tercera persona, que siendo alumno de estudios universitarios, me comenta su indignación por la forma en que algunos compañeros aprueban.copiar movil fraude

La historia se está repitiendo en muchas Universidades españolas (no en todas, ciertamente, ni en todos los Centros, ni en todas las asignaturas) y consiste básicamente en que en los exámenes tipo test o por escrito, sencillamente el alumno aprovecha para hacer subrepticiamente una foto desde su smartphone de las preguntas y enviarla al exterior, donde un tercer alumno o incluso alguna Academia de avispados sinvergüenzas se encarga de confeccionar rápidamente las respuestas y reenviarla al grupo de WhatsApp o individualmente a los alumnos que están “en el ajo”. Y en ese momento, basta con acudir al sistema clásico de copiar de esta “chuleta tecnológica” que es la pequeña pantalla, con el añadido de lo manejables que son los teléfonos móviles. El aprobado está servido.

Esta situación es intolerable e invito a que las autoridades académicas españolas, que no lo hubieren hecho ya, tomen cartas en el asunto.

1. Veamos las razones para frenar esta infame práctica de la “chuleta electrónica” que se da en cuestionarios tipo test y exámenes de contenido memorístico por escrito.

 – Se está tolerando una conducta de falsedad, éticamente intolerable en quien tiene la fortuna de ser alumno de una institución de educación superior.

– Quien aplica un método ilegítimo para aprobar un examen, como el tigre que prueba sangre humana, seguirá ese método en el resto de las asignaturas e incluso en la vida fuera de los muros universitarios.

– Se está burlando de los compañeros que se esfuerzan y sacrifican tiempo y energías en el estudio. Además provocan el aumento del nivel de rendimiento lo que puede llevar a que quien no se sirve de estas artimañas y demuestre un rendimiento justito quede eliminado.

– Se está engañando a la sociedad que recibirá a alguien titulado como cirujano, economista o abogado, por ejemplo, y que realmente tiene enormes vacíos formativos. O sea, se ofrecerá gato sarnoso por sana liebre.

– Se está incidiendo negativamente en la reputación y rendimiento de la Universidad, y con ello, al conjunto del sistema educativo.

2. A continuación situaremos las posibles vías para atajar el problema.

– En primer lugar, la formación deontológica de los alumnos, esto es, educar en principios y valores como la buena fe, la lealtad y la verdad. Ya sé que es mucho pedir, pues corren malos tiempos para los «principios» cuando vivimos tiempos de vértigo, de tecnología que permite obtener todo rápido y gratis, y donde no importa el esfuerzo sino los resultados.

Junto a ello, recordar que hay infracciones de disciplina académica (el viejo Decreto disciplinario de 1954, el Estatuto del estudiante y algunas leyes autonómicas), pero para imponer sanciones disciplinarias primero hay que pescar al infractor.

– En segundo lugar, la formación deontológica de los profesores. Los profesores deben ser formados en la importancia de los exámenes y la transparencia. Está muy bien la libertad de cátedra pero también su deber de evaluar el rendimiento objetivo de los alumnos. Hay profesores que se cuidan de vigilar realmente en los exámenes, pero no faltan los que de forma indolente se sientan en la mesa de la tarima y hojean periódicos e incluso con tabletas, permitiendo la «copia descarada». No es un desdoro que un profesor vigile en los exámenes, sino que tiene que hacerlo activamente y técnicas hay de sobra: pasear entre las mesas, situarse en la parte posterior y a la espalda de los alumnos para que sientan la mirada en la nuca, inclinarse súbitamente sobre algún ejercicio, etc.

Y por supuesto, aunque no es cómodo vigilar exámenes sí es una actividad esencial que tiene lugar una o dos veces al año… ¿por qué no están varios profesores y becarios de la asignatura, o de otras del mismo área, de manera que la vigilancia descanse en una proporción razonable y con efecto disuasorio?. No. ¿acaso es mejor que un solo profesor vigile una cincuentena de alumnos y además que se dedique a mirar el reloj y soñar con un cielo de complementos retributivos?.

– En tercer lugar, la prohibición de tales artilugios en los recintos de examen. Y aunque hay muchas tecnologías para el copieteo, el uso y abuso de los móviles es lo mas generalizado y urgente. No hay problema en avisar de su prohibición y en que los alumnos depositen sus móviles en la tarima o bandejas (si lo hacen en los parques de atracciones o los aeropuertos, también pueden hacerlo en las aulas).copiar con smartphone

3. El problema viene dado con el pícaro que oculta el smartphone entre la ropa y se atrinchera en su dignidad humana resistente a cacheos. Pero aquí tampoco hay problema insalvable. ya que la tecnología pervertida en su uso se combate con tecnología puntera.

Es cierto que la solución de oro serían los inhibidores de móviles. Muerto el perro se acabó la rabia. Algunas Universidades dieron un paso adelante pero la legislación sobre telecomunicaciones y los Informes jurídicos gubernativos consideraron que tales inhibidores afectaban a las redes de comunicaciones e impedían medidas de emergencia o seguridad pública, salvo excepcional autorización para su implantación. Y por eso, muchas Universidades dieron un paso atrás, y optaron por la alternativa de extremar la vigilancia al máximo. Otras han seguido con los inhibidores.

Es llamativo por no decir altamente cuestionable jurídicamente que un acuerdo adoptado por el el Comité TCAM (Comité de vigilancia del mercado y evaluación de la conformidad en materia de telecomunicaciones), fije límites vinculantes hasta el punto de justificar limitaciones y sanciones… ¡A las Administraciones Públicas que persiguen tutelar intereses públicos relevantes!. Me temo que estamos nuevamente ante un fenómeno conocido de extralimitación en la aplicación de la Directiva 9/1999 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 9 de marzo,sobre equipos radioeléctricos y equipos terminales de telecomunicación y reconocimiento mutuo de su conformidad, y que conduce a un esperpento jurídico: una práctica opaca (prohibición de inhibidores donde hay altos intereses en juego, sin recepción legal expresa), prohibición indiscriminada pues la Administración opta por la mayor (prohibición universal de inhibidores) esgrimiendo ese monstruo que son las genéricas razones de “orden público”.

De hecho, el art.7.2 de la Directiva comunitaria es tajante cuando señala:

“los Estados miembros sólo podrán restringir la puesta en servicio de equipos radioeléctricos por motivos relacionados con el uso efectivo y apropiado del espectro de radiofrecuencias, la prevención de interferencias que resulten perjudiciales o por motivos relacionados con la salud pública.”

Y subrayemos que el art.1.5 no limita la autorización de inhibidores a razones de “seguridad pública” sino que deja fuera del objeto de la Directiva – referida a la verificación de equipos radioeléctricos y equipos terminales de telecomunicación, ese ámbito: «La presente Directiva no se aplicará a los aparatos utilizados exclusivamente paraactividades relacionadas con la seguridad pública, la defensa, la seguridad del Estado (incluido el bienestar económico del Estado en caso de actividades relacionadas con cuestiones de seguridad) y las actividades del Estado en el ámbito del Derecho penal» (art.1.5). O sea, expliquemos gráficamente el aparente disparate: como si una Directiva se ocupa de regular los animales de compañía, dejando fuera de su regulación a los gatos, y la Administración invoca la Directiva para no autorizar ningún animal de compañía salvo los gatos.

Habrá que ver la nueva Ley 9/2014, de 9 de Mayo, de Telecomunicaciones y los Tribunales lo que dicen al respecto, y por supuesto aprovechar las posibilidades que se abren para que un futuro Real Decreto pueda incorporar puntualísimas excepciones, dado el portillo abierto por el art.33.2 que nos orienta sobre los valores que deben armonizarse en estas cuestiones:

Asimismo podrán imponerse límites a los derechos de uso del dominio público radioeléctrico para la protección de otros bienes jurídicamente protegidos prevalentes o de servicios públicos que puedan verse afectados por la utilización de dicho dominio público, en los términos que mediante real decreto se determinen. En la imposición de estos límites se debe efectuar un previo trámite de audiencia a los titulares de los derechos de uso del dominio público radioeléctrico que pueden verse afectados y se deberán respetar los principios de transparencia y publicidad.

Quede constancia, como opinión personal, que pienso que lo que habría que hacer es fijar determinadas aulas destinadas a exámenes “blindadas tecnológicamente” o con inhibidores de extensión limitada al aula y solicitando la comprobación, visado o autorización de la Secretaría de Estado de Telecomunicaciones u órgano competente (cosas mas crudas se han negociado por las Universidades, y “antes” de desarrollarse la Ley de Telecomunicaciones deberían “moverse” para exigir una regulación clara de la excepción, en vez de “quejarse a toro pasado”).

Lo que no debe amparar el Derecho son las interpretaciones absurdas ni la desproporción de medios, y es cierto que quizás las comunicaciones deben estar libres para casos de emergencia pero también que nada impide habilitar espacios concretos y solicitar autorización para ello; no hablamos de inhibidores en cines sino en aulas concretas durante la celebración de exámenes al servicio de la educación superior (o de oposiciones para acceso masivo al empleo público, por ejemplo).

4. Así que en tanto el legislador, el reglamentador o los Tribunales, se pronuncian sobre esta insólita situación, nos queda la imaginación:

a) Que se establezca un arco metálico a la entrada del Aula de exámenes. Y que nadie diga que la Universidad es un templo y no una cárcel. ¡Ya veríamos lo que ponen en la Iglesia de San Marcos si roban los cepillos!. Además no se trata de inundar las aulas de arcos metálicos sino solamente en determinadas aulas para los exámenes que no sean orales.

b) Que se utilice por los profesores una aplicación que sirva para detectar móviles. Y las hay, y son económicas (caso de Pocket Hound, entre otras técnicas). Y si el alumno se resiste o insiste en que no lleva nada, no hay que cachearle. Sencillamente el profesor le informará antes del examen, o bien que se siente cerquita de él para hacer el examen, o que le hará un examen oral o personalizado por escrito otro día.

 O sea, soluciones “haberlas, haylas”.

5. Lo que es una majadería es lo que escuché a distintos profesores (minoría, afortunadamente) que se oponían a estas medidas con estos peregrinos argumentos:

profesor despistado– Soy un profesor y no un vigilante carcelario.

– Soy un profesor y por lo que me pagan no voy a vigilar mocosos.

– Soy mayor y no entiendo nada de esos aparatejos: pero sí sé cuando un examen está bien.

– Siempre se copió y forma parte de la vida universitaria.

– No hay dinero para gastarlo en esos controles. Hay prioridades.

– No importa que copien en los exámenes. Al fin y al cabo, ya la vida les demostrará la necesidad de aprender a ejercer la profesión.

6. En fin, en vez de hablar de tanta excelencia de las Universidades, quizás no estaría de más empezar por demostrar que se está acorde con los tiempos y ofrecer garantías de que lo que se enseña, se aprende y se evalúa con objetividad. O bien se implantan garantías tecnológicas, o se cambia el sistema de exámenes por otro modelo menos memorístico, o se incrementa la proporción de vigilantes por examinados. Lo que no es solución no es tolerar la vía de agua en el buque y seguir tocando el violín académico como cuando se hundía el Titanic. La pasividad en la reacción ante estas conductas, supone hacer cómplice del fraude a las autoridades académicas simplonas que lo toleren.

Y perdonen que lo diga con tanta contundencia, pero creo que la educación es lo que nos ayuda a mejorar, evolucionar y salir adelante como personas y ciudadanos. Y me duele que se tolere este nicho de fraude que, insisto, por los testimonios directos recabados al menos lo padecen tres Universidades públicas distintas, y creo que con ese muestreo puedo inferir que muchas más están incursas en tan penosa dejadez.

37 comments on “Fraude en la Universidad: copiar impunemente con los smartphone

  1. Ya era hora de que se escribiera sobre la materia, aquellos alumnos que nos hemos tomado la carrera en serio en estos tiempos, hemos tenido que ver como la copia masiva mediante estos instrumentos actuaba como una droga que iba contagiando a casi todos. Ante la desidia de la universidad en la persecución de estas conductas, muchos se unían al carro al ver que su esfuerzo no se veía recompensado, esta es la mayor desgracia de la universidad actual.

    Este problema hay que cortarlo de raíz, buscando soluciones tan sencillas como poner exámenes a partir de la lógica y no el vómito de textos, esto imposibilita directamente la copia.

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  3. Carlos

    Demasiado alarmismo.
    El respeto hay que ganárselo día a día.
    Hablamos de excelencia y no tenemos ni una universidad entre las 100 mejores del mundo.
    Hablamos de lo importante que es una titulación y luego el título no es más que un requisito de entrada, en un porcentaje muy elevado de los casos, a un trabajo en el que se está sobrecualificado y por tanto esos conocimientos no son necesarios.
    Hablamos de honradez por parte de los alumnos y tenemos numerosos docentes que no tienen ni pizca de interés ni pizca de vocación.
    Hablamos de picaresca cuando las universidades son un feudo de nepotismo.
    La universidad no es más que un reflejo de la podrida sociedad en la que vivimos, en la cual la corrupción se ha instalado en todos los ámbitos de nuestra vida.

    • Tania B. Colino

      Totalmente de acuerdo. Ahora bien, dónde queda el interés o vocación de esos docentes si como alumnos que fueron aplicaron también unas prácticas que no hacen más que batallar contra la honra de las profesiones (en este caso, docente). El problema es grave. Más aun, cuando hablamos del futuro de las sociedades venideras.

      Actualmente curso un grado en educación y me resulta bochornoso e insultante ver como esta práctica, generalizada entre mis compañeros, afecta de manera directa en mi futuro, al menos académico. Una chabacana relación entre la universidad de la excelencia, dónde prima el mérito, esto es, LA NOTA; y la historia de vida educativa de cada individuo que afecta, nuevamente en el caso de los docentes, a la historia de vida de niñas y niños. Cómo podrán los futuros docentes con tal formación deontológica promover una educación «para la paz», «integradora», «transformadora», «crítica», o un sinfín de adjetivos muchas veces vacíos (a las pruebas me remito, es una opinión).
      ¿Con qué cara podría yo enfrentarme a alumnos para provocar la experiencia de valores como, por ejemplo, lealtad, verdad o respeto? Porque también es cuestión de respeto.

      Tania B. Colino (indignada)

  4. XDuende

    ¿Pero es que la vida, es memorizar y memorizar datos que muchas veces no tienen ni sentido?, eso es el estudio? Creo que en esta epoca deberian inventar otra forma de evaluar mas alla de los obsoletos y sin sentidos de los examenes. ¿Es que acaso es mas inteligente el que memoriza mas cosas?, ¿Es que en un trabajo, repites todas las cosas como loros? , falso, con una buena organización te dan tiempo para revisar analizar e investigar la solución. Si la inteligencia fuera,memoria, las maquinas (computadoras) serian una lumbrera…

    • enfermero cabreado

      Mucha frustración veo yo en este artículo… Corroboro tu posición al cien por cien. Con un sistema de evaluacion competente, estos problemas no se verían.

  5. Cuando un profesor hace un examen tipo test es porque no tiene el tiempo, actitud o aptitud para hacer un examen donde se evalúe el conocimiento del alumno. Por otro lado, cuando se hace un examen donde alguien tiene que vomitar algo que ha estudiado anteriormente estamos poniendo un peldaño más en la escalera de la mediocridad imperante en la universidad española. La universidad debería enseñar a pensar y razonar y si un profesor cree que tiene derecho a evaluar un alumno en base a la capacidad que tiene que para repetir lo que había en un libro, este profesor debería ser formado para que se adapte a los nuevos tiempos. Y si no se quiere adaptar, estoy seguro de que habrá otros muchos profesores queriendo dar la asignatura de una manera adecuada a los tiempos actuales.

  6. Pepe Ciclón

    Se te ha olvidado la forma más sencilla de acabar con esa práctica: prohibir los exámenes tipo test. Aparte de que así el alumno de verdad demuestra lo que sabe al tner que expresarlo con sus propias palabras, si de repente un profesor ve cuatro o cinco explicaciones «sospechosamente parecidas», se los cepilla a todos por la vía ejecutiva, y punto.

  7. Mad Hatter

    No voy a decir que no esté de acuerdo con parte de los problemas que implica la copia (punto 1), pero a mi parecer esto es menos malo que aquellos estudiantes que se aprovechan de sus compañeros de grupo para aprobar prácticas o sacar la misma nota que el resto con un esfuerzo inferior, y a veces nulo.
    Por otra parte, tal y como mencionan algunos profesores; a fin de cuentas, el daño máximo se lo hacen a ellos mismos, que posiblemente terminen empezando con mal pie en el mundo profesional. Y ahí, este tipo de comportamientos se tolera menos.

  8. Jota Campos

    «Sí de veras quisiera responder la pregunta tonta que acaba de hacerme, o cualquiera de las otras que me ha hecho, permítame recordarle que en mi escritorio tengo una hilera de botones y que apretando el adecuado puedo llamar en mi auxilio a hombres capaces de responder cualquier pregunta que quiera hacerles en lo que concierne al negocio al que he dedicado casi todos mis esfuerzos. Ahora dígame para qué necesito llenarme la cabeza con conocimientos generales, con el fin de contestar preguntas, cuando dispongo de hombres a mi alrededor que pueden proporcionarme cualquier conocimiento que les pida».

    -Henry Ford cuando fue acusado de ser ignorante en un juicio.

    En este articulo lo que veo es miedo, miedo al cambio, miedo que la tecnología acabe con un sistema educativo estúpido y absurdo que no ha cambiado significativamente con el paso de los siglos.

    Que no trabaja para crear personas más criticas o interesantes. Sino que simplemente se dediquen a memorizar datos para esculpirlos en un examen. Una vez tras otra.

    No os llama la atención que los niños puedan recordar más de 700 pokemon, con diferentes ataques, tipos y habilidades cuando les es un tedio aprenderse la tabla periódica.

    La respuesta es simple, los videojuegos consiguen ser interesantes y adictivos porque se basan en interactuar, explorar y ser creativo. Mientras que muchas veces los exámenes se resumen en un copia pega tedioso.

    El cerebro es el producto de millones y millones años de evolución y tiene unos mecanismo que sitúan curiosamente algo tan trivial como los videojuegos en una escala de importancia mayor a la de los estudios.

    Piénselo y quizás llegue a la conclusión de que el mundo cambia y se están quedando demasiado viejos.

  9. El argumento es muy claro:
    «Para la mierda que nos pagan a los profesores y con lo que nos putean, que vigilen ellos»
    Tengo tres carreras y un máster, sin embargo cualquier policía local con el Bachillerato o incluso solamente el Graduado tiene un salario superior al mio.

  10. The Stig

    Al igual que otras personas que aquí comentan, estoy de acuerdo en el problema, no en la solución.

    El autor en su solución propuesta, primero quiere educar a los alumnos. ¿Y quién educará a los alumnos? Primero ha de formarse adecuadamente a los profesores, algo que no se hace en este país, donde cualquiera capaz de escupir el idioma con un 40% de faltas de ortografía sobre un papel al que titula «examen» puede ser profesor, o por tener a un familiar que lo «enchufe» (especialmente en la universidad), o por ser afín a determinada organización.

    El sistema educativo establecido es basura, tan despreciable como aquellos que abogan por mantenerlo igual. Mientras se sigan impartiendo «clases» del modo en que se hace, mientras los profesores tengan libertad para corromperse, mientras se perciba la ponzoña del sistema, los alumnos no sólo no aprenderán lo que se pretende, sino que aprenderán a mentir, engañar, abusar y manipular. Lo que les enseñan sus profesores.

  11. La principal razón por la que se ha de luchar contra estas prácticas es la que mencionas en el último párrafo del primer apartado. A mí me trae sin cuidado que la gente haga estas gilipolleces con su vida (hacer una carrera sin intención de estudiar y aprender), pero esta idiotez no se queda ahí, nos perjudica a todos. Nadie se hará la idea de la manera tan descarada con la que copiaron en sus exámenes unos cuantos de los que fueron mis compañeros (para mí, bastantes) y pasaron así toda la carrera, móviles encima de la mesa y conversaciones entre compañeros -yo me estudio una parte del temario y tú la otra y luego intercambiamos escritos- fueron las prácticas más comunes; y los descarados no fueron ellos tanto como los profesores, profesores que se abren el periódico o un libro y no levantan la mirada los hay a patadas, los hay que hasta se van fuera del aula a estar en el pasillo. En mi opinión el inhibidor de señal está lejos del problema: cuando los alumnos usan el móvil para copiar están accediendo a apuntes que llevan guardados y de los que hemos estudiado todos, recursos pdf y demás, libros enteros en los que basta activar la función «buscar en el texto» para responder al examen. Bastaría con un control serio, tan serio y tan sencillo como un profesor paseándose y sabiéndose preocupado por pillar al embustero, por supuesto que un ayudante no iría mal, pero con un profesor así en mi universidad estas prácticas se hubieran reducido un 80%, como mucho da tiempo a mirar una fecha o un artículo en una pequeña chuleta, ¡pero no a buscar en un libro!. Otra medida importante: ningún alumno puede tener acceso al aula antes que el profesor, que hay casos en los que uno ve más lápiz que el color original de la mesa. Y otra: agravar las sanciones por copiar.

    Y no menospreciemos nunca el daño que los «copiones» nos hacen, alguien que ha obtenido un título sin haber dado un palo al agua lo está desprestigiando enormemente. Las universidades tienen que ser exigentes, que sus titulados sean vistos como personas que se lo han trabajado, basta ya de consentir copias y ceder ante los lloriqueos y las historias de alumnos en los despachos.

    Un saludo y disculpadme el ladrillo.

  12. santaklaus

    Para lo que valen los estudios ahora. Cualquier sinvergüenza sin el bachillerato puede ser asesor del Gobierno (hay muchos de estos en el Gobierno del PP). Lo que cuenta es de quien eres hijo o amigo. Dejen que copien lo que quieran. ¿Acaso no lo hacen los politicos plagiando trabajos ajenos para obtene3r su tesis doctoral? (al último lo pillaron en la
    UNED y era uno de esos sinvergüenzas de las tarjetas black de Bankia). ¿Acaso no copian los periódicos como el ABC noticias de otros blogs y las hacen pasar como propias? Pues ya está, si no hay Justicia ¿por qué perseguir a los estudiantes? Y no se atrevan a decirme que sí hay Justicia porque agarro a la infanta Crisitna de los pies y les doy a ustedes en la cabeza con ella.

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  14. quemasda!

    Joer pues no será dificil tener un inhibidor de frecuencia en el aula… a grandes «males» grandes remedios… en fin, que no lo atajan por que no quieren. Los que aprueban sin esfuerzo siempre han sabido apañarselas para continuar haciendolo, quizá hay que ser más tajante con este tipo de gente y tirarles por tierra todo el expediente académico cuando se les pille haciendo eso (si hoy lo ha hecho quien me dice que no ha lleggado ahí de esa manera). Nos aflta integridad moral.

  15. José Pablo

    Siempre hubo personas que han utilizado métodos (atajos) para acortar caminos, pues el mensaje que «entienden» es que hay que llegar como sea. Luego en la vida profesional se ven las diferencias. Lamentablemente esos métodos tienen consecuencias no solo personales sino que, también, afectan a terceros. Y por esto deberían ser controladas de alguna manera. Los exámenes deberían ser integrales, no sólo memorísticos (tache aquí) sino incluyendo cuestiones para razonar, como mínimo con sentido común, para desnudar a los farsantes del atajo. Si la U. no puede, pues habrán de realizarse exámenes de admisión en la matrícula por parte de los colegios, o para poder trabajar según las instancias, o reválidas periódicas para fomentar la responsabilidad del estudio. Como todo, sé que es opinable.

  16. Anónimo

    Totalmente de acuerdo Carlos. Para primero reducir el número de engaños tenemos que ser conscientes de qué significa estudiar y qué significa ser profesor. Con profesores «vocacionales» totalmente aferrados a la plaza poco pueden hacer los estudiantes. Hablas de leyes, directivas, informes… empecemos por aclarar la función de un profesor y la vieja técnica de «motivar», esa olvidada en el presente. En cuanto a los alumnos, dudo mucho que un tipo que usa la tecnología para aprovar ciertas materias sea capaz de conseguir una certificación mas allá de la propia asignatura, dudo mucho que el personaje que se enroca en usar ciertas artimañas que no sean las básicas del propio estudio llegue a ser un médico como indicas. Cortemos el problema de raíz, motivemos al profesorado, motivemos al alumnado y los resultados vendrán solos (siempre y cuando nuestra clase política nos lo permita). Un saludo y buen fin de semana.

  17. Estoy prácticamente de acuerdo en todo. La mayoría de las críticas a este artículo, sobre todo de aquello que piden otro tipo de docencia (universitaria o no) y de evaluación, ni siquiera son capaces de hacer un razonamiento de verdad. Se quedan en la anécdota y en la autocomplacencia. Se dedican a echar las culpas a los demás. «Qué mala es la doceencia que no me hace la vida más facil» es un argumento infantil y la vida real se encargará de demostrar a más de uno que sin esfuerzo en general no se consigue nada. El actual sistema de docencia en España tiene fallos claros. Y hay docentes buenos y malos. Pero eso no justifica a un alumno que (se) hace trampas.

    El tan traído argumento de que hay que aprender a razonar está muy bien y es un aspecto fundamental de la formación (quizá el más importante), pero sin memorizar ciertos conocimientos es imposible avanzar y comprender conceptos más complejos. Nótese que memorizar no significa repetir como un loro palabras que no se comprenden, sino memorizar elementos clave sobre los que construir luego. ¿Alguien se ve capaz de hacer una multiplicación complicada (sin utilizar una calculadora) o establecer una razón de proporcionalidad sin haber memorizado la tabla de multiplicar? ¿Alguien razona tan rápido y bien que es capaz de hablar un idioma sin memorizar su vocabulario y las reglas gramaticales? ¿Alguien puede razonar la historia de manera tan profunda que sin haber memorizado fechas y acontecimientos relevantes pueda explicarla? No soy fan de la memorización per se… pero no se puede razonar sin haber memorizado ciertas cosas del mismo modo que no se puede avanzar en el conocimiento real de una materia sin saber razonar.

  18. jaime chavarri

    Nota ortográfica, tras los cierres de exclamación, nunca va un punto.

  19. Ovdabgd

    Yo no comparto tanta preocupación por las «telechuletas», no vi durante mis estudios un excesivo número de casos, y no hace tanto q acabé, de hecho, yo estuve en la facultad de Derecho de la Universidad de Oviedo cuando empezaron con los inhibidores de señal y desde luego esa no es la solución… la falta de señal no se circunscribe al aula y causa muchísimo estorbo…

  20. Entiendo el problema, pero no comparto en absoluto la solución.
    En la ingeniería que yo estudié, las asignaturas más dificiles de aprobar te dejaban consultar todos los apuntes y libros que quisieras en el examen.
    Hay que cambiar la forma de evaluar y los modelos de examenes para hacerlos más prácticos y personales para cada alumno. Pero esto sí que tiene que ser caro.

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