Libros del fin de semana

Litigios interminables : causas desoladas

  La expresión «Causa desolada», bajo el significado del Diccionario de «causa» (litigio) y «desolada» ( «lleno de dolor, amargura y tristeza») tiene sentido en el mundo de la justicia.

Normalmente sucede cuando se sufre la derrota en sentencia y se desploman las ilusiones del quien reclamaba un derecho o de quien lo defendía. O cuando la sentencia de segunda instancia quita lo que dio la primera.

Pero también invade la amargura en el camino, cuando se sufren actos de trámite, pequeños reveses judiciales o el proceso muestra señales que pronostican un pésimo desenlace.

Sin embargo, la auténtica «causa desolada», la que genera desasosiego, congoja, malestar y rabia, es la que se eterniza, la que se convierte en un laberinto interminable por razones procesales incomprensibles. 

Es aquél proceso en que el ciudadano esperaba ver avanzar su litigio si ver la luz del túnel, y que inocentemente consulta a su abogado por el estado de tramitación (¿cómo va lo mío?) y la respuesta nada le aclara ( «las cosas de Palacio van despacio, y si son del de la Justicia, no hay noticia»); también sucede cuando existen citaciones a vistas o pruebas a largo plazo, diligencias que no se entienden o cuando se decretan nulidades que devuelven el asunto a la casilla de salida… entonces el ciudadano se desespera y su fe en la Justicia se quebranta.

Viene al caso porque he estado leyendo Casa desolada (1853), una novela de Charles Dickens, y así describe la situación de quien ve que el pleito no acaba ni se aclara:

“Es como que lo muelan a uno en pedacitos en un mo­lino lento, es como que lo asen a fuego lento, es como morir de las picaduras de una sola abeja; es como irse ahogando a gotas; es como ir enloqueciendo a pequeñas dosis.”

Este fragmento corresponde con una trama novelesca que se sitúa en el Londres del siglo XIX, contando entre otros avatares, los de un pleito mantenido por un caballero de buen corazón que lucha por una herencia ante el Tribunal de la Cancillería.

Merece la pena asomarse a la descripción del litigio que recuerda tiempos no muy lejanos, con un finísimo sentido del humor:

Primero nos presenta a los jueces:

esta tarde debería haber una veintena de miembros del Alto Tribunal de Cancillería —y los hay— ocupados neblinosamente en una de las 10.000 fases de una causa interminable, echándose zancadillas los unos a los otros con precedentes escurridizos, hundidos hasta las rodillas en tecnicismos, dándose de cabezazos empelucados de pelo de cabra y crin de caballo contra muros de palabras, y presumiendo de equidad con gestos muy serios, como si fueran actores. (…) con peticiones, demandas, réplicas, dúplicas, citaciones, declaraciones juradas, preguntas, consultas a procuradores, informes de procuradores, montañas de necedades carísimas, todo amontonado ante ellos.”

Después nos resume el estado del litigio denominado por los nombres de las partes (Jarndyce v. Jarndyce):

Jarndyce v. Jarndyce se arrastra. Este pleito de espantapájaros se ha ido complicando tanto con el tiempo que ya nadie recuerda de qué se trata. Quienes menos lo comprenden son las partes en él, pero se ha observado que es imposible que dos abogados de la Cancillería lo comenten durante cinco minutos sin llegar a un total desacuerdo acerca de todas las premisas.

Durante la causa han nacido innumerables niños; innumerables jóvenes se han casado; innumerables ancianos han muerto. Docenas de personas se han encontrado delirantemente convertidas en partes en Jarndyce y Jarndyce, sin saber cómo ni por qué; familias enteras han heredado odios legendarios junto con el pleito.

El pequeño demandante, o demandado, al que prometieron un caballito de madera cuando se fallara el pleito, ha crecido, ha poseído un caballo de verdad y se ha ido al trote al otro mundo. Las jovencitas pupilas del tribunal han ido marchitándose al hacerse madres y abuelas; se ha ido sucediendo una larga procesión de Cancilleres que han ido desapareciendo a su vez; la legión de certificados para el pleito se ha transformado en meros certificados de defunción; quizá ya no queden en el mundo más de tres Jarndyce desde que el viejo Tom Jarndyce, desesperado, se voló la tapa de los sesos en un café de Chancery Lane, pero Jarndyce y Jarndyce sigue arrastrándose monótono ante el Tribunal, eternamente un caso desesperado.”

Lo mas irónico es que, como en la vida real, los costes del pleito acaban devorando el interés de las partes en el proceso.

En fin, que mas que Casa Desolada, la novela debía titularse Causa Desolada.

En todo caso, quiero recomendar la lectura de la novela por varias razones.

Primero, porque los ensayos jurídico enfrían el ánimo y nos llevan a un planeta de tecnicismos y reglas donde parece que la vida queda en segundo plano. De ahí que se agradece una novela bien escrita y que muestra el contraste de la fría maquinaria de la justicia con las emociones y sentimientos de las personas que desean que funcione.

Segundo, porque es una novela escrita con precisión y lenguaje bellamente decimonónico. Creo que su lectura supone una discreta inyección de vocabulario y estilo expresivo que enriquecerá notablemente a los lectores, para su vida personal y profesional.

Tercero, porque nos traslada a otro lugar y otro tiempo, con otras personas, situaciones y avatares. Un agradable viaje. Confieso que tenía aparcadas estas lecturas novelescas y me ha supuesto un redescubrimiento.

Cuarto, porque es una obra que muestra un sentido de humor muy inteligente, a veces de situación, otras de juego de palabras y no falta la ironía o la hipérbola. Una maravilla.

En fin, que aquí está  disponible esta bella obra ( su contenido es de dominio público por el tiempo transcurrido) que hará las delicias de aquellos ciudadanos, funcionarios, abogados o jueces que quieran dar una vuelta de tuerca de humanidad a sus vidas.

23 comments on “Litigios interminables : causas desoladas

  1. Anónimo

    Fantástico post. Gracias por la reseña literaria.

  2. pilara112

    Muchísimas gracias, por recordarla y traerla tan cerca. Esta cae el fin de semana, si puede ser. De Dickens es difícil que no guste todo.
    En cuanto a los procesos que se eternizan, mi más sentido pésame a quien lo esté sufriendo. Valore lo que puede ganar si lo manda todo a freír espárragos.

  3. ALFONSO RAMIREZ LINDE

    No, no di ningún portazo. Tampoco fue un “adiós a la francesa”. No. Fue todo mucho peor: A principio de este año, casi en vísperas de cumplir ya los 81 años de edad, me sentía mal. No tenìa ganas, ni fuerzas, ni seguridad, para participar activamente (es una forma de hablar) ni en este magnífico foro, ni en ningún otro. Si acaso leía y sólo cuando tenía energías para poder hacerlo con un mínimo de comprensión. Dada la edad y algún que otro achaque corolario de la propia edad, pensé que aquel cansancio y aquel profundo malestar era anuncio – más o menos esperado, pero nunca querido – de que “la nave que nunca ha de tornar” había atracado junto a mi muy próxima playa mediterránea y su patrón venía a buscarme, sabiendo, además, cómo él bien sabía, que, tenía yo preparada mi pequeña mochila, ligera, muy ligera de equipaje” para subir a la barca. Pero tampoco por ahí había llegado el momento. El cansancio iba en aumento. Y se me diagnosticó – e inmediatamente empezó el oportuno tratamiento médico – “Leucemia mieoblástica. Anemia y trombopenia severas”. Me están tratando al respecto, siendo parte importante del tratamiento, la administración de quimio y transfusiones de plaquetas, sangre etc. En eso estoy ahora. Esa fue la causa por la que dejé de participar “activamente” (si se me permite la expresión) en este blog y en otros. Simplemente y no todos los días, los leo, al mismo tiempo que cada vez más recuerdo un bello poema de José Bergamin: “Me siento triste y cansado. No sé por qué estoy triste; casando de estarlo tanto. Todo se va acabando ¿Cuándo se acabarán mi tristeza y mi cansancio?» Hoy, amigo José Ramón, he leído en su, como siempre, magnifico blog, “Litigios interminables: causas desoladas”. Y tomado nota de su recomendación de leer a obra de Dickens “Casa desolada”. Voy a buscar el libro y si lo encuentro, mis pocas ganas y pocas energías, las emplearé en leerlo y “empaparme de su contenido”. ¡Me servirá para reflexionar sobre tantas cosas ¡ Gracias, maestro

    • Fernando

      Su triste situación personal obliga a que, los fieles a este blog, le demos un fuerte apoyo a fin de que pueda usted superar su enfermedad y desear que siga «sin desatracar el barco». Un saludo.

      • ALFONSO RAMIREZ LINDE

        Gracias, amigo Fernando, por su mensaje que recibo como parte – o como la mejor parte – del tratamiento que estoy siguiendo y que pretende corregir, o al menos reducir, mi actual status quo. Por mi parte seguiré leyendo el blog y los comentarios «mientras – conforme nos dijo Miguel Hernández- el alma me suene», seguro que, como siempre, leerles es aumentar VALORES que son los que, en definitiva, dignifican la VIDA y de ahí la necesidad de luchar por ella, vivirla y compartirla con los demás. No podré dar respuestas por esta vía pero in mente los conservaré y estoy seguro de que me seguirán ayudando. Gracias a todos, por todo.

      • Estimado Alfonso: Mis mejores deseos para pleno restablecimiento y la espontánea aportación que me ha sugerido tu situación: https://vivoycoleando.com/2019/05/25/alfonso-los-ochenta-son-para-vivirlos/
        Un fuerte abrazo
        JR

    • FELIPE

      Estimado Don Alfonso, se echaban de menos sus trabajados comentarios, en forma de donación de pareceres, a los artículos de nuestro mentor. Y aunque su temporal ausencia sea debida a una razón lamentable, permítame decirle que carece del rango de justa causa para poder expropiarle del presente foro y librarse de nosotros (sus invisibles y desconocidos compañeros de foro). Sabemos que anda justo de fuerzas y hasta aburrido. Lo lamentamos y sentimos. Pero, invirtiendo los términos del proverbio latino, si le fallan los remos, use el viento «que en forma de aliento le enviamos». ¿No es la vida una constante pelea?. ¿No es la escritura una forma de rebelarse y pelear? ¿No sigue pensando, sintiendo y escribiendo -aunque no ejerza- como letrado?. ¿No es mejor mantener la mente activa y ocupada en actividades agradables y útiles (como reflexionar y comentar lucidamente) para evitar, atenuar o sobrellevar la aparición de pensamientos negativos?

      Con todo afecto, respeto y el mejor de los deseos

  4. MyriamVD

    El TC mantiene en un cajón desde hace ocho años el recurso del PP contra la ley del aborto:

    https://www.publico.es/politica/tc-mantiene-cajon-10-anos-recurso-pp-ley-aborto.html

    ¡Sin comentarios!

    • Joaquin

      Eso no es nada. Estoy discutiendo la ejecución de Sentencia (intereses) de una expropiación en la que la ocupación se produjo en 1982; pago del justiprecio en 2017.

  5. Jaboleno

    Queda dicho en la novela: «una de las dimensiones de la felicidad consiste en evitar cuidadosamente la convivencia con los juzgados».
    Abraham Lincoln, también en sus «Notas para una conferencia de derecho», aconseja a los letrados: «Desalentad los litigios. Persuadid a vuestros vecinos para transigir siempre que puedan. Señaladles cómo el ganador nominal es a menudo un verdadero perdedor en honorarios, gastos y pérdida de tiempo».
    Sin olvidar la maldición gitana de clásica tradición española: «pleitos tengas y los ganes»…
    No obstante, conviene resaltar y agradecer la labor de aquellos operadores jurídicos que por vocación y recta inclinación, defienden el verdadero valor de la Justicia. (Enhorabuena por ello, JR). Buen finde. 😉

  6. FELIPE

    Dicen los de esto saben que «Casa desolada» es el punto más alto de la madurez intelectual de Dickens y su mejor obra. Sus personajes, tramas y subtramas, siendo importantes, no son más que una excusa para presentar en sociedad, aquí está la gran novedad y acierto, a su verdadero protagonista. El sistema. Ese ante el que el individuo, con el sustento anónimo del poder y del Derecho, se hunde en la opresión y la impotencia. Ese que permite procesos interminables y absurdos ( en los que «todo lo que todo el mundo ya sabe, excepto un hombre, se remite a ese único hombre que no lo sabe, para averiguarlo”) que atrapan con sus grilletes las vidas de los afectados, las inmovilizan y juegan con ellas sumiéndolas en la desesperación y desesperanza. Ese que que inspirará a escritores sublimes posteriores, como Kafka, Dostoyevski y Orwell, para dar a luz a obras maestras como El proceso, Crimen y castigo o 1984.

    Si a ello le unimos que «Casa desolada» refleja la característica esencial de Dickens (según Chesterton), a saber, ponerle a uno la carne de gallina con lo terrorífico y hacerle retorcerse de risa con cualquier cosa, y su imponente estilo, ese que nos hace ver, tocar, oler y vivir las atmósferas, lugares, tiempos y personas que describe, no puede ser más acertada la invitación a la lectura que generosamente nos hace y le que agradezco de todo corazón.

  7. Fernando

    Una muestra más de lo poco que hemos evolucionado los humanos en siglo y medio pues las semejanzas que usted encuentra entre la novela dickensiana y la realidad judicial hispánica que de primera mano conoce, soslayando las intranscendentes diferencias culturales y tecnológicas entre aquél y este momento histórico, son ciertamente notables. Si alguien lee este blog dentro de siglo y medio mucho sospecho que haga comentarios similares dada la naturaleza humana y su irremediable propensión a evolucionar en secuencias espiraliformes con retrocesos a veces significativamente importantes y avances mínimos y a trompicones.

  8. Anónimo

    Interesante y útil consejo, para explayarse y como esparcimiento, que nos hace falta. Así, asimilaremos mejor las dilaciones indebidas de la justicia, jejeje… ¡Muchas gracias, José Ramón!

  9. JOSÉ ANTONIO IBÁÑEZ MARQUÉS

    ¡Insisto!: No estaría de más echar un vistazo al libro «El griterío» (Certera edición) de Jaime Valdés; hay algunas referencias muy interesantes. Disponible en PDF en ppibanyez@gmail.com .

  10. Lectura mucho más gratificante que perder el tiempo yendo a votar.

  11. elSumario, Andreu Roselló

    Una vez más una nueva entrada que sorprende lo que parece que ya no se puede superar. Felicidades y mi gratitud por el esfuerzo (que conozco) de lo que significa mantener activo un blog.
    Como anécdota añado el comentario que TVE emitió en el año 1987 una adaptación de esta obra, que como no podía ser de otra forma realizó la BBC. BLEAK HOUSE.
    Y, una vez más (y con la mala conciencia de abuso) voy a aprovechar para dejar un comentario de lo que estoy viviendo en mi trabajo de investigación periodístico, y que en esta ocasión viene que ni de perlas.
    El principal actor de mi investigación y demandante de justicia, es un empresario que inició el periplo jurídico en el año 2003, a raíz de una actuación ilegal de un ex Consejero de la Generalitat de Cataluña, perteneciente al partido corrupto del 3%. Son 16 años de un esfuerzo titánico digno de un auténtico culebrón, que hoy aquí prefiero no adjetivar, pero es desgarrador. Tiempo habrá. Lo cierto es que el asunto bien podría ser base de una novela al estilo de Dickens.
    Otro de los procesos que estoy documentando (un tema sencillo pero que por el empeño que se pone para que no se haga justicia, bien podría estudiarse en la facultad de derecho) tiene como punto de partida un escrito a un ayuntamiento por parte de una empresa, que ha efectuado unas obras urbanísticas, reclamando el cumplimiento de contrato por el impago de facturas atrasadas. Un caso de inactividad de la administración (artículo 29). El ayuntamiento (que no tiene intención de pagar) no contestó a la reclamación (desestimación presunta por silencio, art. 25 ley 39/2015) por tanto se interpone el correspondiente Proceso Administrativo.
    En la Sala de Instancia se avanzan las actuaciones hasta la presentación del expediente administrativo, la demanda y la contestación de las partes, y se está a la espera de la admisión de las pruebas. En ese punto, desaparece misteriosamente el titular de la Sala y asisten en el procedimiento hasta dos Juezas sustitutas, que finalmente concluyen DECLARAR LA INADMISIBILIDAD por apreciar extemporaneidad en su interposición.

  12. ALFONSO RAMIREZ LINDE

    Buenas noches: Hace un rato y tras recibir una hermosa reflexión de nuestro maestro sobre mi «reaparicíón» de hoy, he emitido mi respuesta pero no la veo por ningún lado quizás porque no he sabido enviarla (mi torpeza en estas cosas es de antiguo y ahora mucho más). Voy a intentar reproducir lo que antes he dicho, pues para mi es importante que todos sepan lo que he respondido a sus comentarios y, de forma especial, a las hermosas palabras que JR. me ha dirigido. Antes he dicho lo que sigue (aun cuando si por algún lado apareciera mi primer comentario no sería exactamente igual al que ahora intento – nuevamente – que aparezca… Emoción, mucha emoción, he sentido al leer los comentarios de los seguidores del blog y de forma muy especial el aliento y apoyo que recibo de nuestro querido y respetado maestro. Mucha y sincera emoción sí, pero no sé como expresarla, ni qué decir. No es fácil. Si sé que desde ya y para siempre, he contraído con todos una enorme deuda de gratitud. Tal deuda la reflejo de inmediato en mi «debe» con la promesa solemne de intentar cada día, y cada hora, en la medida en que me sea posible, hacer algo positivo que pueda llevar a mi «haber» para ir rebajando el saldo deudor, hasta llegar a cero. Difícil lo tengo. ¡ Es tanto lo que debo ¡ Pero en cualquier caso y aun cuando la deuda quede saldada, según el símil que refiero, el agradecimiento ha quedado ya marcado de forma indeleble, en mi corazón y ahí continuará de forma activa, pues me servirá, además, a modo de bastón, para mejor caminar por el intrincado e interno laberinto en que me veo inmerso. Gracias, muchas gracias, a todos los asiduos seguidores de este blog. Muchas gracias, maestro, muchas gracias de todo corazón. Buenas noches a todos y que mañana sea, pese a la que está cayendo, un día radiante y positivo en… todo.

    • Fernando

      Las gracias se las damos quienes leemos sus comentarios enriquecedores que como dijeron Felipe y Sevach nos aportan tanto en belleza, sabiduría y humanidad.

  13. Contencioso

    Hasta ahora el libro mas atinado que he leído sobre lo que se siente cuando se está envuelto en un litigio español es el clásico de Kafka. Y aún se queda corto.

  14. Alfon Atela

    De Alfonso a Alfonso: mucho ánimo, muchas gracias y mi admiración. Aunque me siento incapaz de escribir tan bellamente como tú lo haces, te aseguro que has multiplicado por infinito el valor del regalo que el jefe nos ha hecho con esta entrada, y en lo que mi respecta no solo no estás en deuda sino que tu saldo es claramente acreedor. De nuevo gracias.

    Aprovecho también para aplaudir una vez más el acierto del maestro, recordar aquello de «justicia demorada, justicia denegada», e ilustrarlo con lo que para mí han sido un par de evidentes ejemplos de causas desoladas de las que me ahorraré los detalles: los casos «egin» y «euskaldunon egunkaria» (que ruego encarecidamente sean analizados sin filtro político, y solo a la luz del ordenamiento jurídico, como hacemos los juristas). Ambos diarios fueron cerrados (el primero con dura crítica incluso de Luis María Ansón, nada sospechoso de connivencia filoetarra) «cautelarmente» en supuesta investigación antiterrorista y, tras eterna instrucción (11 años uno, 7 el otro) en ambos casos la «justicia» (es preciso entrecomillar la palabra en este caso concreto) acabó diciendo que los cierres fueron ilegales. A modo de resumen me permito citar un par de frases de la sentencia de la Audiencia Nacional que cerró el segundo caso, escandalizada por lo que había ocurrido: «el cierre del diario no tenía habilitación constitucional directa y carecía de una norma legal especial y expresa que la autorizara» o «tampoco se ha acreditado ni directa ni indirectamente que el periódico haya defendido los postulados de la banda terrorista, haya publicado un solo artículo a favor del terrorismo o de los terroristas ni que su línea editorial tuviese siquiera un sesgo político determinado».
    A partir de aquí formulo solo unos sencillos acertijos.
    Adivinemos lo que ocurre, tras un cierre de varios años, con unas empresas que funcionaban bien.
    Adivinemos lo que ocurre con sus trabajadores (no solo redactores, etc…., sino también de taller, impresión, etc…) y con sus familias.
    Adivinemos la forma en que se «compensó» por haber perdido «por error» varios años de sus vidas encerradas a todas las personas que estuvieron «preventivamente» en la cárcel para luego ser absueltas.
    Adivinemos, por fin, las responsabilidades a que tuvieron que hacer frente los jueces Garzón y Del Olmo (es preciso dar sus nombres), artífices y causantes de tamañas aberraciones y de todos sus perjuicios.
    Causas desoladas, sí.

  15. carlos

    desolados con causa por mor de la justicia. Sí. muchos españoles. a coste cero para la administracion de funcionarios y políticos. si.

  16. Pingback: Litigios interminables : causas desoladas – POR JR CHAVES | The Owl Criminology

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