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Antonio Embid Irujo: la jubilación no apaga el magisterio

Me entero que ha llegado el tiempo de la jubilación de Antonio Embid Irujo (Zaragoza, 1952), quien, entre muchas otras cosas humanas y casi divinas, ha sido catedrático de derecho administrativo de Zaragoza.

Justo es testimoniar mi reconocimiento a su legado, y mi aplauso por su fecunda trayectoria.

Me atrevo a distinguir tres Embid, al menos.

El Embid Líder. El que fue elegido diputado por las Cortes de Aragón y Presidente de las Cortes (1983-1987) y ejerció numerosos cargos públicos de alto rango, con una última etapa ofreciendo sus sabios consejos sobre la cosa pública a cargos políticos y altos funcionarios, con la discreción y libertad que da no vivir la política y desde la atalaya de su reconocida auctoritas.

El Embid Maestro. El que siendo discípulo del gran Lorenzo Martín-Retortillo, supo continuar la cadena y sembrar magisterio con propios y grandes discípulos (entre otros, Fernando Gurrea Casamayor). El Embid que escribía – y escribe- como los ángeles, de forma clara, persuasiva y rigurosa, que se movía como pez en aguas turbulentas para precisar significado y extensión del derecho a la educación tras la Constitución e iluminar a una inmensa legión de juristas entre los que me encuentro. A ello se añade, su preocupación por el derecho ambiental y sus importantes aportaciones al derecho de aguas con clarividente visión de necesidades y ofreciendo soluciones a problemas de todos. Su alforja rebosa de publicaciones, cursos, entrevistas, conferencias, reconocimientos académicos y doctorados honoris causa.

El Embid Humano. El que siempre se mostró cercano, sensato, sereno, sensible hacia los problemas sociales y personales. El que busca consenso, con gracia natural, saber estar, buena conversación y sana atención. El que, en el marco de unas jornadas organizadas por la Fundación Sainz de Baranda, me brindó compañía en una cena memorable en Zaragoza hace tres años donde disfruté de lo lindo, y comprobé que lo bueno con la cercanía se vuelve en lo mejor. Y por qué no decirlo, porque tenemos amigos comunes del mundo académico que coinciden en venerar su persona con auténtico cariño.

 Me veo obligado a recordar que la jubilación es un dato administrativo. Como dice el viejo dicho, ni son todos los que están ni están todos lo que son. O sea, que ni están jubilados todos los que deberían estarlo antes de alcanzar la edad, ni son jubilados los que pese a superar la edad siguen y seguirán ofreciendo ciencia y generosidad, viviendo sabiamente por un mundo mejor. En este último bloque está don Antonio. Gracias, Maestro.

 


 

 

 

 

 

 

5 comments on “Antonio Embid Irujo: la jubilación no apaga el magisterio

  1. Precioso y merecido comentario a un gran Jurista

  2. Juan Mendoza

    Padre del derecho ambiental y un admirable artesano del derecho. Le debe mucho la comunidad jurídica al doctor Embid Irujo

  3. Querido Antonio Embid, te debo y te debemos el apoyo a lo que hoy es la Asociación para el Estudio del Derecho Universitario (AEDUN), antes incluso de que existiera, cuando era sólo un germen, cuando intimamos contigo por mediación de Fernando Gurrea Casamayor para que nos dieras un lugar en el paisaje del Derecho Universitario, que tú controlabas como autor más distinguido en la materia y en la que nosotros nos iniciábamos.
    Y lo hiciste, nos apadrinaste en el III Seminario de Aspectos Jurídicos de la Gestión Universitaria de 1998, en tu Universidad de Zaragoza, también ante la European Education Law and Policy Association, a la que luego fuimos a rendir cuentas en Salzburgo y más tarde, de nuevo, en Zaragoza, en el Palacio de la Aljafería, sede del parlamento aragonés que presidiste.
    Nos seguiste apoyando en el IV Curso de Régimen de Universidades celebrado en 1997 en la Universidad de Extremadura, y te hemos seguido siempre teniendo presente. Por ti y por mediación de ese inmenso amigo que lo es Fernando Gurrea Casamayor, tuyo y de muchos, con el que publicaste ese libro que lo ha sido de cabecera para todos nosotros de Legislación Universitaria de Tecnos, así como la compilación normativa de la educación en niveles previos a los universitarios.
    Pero más importante que todo eso ha sido contar con tu amistad y magisterio en este largo período. Y haber podido colaborar contigo para que tu jubilación profesoral no impida que sigas siendo maestro en ejercicio profesional independiente como abogado colegiado, en lo que me siento orgulloso de haberte acompañado en el camino de la Mutualidad de la Abogacía.
    No se jubila un maestro, lo va a seguir ejerciendo por otros cauces. Maestro en Derecho Universitario y en Derecho de Aguas. Maestro y amigo, qué mezcla tan poco igualable. Sigues y seguimos. Hay valores que no desaparecen, sólo se transforman. Nuestro afecto por ti sigue incólume. Tú no pares, por favor.

  4. Tuve la suerte de ser alumna suya, hábil con las palabras, claro en los conceptos, un lujo asistir a sus clases.

  5. Pablo Ramon Lucatelli

    Hace años definí, al Profesor Antonio Embid Irujo, como Maestro del Mundo. Su legado en Iberoametica en Derecho y Gobierno de las Aguas e insuperable.

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