Se que la inmensa mayoría de los libros jurídicos están llamados a dormir el sueño de las almejas que no se abren. Sé que internet y la Inteligencia Artificial han asaltado el imperio de la bibliografía jurídica con mayor eficacia que las hordas bárbaras a Roma.
Sin embargo, me he sentido en el deber de ofrecer el fruto de mis reflexiones en un ensayo atemporal, resistente a la creación algorítmica y con pretensiones de amenidad ilustrada. Se trata de mi último libro titulado: «Ciencia, Conciencia y Justicia» (Ed. Amicus Certus, 2026), y subtitulado significativamente: Para Saber Derecho no basta con saber Leyes.
El ÍNDICE es elocuente del trípode sobre el que se alza todo jurista: La Ciencia, la Conciencia y la Justicia.
La Ciencia nos rodea y el jurista no puede permanecer atrincherado en sus códigos. Del Big Bang a la ley de Moore, pasando por Newton, Kepler, Einstein, Darwin, Freud o Gödel, este ensayo toma prestadas las grandes ideas de la ciencia para mirar con ojos nuevos el mundo del Derecho: leyes que cambian, jueces que deciden bajo incertidumbre y la eterna e inacabada búsqueda de la Justicia.
En ese contexto de ciencia galopante, no puede el jurista limitarse al mundo de las normas. “Saber leyes no es saber Derecho”, es una frase atribuida originalmente al pensador y abogado argentino Juan Bautista Alberdi (1810-1884) en su «Fragmento preliminar al estudio del derecho» (1837), mostrando que quien recuerda y cita leyes y bibliografía cual papagayo, o que sabe cosechar alegatos o informes con habilidad de la inteligencia artificial, no sabe Derecho.
No hay cosa más triste que un abogado, profesor o juez que solo sabe hablar de normas jurídicas, que no bromea porque no se le ocurre o no sabe, que sonríe poco y que se siente perdido en cualquier conversación en que se habla de lo cotidiano, de la ciencia natural o de humanidades (arte, literatura o filosofía). La toga no da sabiduría, la da la curiosidad y el afán de formarse, actualizarse y reflexionar.
La ciencia llena las cabezas, pero “ciencia sin conciencia es ruina del alma” (Francois Rabelais), por lo que esta obra se adentra también en la Conciencia: los imperativos morales, los espejismos y desviaciones de lo correcto, el conflicto entre norma positiva y valores.
Finalmente aborda con coraje el viaje en busca de la Justicia, mostrando sus mitos y realidades, los prejuicios y los sueños de sus protagonistas; hablando claro de lo que muchos ven oscuro.
Facilita la lectura de la obra, el torrente de referencias históricas, literarias, cinematográficas y anecdóticas, apuntaladas con el dato normativo o jurisprudencial. Todo para demostrar que quien pretenda etiquetarse de jurista tiene que estar imbuido de ciencia con conciencia, y colocar la dignidad humana como epicentro del ordenamiento jurídico.
En suma, la cosecha de enseñanzas de toda mi vida profesional, centrada en pensar el Derecho más allá de los códigos, porque para saber Derecho no basta con saber leyes. Hace falta sentido común, sensibilidad y formación humanística. Y si se tiene sentido del humor, mucho mejor.
Este libro está disponible en Amazon.es, 521 páginas únicas por un precio único; en eBook Kindle, 7,99 €; en formato papel tapa blanda, 19,99 €; y en tapa dura, 34,95 €. También puede adquirirse en la web de Amicus Certus.
Creo que la lectura de esta obra dará varios años de ventaja a quien pretenda iniciarse en el ruedo jurídico, y permitirá actualizarse a los veteranos. E incluso mostrar que el Derecho puede ser divertido y fascinante. Un libro que equivale a muchos libros. Escrito para quienes merecen recuperar el juvenil placer de leer con ansiedad…
Siempre se aprende de los reporteros de guerra, y por eso me atrevo a compartir lo que he aprendido por las batallas vividas desde los primeros doce años como abogado, letrado público y profesor universitario, y sobre todo, de los últimos veintiséis años como magistrado de lo contencioso-administrativo.
Buena ocasión resulta obtener al precio de un menú del día el acceso a una obra para toda la vida, bien descargándola de inmediato o recibiéndola en papel en 72 horas. No se diga que el derecho no está accesible… Ni que los secretos de la Justicia se ocultan….
Y si lo lees y te sirve, una valoración en la ficha de Amazon ayuda a que otros juristas lo encuentren. Se agradece.
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Estimado Dr. Chaves:
He visto el índice de este nuevo y sorprendente libro, aunque en su caso no tanto, ya que pasa de la mitología clásica a la ciencia y alguna de sus teorías modernas para relacionarla con «nuestro mundo» de leyes, reglamentos, criterios jurisprudenciales y consuetudinarios de todo tipo.
Compraré el libro, porque la curiosidad ya me ha vencido. Otra cosa es quedar convencido.
De lo que ya lo estoy seguro, no solo convencido» es que «Para saber derecho no basta con saber leyes».
Sólo una pregunta Dr. Chaves ¿Sus días son de 36 horas o sus semanas de 12 días?
Enhorabuena por este nuevo «hijo» de su saber y su estudio de todo o casi todo.
Saludos cordiales.
Daniel Bellido
Estimado Daniel… creo que te decepcionará el libro.., creo que si le das la oportunidad, te sorprenderá gratamente. En cuanto a la productividad personal se debe al sacrificio de horas de sueño y ocio… me han dibujado así
Estimado, gracias por ir mostrando el derecho y su contexto. El índice es tan variopinto como la vida. Ciencia y conciencia y su integración, al que el derecho accede con pretensión de síntesis para «solucionar» conflictos con sentido. Iré por este libro también. Nuevamente gracias.
Sin alma, la IA jamás podrá sustituir al ser humano creativo y mente pensante, Señoría. Gracias por ilustrarnos, como siempre. Lo adquiriré
Gracias por la confianza. Saludos
Hoy día, España padece una epidemia de Dcho positivo, leyes y normas varias publicadas a diario cual vómito de una sociedad parasitada por un régimen de partidos del 78, un régimen de castas (hoy Lobbies) más propio de la era absolutista anterior a la Revolución francesa, con una corona francesa de Borbón, elegida como disimulo decorativo para dar imagen de falsa “Democracia” europea y así pasar desapercibida en nuestro entorno. En España hoy, como en la URSS, China, Corea Norte, Cuba, Vnzla etc existen Leyes y normas escritas a miles, pero lo que no existe es ¡el Estado de Derecho! ni en su arquitectura (no existe una División de Poderes, más que sobre otro papel decorativo llamado Constitución) ni se respetan sus principios y reglas, pues nadie se esfuerza en integrar el ordenamiento jurídico, limitándose al copia y pega de una hiperinflación legislativa de millones y millones de normas de 17 reinos de taifas y 4 ó 5 niveles administrativos diferentes, que se contradicen y apuñalan entre si. Normal, cuando la mayoría de sus actuales “juristas” de los últimos 30 años han pasado por la facultad de derecho, si, pero, el Derecho no pasó por ellos, porque nuestras Universidades desde 1982 dejaron poco a poco de enseñar, para ser colonizadas por el sectarismo ideológico de unas castas llamadas partidos políticos y su adoctrinamiento militante y mafioso, disfrazado de progresismo moderno. Y mientras, los españoles siguen viviendo en su “show de Truman” progresista y europeo ¿Quo Vadis España? 😔🤷🏻♂️
Hola. Compraré el libro y lo leeré. Después lo comentaré.
Y para celebrar qué me han admitido en ambos efectos a trámite el recurso de apelación contra una inadmisión, voy a comprar la versión kindle, para leer algo mientras la administración confabula redactando el escrito de oposición. Esto me ha hecho reflexionar, sobre una cuestión, que me planteé ayer mientras escuchaba el webinar que impartió con D. José M. Baño León, y sobre las sanciones a los abogados por incluir jurisprudencia ficticia en los recursos, puesto que a mi entender, el abogado de la siempre indolente administración, se valió de jurisprudencia inaplicable en el meritado caso, con una plantilla de las que usted indicó precisamente en la charla, de la que no se molestó ni en cambiar la fecha. A mi entender, esto sería igualmente sancionable, incluso revestiría de mayor gravedad, pero desconozco de primera mano como operan los Tribunales ante estas cuestiones, yo por si acaso, procedo a señalarlo en el recurso.
Da miedo saber y entender el derecho…algunos jueces se sienten intimidados u ofendiditos.
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