Bajo la toga de los abogados están los sentimientos, emociones, estrés e ilusiones, y eso que se llama vida privada. Por eso es muy lógico que deban tomarse el descanso vacacional por aquello de recargar las energías para regresar con ánimo.
Ahora bien, al margen de que las ruedas de la justicia urgente no se detiene jamás, no es fácil para quien trabaja con elevado nivel de incertidumbre y sentido de la responsabilidad profesional, alejar su mente el problema que aguarda, y más difícil alejarlo de la mente de algún cliente ansioso.
Aunque los asuntos judiciales estén en trámite, y sea pronto para preocuparse, el abogado no puede dejar de percibir el zumbido de preguntarse si todo va bien, si ha hecho lo adecuado, si el contrario le dará una sorpresa, si el juez hará su trabajo bien; en definitiva, le atenaza en la sombra la cuestión de cuándo y cómo se zanjará el litigio, uno o varios.
Los abogados veteranos suelen ser flemáticos. Saben que nada se adelanta por obsesionarse en vacaciones con los casos. Piensan que, cuando vuelva a arrancar la justicia, será tiempo de decidir lo que se puede o debe hacer. Mientras tanto, el tiempo muerto es para convertirlo en “tiempo vivo” y descansar.
Así y todo, hay asuntos malditos en que se ha empleado tanta energía, esfuerzo y tiempo, que resultará difícil que el abogado pueda alejarlo de su mente. O asuntos ordinarios en que justo antes de tomarse las vacaciones (¡maldita sea!) se ha notificado una desestimación o resolución judicial adversa, y sabe el letrado que tendrá que comenzar en septiembre afilando el cuchillo y la mente para continuar la lucha por la justicia y por su cliente (que no siempre van por el mismo carril).
Esa preocupación yace en aquellos momentos en que el abogad@ responde con un monosílabo a su pareja mientras aparenta estar oteando el horizonte playero, o en los que sestea con la mente alerta repasando lo hecho y lo que podrá hacer. O camina por el monte rumiando para sus adentros sobre las oportunidades perdidas, el malvado colega o aquél torpe juez. Claro que, también los habrá quienes en la tumbona se recreen con la victoria o en torno a un mantel brinden a la salud del cliente, del juez o de su equipo de colegas.
Y sí, lo confirmo, resulta más fácil desconectar a “los jueces” que a los “abogados”, aunque solo sea porque la preocupación de resolver algo ajeno por uno mismo (que está siempre dentro del control del propio juez) siempre es más fácil de conjurar que la preocupación de que un tercero resuelva (lo que está fuera de control)
Ciertamente, lo de “desconectar”, entendido como aparcar las cuestiones de trabajo del tiempo de descanso, depende del talante y personalidad de cada cual, o de si el abogado está en sus comienzos o finales profesionales, o si tiene pocos o muchos pleitos. O si su cliente o clientes le presionan poco o mucho (o si las facturas se agolpan).
Pero sobre todo creo que el bienestar de la desconexión depende de si el letrado “se olvida” del teléfono móvil y “si recuerda” que tiene una familia, y que el trabajo es un medio, pero no un fin.
No está nada mal tener la fortaleza de configurar en el correo electrónico o mensajería telefónica una respuesta que excuse por vacaciones el no estar disponible.
Y si se desconecta y consigue alzarse un muro invisible respecto del papeleo y litigios que aguardan, se obtendrán grandes beneficios: se mejorará la salud física (la vida larga y saludable aguarda a los tranquilos que no aceleran el corazón con asuntos terrenales); se mejora la salud mental ( se combate el estrés inherente a la incertidumbre y a luchar contra los compañeros, aunque sea con el florete del derecho); se mejorará la productividad (septiembre será el pistoletazo de salida de la nueva competición de “natación”, en las aguas turbulentas jurídicas); y se mejorará la calidad de vida de los que nos quieren ver y sentir “vivos” en las vacaciones (pues como suelo decir:”hay vida más allá del Derecho”).
Pero en cualquier caso, yo sí les deseo que desconecten, como yo lo intentaré en lo mío, y por eso me permito desearles, a abogados, fiscales, procuradores, jueces y demás paladines de la justicia que, si han optado por tomarse las vacaciones en agosto por aquello de ser mes inhábil, pues… ¡a relajarse, disfrutar y soñar!
¡Ah! No olviden que en vacaciones no está prohibido sonreír, bromear o decir cosas simples. No hace falta llevar toga ni mostrar frialdad, erudición o distanciamiento propios de algunos escenarios procesales. No. Debemos tomarnos la vida como viene y como es, con naturalidad y gracejo, pues esta actitud es algo tan serio (o más incluso) que un puñado de normas sobre unos hechos pasados y un juez enlutado (y si nos quedan dudas, no olviden que estadísticamente los casos y sentencias jamás hará historia y nadie nos devolverá ese tiempo de preocupaciones extra).
Cobra vigencia mi viejo intento de provocar una sonrisa sobre el derecho y el descanso del jurista. Aquí:
Nos vemos a primeros de septiembre. Eso espero y deseo. Mi blog y el menda les aguardamos para seguir enredados en la madeja del derecho público. Gracias por leerme.
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Algunas no desconectamos, además, porque en vía administrativa los plazos siguen corriendo (debe ser, como siempre, que la rapidez de la tramitación de los procedimientos depende de eso…). Ojalá un CGAE defendiendo los intereses de la abogacía y luchando por que agosto sea también inhábil en vía administrativa.
Los administrativistas tenemos más difícil desconectar porque agosto es hábil en los plazos administrativos… Feliz verano!!
Con una docena de recursos de alzada o alegaciones en plazos en días naturales…
Así es muy difícil desconectar, aunque haremos lo posible.
Disfrutad compañeros.
Saludos
Daniel Bellido
EL ABOGADO ES EL ÚNICO ESCLAVO DE LA JUSTICIA, NO TIENE DERECHOS RECONOCIDOS, NI POR EL ESTADO, NI POR LA ADMINISTRACIÓN NI POR SU CLIENTE, NI POR SUS COLEGAS. EL ABOGADO SIEMPRE ESTA SOLO FRENTE AL MUNDO, LLENO DE PROBLEMAS AJENOS, POR LO QUE DESCUIDA LOS SUYOS. GRACIAS POR EXISTIR
Bueno si hablas de un abogado que trabaje de manera independiente tienes mucha razón, sin embargo, si ese abogado es muy bueno en lo suyo puede forjar grandes fortalezas a través del conocimiento que el mismo Derecho le da, y tranquilo Murillo disfruta tus vacaciones (bueno si es que las tienes, por que en lo que ami respecta sigo tecleando un sinfín de asuntos que te me tienen atiborrado, es decir, sigo conectado a la matrix) auxiliooooooooo
La propuesta que hizo Diego Gómez en 2017: https://www.derechoadministrativoyurbanismo.es/post/2017/08/04/el-mes-de-agosto-en-la-ley-3915-de-procedimiento-administrativo
La propuesta de Diego es muy interesante y, desde luego, sería un gran avance. Pero, en mi opinión, no es suficiente: yo tengo encima de la mesa varios vencimientos de alegaciones en vía administrativa que le han notificado directamente al interesado. El que venga a partir de hoy con algo así, se encontrará con el despacho cerrado y no lo atenderé. Pero los casos a los que me refiero son asuntos de personas que ya son clientes, que reciben notificaciones en relación con asuntos en los que yo ya venía interviniendo (impugnación de listados definitivos, alegaciones a propuestas de provisión de plazas universitarias…) a y los que no puedo dejar desatendidos. La inhabilitación del mes de agosto con carácter general, incluida la vía administrativa, sí sería una solución.
PD. Y digo más: mi propuesta sería que los profesionales pudiéramos marcar X días al año, con carácter anticipado (por ejemplo, en noviembre para los meses de enero-marzo, en febrero para los meses de abril-junio, etc.), para que no nos corrieran los plazos procesales (creo que a través de Lexnet no sería difícil hacerlo). Sería la única manera de poder tener una semana o dos de descanso fuera del mes de agosto (o ahora Navidad).
Habría mucho que examinar
Querido Sr. Chaves, ni una mujer en la foto.
Feliz verano a todas y a todos!
Martín: La foto es de la película «Mamma Mía» de Meryl Streep. El final.
Muy buenas vacaciones, maestro! También a todos los lectores del blog. A descansar, que nos lo hemos ganado.
Pingback: ¿Desconectan realmente los abogados en vacaciones? – July Alonso