El último día del año suele dedicarse a hacer balance y mirar hacia atrás.
El año ha seguido la tónica de los anteriores en cuanto a turbulencias políticas y mediáticas, pero en la vertiente jurídica que me interesa resaltar,
(i) las fuentes jurídicas legal y reglamentaria han continuado manando incesantemente, y
(ii) la jurisprudencia ha continuado poniendo remiendos a las lagunas, contradicciones o deficiencias técnicas de las normas.
Quizá tenemos motivos para no estar contentos, ni con algunas leyes, ni con tantos reglamentos, ni con alguna jurisprudencia, pero lo que realmente debe satisfacernos es que, al menos, impera un notable grado de seguridad jurídica. Saber lo que está vigente y lo que cierra la cosa juzgada, ya es mucho.
Por otra parte, este blog ha mantenido su velocidad de crucero, desde que se inició hace 18 años, pues allá por 2007 comencé a exponer opiniones jurídicas y a dar cuenta de novedades legislativas y jurisprudenciales, salpicándolo de notas de humor y velando por la frescura del producto. Y por supuesto, nada de publicidad comercial pese a las jugosísimas propuestas; dicho sea en otras palabras: el blog cuesta dinero: hosting, dominios, ciberseguridad, tiempo, energías, etcétera.
El resultado ha sido muy satisfactorio pues los miles de artículos del blog durante tantos años, han contribuido a forjar criterio a infinidad de juristas, alzándose en una referencia en España e Iberoamérica. En el plano personal, el blog me ha proporcionado enormes satisfacciones, y tejer sana relación con numerosos juristas, muchos de los cuales han pasado al plano de la amistad.
En suma, el Derecho sigue ahí, y el blog a pie firme.
Así que, si es usted jurista, le deseo que en el año venidero sea venturoso. ¿pero qué debe ser un año “venturoso” para un jurista? El que trae felicidad, cuyo camino puede alcanzarse por estas diez vías o deseos:
I. En su vertiente profesional escriba usted alguna página de buen derecho (informe, demanda, artículo, etcétera), entendiendo que siempre será bueno lo que se hace con lealtad, esfuerzo y coraje, primando eso tan bello del “trabajo bien hecho”.
II. Luche por sus principios, por sus valores éticos, por la dignidad de la persona que se cruza en su camino profesional. Una vez que se baja el estándar ético, es muy difícil mirarse al espejo con orgullo cada mañana.
III. No sucumba usted a las tentaciones del abuso de la inteligencia artificial, pues la comodidad es enemiga de la lucha por el Derecho.
IV. No olvide actualizarse. Ni escuchar o leer a los auténticos Maestros del Derecho. En el Derecho, camarón que se duerme, se lo lleva la corriente. Nadie puede considerarse especialista en ninguna rama del Derecho si no está al día de las novedades legislativas y jurisprudenciales. Y no se diga que la experiencia lo suple, porque si usted no está actualizado, su adversario si lo estará, o alguien vendrá después que le sacará los colores.
V. No pierda la ilusión por el Derecho. Todos hemos recibido noticias jurídicas incómodas o ridículas. La nobleza de la profesión de la abogacía, de la fiscalía, del juez, del académico, o en general del letrado público, se apoya en su capacidad de resiliencia, en superar los “revolcones jurídicos”, esto es, en levantarse y seguir remando.
VI. No escuche las voces críticas de personas tóxicas. En la selva jurídica no faltan serpientes, y usted debe seguir su camino con indiferencia.
VII. No desdeñe cobrar por su trabajo. Sueldo u honorarios, siempre son bienvenidos pues el dinero no da la felicidad, pero su falta puede provocar infelicidad.
VIII. No se pregunte usted, “¿Cómo está la Justicia?” sino pregúntese si en lo que está en su mano contribuir, en su nicho profesional, en su trabajo de hormiguita, consigue avances hacia la justicia del caso concreto.
IX. No abandone jamás el trato humano con camaradas y amigos, que le harán soportables los malos momentos que el Derecho puede deparar. Nada más triste que un abogado o juez encumbrado y aislado en su torre, como perro mal almorzado.
X. Nada de adorar a Montesquieu, ni a Kelsen, ni a la fría letra de la Ley. Los modelos rígidos zancadillean la Justicia. Mejor aferrarse al trapecio de unos pocos principios (buena fe, proporcionalidad, confianza legítima, igualdad, etcétera), y luchar por la respuesta al caso concreto en clave de equidad, porque la letra de la Ley nunca aprisiona todos los matices de la realidad.
Y por supuesto, muy importante lo de cuidar la salud personal, porque nadie lo hará por nosotros, y por desgracia, con la edad vamos sufriendo zarpazos de dolencias que nos hacen pasar a segundo plano las cuestiones terrenales del derecho.
En fin, con esta simple guía para la felicidad del jurista, deseo a los lectores de este blog (y a los que no los leen) un feliz año nuevo 2026.

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Estimado Dr. Chaves:
Aprovechando esta mañana tranquila en el Despacho, leo su última aportación al blog y recibo con alegría su decálogo para la felicidad de cualquier jurista.
Veo que su creatividad tiene un listón verdaderamente alto.
No se preocupe, algunos somos «inasequibles al desaliento», aunque nos citen para juicio para bien entrado el año 2017, y tenemos que decir que «no está tan mal».
Le agradezco un año más lo que he aprendido y reflexionado con Ud. y su blog.
Por favor, manténgase en esta tarea.
Y, por mi parte, y para Ud. mis mejores deseos en lo personal, lo familiar y lo profesional para este 2026.
Un fuerte abrazo.
D.B.
Buenísimas recomendaciones. Gracias, gracias, gracias y Feliz Año 2026.
La Reconquista empezó en Asturias.
Sigamos con el trabajo bien hecho y con los valores correctos.
Estimado Magistrado, como siempre su último comentario Magistral.
Gracias por el blog, que siga muchos años.
Desearle, junto a los suyos, lo mejor en este año venidero.
Feliz 2026
Emilio Lorido González.
Letrado Ayuntamiento de Badajoz
Estimado José Ramón: «comento» pero no «con el fin de mejorar». Eso lo tiene usted muy difícil y no voy a poder contribuir yo a ello. Comento para darle las gracias. Extraordinarias vías o deseos. Tomamos buena nota. Un abrazo,
Gran decálogo: cualquiera diría que Su Señoría conoce el paño del necesariamente humilde traje al que obliga esta apasionante faena.
Como Ud. no lo ha hecho, no osaré yo resumir sus mandamientos en dos… sino en uno: Gracias, D. José Ramón, por… ¡SER PERSONA!
¡Feliz Navidad, estupendo Año Nuevo y que los Reyes Magos vengan muy cargados de eso que más necesitemos!
Mis deseos son muy sencillos sigue ese camino, nos ayudas: no reconformas cuando nos vienen mal dadas en dos nichos de enorme dificultad para los abogados la jurisdicción contencioso-administrativa, donde en términos de futbol salimos en desventaja ante la Administración por el entramado legal que la protege y la prueba diabólica de la supuesta legalidad y ejecutividad de los actos administrativos, y la violencia de género, donde el hombre es siempre culpable, ¿Dónde está la presunción de inocencia?
Fuera de esto, desearte a ti y tu familia lo mejor para el 2026, y fuera las enfermedades, que como dices nos merman nuestro entusiasmo y fe en nuestro trabajo.
Y desde aquí, con perdón, por el abuso mi total apoyo a la institución judicial, en su independencia, y sale a cuento que pedí en su día al COLEGIO DE ABOGADOS DE OVIEDO, un apoyo explicito de los abogados asturianos, a través de ese ente, como hizo MADRID, en apoyo de la huelga de jueces de julio, y estoy esperando la respuesta. Los abogados nos importa muchísimo un juez imparcial, con sus errores y aciertos, que unos meritorios políticos como el fiscal general del Estado que tienen que obedecer a quien les puso, y sometido a su capricho. EN FIN FELIZ AÑO 2026 A TODOS LOS LECTORES DE TU BLOC, Y ESPECIALMENTE AL AUTO, AL NOS UNE ESA FERREA VOLUNTAD DE SERVICIO PÚBLICO IMPARCIAL Y PARA TODOS DE LA JUSTICIA. UN ABRAZO DE AMIGO Y LEAL SEGUIDOR. MANUEL GÓMEZ MENDOZA.
Gracias por el blog y feliz 2026!
Estimado José Ramón, he leído con atención tu balance de 2025 y tus sugerencias‑deseos para 2026 con esa mezcla de admiración y reconocimiento que siempre me provoca tu forma de mirar, sentir y transmitir el Derecho. Como es normal en los maestros: aciertas y asombras. Nos recuerdas que ser jurista es una tarea diaria y casi artesanal, que exige rectitud, actualización constante, leer y escribir bien —o intentarlo—, pensar por uno mismo, ejercer una crítica respetuosa y argumentada y no caer en la tentación de la desesperanza cuando fracasamos o perdemos.
Pero no te detienes ahí: añades que ser buen jurista —al menos de los tuyos— requiere también cuidar nuestra salud —física y mental—, a la familia y a las amistades, mantener la cortesía y seguir siendo, en el sentido más noble, humanos aunque imperfectos.
Nuestro “premio de lotería” en este último día del año es poder seguir acompañados en 2026 de tu persona y de tu lectura: sin publicidad, sin artificios, con la claridad limpia de un manantial donde conviven el saber, la humanidad y el divertimento.
Agradezco de corazón el tiempo que dedica a escribir este blog al que soy adicta, es entretenido, didáctico y , teniendo en cuenta que el lenguaje jurídico es a veces tedioso e incomprensible, es un gusto leer las referencias de las sentencia que trae a colación, una gran ayuda para ir formando ideas básicas en el derecho: la buena fe, la buena administración, la proporcionalidad…. Por cierto casi me creo la inocentada.
Feliz año 2026 y a seguir así.
Muy feliz año 2026 para usted y para toda la comunidad de fieles seguidores que tiene. Aunque casi nunca comento, es un placer para mi leerle y confieso que le he recomendado mucho, sobretodo a los estudiantes de derecho que he tenido en prácticas para que conozcan que el derecho no sólo se debe conocer con «sangre» sino que también se puede conocer con alegría y desenvoltura.
Para mi es un placer cada vez que veo que ha añadido un artículo nuevo a su blog y le agradezco mucho el esfuerzo que hace (también hay una cierta envidia, sana, por su aprovechamiento del tiempo). Espero que siga todo el tiempo que crea conveniente.
Querido José Ramón no es una simple guía para la felicidad, es alimento puro para la felicidad seguir ese decálogo.
Enormes gracias y enorme abrazo
Francisca de Castro. Amiga
Buen año Magistrado. Mucha salud y buen Derecho.