Luchas

Cuidado con el art.155 de la Constitución que lo carga el diablo

155 de la ConstituciónLa sombra del art.155 de la Constitución gravita para aviso de navegantes ante las inminentes elecciones autonómicas. Dicho artículo dispone: “1. Si una Comunidad Autónoma no cumpliere las obligaciones que la Constitución u otras leyes le impongan, o actuare de forma que atente gravemente al interés general de España, el Gobierno, previo requerimiento al Presidente de la Comunidad Autónoma y, en el caso de no ser atendido, con la aprobación por mayoría absoluta del Senado, podrá adoptar las medidas necesarias para obligar a aquélla al cumplimiento forzoso de dichas obligaciones o para la protección del mencionado interés general. Para la ejecución de las medidas previstas en el apartado anterior, el Gobierno podrá dar instrucciones a todas las autoridades de las Comunidades Autónomas.”

 

Se impone una mínima y modesta reflexión en terreno peligroso pero bajo la responsabilidad de que un blog que se precie debe propiciar debate.

 

1. En primer lugar, comparto las voces autorizadísimas, tanto desde el Derecho Administrativo como desde el Derecho Constitucional que han analizado el limitado alcance del precepto, cuya redacción prudente e incluso farragosa, delata una funcionalidad mas propia de “farol constitucional” que de ser aplicado para restablecer la normalidad constitucional.

 

2. Se trata de un precepto cargado de incertidumbre o conceptos jurídicos indeterminados, tan indeterminados que se adentran en eso tan peligroso que es la “discrecionalidad política”: por un lado, el “incumplimiento de obligaciones”, que habrá que entender que se tratará de incumplimiento de obligaciones “esenciales”, con intencionalidad y cualificadas por un contexto que ponga en peligro altos bienes jurídicos constitucionales; y por otro lado actuación “que atente gravemente al interés general de España”, lo que puede dar cabida a aquello que incida en la soberanía territorial pues no hay mayor interés de un Estado que conservar uno de sus elementos constitutivos.

El problema radica en que el propio art.155 impone unas formas o procedimiento propio de un campo de minas (“previo requerimiento al Presidente de la Comunidad Autónoma y, en el caso de no ser atendido, con la aprobación por mayoría absoluta del Senado”), y en que sus consecuencias son limitadísimas: “medidas necesarias para obligar a aquélla al cumplimiento forzoso de dichas obligaciones o para la protección del mencionado interés general” ya que lo “necesario” remite a la observancia del principio de proporcionalidad.

Comunidad autónoma rebelde

 

3. Por otra parte, del artículo 155 de la Constitución podría decirse lo que se advierte de los medicamentos antes de usarlos: “Lea las instrucciones de este medicamento y consulte al farmacéutico”.
Y es que pienso que si el Estado “desenfunda” ese artículo se desatará una fractura sociopolítica gravísima pues no hay nada mas peligroso que un animal acorralado. Me atrevo a pronosticar que, como contramedida por parte de Cataluña, todos los actos del gobierno, sean de impulso, trámite o definitivos, serán impugnados ante el Tribunal Constitucional por la vía de conflicto de competencias, conflicto entre órganos constitucionales o sencillamente recursos de amparo por ciudadanos o entidades (Universidades); no importará que tengan pronóstico de inadmisión o vayan a la papelera, porque la estrategia política catalana pasará por el bloqueo del Tribunal Constitucional, sin olvidar la posible metralla de querellas contra miembros del Gobierno y todo el que toque tal expediente. Y como consecuencia se judicializarán infinidad de cuestiones que llevarán a cuestionar la imparcialidad e independencia de jueces, con un efecto dominó de queja ciudadana frente a toda la clase política que no ha sabido gestionar la crisis.

Y ya metidos en este apocalipsis jurídico, tampoco quedará indemne la reputación de la ciencia, pues no faltarán como no faltan ahora Catedráticos de Derecho Constitucional, Derecho Internacional, Derecho Financiero o Derecho Administrativo que, aplicarán su ciencia al servicio mercenario de la trinchera en que les toque.

Por eso, creo que es triste que en tal hipótesis de uso del art.155 de la Constitución, un gigantesco embrollo político-jurídico paralizará las instituciones. No en vano su aplicación debe estar bajo el principio de subsidiariedad y necesidad en una doble vertiente, jurídica (cuando se agoten los mecanismos judiciales ordinarios) y política (cuando se agoten las negociaciones políticas).

 

4. Si la política es el arte de lo posible, ya es hora de aplicar alta política. Nada de partidismos, vendettas ni prejuicios. Una negociación de altos vuelos. No es una quimera. Es que salga lo que salga de las urnas habrá negociación, antes o después, con este o con otro gobierno.No nos engañemos.

 

Otra cosa es la posición de fuerza respectiva al negociar, ya que me atrevo a vaticinar que cualquiera que sea el resultado electoral, resultará como cuando se analiza el impacto de una huelga o el resultado electoral local: todos ganan y ninguno se confiesa perdedor.

 

5. Hace cuatro días, el Catedrático de Derecho Administrativo Santiago Muñoz Machado desde el Diario El Mundo exponía en una entrevista con su habitual lucidez las claves del problema. Me quedo con esta frase: “La inteligencia jurídico-constitucional permite buscar soluciones que necesariamente tienen que pasar por una reforma de la Constitución.” Y añade, “Un marco constitucional en el que exista un régimen especial para Cataluña. Planteo que ese cambio se haga de forma paralela con una reforma constitucional más amplia. Después habría dos referéndums. Uno para que Cataluña se autodetermine y otro para que el resto de España se pronuncie sobre esa autodeterminación.”pacto con los catalanes

 

6. Si hemos llegado a esto, contando con un Rey que simboliza la unidad del Estado, con un Tribunal Constitucional llamado a diseñar el modelo territorial armónico, con un Senado como cámara de representación territorial, con Defensores del Pueblo y numerosos cargos con vocación de cohesión… creo que alguien no ha hecho bien su trabajo.

 

Y ahora no me explico con los miles de instituciones y organismos públicos, con los numerosos cargos públicos e instituciones, que no exista manera de buscar una especie de “arbitraje político” o negociación que permita frenar esta locura. E insisto, ni me parece locura que un pueblo luche por sus aspiraciones de independencia ni me parece locura que un gobierno cumpla su misión de mantener la integridad territorial. Lo que es un desatino es la guerra mediática, de hechos consumados, de amenazas, de golpes bajos de ambas partes.

 

De entrada me causa perplejidad que por ambas partes (gobierno catalán y gobierno de la nación) se acepte mediáticamente que unas elecciones autonómicas (que jurídicamente son lo que son y para lo que son) son un referéndum para la independencia: o sea, la perversión flagrante de institutos jurídicos. ¡Y luego se habla jurídicamente del rechazo al “fruto del árbol envenenado”!.

 

7. La lástima es que se haya dejado pudrir el problema hasta este punto y que se haya fracturado la sociedad catalana, la sociedad española, la posición de los partidos políticos y la misma Constitución en trance de ser sacudida en sus cimientos.

 

Creo sinceramente que se ha llegado a esta situación como la reflejada en la conocida Fábula de Esopo sobre el hijo malcriado, en que el padre que deja crecer al hijo travieso y sin límites, que al final no puede corregirlo. El Estado ante los derroteros que lleva la última década tomando Cataluña, el País Vasco y alguna otra Comunidad reclamaba a gritos la aprobación de una ley de armonización de competencias para evitar los excesos, los experimentos, el “estiro la competencia y no pasa nada”. Y no se diga que la LOAPA fue un fracaso. Se fijó por el Tribunal Constitucional en sus términos la aplicación de las leyes de armonización, hoy sin estrenar, y hubiera sido mejor hace años que algún gobierno valiente hubiere asumido el “gasto político” de aprobar una ley de armonización que no ahora la calamitosa posibilidad de estrenar el art.155 de la Constitución.

 

Junto a ello, y sigo mirando por el retrovisor con lamentaciones, hubiera sido deseable un régimen de financiación autonómica que atendiese mas a pautas objetivas y no a objetivos de “paz sociopolítica” que cierra en falso los problemas.

 

Y por último, en vez de atajar las heridas (no sólo la catalana, sino la vasca, que está ahí aguardando en la espesura, por aquello de “unos sacuden el árbol y otros cogen las nueces”), no se acometió el necesario avance hacia un Estado federal que merezca tal nombre (no por “la vía de hecho asimétrica” – que es la política del avestruz- sino por la vía de la negociación y formalización de las reglas del juego).

 

8. Insisto, me pregunto como jurista, que creía tener claro el modelo de Estado, la Unión Europea, la lealtad institucional y las claves que mantienen la cohesión del Ordenamiento Jurídico… ¿cómo hemos llegado hasta aquí?.crisis política española

 

No sé como saldremos de estas arenas movedizas que se tragan las valiosas reglas de lealtad institucional y sentido del Derecho.

 

Y mientras tanto achicando agua por otras vías bajo la línea de flotación del Estado como son la crisis económica que no acaba de disiparse o la gravísima situación de los refugiados.  A veces me pregunto si me pasará como el protagonista del cuento mas corto del mundo de Augusto Monterroso: “Cuando despertó, el dinosaurio aún seguía allí”.

 

21 comments on “Cuidado con el art.155 de la Constitución que lo carga el diablo

  1. Estimado Magistrado: enhorabuena por el magnífico blog jurídico de parte de un español que no sabe apreciar si es más andaluz que español o al contrario.

    El día 27 los catalanes deberían ir a votar en masa para aclararnos a los demás españoles si lo que dice parte de su clase política es cierto o por el contrario se sienten españoles y quieren seguir siéndolo.

    En función del resultado derivarán unas consecuencias u otras, pero lo que les exijo a los políticos españoles que tras el resultado, se tomen las deciones precisas para que no se vuelva esta cansina situación de estar oyendo todo el día: el pueblo catalán oprimido por los españoles y tal y tal.

    Si sale que se van, al día siguiente que se vayan a todos los efectos.

    Si sale que se quedan, que se queden a todos los efectos y no vuelvan con las historias de siempre.

    De puentes y negociaciones económicas nada.

    Es mi modesta opinión. Espero no levantar ampollas por manifestar lo que opino.

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    • Amigo Sevach, tu post me ha alegrado la mañana.
      Sino recuerdo mal, el Tribunal Constitucional en la sentencia de no hace mucho que declaró la inconstitucionalidad de una declaración del Parlament de Catalunya, ya avisó que ciertas cuestiones no se podían dejar al albor del conflicto jurídico, sinó de la negociación política. El Govierno en respuesta, no solo hace caso omiso, sinó que además quiere que el propio TC sea el ejecutor de sus resoluciones, se entiende, en ese conflicto. Medida que además de ser de muy dudosa constitucionalidad, supone hechar mas leña al fuego contra el Tribunal Constitucional.
      Nuestro estado de derecho se basa, muy esencialment, en un TC que arbitrie los conflictos jurídicos desde la neutralidad y el prestigio. Neutralidad y prestigio, que el Govierno no está muy interesado en preservar.

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      • Quizá porque nací recién muerto el dictador y porque en mi casa jamás se habló de él, ni de la guerra, ni de la dictadura estoy harto de esta democracia de segunda en la que nos hemos instalado.
        Somos unos acomplejados.
        Cualquier desafío, por pequeño que sea, es de imposible solución: no se puede legislar en caliente, la justicia no es igual para todos, no se puede hacer cumplir determinadas sentencias o atajar según qué cuestiones.
        Y la Constitución, ese marco incomparable de convivencia que nos dimos y que es sin duda en lo relativo al art. 149 el origen de todos nuestros males, es de imposible aplicación en depende qué regiones o depende de en qué circunstancias.
        !Ya está bien!
        Ahora nos encontramos ante el mayor desafío de la historia reciente de España y ?no tenemos mecanismos o su aplicación es tan compleja que mejor no plantearla?
        Me niego.
        ?Estado de excepción, de alarma, de sitio?
        Seguro que tampoco se pueden, deben o han de aplicar.
        Pero, no puede ser.
        Ya ha pasado el tiempo de la política.
        La manipulación de décadas está dando sus frutos y seguirá dándolo en las sucesivas generaciones de catalanes y vascos que me ven, por el mero hecho de ser español, como su enemigo o en el mejor de los casos como un vago y un aprovechado: un ser inferior que les roba.
        Nuestras diferencias son puramente folclóricas pero las han elevado a cuestión de estado, eso sí les sirve para ser ciudadanos de primera.
        Confío en la cordura de los catalanes, que no de sus políticos, y en que no sea necesaria aplicación de ninguna medida excepcional pero si ha de aplicarse que se proceda sin complejos.
        Eso no provocará más nacionalistas ni desprestigio para ningún gobierno.

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    • Desde Catalunya: quiza este sea el problema, la simplificación al o blanco o negro, es un problema muy complejo y com muchísimos matices y desde España no se ha querido entrar en la complejidad, limitándose a vender la idea simple: o la blanca o la negra.
      Yo creo que hay que saber gestionar la diversidad y la complejidad (y respetar, sobretodo respetar la complejidad del otro) y aquí es donde nuestros políticos (los de un lado y los del otro) no han estado a la altura de la circumstancias; el problema, como indica Sevach, es, como somos los humanos, complejo y diverso … y no vale reducir como excusa para enfrentar.

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    • Español.
      Una cosa ten por segura, con independencia del resultado de las urnas, este conflicto no se acaba ni el 28.09.15, ni el día siguiente, ni el otro … , se acabará siempre después de que se empiece a negociar/solucionar. Y aún no se ha empezado.

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  2. Excelente reflexión, de lo más clarividente que he leído en mucho tiempo. Enhorabuena!
    Manuel Villoria

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  3. Enhorabuena por el post!.
    Un saludo.

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  4. Por añadir algo al completísimo comentario (de muy dificil confección y en el que hay que valorar la aportación de ideas y el momento a priori en que está hecho) diria que es sumamente preocupante para los ciudadanos -creo- ver en estos temas también dividisos a los partidos políticos queriendo dar cada uno su receta en lugar de afrontar conjuntamente estos temas que son verdaderamente cuestiones de estado y repercutirán en la generalidad, en toda la población.

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  5. Apreciado Sevach
    Este post es de lo más racional que he leído desde hace tiempo, coincido con Oriol en que el propio TC ya manifestó que la solución debe ser política, visión que parece que no ha sido trasladada a la realidad. El “problema de Catalunya” se arrastra desde hace siglos y por desgracia España y Catalunya no han sabido o no han querido resolverlo. La Constitución actual es fruto de transacciones y acuerdos nacidos en el post franquismo, y el “café para todos” no ha satisfecho a nadie.
    En la situación actual no creo que con un concierto económico se pueda solucionar nada, máxime cuando desde el resto de España tan solo llegan a Catalunya negativas coando no invectivas basadas tan solo en el dinero que se deja de recibir.
    Nadie ha puesto en positivo el conflicto por lo que me temo que el día 27 la mayoría votará con el corazón más que con la razón y el resultado será una opción por la independencia.
    Otra cosa es el día siguiente, un divorcio al modo “ahí te quedas” siempre crea problemas, por lo que habrá que negociar, y esa negociación tendrá tantos escollos que me temo que tenemos tema para rato, máxime cuando no existe instancia judicial para dirimir conflictos.
    Otra cosa es la reforma constitucional, que con el extraordinario procedimiento de reforma hace imposible esa aspiración, sin tener en cuenta que si vamos a reformar la Carta Magna, nada nos impide reformar la forma del Estado, extremo que abriría otras vías que me temo están impidiendo el acuerdo.

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  6. Lo primero y principal, ole tus…….gemelos, Sevach. Lo fácil hubiera sido para ti esquivar el tema pero has demostrado que no solo nos enseñas derecho sino que eres valiente y no te importa en absoluto meterte al barro.
    Recojo el guante que lanzas en el punto 8 y doy mi respuesta (opinión personalísima) a la pregunta de ¿cómo hemos llegado hasta aquí?.
    Creo que lo que nos ha llevado hasta aquí son un cúmulo de errores y quizá de incompetencia (cuando no de idiocia) política de casi todos, que seguramente no hubieran ocurrido con un mínimo empatía.

    Primero. Aunque poco se puede echar en cara a los llamados padres de la patria, que tuvieron que hacer frente a un buen papelón, erraron con el café para todos. Con todo el respeto para todo el mundo, quitando cuatro casos en la mayoría de provincias Españolas no había reales aspiraciones de autogobierno. Pero la envidia y los celos lo lograron: “nosotros no somos menos que catalanes o vascos”. Y no fueron capaces de explicar unos ni de entender otros que, sin ser menos ni más ni mejor ni peor, se puede ser diferente (como lo son dos mujeres o dos hombres entre sí) y que había alguna sensible diferencia entre las aspiraciones de autogobierno de Euskadi o Cataluña y Murcia o Castilla La mancha, pongo por caso y reitero mi total y profundo respeto. De aquellos polvos………..

    Segundo. A Cataluña en aquel tiempo le ofrecieron concierto económico, como a Navarra y Euskadi, pero había que empezar gastando dinero para crear infraestructuras y entramado hacendístico y recaudatorio entre otras cosas, así que dijeron que no querían recaudar y luego pagar al Estado, sino que el Estado recaudase y luego ellos poner la mano, como la mayoría: se equivocaron totalmente, y se han estado arrepintiendo toda la vida.

    Tercero. Cataluña ha intentado por todos los medios en los últimos años enmendar aquel pecado original suyo, y ha pedido con insistencia concierto económico, que el Gobierno del Estado no solo le ha negado sino que se ha negado incluso a hablar de ello y menos a negociar las condiciones. No entiendo porqué. No comprendo porqué no somos capaces de entender que en 40 años algo puede cambiar, y que lo que se produjo y se acordó fue “rebus sic stantibus” o que incluso se equivocaron y ahora quieren enmendar el error. Si la mayoría parlamentaria de una comunidad, que representa a la mayoría de la población, te pide algo, hacer oídos sordos me parece como para pedir la dimisión de quien lo hace. Cuando menos siéntate, escucha y negócialo, que te va en el sueldo. Quizá lo que salga no sea lo que te piden íntegramente, pero quizá tengas que modificar el statu quo. Y no pasa nada por ello. Ya se ha cambiado la Constitución en reforma exprés por orden de Europa y no se ha acabado el mundo. Si no lo haces, aparte de demostrar tu incapacidad para la política cabreas y das argumentos al contrario, al tiempo que le haces ganar adeptos que lo van a ir viendo como tu víctima.

    Cuarto. Como no le daban el concierto, Cataluña modificó su estatuto, para lograr más competencias y con ellas más reparto económico. En la misma época lo hicieron por ejemplo Valencia y Andalucía, ésta con un texto calcado al Catalán. Sin embargo el estado, por pura inquina al nacionalismo, solo recurrió al Constitucional (a “su” constitucional) el estatuto catalán. Lo dejaron hecho una piltrafa y los catalanes siguieron encontrando argumentos para el cabreo.

    Quinto. Políticos de patio de colegio, cargados de envidias y odios. – “No te doy concierto porque ya lo rechazaste hace 40 años y el balón es mío”. – “Pues entonces te vas a fastidiar porque hago un estatuto más gordo”. – “Pues mi primo de Zumosol del Constitucional te rompe el estatuto” – “Pues me marcho”. – “pues no te dejo que te marches”…………….. Todo esto aderezado durante años con declaraciones, gestos, actos y palabras sacadas de un concurso en que al parecer se premia al que dice o hace la más gorda. Algún sociólogo debería estudiar la relación entre las acciones y declaraciones continuas del nacionalismo español y el continuo aumento del nacionalismo catalán, hasta logara que gente que jamás fue independentista catalana lo sea ahora. Nadie se quiere ir de donde la tratan bien, pero no es extraño que la gente quiera irse junto con los suyos de donde se siente (y digo “se siente”) maltratada.

    Sexto. No concibo que una persona democrática, un Estado democrático o un partido democrático puedan negarse a que una comunidad (autónoma o de vecinos, me da igual) se pronuncie en referéndum sobre algo que para ellos es importante. “Es que la Constitución no lo permite”: 1º.- decía Willen Dafoe a Martin Sheen en Platoon, cuando se durmió durante la guardia, que las excusas son como el culo, todo el mundo tiene uno; la Constitución permite lo que queramos si hay voluntad de ello. 2º.- Constitución no es igual a democracia; nunca lo fue; la Rusia de Stalin o la China de Mao tenían constitución y celebraban elecciones, y no eran una democracia; nada hay más democrático que pronunciarse en las urnas y en paz y si una buena Constitución tiene un déficit democrático habrá que arreglarlo. “Es que eso lo debe decidir toda España”: 1º.- Nuevamente excusa = culo, todo el mundo tiene uno; pues organiza un referéndum en España; 2º.- ” Es que entonces de ese referéndum toda la comunidad internacional va mirar solo lo que votan los catalanes”; acabáramos…, ¿no es eso temor a las urnas?; ¿quién teme a las urnas?.

    Quizá todo se reduce, como digo, a falta de empatía. Nos resulta difícil ponernos en el lugar del otro, difícil explicarnos para que el otro se ponga en nuestro lugar, con el añadido de que a veces ni siquiera entendemos algunas situaciones que luego, lógicamente, no podemos explicar al interlocutor pero llevamos dentro como injusticias. Por poner un ejemplo, a uno de Valcarlos se le tiene que hacer muy difícil de entender que la mitad de los vecinos del barrio Petrotxeta, los del lado oeste del río Luzaide, sean españoles y la otra mitad, al lado este, franceses, teniendo ambos un mismo idioma común (además de dos no comunes) y celebrando todo juntos. Tres cuartos de lo mismo al de Dantxarinea, a un lado y otro del “Elizako erreka” (río de la Iglesia). Y si ellos no lo entienden mal lo pueden explicar, y peor lo entenderá el interlocutor. Pero a ellos puede legítimamente parecerles que están más cerca de sus vecinos del pueblo, con los que comparten todo aunque tengan otra nacionalidad, que de una persona (maravillosa por otro lado) de su misma nacionalidad y que está a 1.200 kilómetros al sur.

    En fin, Sevach. Te juro que leo tus consejos a los abogados de brevedad y concisión, pero no debo ser buen abogado.

    Gracias una vez más.

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  7. Ok

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  8. El impresionante, extraordinario, análisis de nuestro Webmaster me lleva plantearle una hipótesis que quizás nos quisiera aclarar.

    El gobierno no podría aplicar el art. 155 en caso de declaración unilateral de independencia del Parlamento Catalán. Vamos a ver: las elecciones catalanas son el 27 de este mes. El Parlamento catalán se constituirá mas o menos en un mes, es decir, allá por el 24 de Octubre. Supongamos que la lista independentista consigue la mayoría absoluta. Si no, nada de esto importa.

    Bien pues imaginemos, como digo, que tiene esa mayoría y que se dispone a aprobar, como han prometido, la declaración Unilateral de Independencia.

    Rajoy tiene que convocar elecciones generales. No le queda otra. El plazo máximo, el día final hasta el que puede dilatar esa convocatoria de acuerdo con la Constitución es el 27 de Octubre. Pues bien, las convoca. ¿Qué sucede? Dos cosas. Primera, que el gobierno pasa a ser un gobierno en funciones, y ya se sabe que la teoría -he dicho teoría- constitucional del gobierno en funciones consiste en que puede adoptar decisiones de lo que se llama ordinaria administración, pero no acometer cosas excepcionales. ¿Intervenir una Comunidad Autónoma en base al articulo 155 es algo excepcional?. Pues sí, parece que si.

    Pero hay mas. Ese artículo exige que el Gobierno cuente con la mayoría absoluta del Senado. ¿Y qué pasa? Pues que la convocatoria de elecciones provoca el cese de las Cámaras, esto es, del Senado y del Congreso. Jurídicamente ya no existen como tal Senado y como tal Congreso. Entonces ¿quiere decir eso que no podría reunirlo para pedir esa mayoría absoluta que reclama el articulo 155? Pues sí, quiere decir exactamente eso.
    Entonces los independentistas, supuesto que hayan ganado, hacen la declaración de independencia el día 29, por ejemplo. Y el gobierno se encuentra cogido de pies y manos por esas cuestiones legales y no puede aplicar el articulo 155.

    Entonces cobra sentido lo que quieren hacer con la reforma del Tribunal Constitucional. Como el Gobierno no puede actuar, por eso modifican la Ley Orgánica del Constitucional para que sea este Tribual el que actúe, y por eso le conceden el poder de suspender a autoridades en cumplimiento de sus sentencias o resoluciones.
    Los independentistas catalanes hilan fino. Al gobierno siempre le pillan en un renuncio. Es posible hacer las cosas peor en este tema catalán, pero no es fácil, la verdad. Uno se siente desamparado cuando ve estas cosas. Como ya he dicho, perdieron la memoria Histórica. Y ahora parece que no saben qué hacer y no paran de dar palos de ciego. Están ayudando a convertir estas elecciones autonómicas en un plebiscito, en un referéndum trucado. En fin, que es lo que tenemos. No se si es lo que nos merecemos, pero en todo caso andamos cerca de eso.

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  9. En primer lugar, me gustaría felicitarle por este post. A pesar de poder diferir en los razonamientos de fondo, siempre deben ser bienvenidas todas aquellas opiniones razonables y razonadas; más si cabe acostumbrados como estamos últimamente a escuchar solamente opiniones, tanto de uno y otro lado, expresadas por nombres ilustres o por ciudadanos anónimos, que predicen un apocalipsis bíblico o la llegada al paraíso soñado.

    Dicho esto, no comulgo con su planteamiento. Sí que estoy de acuerdo con usted en afirmar que la solución al “problema catalán” no pasa por aplicar el artículo 155 CE o por reformar de forma barriobajera un Tribunal Constitucional que huele demasiado a naftalina. Sin embargo, difiero en el porqué de la inaplicación o inutilidad de estas instituciones jurídicas. Así, en mi modesta opinión el motivo no debe ser el conflicto jurídico que de ello se pueda derivar. Es más, creo que no existe conflicto jurídico, presente o futuro, que sea relevante en el problema catalán.

    Aunque la frase no es mía, soy de los que piensa que el Derecho empieza donde acaba la historia y termina donde empieza la política. Y en Catalunya lo que existe en este momento es un problema político, que no jurídico, en el que una gran parte de la ciudadanía catalana desea romper con el Estado Español. Y llegados a este punto lo que digan las Leyes, los Tribunales y los catedráticos de Derecho Constitucional es irrelevante, ya que si la mayoría de la sociedad catalana decide independizarse no existirá autoritas alguna que de respaldo a estas normas. En pleno S. XXI la autoritas no puede ni deber ser el estamento militar, sino la propia ciudadanía que decide su forma de autogobierno.

    Hablando en términos constitucionales, en Catalunya se estaría fraguando un poder constituyente que desplazaría el poder constituyente y constituido español que apuntala y legitima precisamente la legalidad española. Y ello no nos debe de extrañar, ya que a lo largo de la historia la mayoría de rupturas del statu quo se han producido de espaldas a la legalidad vigente en ese momento. A modo de ejemplo: ¿alguien duda de que la Ley para la Reforma Política no era contraria al espíritu y principios del resto de Leyes Fundamentales del Reino? ¿Fue la legalidad vigente en ese momento óbice para cambiar el modelo de Estado?

    Con todo esto quiero decir que, pese a quien le pese, Catalunya será lo que decidan los catalanes, y tarde o temprano el marco jurídico se deberá adaptar a esta decisión. Por ello, la única manera de evitar la ruptura debe ser el diálogo y la seducción para que los catalanes decidan quedarse en el proyecto llamado España, dejando de lado de una vez por todas las murallas de papeles. Y en esto creo coincidir con usted.

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    • Estimado compañero de foro: Perdona a que matice tu exposición añadiendo dos hechos de vuestra cose política que os dirige:

      a) Es la que, unilateralmente, ha hecho saltar por los aires la aplicación del ordenamiento Jurídico en vuestra CCAA.

      b) Ha llevado la situación a un límite en el que sólo cabe proponer seguir en España o la secesión, sin medias tintas.

      Una vez aclarada estas circunstancias, irrebatibles, el resto de españoles queremos que los catalanes voten el día 27 para dejar claro lo que quieren ellos.

      No vale ahora pedir puentes ni acuerdos económicos. Si votais por la coalición independentista, sed valientes y apechugad con vuestra responsabilidad.

      Si no queréis el ostracismo votad por las opciones centralistas.

      Vuestros políticos son los que os han llevado a esta tesitura, sólo os cabe responsabilidad ded con vuestro voto.

      A los políticos os españoles les vuelvo a exigir mano firme con las decisiones de los catalanes. Pactar y dialogar sería dejar que nos tomden el pelo después de la que han liado.

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  10. Todo un despropósito, político, jurídico, y lo que quieran incluir. La política, ese arte de resolver problemas que proclamaban en la Antigua Grecia (que se lo digan a la nueva), ha pasado a ser el problema, no existe política propiamente dicha, sino partitocracia basada en argumentarios que insultan a la inteligencia de cualquier persona con un mínimo de inquietud. Una sociedad mediatizada y polarizada, que no admite, ni permite, ni fomenta la reflexión social de un asunto al que se le lleva arrojando madera y gasolina desde hace décadas (al igual que al asunto terrorista, afortunadamente, parece que encauzado). Y ahora el Derecho como solución, que no deja de contar con unos márgenes tan limitados como inestables, bien lo explica Sevach. Y quizás, lo que realmente hace falta entre tanto despropósito es serenidad, y por favor, un poquito de responsabilidad.

    P.D. disculpen las erratas pero el teclado del móvil es lo que es. 😉

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  11. suscribo en líneas generales lo expuesto en el post, únicamente una ligera apreciación: No es labor del TC “diseñar” nada, únicamente velar por que se cumpla lo que dice la Constitución. Uno de los problemas, junto con los apuntados, es la clamorosa falta de cultura político-constitucional general de la cual se aprovechan los políticos independentistas catalanes, pues a nadie se le ocurre denunciar lo evidente:
    El marco jurídico permitiría la independencia de Cataluña siempre y cuando se cumplan las previsiones que contempla la propia CE y que, además de establecer el ámbito de decisión que se circunscribe a todos los Españoles, exige, para determinadas decisiones, a las que se suele denominar por los constitucionalistas -entendiendo por tales a los tratadistas en Derecho constitucional y no a los partidarios de tal o cual opción política- decisiones políticas fundacionales, determinadas mayorías reforzadas (de 2/3, 3/5, etc…) Lo contrario es lo que pasa en Cataluña, están que si las encuestas, que si el 50%… Como si yo hago un concurso de atletismo en mi barrio y proclamo al vencedor campeón del mundo de baloncesto y obligo a los demás a acatarlo. Pero a fuerza de repetir una mentira mil veces, al final pasa por verdad. Esto todavía no se lo he oído decir a nadie.
    En cuanto al hecho de que haya un problema, niego la mayor, es una falacia, no existía tal conflicto hasta que les ha interesado, o dicho de otro modo, el problema es ficticio y subsistirá mientras alguien crea que puede obtener algún rédito haciendo victimismo. Y es ingenuo pensar que en algún punto se darán por satisfechos por más concesiones que se les haga a los nacionalistas, esto está demostrado por más de 30 años de democracia.
    Y por último, es especialidad de los políticos no resolver los problemas reales y crear imaginarios, ya en la Edad Media (e incluso antes) en épocas de crisis, los señores feudales o los reyes se inventaban una guerra o un enemigo exterior para distraer la atención o, incluso, para reactivar la economía. Es célebre también la cortina de humo de crear un enemigo exterior, Hitler siguió el manual y al principio le fue muy bien, pues contaba con al pasividad de las demás potencias que, pusilánimes, sabía que no intervendrían, al final se pasó de la raya y vino todo lo demás (no me refiero a lo de los campos de concentración que no se supo hasta después). Chavez también busco el enemigo en el exterior y ahora Maduro.
    Más aún, la Constitución está basada en la solidaridad interterritorial entre otros principios dignos de respeto, los que quieren acabar con ella que digan qué proponen, ¿egoísmo? Pues muy bonito y muy edificante.

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  12. Sevach como otros me uno a las felicitaciones por el valiente, centrado y lúcido análisis de la situación.

    Es evidente que es necesaria una reorganización del Estado, pero no sólo por el problema de la inserción de una parte de los ciudadanos de Cataluña en él, sino porque, tal y como está regulado el control de ingresos-gastos entre Estado-Comunidades Autónomas-Ayuntamientos es absolutamente insostenible. La deuda pública sigue y sigue creciendo sin cesar lo que es un dato objetivo incontestable.

    Si hay que reorganizar el Estado la pregunta es ¿cómo lo hacemos?. Las bases a mi juicio ya están recogidas en los artículos 138 y 139 de la Constitución:

    Artículo 138
    1. El Estado garantiza la realización efectiva del principio de solidaridad, consagrado en el artículo 2 de la Constitución, velando por el establecimiento de un equilibrio económico, adecuado y justo, entre las diversas partes del territorio español, y atendiendo en particular a las circunstancias del hecho insular.
    2. Las diferencias entre los Estatutos de las distintas Comunidades Autónomas no podrán implicar, en ningún caso, privilegios económicos o sociales.

    Artículo 139
    1. Todos los españoles tienen los mismos derechos y obligaciones en cualquier parte del territorio del Estado.
    2. Ninguna autoridad podrá adoptar medidas que directa o indirectamente obstaculicen la libertad de circulación y establecimiento de las personas y la libre circulación de bienes en todo el territorio español.

    Sobre esta base se pueden reconocer todas las singularidades específicas de quien lo desee, pero siempre con el último objetivo de buscar la igualdad y solidaridad entre todos los mismos ciudadanos de un Estado, protegiendo además a los más débiles que siempre son los más desamparados cuando hay problemas.

    Esto último es porque en las pugnas entre territorios o Estados siempre tengo la sensación de que se prescinde (¿será casualidad?) de los ciudadanos. Es la misma sensación que tenía con los debates sobre Grecia, si la Merkel, si Tsipras, si los griegos esto, si los alemanes lo otro, pero ¿quien protege a los jubilados y discapacitados griegos? .La triste respuesta es que nadie lo hace.

    Primero era por la violencia de ETA, después por las aspiraciones de una parte de la sociedad catalana, pero lo cierto es que sea por los motivos que sean, se ha venido aplazando una necesaria reorganización del Estado para dejar de gastar tanto y redistribuir mejor en términos de solidaridad, igualdad y equidad, no sólo entre territorios, sino y más importante entre ciudadanos, a la postre y aunque parece que sólo nominalmente, los depositarios de la soberanía y quienes con sus impuestos presentes y futuros están pagando y pagarán todo esto.

    Buen fin de semana a tod@s

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  13. … aparte de darle mucha importancia a los precedentes, en este caso, internacionales… No podemos alentar los separatismos en otros países sin temer al contagio. Hoy, para muchas cosas, el derecho es internacional.

    … También se debería procurar que la norma a la que se acogen los separatistas tenga eficacia general, es decir, sea de aplicación en el país separatista. No entiendo que un país separatista después invoque su integridad territorial respecto a una de sus partes. El mismo derecho de separación le asiste a esa parte que deseé separarse del país separado o reintegrarse a la nación inicial.

    Un tercer asunto: en los separatismos… ¿nada tiene que decir el resto de la nación?

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  14. Lo interesante del asunto planteado lo demuestra la cantidad y calidad de los comentarios. Incluso se adivinan perfectamente los provenientes del Noreste de España. Esperemos que nunca nos vengan los del sur de Francia. A modo de invasión napoleónica con razón. Es un decir…

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  15. Estimado Sevach :

    Soy un lector habitual de un blog y te felicito por sus contenidos en general y en especial por tu valentía en abordar un tema tan candente como el presente.

    Estando esencialmente de acuerdo con lo que expones, creo que el problema supera ampliamente el ámbito jurídico y se sitúa por encima de él. Es decir, se trata de un conflicto político y en consecuencia no existe ningún remedio de carácter jurídico que pueda remediarlo; por lo tanto ni el artículo 155 CE, ni las nuevas facultades sancionadoras del TC, ni el recurso a la jurisdicción penal tienen ni capacidad ni posibilidad alguna de abortar el proceso que se está viviendo en Cataluña.

    La ciencia jurídica se ocupa de resolver problemas jurídicos y su ámbito no le permite resolver un problema que le sobrepasa ampliamente por ser de carácter esencialmente distinto.

    La ciencia jurídica es incapaz de modificar el pensamiento de las personas. Por muchas resoluciones que dicte el TC, por muchos recursos al Ordenamiento Jurídico Español o Europeo que se produzcan y por muchas referencias que se den al marco constitucional, si la mayoría del pueblo catalán piensa o determina en votación que Cataluña es una nación y que como tal los catalanes tienen derecho a un estado propio, es obvio que en Cataluña se seguirá pensando lo mismo, digan lo que digan los órganos judiciales, legislativos, europeos o de cualquier otra índole.

    Y ya no digamos, si tenemos en cuenta la cantidad inaudita de amenazas de todo tipo que se están produciendo durante esta campaña electoral hacia las personas que opinan de tal manera. Este hecho produce un detectable efecto boomerang y reafirma más las actitudes frente al conflicto.

    Además, resulta ciertamente asombroso que en unas elecciones formalmente autonómicas, intervengan altos mandatarios europeos, el propio presidente de los Estados Unidos, la cúpula dirigente de la UE, los banqueros, los empresarios y “tutti quanti” tenga una brizna de poder económico o influencia social, y sin olvidar la pincelada folclórica dada por el señor Obispo de Valencia que recurre al rezo para preservar la unidad de España, haciéndonos retroceder en nuestra memoria, a períodos históricos remotos que parecían sobradamente superados.

    El pueblo español es sabio y tiene una acreditada conciencia democrática, para nada puede considerarse como partícipe de actitudes o hechos torpes que tienden a la burla o desprestigio hacia los catalanes.

    El pueblo catalán, no es una masa aborregada y adoctrinada desde su más tierna infancia en el odio a España, como otros pretenden hacernos creer. Lo que sucede es mucho más simple, se trata de un pueblo que tiene conciencia de nación, y como tal pretende dotarse de un estado propio.

    Se ha intentado de todas maneras y formas hacer un referéndum legal que permita conocer cuál es la voluntad mayoritaria de los catalanes. Ello hubiera sido posible si hubiera existido voluntad política para permitirlo, pero no ha sido así.

    Ante esta tesitura, la opción elegida por los gobernantes ha sido acudir a unas elecciones ordinarias en su forma, pero refrendarías su en su fondo, sustituyendo de tal manera el referéndum abortado. Curiosamente los partidos que designaremos como “unionistas”, para diferenciarlos de los “separatistas”, han entrado en el juego y así, entre todos, se confirma que tales elecciones son verdaderamente refrendarías.

    Así las cosas nos encontramos ante tres supuestos.

    El primero consiste en que la opción independentista gane por una mayoría holgada en las elecciones del próximo domingo. (No hay que hacer mucho caso las encuestas de todos modos).

    En este caso se inicia un proceso de ruptura. Como indica la literalidad de la palabra utilizada, ruptura significa forzosa e inevitablemente un rompimiento con la legalidad vigente para crear otra. Cualquier proceso de independencia implica ruptura con la legalidad de un Estado, puesto que no existe otra forma imaginable de creación de otro Estado que esta. La historia nos dice que todos los estados que existen o han existido, han surgido de la quiebra o desaparición de otros, en muy diversas formas. Hoy en día el proceso de ruptura no puede ser violento, como lo fue en siglos pasados, ya que el estado de civilización colectiva lo impide.

    Lo que se pretende es que el proceso sea dialogado y, dentro de lo posible lo menos traumático y más civilizado y amistoso que se pueda.

    En esta hipótesis, ya no son válidas las apelaciones al diálogo o a la mejora de la situación constitucional o financiera de Cataluña. Ya se ha llegado a un punto de “no retorno”, en el cual lo único que cabe discutir es el modo y la forma de proceder a la ruptura. Nadie comprendería que confirmada en una consulta popular, la voluntad mayoritaria del pueblo catalán se retrocediera a una situación previa y sobrepasada.

    La segunda hipótesis o escenario a contemplar es que no se dé mayoría substancial alguna, es decir lo que se llama “empate técnico”. Esta situación llevaría al caos y a la ingobernabilidad, y alargaría el conflicto de forma todavía más traumática.

    El tercer escenario consistiría en que se diera una mayoría contraria al proceso independentista. En este caso, mi modesta opinión es que los ánimos se calmarían y el fervor independentista se apaciguaría durante un tiempo, para volver de nuevo en otra ocasión, más o menos lejana.

    En cualquier caso, lo que sí es evidente es que si la mayoría del pueblo catalán opta democraticamente por la independencia, el pueblo catalán será independiente más tarde o más temprano, digan lo que digan las leyes, los tribunales, o las instituciones.

    Esto es lo que implica, de forma inexorable, cualquier proceso de ruptura, porque como he dicho al principio es un conflicto de carácter político que carece de todo tipo de solución jurídica.

    Rogando que perdones la extensión de esta comunicación, recibe un cordial saludo.

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  16. Pingback: Robocop: un Tribunal Constitucional blindado con la Ley Orgánica 15/2015 | Contencioso.es

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