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Inteligencia artificial en los problemas jurídicos: más rápido, más exacto, más lógico

juez inte - delaJusticia.com

derecho de las nuevas tecnologías    Hace unos días fue noticia el expediente disciplinario aplicado a un juez por usar la inteligencia artificial para elaborar la sentencia. Quizá hay que salir de la anécdota y elevarse ante la categoría que se avecina.

    Esta noticia despierta la alerta ante el imparable avance de la Inteligencia Artificial (IA)  en el ámbito jurisdiccional, en la actividad de todos sus agentes (jueces, fiscales, letrados públicos y abogados) pues ya están disponibles las aplicaciones que ponen al alcance de la tecla la tentación de realizar la misión jurídica “más rápida, más exacta, más lógica”.

Sin pretender ser un gurú ni profeta, sino sencillo pasajero del tren de la justicia, y dado que la IA se extiende como una mancha de aceite por la sociedad, la empresa y la justicia, expondré las ideas que me asaltan.

Veamos telegráficamente sus ventajas:

La IA supone una economía procesal y personal, en tiempos y energías.

OIP 18 - delaJusticia.comLa IA es más exacta en hallazgos de normas y sentencias, que la laboriosa y artesanal pesquisa manual y/o visual, tanto en libros de papel o electrónicos, como en las bases de datos legislativas o de jurisprudencia.

La IA es una herramienta valiosa para detectar incongruencias, contradicciones, omisiones u errores en cualquier documento obrante en autos (demandas, contestaciones, pericias, testificales documentadas, etcétera).

La IA permite también corregir errores gramaticales y de sintaxis, y puede mandársele que el mismo texto lo enriquezca con jerga, o lo dulcifique hacia lo simple, o que lo haga más o menos estructurado en epígrafes o ideas fuerza. A la carta.

Pero a mi juicio, hoy por hoy, presenta limitaciones:

I.La IA no puede aplicar las reglas de aplicación del ordenamiento jurídico porque están alzadas sobre escaleras, puentes y giros de escurridiza precisión: primacía del derecho europeo, prevalencia del derecho estatal, ley y normas con rango de ley, reglamentos, acuerdos normativos, etcétera. No existe un automatismo y previsibilidad de la norma aplicable al caso con certeza pues depende de múltiples factores (vigencia temporal, espacial, no incompatibilidad con otras superiores en rango, etcétera).

Captura de pantalla 2026 04 13 a las 16.50.37 - delaJusticia.comII.La IA no podría decidir al igual que el asno de Buridán falleció sin poder elegir entre el saco de avena y el de alfalfa a igual distancia, ya que no es posible suministrarle el criterio algorítmico o razón para optar por una u otro. Lo del silogismo clásico de subsumir los hechos en el supuesto de la regla general de la Ley es una imagen bella pero irreal. En efecto, no es que la Ley sea llamada indefectiblemente sobre unos “hechos”, como encaja una tuerca en tornillo, pues normalmente la Ley es de textura abierta o elástica, o se sirve de conceptos jurídicos indeterminados o locuciones de variopinto alcance; además la interpretación de la norma se ajusta a los criterios del art.4, que tampoco están jerarquizados, salvo literalidad inequívoca, lo que también requiere subjetiva apreciación). En suma, no es fácil echar con acierto el lazo de la ley sobre los “hechos probados”.

III.Asimismo, los hechos probados son escurridizos, pues puede haber “hechos probados”, “hechos probados con indicios”, “hechos beneficiados de presunciones”, y como no, si nada se prueba, entrarían en juego las reglas de la carga de la prueba. Ello sin olvidar el reto de los documentos que mienten sin ponerse colorados, o los testigos que engañan o los peritos parciales, que de todo hay en las viñas judiciales (¿podrá el algoritmo desentrañar la verdad con mayor acierto que alguien sensible, experimentado y que coteja lo que hay buscando coherencia o incongruencia?).

IV.La IA no posee pautas para valorar en mayor o menor medida una prueba que otras (documental, pericial, testifical, etcétera). O sea, la “sana crítica” deposita la confianza en el razonar y sentido común del juez cuando con inmediación examina todo el material probatorio vertido en los autos, pero no es fácil diseñar un programa que ofrezca pautas de prevalencia, pertinencia, utilidad o valor de cada prueba: (i) en relación con las restantes y (ii) en relación con el expediente administrativo.

V.Haría falta mucho coraje y seguridad para sustituir la “sana crítica” de la Ley de Enjuiciamiento Civil (como sus parientes alemán y francés, “íntima convicción”) y que el legislador fijase un automático pero alambicado criterio de preferencia de unas pruebas sobre otras (me temo que sería un árbol de hipótesis ramificado hacia el infinito).

VI.La IA no puede adentrarse con justicia en los difusos territorios donde impera el sello personal de la humanidad del juez: la apreciación de la buena fe, del abuso de derecho o. de la equidad al caso concreto. Esos campos son resistentes a la IA. O sea, puede aplicarse la IA pero el resultado sería caótico en términos de Justicia.

Captura de pantalla 2026 04 13 a las 16.47.08 - delaJusticia.com

En suma, no soy un ludita que reniega de la tecnología, sino alguien que quiere sacar las máximas posibilidades a la tecnología, la automatización y la inteligencia artificial, pero  pero sin privar a la Justicia del único elemento que la humaniza. Errar es humano, pero juzgar también lo es. No debemos renunciar a que tras la decisión judicial preparada por la IA, para sopesar, para cuestionar o desbrozar el resultado así enlatado, debe estar un ser humano pensante. Concibo la justicia como un vuelo en avión, en que a lo sumo, se cuenta con el auxilio de  un piloto automático cuyo entrada en funcionamiento y control siempre está acompañada de un piloto personalizado, consciente y reflexivo. Alguien con pensamiento crítico, prudencia y norte de Justicia.

 Por eso, pese a que ya tengo accesibles esas herramientas de IA, confieso que seguiré realizando mi labor jurídica, tanto los artículos como las charlas o los escritos profesionales sin usar ese atajo. Seguiré con mis clásicas bases de datos y con el “corta y pega” con mesura y cuidado. Y como no, reflexionando antes de escribir, porque me temo que la IA escribe sin reflexionar, porque reflexionar es pensar con conciencia y con ciencia. Como decía Rabelais en su Pantagruel: “Ciencia sin conciencia no es más que la ruina del alma”.

bufetes que se modernizanY si finalmente somos derrotados la minoría humanista por la plena implantación y/o suplantación jurisdiccional en la IA, bueno será que también el legislador someta sus “leyes” a lo que dicten con rapidez, exactitud y acierto, los programas de IA.

Y entonces sí, sobraremos todos, legisladores, jueces, abogados y administración. De los ciudadanos no hablamos porque estarán ocupados en comprender como hemos llegado a esta situación.

No es un cambio de paradigma, sino un enigma lo que será la Justicia, con sentencias tan flamantes, rápidas y primorosas como lo es la comida-basura, sin importar lo casero, el cocinero ni la materia prima Compartir en X


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16 comments on “Inteligencia artificial en los problemas jurídicos: más rápido, más exacto, más lógico

  1. Avatar de Raúl

    Seguramente en el momento actual hay que esperar de la IA que solamente filtre incongruencias o errores sin poner la expectativa tan alta como un informe o un análisis jurídico con normativa derogada que sigue causando efectos (ultra actividad).
    Lo más difícil es para los que nos toca fiscalización o control de los documentos hechos con IA. A mí últimamente como interventor me están volviendo loco con los cálculos de costes hechos con IA que no aciertan con el convenio colectivo aplicable……es horrible la verdad.
    Iremos poco a poco viendo
    Gracias

  2. Avatar de DANIEL BELLIDO DIEGO-MADRAZO
    DANIEL BELLIDO DIEGO-MADRAZO

    Estimado Dr. Chaves:

    Comparto en gran medida sus reflexiones sobre la IA y, como profesional de 40 décadas con toga, también seguiré en mis ocupaciones ordinarias con mis bases de datos, mi corta y pega y mi archivo, usando la IA para algunas labores accesorias, pero que facilitan algunos trabajos.

    Salvo que las nuevas leyes limiten su uso, vamos a ver IA en soluciones parajudiciales muy pronto.
    Pienso en soluciones de arbitraje o en MASC avanzadas, regidas y resueltas con IA en una o dos semanas. Hablemos de un ejemplo concreto: Juntas Arbitrales de Transporte, competentes en exclusiva para reclamaciones de menos de 15.000€ y que se demoran en ocasiones muchos meses.
    Otro ejemplo podrían ser las disputas de consumidores en contratación en masa (telefonía, gas, electricidad, etc…).
    Al final habrá que definir el «minimum humano» que un enjuiciamiento haya de tener, es decir, es la experiencia consciente de vivir, sentir y reflexionar,, que deba estar presente siempre en una decisión justa y ajustada a la norma, la realidad actual y la interpretación más generalizada.

    Nos espera un «bonito» futuro, aunque para algunos sean ya pocos años.
    Sigue siendo Ud. naturalmente inteligente.
    Saludos cordiales.

    • Avatar de Antonio
      Antonio

      «40 décadas son 400 años», felicidades por vivir tanto Daniel

  3. Avatar de LG Darley

    coincido con las apareciaciones del Dr. Chávez. cuidado con la IA.

    Un buen juez puede detectar quien le está engañando, quien está vulnerando la carga de la prueba y montando una película. Y aplicar criterios de justicia, propocrionalidad y equidad.

  4. Avatar de Juli Ponce Sole
    Juli Ponce Sole

    Necesario y acertado post, gracias…

    …de ahi la reserva de humanidad construida por la doctrina jurídica para el poder ejecutivo y el judicial y amparada con claridad por el RIA de la UE en relación con el ejercicio de la función de juzgar…https://www.gobiernolocal.org/acento-local/el-ejercicio-de-potestades-administrativas-de-modo-automatizado-con-inteligencia-artificial-la-reserva-de-funciones-administrativas-a-humanos-con-especial-referencia-al-ambito-local/

  5. Avatar de abogado
    abogado

    Gracias Jose Ramón; al menos una esperanza para la humanidad. Hace tiempo que he discutido este tema con compañeros, con algún LAJ e incluso con algún Juez. Algún LAJ, de hecho, intentó convencerme de que era pefectamente posible dictar Sentencias con el algoritmo. Bien, lo acepto. Pero acto seguido entrábamos en el tema de la «humanidad» de las sentencias, o sea de su imperfección, y ahí el tema estaba zanjado. Cualquier chatbot puede hacer una sentencia pero de ahí a una sentencia justa… La humanidad y la Justicia, son una pequeña amalgama de asimetrías, de imperfecciones para las que está preparado nuestro cerebro que, no en vano, tiene dos hemisferios viviendo en complementaria y permanente contradicción. ¿Quien no ha probado a girar como un espejo la midad del rostro mas hermoso sobre su eje vertical? quienes lo hemos hecho hemos comprobado que la simetria, «la perfección», era un engendro siniestro digno de l´uomo delinquente de Lombroso. Ha llegado el día (quien lo diría) en que celebro una falta de ortografía o de sintáxis en los trabajos de mis alumnos como el agricultor que encuentra una pepita de oro cabando su huerto. Tras esa falta, encuentro un atisbo de humanidad, una incipiente semilla de justicia, aunque solo sea la del esfuerzo.

  6. Avatar de Jose TR
    Jose TR

    Al principio internet daba miedo, y ahora la vida es incomprensible sin internet.

    Nos pasará lo mismo con la IA, y más vale no quedarse rezagado.

  7. Avatar de Javier Sardá
    Javier Sardá

    La IA como las drogas son muy útiles incluso en medicina, pero en malas manos son peligrosas.
    Nadie diría que las drogas (ni la IA) las puede utilizar cualquier persona.
    Ahora resulta que la IA es ideal hasta para el más incauto, que se cree todo lo que escupe la IA, programada para dar respuesta, incluso inventada.

  8. Avatar de Justo Romero
    Justo Romero

    Estoy en contra de la IA sin el humano control, pues se nos olvida que no es inteligente, lo parece pero no piensa, es simplemente un recopilador de datos, hasta ahora creados por humanos. Como para fiarse de ella cuándo empiece, que ya lo estará haciendo, a recopilar datos “pensados” por ella misma y los de por buenos. Temblad humanos, temblad. Un afectuoso saludo.

  9. Avatar de FELIPE

    Cuando intento imaginar cómo veo hoy a la Justicia ante la irrupción imparable de la IA, siempre regreso a ese Seattle de The Killing: lluvioso, nublado, brumoso, inquietante, envuelto en tonos grises y en una melancolía que cala.

    Ayer —da igual dónde— fui testigo del siguiente diálogo:

    —¿Has hecho trampas?
    —Las trampas solo importan si se descubren. Si no, no son trampas.

    Si lo piensan, comprobarán que esa misma peligrosa lógica está detrás del uso opaco —y también, en ocasiones, dominante— de la IA judicial: normaliza la clandestinidad, convierte la falta de transparencia en un incentivo, reduce la responsabilidad y la decisión a un simple cálculo de datos, estadísticas y riesgo, y transforma la norma —y la competencia humana para decidir— en un obstáculo a esquivar.

    Sin embargo, la Justicia puede ser ciega, pero siempre da la cara.
    En la Justicia, lo que no se ve importa tanto o más que lo que se muestra.
    Lo que no se detecta no deja por ello de poder ser injusto.
    Lo que no se cuestiona debilita la legitimidad del sistema.
    Y, sobre todo, en la Justicia —no por casualidad— quien estudia las actuaciones, presencia y dirige las pruebas, las valora —con criterio humano y jurídico—, pondera los argumentos y finalmente redacta y firma la sentencia es un juez o ponente, no una IA.

    Por eso, quienes creemos, defendemos y demandamos una Justicia auténtica, con base y altura humanas, permanecemos congelados: no solo por la perplejidad que provoca esa lluvia y esa bruma constantes de la desapacible Seattle en que, poco a poco, parece haberse convertido la Justicia, sino porque sabemos que una Justicia opaca y que no sea plenamente humana deja de ser Justicia.

    No, la Justicia no puede convertirse en un sistema que solo funciona “si no se descubre la trampa”.

    • Avatar de Yo mismo
      Yo mismo

      Pues tu comentario parece hecho por una IA deshumanizada. 🙂

  10. Avatar de Carme

    Disculpe Sr. JR. Chaves, considero que la IA, es más humana que algunos jueces. Lo digo por experiencia personal. El mundo de la «justicia» es como el «emblema» que la define, una figura con ojos vendados sosteniendo una balanza no equilibrada. Mientras las leyes sean la interpretación de los jueces y el poder judicial nombrado a dedo por los partidos políticos, la IA superarà de largo por humanidad a los jueces.

  11. Avatar de davidgzs
    davidgzs

    El fenómeno de la IA es disruptivo como en su día lo fue la imprenta, el teléfono móvil e Internet, es sólo cuestión de tiempo y me atrevo a decir que no mucho que su impacto e implicación en el mundo jurídico será enorme pero dónde seguirá siendo fundamental el factor humano como piloto de la misma pues no se han de olvidar que son herramientas que han de ser pilotadas comandadas y supervisadas, la Potencia sin control no sirve de nada como decía el lema aquél. Pero bien gestionadas y utilizadas simplifican y ayudan mucho. A la inversa igual.

  12. Avatar de MMBM

    No puedo hablar con conocimiento de causa respecto al tema jurídico, porque aunque fui, soy y seguiré siendo abogada, hace muchos años di un giro de 180º y oposité para informática, aunque finalmente mi trabajo real no sea ni de abogada ni de informática, pero ese es otro cantar, cosas de la administración. El caso es que, por mi experiencia en el uso de la IA, no comparto plenamente los puntos positivos que le asignas. El primero (economía procesal y personal) hay que relacionarlo con las utilidades concretas, aunque como genérico haya que admitirlo. En el segundo (exactitud en búsqueda de normas) tengo serias dudas (si no hubieras incluido el término «exactas» estaría de acuerdo): la IA es tonta, quiero decir que hace cualquier cosa menos comprender y pensar: si el hilo de modificaciones, derogaciones, transitorias etc es recto y claro lo podrá seguir, pero como haya vericuetos, excepciones e interpretaciones, adiós búsqueda (es el tipo de problemas sobre el que incides al hablar de las limitaciones). El tercero (detectar incongruencias, contradicciones, omisiones u errores en cualquier documento) tampoco lo afirmaría salvo para casos evidentes (digamos de pasada que las propias respuestas de la IA es frecuente que contengan incongruencias, contradicciones, omisiones u errores). El cuarto (maquillaje de textos), que no es propiamente jurídico, es muy acorde con sus capacidades actuales. Dicho lo cual, no dudo que en general para tareas de ordenación o gestión, e incluso para la resolución de un porcentaje probablemente muy elevado de casos, puede ser una herramienta muy útil (siempre supervisada). Interesante la lectura de la Instrucción CGPJ 2/2026, sobre la utilización de sistemas de inteligencia artificial en el ejercicio de la actividad jurisdiccional.

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