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La mentira impune más usada ante los jueces: «Seré breve, Señoría»

Recientemente fue noticia en Alemania la concesión del Premio a la mentira más insolente a Actimel, ya que pese a lo anunciado «no activa las defensas». Pues bien, la muletilla con que los abogados anuncian su exposición oral ante los Tribunales del estilo «Seré breve, Señoría» suele abrir paso a una amplísima disertación, cuya cantidad tampoco «activa las defensas». Analicemos esta “paradoja forense”.

1. Varias explicaciones se ofrecen a tal conducta plúmbea en los estrados.

  • La táctica del agotamiento. Muy empleada por los bosquimanos en el desierto del kalahari, quienes se acercan a la gacela susurrando en su dialecto, “soy tu amigo, soy tu amigo”, y bruscamente la persiguen corriendo hasta que cae extenuada la presa.
  • La técnica de la sorpresa. El anuncio por el letrado de la brevedad hace bajar la guardia al abogado contrario pues vaticina una lucha cuerpo a cuerpo, aunque posteriormente le sorprenderá al ir sacando todo tipo de artillería.
  • Cumple una función calmante. De forma similar a la utilidad del envoltorio de celofán de los caramelos, o mas bien, del envase atractivo de los medicamentos amargos.
  • Persigue economía procesal en un ejercicio de autocontención (“no me voy a enrollar”).
  • Supone un alarde de responsabilidad institucional (“el servicio de la justicia es lento y costoso, y por eso no haré que pierda el tiempo mi colega ni el juez”).
  • Demuestra el conocimiento de la psicología forense (el juez está agotado, y como un confesor, agradece que los pecados no sean detallados).

2. Para comprender el impacto de tal situación bajo la perspectiva del juez basta tener en cuenta que al igual que los juicios “se celebran” y siguen “formas rituales” con la solemnidad de una misa de réquiem, tampoco los alegatos extensos, como los sermones, son bien recibidos por los feligreses. La capacidad de atención del juez es humana, llega donde llega y, ante grandes desfilarros de verborrea, bien desconecta, o bien mantiene una atención estilo Guadiana (va y viene). Es verdad que al juez le pagan por escuchar y reflexionar, y también es cierto que los abogados tienen todo el derecho del mundo a dejar claros sus argumentos pues al fin y al cabo, luchan por su verdad y por los intereses de su cliente, para lo cual suelen seguir el prudente dicho de “lo que abunda, no daña”.

3. Sin embargo, en relación con el tiempo de exposición de los abogados hay que tener en cuenta:

a) Cuando se expone oralmente el alegato hay que comprender que la función judicial no es digerir y neurotriturar en “formato oral” los miles de folios, periciales y documentos adjuntos a demandas o contestaciones, y mucho menos si va acompañado de una catarata verbal con alarde de erudición y dialéctica. Por eso, aquello de «lo breve, si bueno, dos veces bueno» es de plena aplicación en la órbita judicial. Sevach recuerda con ensoñación que en ciertas demandas civiles en Estados Unidos existe un límite cuantitativo en folios a la extensión de las demandas, cuyo exceso determina su inadmisión de plano. Podrá decirse que en España limitar cuantitativamente la extensión del alegato va contra el derecho a la tutela judicial efectiva, aunque mas bien lo que va contra la tutela judicial efectiva es la mera yuxtaposición y reiteración de argumentos, que llevan a convertir en un rompecabezas lo que podría ser un sencillo problema tanto en su formulación como en su solución.

b) Cuando se expone el alegato en forma oral ante el juez o Tribunal hay que aprovechar las inmensas virtudes de lo que se ve y oye (de forma directa y espontánea), frente a lo que se lee (prefabricado y recalentado). En primer lugar, hay que recordar lo que dijo el poeta: «Cuando los oídos oyen lo que nunca oyeron y los ojos ven lo que nunca vieron, el corazón siente lo que nunca sintió». Pero en segundo lugar, hay que tener presente la vieja regla aprendida en la asignatura de Económica Política de la Licenciatura de Derecho sobre la Ley de la Utilidad marginal decreciente (y que a Sevach le explicaban con un gráfico ejemplo de las cervezas consumibles un día de calor: la primera proporcionaba máxima utilidad, la segunda menos, la tercera menos, y así sucesivamente hasta el punto de que una cerveza más –la unidad marginal– empieza a empalagar y la que le sigue resulta estomagante hasta que la saturación va haciéndose más y más insoportable).

Pues bien, la traducción de tal fenómeno al ámbito forense comporta la necesidad de dosificar la información para evitar el “colapso” de la mente judicial. Y es que llega un momento en que otra vuelta de tuerca al mismo argumento puede llevar a pasar de rosca el tornillo.

4. En definitiva, la clave radica como siempre en el principio de proporcionalidad, en la justa medida. El mejor abogado no sería Groucho Marx (el charlatán) ni Harpo (el mudo), sino Chico (el término medio). Hay asuntos de escasa complejidad y fácil argumentación que no requieren un cruce de la oratoria de Demóstenes con un vendedor de enciclopedias. Otros asuntos muy complejos presentan tantas aristas que justifican la extensión del desarrollo. El problema radica en los asuntos simples que se vuelven complejos por los alegatos de los abogados, y entonces «los árboles no dejarán al juez ver el bosque”.

La situación ha sido caricaturizada espléndidamente por uno de los más insignes procesalistas italianos, Pireo Calamandrei (1889-1956) que en su «Elogio de los Jueces» expone:

«La brevedad de las defensas escritas y orales (los abogados no lo aprenderemos nunca) es acaso el medio más seguro para ganar los pleitos; en efecto, el juez que no se ve constreñido a la lectura cansadora de abultados memoriales o a escuchar bostezando interminables discursos, presta atención con la cabeza despejada a las pocas cosas que lee o escucha, no tiene que hacer complicados resúmenes para comprenderlas y la gratitud hacia el defensor que ha reducido su trabajo al mínimo, lo induce a darle la razón aunque no la tenga. La brevedad y la claridad cuando consiguen ir juntas, son los medios seguros para corromper honestamente al juez».

5. Nada tiene que ver la calidad con la cantidad en un alegato. Los jugadores de ajedrez de partidas rápidas suelen ser los mismos ganadores que los de partidas sin límite temporal. Y un buen abogado conseguirá convencer con sus alegatos tanto si los expone con rapidez y brevedad como si los expone con parsimonia y extensión. Y aunque hay jueces duros de mollera (como en todas las profesiones) hay que pensar que si está donde está es porque tiene (o se le presume) cierta capacidad para captar donde sopla el viento de la justicia entre las alegaciones de las partes, al margen de su mayor o menor extensión cuantitativa.

6. En fin, basta tener presente que, cuando a alguien le dicen “Será solamente un minuto” (en la sala de partos, en el dentista, cuando le detiene el vehículo la policía, o cuando le piden ayuda para una chapuza casera, etc)… ¡hay que echarse a temblar!. A Sevach le recuerda aquella engañosa frase de la infancia: “Ven, que no te voy a hacer nada”. Y por eso considera que más útil y menos inquietante que decir en el foro “seré breve” y no serlo.

38 comments on “La mentira impune más usada ante los jueces: «Seré breve, Señoría»

  1. Me has tocado en una fibra sensible Sevach….mo conozco NI UN SOLO compañero que no se indigne ante lo aburrido e innecesariamente extenso de las disertaciones de muchos abogados. Y de hecho, no alcanzo a comprender como muchos de ellos siguen empeñados en cabrear al Juez con tanta verborrea innecesaria y en muchos casos, perjudicial. Cuanto mas se habla, mas posibilidades hay de meter la pata, mas se demuestra la ineptitud del que habla -que es incapaz de resumir, de distinguir lo importante de lo accesorio-, mas se ofende al que está esperando al juicio siguiente, y mas se predispone en su contra al Juez, que acaba mas harto que nadie de tragarse una y otra vez eso cada día de juicios. El abogado que suelta esos rollos absurdos e innecesarios se emple a fondo, aburre hasta a las piedras, y se va a casa, pero el juez se queda a tragarse lo mismo en el siguiente juicio … y otro, y otro….y al final es demoledor.

    Es lo mismo que las demandas (O Sentencias, que tambien las hay) esas de 100 folios, llenas de estupideces, corta y pega, me digo, me redigo y me repito, y mira que bueno soy lo que se escribir. No hay nada que cabree mas a un Juez que ver una de esas demandas, y lo primero que piensas es que el que la ha redactado: 1) No tiene capacidad jurídica alguna, cuando no sabe resumir, 2) No puede tener la razón, cuando tiene que enterrarla en tal marea de papel. Si uno tiene la razón, lo mejor es exponerla de manera clara y rotunda, para que caiga por su propio peso.

    Y no me vale eso de que lo que no se diga en la demanda o contestación ya no se puede introducir en el proceso, porque yo no critico el número de excepciones o argumentos, sino la extensión que se dedica a los mismos. Supongamos que dedicamos un folio a cada argumento (Que muchas veces ya es dedicar), si damos siendo generosos 8-10 folios para los hechos y 10 folios para 10 argumentos (10 argumentos!!! Como el doble de lo que tienen las mejores demandas!!) eso son 18-20 folios de demanda, y no 100 o hasta 150 como he visto yo.

    Aburrir al Juez con disertaciones jurídicas áridas que en el 99% de las casos ya conoce de sobra, y tirarle a la cara uno de esos escritos o discursos cuando tiene miles (Y no es un decir) de otros pleitos que atender es sencillamente demencial y demostrativo de un egoísmo y una incapacidad alucinantes. Es como pretender que su asunto es mas importante que el de los demas y que hay que prestarle mas atención, es querer monopolizar el tiempo del Juzgado y del Juez innecesariamente, y pocas cosas cabrean mas que eso cuando vas con la lengua fuera para atender a cuantos mas ciudadanos (Que todos sus casos valen lo mismo para ellos) mejor.

    La única explicación que encuentro a este auténtico vicio fatal de la abogacía es la mala praxis general del sistema educativo español, en que se enseña que cantidad es mas que calidad, y que cuanto mas se escribe, mas letra pequeña y mas cita doctrinal, mas se sabe. Habiéndome educado en un colegio extranjero centroeuropeo antes de la universidad (esta sí española), siempre me dejó atónito lo absurdo y la poca calidad del sistema educativo español, su baja o nula productividad y sus vicios intrínsecos. Craso error, que nos coloca a la cola de Europa en productividad y en calidad, y que acaba por reflejarse en las profesiones posteriormente (Como el caso que comentamos aquí) pero que le vamos a hacer….

    Saludos

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  2. Observo con horror y estupor lo manifestado en el anterior comentario y en modo alguno puedo estar de acuerdo. omo dijo aquél: “Seré breve”:

    ¿Como puede decirse que los abogados nos enrollamos?
    ¿Como puede generalizarse y hablarse de “vicio faltal del abogado”.

    Habrá ocasiones en que sí, pero entiendo que con carácter general, poco o muy poco. (Es posible que por falta de conocimientos, no lo dudo, pero recordemos que “mejor callar y parecer tonto, que abrir la boca y confirmarlo”).

    No me parece de recibo utilizar expresiones como “vicio fatal de la abogacía”. Por Dios, no pluralicemos. Y recordemos que cada cosa requiere su tiempo. Ni más pero también NI MENOS.

    Parece que se petende hacer una justicia con juicios de 2 minutos como las consultas de los médicos y si te estás muriendo “es tu problema”.

    Debemos recordar que el justiciable a veces espera pacientemente (al igual que el abogado), varios meses cuando no años, para que se celebre su juicio y luego cuando por fin llega. ¿Qué pretendemos? ventilarlo en pocos minutos”. Creía que los JUICIOS RAPIDOS eran otra cosa, pero veo que van a extenderse a otros ámbitos que el penal. Ojalá empecemos a encontrarnos con sentencias rápidas y quizás algunas acertadas.

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  3. La cosa se pone calentita…

    George W. Bush se jactaba de que los memorándum se los debían pasar en un folio como máximo, claro que era alguien que también se jactaba de no haber leído ni un libro en su vida. Y así nos ha ido con él.

    Vale que lo bueno si breve dos veces bueno [o dos veces breve], y acepto y agradezco como consejo la tendencia a la brevedad, y como reivindicación su agotamiento, pero a veces para decir todo lo que hay que decir [y probar] hace falta más de un folio por alegación.

    Además:
    1. También hay quien valora las demandas “al peso”.
    2. Es frecuente que en lugar del “pro actione” se use el “pro excepcione” —valga el chiste malo— y se busquen los tres pies al gato para salirse por la tangente y no entrar en el fondo del asunto. No está demás prevenirlo alegando en exceso mejor que en defecto.
    3. La culpa de la saturación del sistema judicial no es del demandante con largas demandas —cuyas vistas se ventilan y programan cada cinco minutos. Su sensación será de agotamiento, pero la del demandante es de “para este viaje no se necesitaban alforjas”, sobre todo cuando luego se ven las sentencias, que sí son en la mayoría de los casos auténticos cortapegas y muchas veces sin corregir los fallos.
    4. La culpa de la saturación del sistema, al menos en lo contencioso, número de juzgados al margen, es de la alta conflictividad, sobre todo en cuestiones de personal, que se da sobre todo porque los jueces no han sabido frenar a la administración, a la que se le permite todo o casi todo.
    5. Las citas, se suelen poner en otra letra en las demandas, y que estén en la misma facilita la lectura y evita su consulta; si ya se conoce, o se considera que no aporta nada, siempre se puede saltar su lectura.
    6. Si como se reconoce, se desconecta, es normal que como reacción se aplique la técnica del “disco rayado”, a ver si repitiéndolo siete veces alguna vez llega al disco duro.

    En fin, lo dicho, se acepta como consejo, pero no culpen a los demandantes de lo que muchas veces viene impuesto por el propio sistema judicial.

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  4. Hay gente que se enrolla y usa el copia y pega en todos los gremios jurídicos.

    Hay sentencias vergonzosamente copiadas de otras, y en no pocas ocasiones con grandes y graves discordancias.

    Es uno de los males de nuestro tiempo.

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  5. Hummmm si se ha entendido lo que he dicho antes como una generalización, entonces mea culpa, porque no es eso lo que he querido decir. En realidad, justo al contrario, si tuviera que generalizar diría que las demandas y los informes verbales en sala son mesurados y bien ajustados en extensión como regla. Lo que pasa es que los que no lo son, que en efecto son la minoría, producen un efecto extremadamente desagradable y pernicioso, y eso sí lo he querido destacar. Y por otra parte, de los gremios que conozco (Ya que obviamente presenciamos muchas periciales de otros ramos, tecnicas, psicológicas, caligráficas, etc) aquel en el que mas exagerado es el problema cuando aparece (Que ya digo que es excepcionalmente), es en el de la abogacía. No he visto nunca dictámenes técnicos de la extensión de alguna de las demandas que sí he llegado a ver, y si han sido extensos ha sido normalmente por la necesidad de presentar datos previos a las conclusiones.

    En cuanto a Sentencias, como dice ummj, en efecto, y ya lo he mencionado yo mismo mas arriba, algunas son vergonzosa e innecesariamente largas. Como he dicho, parece que es mal especialmente acentuado en el gremio jurídico cuando aparece (Esto de cuando aparece es el matiz que no pude expresar bien antes, de ahí que Nostradamus se enfadara con razón por loq ue parecía una generalización injusta)

    Saludos

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  6. ¿Y no decimos nada sobre el lenguaje jurídico y redacción que se utiliza y que solo entendemos los juristas?.

    Se acostumbra a leer sentencias y escritos de parte de un barroquismo jurídico subido. En párrafos densos y con parcos signos de puntuación. (Si intentas leerlos quedas asfixiado a mitad de párrafo.). Fenómeno que aumenta cuanto más alta sea la instancia judicial.

    La idea que subyace en esos largos parrafos, podría exponerse con mayor sencillez y siempre en términos jurídicos.

    El autor de este blog es un buen ejemplo de cómo explicar la esencia de una sentencia de forma breve, precisa e inteligible. Incluso para un lego en la materia.

    Es un comentario que me transmitieron unos compañeros de trabajo hace un tiempo a raiz de un comentario de sentencia que les mostré .

    Ha sido muy divertida la lectura del post y los comentarios algunos “muy breves”. ( esto último por favor que no se enfade nadie que lo digo sin ánimo de ofender).

    Saludos

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  7. Entonces en los juicios, la mayoria de las veces no se trata de defender la verdad o lo Justo, sino de Ganar. Así nos va. Igual que los políticos. Igualito, lo importante es ganar las próximas elecciones y tal cual se hace en un Mitin político se establece un codigo incomprensible para el ciudadano medio que permite hacer trampas y simplemente ganar. Aunque defiendan lo indefendible. Ya lo voy comprendiendo. Y el Italiano citado debia de ser un poco sinvergüenza para decir sutilmente que todo vale con tal de ganar. Es triste pero es así. El lenguaje Judicial es totalmente fuera de lo comprensible para las personas honestas, son como mensajes en código. Así ocurre que se montan los líos que se montan o que los mismos siempre salgan impunes. Pero teneis que hacer vuestro trabajo. Y ganaros el pan. Asi que… cada uno con su conciencia… si puede ser, tranquila. Me recuerda al genial libro de Kafka “El Castillo”. Gran genio Kafka.

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  8. Contencioso. Te agradezco mucho la aclaración que realizas. “Garbanzos negros” los tenemos en todas las profesiones y por supuesto también entre la abogacía. Saludos.

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  9. Bueno Sevach, tanto criticar a otros gremios y ver solo los defectos ajenos y no te decides a publicar un breve comentario acerca de lo surrealista de tu profesión. A veces de por si ridícula y abusiva. Y además siempre propones hacerla aún mas compleja. Si tan honesto y sublime eres en tus argumentos, no parece que lo seas en tu forma de censura oculta. He sufrido los efectos de vuestro sistema en varias ocasiones y del cada vez más autoritario Estado y nuestra reducción en las auténticas libertades. He sufrido acosos, graves delitos injustificados ante lo que nada se podía hacer, incluídas agresiones físicas. Los españolitos de a pie cada vez estamos mas en manos de nadie. Solo necesitamos ver que existen demasiados conflictos y crispación entre las personas, claramente, a través de internet, se convierte este medio muchas veces en un medio de mostrar la verdadera cara crítica y oscura de la frustración. En forma de insultos. No quiero entrar en eso. Pero, “la verdad duele”. Suerte

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  10. He visto que ya lo publicaste así que me disculpo. Te explico. Brevemente, no tengo mucho dinero ni soy rico, pero en dos ocasiones he sufrido agresiones muy graves y solo pude disponer de abogados de oficio, y las otras partes con dinero y mintiendo ganaron, salieron impunes porque no había pruebas o se acgían a alguna ley que no comprendo, brevemente, mis sinceras disculpas y sigue con tu blog, pues así me voy informando, aunque la mayoría de las veces me provoca mayor frustración ver la realidad, pero no es su culpa.

    Un sincero lector que no suele publicar comentarios, simplemente me sorprendió que tuvieran que ser aprobados antes, aunque imagino que existen muchas personas con malas intenciones y necesitas poner orden , lo siento.

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  11. Seré breve: Tienes toda la razón, amigo Sevach.

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  12. Curioso tiene parte de razón, pero sobre lo del lenguaje incomprensible hay mucho que decir….

    Toda disciplina avanzada requiere un lenguaje, yo he navegado muchos años en barcos de vela y comprendo que no se puede decir: “Fulano, afloja la cuerda esa que sirve para sujetar el palo ese horizontal en la parte baja de la vela del mástil principal, porque el viento al pasar por los lados debido a nuestro actual rumbo la está tensando demasiado.”, sino que lo lógico y razonable es decir: “Fulano, amolla la burda porque la mayor está grapeando”. Lo que pasa es que los que nos dedicamos al derecho somos unos desgraciados en esto, porque por ejemplo a mi padre que era arquitecto jamás ningún cliente le discutió si los pilares del edificio proyectado debían tener tal o cual grosor o densidad de hormigón, sino que se callaban y respetaban su trabajo. Por el contrario, que levante la mano el abogado que no haya sufrido las presiones del cliente sobre la estrategia procesal que habñia que seguir, o lo que había o no que decir al Juez….

    En fin, que junto con los médicos somos en este sentido una de las profesiones mas maltratadas por la mentalidad popular (No digamos la española, en la que el refranero dice eso de “De médico, de abogado y de loco, todos tenemos un poco”), y eso que nuestro lenguaje no es mas críptico ni dificil que el de muchas otras (Yo diría que mas bien al contrario).

    La cruda realidad es que somos licenciados de una carrera superior, y sin embargo se nos discuten mas las cosas y se opina mas sobre nuestro trabajo, que es bien técnico, que sobre el de muchas profesiones. Esto me parece lamentable, y muy poco respetuoso, sobre todo porque dia tras dia ves a la gente comentar como brillantes ocurrencias ideas que la doctrina científica del derecho tiene superadas hace a veces SIGLOS.

    Pero vaya, hay que aguantarse, porque respeto desde luego nunca vamos a conseguir en nuestro trabajo de juristas. Y si no, que me digan cuando va a haber operaciones a corazón abierto o proyectos para presas edificios de 15 plantas o autopistas “con jurado” 😉

    Saludos

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  13. QUINTUS MUCIUS SCAEVOLA

    Efectivamente, como dijo Gracián, lo bueno si breve dos veces bueno. No obstante debemos de recordar que en las facultades de Derecho (y creo que tampoco en las escuelas de práactica jurídica) no se enseña ni literatura ni oratoria forense (me parece que en la escuela judicial ya se está impartiendo clase sobre lo primero) por lo que el que es un pelma en la vida cotidiana también lo será en el foro. Los abogados en ocasiones somos unos auténticos coñazos pero yo entiendo que esto es una consecuencia viciosa del propio sistema judicial español.

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  14. Me parece muy ocurrente el post. Es cierto que vivimos un mundo con inflación de palabrería , y los abogados parece que cobran por el número de folios y palabras. Lo ideal sería que el demandante fijara con claridad que demonios quiere, que el demandado hicira lo mismo, y que el juez con idéntica contención verbal, resolviese lo justo. ¿Un mundo feliz o utópico?. Quizás. Seguiremos con pleitos de papel y ordenador, o sea hojarasca artificial.

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  15. Como bien decía el maestro Turiel de Castro cuando tuvo que defender a Trashorras en el juicio del 11-M: “Señoría, si a mi defendido se le solicita una pena de 3.000 años de prisión, déjeme por lo menos un minuto por año”.

    Lo que no dicen los jueces es el tiempo de pasillo que tenemos que soportar los Abogados por su culpa.

    Un saludo,.

    Alegret

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  16. Maximilen Robespierre

    Jo … estoy leyendo un librito de Derecho urbanistico que parece escrito por Calderon de la Barca, esa es otra el ampuloso lenguaje por el que algunos juristas discurren.

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  17. Es cierto Contencioso que en cualquier profesión, y a día de hoy muchas son técnicas, existen lenguajes y términos para simplificar las cosas y facilitar la comunicación entre los profesionales. En mi profesión de informático, no necesito explicarle al cliente cómo voy a hacer un programa ni con que código, o la estrategia que voy a utilizar, simplemente hago el mejor trabajo y con la mayor calidad posible con muchos detalles acerca de rapidez, simplificación del código, etc, y le doy al cliente muestras de los resultados, que bajo una mirada crítica en exceso, y negativa les hace pensar que un simple cambio es cosa de dos minutos, y a veces requiere rehacer totalmente el programa o convercerle de otra solución. Quizás sea vuestro caso también.
    Pero no le envío una carta diciéndole a lo que se debe un error o a que comando o función en detalle se debe el error o la mejora. Le explico en lenguje normal y cotidiano para que comprenda de forma sencilla.
    Primero, tampoco cobro por adelantado y si me piden hacer un virus para joder a otros por honestidad no lo hago, a no ser que me amenazen. Tampoco cobro si el programa no funciona y al final le paso la minuta.
    Cada profesión es un mundo. Y todas tienen sus matices. Pero me gustaría saber si existen leyes u obligaciones morales para los abogados y jueces tan crudas como para los que no lo somos, o una legislación que no deje como todopoderosos a los jueces y, en qué consiste la Justicia, porque está saturada de casos absurdos.
    Porque hasta un tonto como yo lee la Constitución española y se percata de la cantidad de contradicciones que hay en ella, por simple sentido común. Sufriendo las desigualdades igual que nosotros hay muchos entre vosotros que son garbanzos negros, y me pregunto si se toman medidas o no. Si yo timo a un cliente pago las consecuencias además de no cobrar.

    ;=) lo hago por provocar un poco porque se que sois buena gente cómo el 90 por ciento de los españoles. Hasta parezco un tertuliano de la tele

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  18. La legislacion sea cual sea, en términos informáticos y de programación, provocaría bucles y terminaciones erroneas, además de bloquear el ordenador.

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  19. Si, es cierto parte de lo que dices Curioso, pero el problema es que a nosotros puede no batarnos con explicar la cuestión en términos comprensibles, porque el problema que subyace a la misma puede ser igualmente discutido. Voy a poner un ejemplo comparativo con el que tu has puesto: Tu creas un programa para una función concreta y se lo explicas al cliente en términos llanos. El cliente te cuestiona si algo no puede ser de determinada manera, y tu le puedes contestar por ejemplo que te estas topando con el límite de la memoria disponible o la velocidad del procesador, y que añadir tal o cual cosa o procesar otros datso puede provocar que el sistema se cuelgue. Y ante eso el cliente se tieen que callar, porque es un límite físico y técnico. Ahora el ejemplo jurídico: Yo puedo explicarle a un ciudadano que nada sabe del derecho que dar 52 puñaladas no es ensañamiento si consigo hacerle entender que el concepto de ensañamiento jurídico equivale mas bien a tortura que a lo que coloquialmente se considera “ensañarse”, y con eso en teoría le he dicho en términos comprensibles por qué no puedo dictar otra Sentencia agravando la responsabilidad del delincuente. Pero el problema es que la ley que a mí me sujeta el ciudadano no la ve como algo inamovible y limitante, al contrario de la velocidad de la CPU o del RAM de un ordenador, sino que le importa un bledo que se salte a la torera con tal de que a él se le dé lo que pide y que es lo que le parece justo. Con lo cual , al final me van a discutir mi trabajo de una u otra manera, sea por el trabajo en sí mismo o por las premisas en que me he de basar (leyes), ya que las críticas a éstas no se separan de las que se hacen a las Sentencias.

    En cuanto a las leyes y obligaciones morales tan crudas para los jueces como para los demás, pues claro que si, e incluso en muchas ocasiones son mas crudas aún para nosotros. Somos la profesión con mas incompatibilidades que existe, y la que mas faltas disciplinarias tiene previstas (Mas que cualquier otro funcionario, y de lejos mas que las profesiones liberales), y te aseguro que se imponen sanciones a menudo, a veces correctas y otras no tanto. Tengo que buscar un informe que tengo por ahí, pero te adelanto que se ha sancionado a muchos mas Jueces que a Secretarios y Fiscales en los últimos años, y también a mas jueces que a médicos de la sanidad pública por poner un ejemplo de fuera del mundo jurídico. Con lo abogados no sé como estará la cosa, pero las sanciones que he visto -se recurren ante nosotros, los de lo contencioso administrativo- no han sido desde luego tan fuertes como algunas que si sé se han impuesto a Jueces. Repito que esto se limita a las que he visto, supongo que tambien los colegios de abogados habrán impuesto algunas muy fuertes.

    Lo que pasa es que a nosotros siempre se nos mira bajo la lupa, a diferencia de otros colectivos, y todo el mundo piensa que las sanciones a su colectivo son graves y las de los demas suaves.

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  20. Contencioso, te agradezco la explicación y quedan aclaradas mis dudas, pues no soy beligerante en nigún sentido. El factor humano es comprensible. Las críticas están presentes en todos los colectivos y al igual que tu exiges respeto con toda la razón es necesario para beneficio personal no sentir ni darlo como un derecho personal y colectivo, porque igual en número son las alabanzas. Te explico. Yo tengo dos Licenciaturas Superiores, Ingeniería Aeronaútica y Psicología. Por tener estos dos títulos, no creo que sea superior o mas respetable que un obrero de la construcción. Soy humano, y como tal tan solo dispongo de una visión subjetiva. Agradezco tus explicaciones, sinceramente ser juez es más complejo en ciertos aspectos que lidiar con un problema de Calculo infinitesimal de varias variables. O comprender y emitir un diagnóstico a un paciente que recurre a un Psicólogo. Existen muchas profesiones en las cuales nos jugamos la vida o la de otros y tenemos que tragar pero la solución no está en sentirse indignado ante las críticas sino en comprender que tan solo son palabras y que ninguna puede dañar realmente la autoestima, aunque nos sucede a menudo.

    Volviendo al caso la explicación me vale de sobra y si te has irritado queda aclarado. No puedo conocer todos los campos y se ha debido a mi ignorancia del mundo jurídico mis opiniones y preguntas.

    Un abrazo y respeto.

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  21. QUINTUS MUCIUS SCAEVOLA

    Ya que ha salido a colación el inolvidable maestro Turiel de Castro voy a contar dos “sucedidos” suyos relacionados con la brevedad judicial en uno de los cuales estuve presente: 1) en los años 70 defendió en la Audiencia Provincial de Oviedo a una señora acusada de haber matado a sus dos hijas; el plenario duró varios días correspondiendo el turno de informe de la defensa un día por la tarde, pues la Sala había habilitado las tardes para acabar en una semana, y cuando el presidente le concedió la palabra le dijo: “Sr. Letrado sea Vd. breve porque a las 6 de la tarde juega la selección nacional” (a la señora se le pedían dos penas de muerte). 2) en los años 80 defendió en la Audiencia Nacional a un “polimili” acusado de secuestrar a Don Saturnino Orbegozo y comoquiera que al concedérsele a Gerardol el uso de la palabra para informe final eran ya las 2 de la tarde el presidente le dijo que fuese breve dada la hora a lo que Turiel contestó diciendo, con la sorna que le caracterizaba, que el era un enérgico defensor de la rapidez judicial pero en la instrucción de las causas (esta en concreto databa de varios años atrás) pero que cuando se le pedía a un acusado ciento y pico años de prisión al abogado no se le podían imponer restricciones horarias en la defensa de su patrocinado (salimos de la vista a las cinco de la tarde).

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  22. Breve no es precisamente este debate , si interesante aunque llegué tarde , pero será breve :
    Creo que los jueces tienen la profesionalidad suficiente para diferenciar al peso una buena demanda como un buen informe, sean estos extensos o no. No se puede generalizar: lo extenso muchas veces es necesario para el ejercicio del derecho que a la parte le asiste. Eso debe ser respetado.
    Y si alguno se pasa… de listo y de rollo , son gajes del oficio Senorías. Ello no debería provocar la irritación del juzgador- ni tan siquiera interna- quien en el ejercicio de su jurisdcción y como director del procedimiento puede poner con la debida educación rápido remedio al inexperto , osado , o simplemente aburrido Letrado .
    Por otra parte, existen jueces – afortunadamente una minoría- que no dejan exponer sus pretensiones a las partes , exponen su criterio del asunto , anuncian su decisión e imponen su aceptación ; se amparan en el” beneficio” de la solución consensuada y obtenido aquel lo celebran de las mas diversas formas gastronómicas, eso a veces si que es grave…
    En la opción prefiero el “seré breve señoría “, porque sea o no verdad, al menos se ejerce un derecho ; el informe sérá o no bueno , pero en todo caso podrá ser “cortado” por su Señoria en cuanto se sienta informado ; y en último termino puede supone un buen ejercicio para aprender a escuchar.
    Saludos

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  23. ¡¡Espléndido debate!! Y buenísimos los comentarios. Sin excepción. Todos correctos, educados, y …¡breves! iAdemás las anécdotas sobre el inefable y admirado Turiel son valiosas. El último comentario de Sandra enriquece el debate de forma elegante. Gracias por vuestra participación

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  24. @curioso: Solo para indicar que de irritado o enfadado, absolutamente nada. Al contrario, me encanta tener la oportunidad de explicar a alguien ajeno al mundo jurídico las dificultades con las que nos encontramos para hacer entender nuestro trabajo. ¡Ojalá las tuviera mas a menudo! En el colegio de mis hijos he propuesto a los profesores de los cursos superiores para el futuro organizar una jornada de mesa redonda con los estudiantes para hablar de la justicia, las leyes, los tribunales y en general lo que significa el estado de derecho, y la han acogido muy favorablemente. Muchas veces el desprecio o la indiferencia son debidas al desconocimiento, y en eso tanto el jurista -que debe esforzarse en explicarse y no solo autocompadecerse- como el que es ajeno a ese mundo -que debe esforzarse en entender y respetar a los demás- tienen que poner de su parte.

    Saludos

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  25. Estimado Sevach:

    Desde ya aclaro que hablo por mi experiencia profesional como abogado litigante en mi país, Argentina, y en otros países latinoamericanos.

    La brevedad no es algo positivo en sí mismo. Más allá de ello, corrresponde decir “seré breve, señor/a juez/a”, así em minúscula. Y que agradezcan que los llamamos “señoras” o “señores”, la gran mayoría de ellos están lejos de serlos.

    CONTENCIOSO dice en el primer comentario:

    “Me has tocado en una fibra sensible Sevach….mo conozco NI UN SOLO compañero que no se indigne ante lo aburrido e innecesariamente extenso de las disertaciones de muchos abogados. Y de hecho, no alcanzo a comprender como muchos de ellos siguen empeñados en cabrear al Juez con tanta verborrea innecesaria y en muchos casos, perjudicial”.

    Estimado CONTENCIOSO, poco me importa si el juez se indigna o no, por la supuesta “verborrea innecesaria” (que según la RAE significa “verbosidad excesiva”). SI la extensión del escrito le molesta al juez, apostaría un millón de Euros a que le molesta por falta de apego al trabajo. Y nuestra función no consiste en entretener al juez, sino en exigirle que cumpla con su deber: aplicar el derecho vigente.

    Tu defensa corporativa asume que los jueces conocen todo los textos normativos, toda la jurisprudencia nacional y toda la jurisprudencia internacional, y eso claramente no es cierto. Por otra parte, con la desmesurada delegación de funciones que hay en nuestros sistemas judiciales, el juez suele no tener la menor idea del caso y menos del expediente. Ello nos obliga a redactar escritos autosuficientes, citando muchas partes del expediente que de otro modo jamás leerán.

    Para darte una idea, nuestra Corte Suprema de Justicia de la Nación “descubrió” el año pasado los principios de la garantía de imparcialidad del juzgador ya establecidos en “Piersack”, “De Cubber” y otros fallos que ya han sobrepasado la adultez.

    Por otra parte, los miembros del poder judicial deben comprender de una buena vez que son uno de los tres poderes del Estado y, como tales, deben estar sometidos a un escrutinio público mucho más profundo que el colectivo profesional de los abogados.

    Sobre el “legalese” (ver definición en el blog de Gustavo Arballo). La oscuridad de la jerga judicial elimina el valor republicano que pudieran tener los juicios públicos, pues los asistentes se hallan sensiblemente disminuidos en su facultad de comprender lo que sucede. Si a lo expresado le sumamos las complejas construcciones dogmáticas de la teoría del delito, es posible afirmar que puede darse el caso de que se condene a una persona a años de privación de libertad sin que aquella comprenda qué circunstancia fue la determinante de su sanción.

    Veamos como ejemplo una parte del dictamen presentado por el Procurador ante nuestra Corte Suprema, Luis Santiago GONZÁLEZ WARCALDE:

    “La Cámara recordó -en la resolución recurrida- [los guiones cortos sólo se usan para hacer el corte de palabras en sílabas al final del renglón o caja de texto y para las palabras compuestas, pero no se usan para oraciones subordinadas, aclaraciones, o ejemplos] que al confirmar el dictado del procesamiento [lo que se confirma es el auto de procesamiento, no su dictado] con prisión preventiva de Cristino Nicolaides había sostenido que ‘la mayor penalidad prevista para los delitos que se enrostran [enrostrar significa reprochar, razón por la cual, por razones estéticas y de significado el término resulta impropio] alcanzan el máximo legal de la especie de pena de que se trata (artículo 55 del Código Penal). Y en tal sentido debe valorarse, además, la particular gravedad de los hechos que se le imputan y la magnitud del daño causado, pues su relevancia en cuanto a la configuración del contenido de injusto y de culpabilidad, permiten avizorar una importante sanción a la luz de las pautas fijadas por los artículos 40 y 41 del Código de fondo. [La frase que sigue carece de todo respeto por la correspondencia entre los términos que enuncia] Ello así en atención a la naturaleza disvaliosa de la acción, de haberse valido para realizarla de su condición de militar, entonces en actividad, violando consecuentemente su mayor deber de obrar conforme a la norma, la prolongación y permanencia de sus efectos en el tiempo y la imposibilidad de reparación del daño causado así como la calidad de las víctimas. Y es ese pronóstico de pena elevado que permite presumir fundadamente que, de resultar excarcelados, los imputados intentarán eludir la acción de la justicia’. Luego, el a quo cita jurisprudencia del Tribunal, tras lo cual agrega que ‘si bien es cierto que la excarcelación procede como garantía constitucional y no como simple concesión de la ley procesal, no es menos que el derecho a permanecer en libertad hasta el momento en que se dicte sentencia de condena, no constituye una salvaguardia contra el arresto, detención o prisión preventiva, medidas cautelares éstas que también tienen respaldo en la carta fundamental’.- [Jamás comprenderemos por qué hasta los Ministros de la Corte Suprema reemplazan el punto y aparte, por ese punto y raya propio de los judiciales]”.

    CONTINUARÉ PORQUE NO SERÉ BREVE.

    SALUDOS Y ME PARECE UNA MUY BUENA DISCUSIÓN.

    AB

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  26. Dice Alberto Bovino:

    “poco me importa si el juez se indigna o no, por la supuesta “verborrea innecesaria” (que según la RAE significa “verbosidad excesiva”). ”

    En efecto, es perfectamente coherente con la demostración de egoísmo y egolatría de quien redacta escritos innecesariamente largos con desprecio al tiempo de los demás (No solo del Juez, sino del abogado contrario) y a la eficacia, que reconozca que le importa un bledo lo que los demás piensen.

    “SI la extensión del escrito le molesta al juez, apostaría un millón de Euros a que le molesta por falta de apego al trabajo. ”

    Igualmente coherente este segundo comentario, ya que la preocupación del Juez por atender cuantos mas casos posibles dando a cada uno de ellos el tiempo necesario, pero no mas, choca frontalmente con los usuarios como tú, que conceptúan el servicio público como a SU exclusivo servicio, y a los demás usuarios que les dén…¿Falta de apego a su trabajo? ¿Que clase de apego a su trabajo tiene alguien que lo convierte en algo innecesariamente insoportable?

    “Y nuestra función no consiste en entretener al juez, sino en exigirle que cumpla con su deber: aplicar el derecho vigente.”

    ¿Si? ¿Entonces por qué leo yo tantas demandas en las que no se pide el cumplimiento del derecho vigente y aplicable, sino sencillamente lo que favorece al cliente? ¿Acaso tu cuando el cliente no tiene razón te niegas a llevar su pleito? Ahora va a resultar que el Juez es una especie de jeta que sólo busca no aplicar el derecho y fastidiar a la parte, y en cambio el abogado es el implacable y siempre justo defensor de la legalidad que controla la rectitud del proceder del Juez. Vamos, digo yo que no será ni lo uno, ni lo otro….

    Estimado AB, en el Juzgado en el que sirvo hay mas de mil asuntos al año, y si yo permito que estos asuntos se extiendan mas allá de lo necesario, falto a mi deber porque estoy dilatando de manera innecesaria los que vienen después. A algunos abogados al parecer les cuesta recordar que en el mismo precepto de nuestra Constitución y con el mismo rango legal están el derecho a la tutela efectiva y el derecho a un proceso sin dilaciones indebidas. Si tu te excedes en el uso del derecho a la tutela efectiva de forma INNECESARIA (E insisto en ello, innecesaria), estas provocando una dilación indebida en los procesos de los demás justiciables, y mi obligación y primer deber es evitar eso. Yo debo velar por todos los usuarios del servicio público en el que estoy, y eso inclye protegerles de la gente como tú, que de buena gana acapara el servicio para sí mismo con desprecio a los demás.

    Claro que para ti eso no es amor a mi trabajo, por lo visto….

    Saludos

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  27. Y aun añadiré otra cosa, para que no queden dudas: A mi me dá igual en un día de trabajo antes de irme a casa oír a un solo abogado hablando todo el tiempo o a diez hablando una décima parte. A mi me pagan igual, y de hecho me resulta mas cómodo oír a uno solo, porque como inevitablemente en tanto rato se repetirá y tendrá que decir muchas cosas que sé de sobra, me puedo permitir relajar la atención. En cambio oyendo a diez distintos que condensan sus alegaciones tengo que esforzarme mucho mas.

    Pero eso sí, oyendo a uno solo, voy a dar fecha de juicio a los demas para el 2025 por lo menos. Aunque a tí eso te dá igual mientras el juez te escuche como te “luces” el tiempo que haga falta.

    En fin … Sic transit gloria mundi

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  28. Veamos, el estado de la cuestión a mi juicio:

    1º Ser abogado, supone una condición y capacitación que presume la aptitud para argumentar con claridad y concisión. Si se quiere, se puede.

    2º Ser juez, supone una condición y capacitación que presume la aptitud para escuchar con paciencia, respeto y garantía de defensa.

    3º Ser ciudadano, supone una condición que otorga el derecho a que los asuntos públicos, incluida la justicia, se gestionen con celeridad y austeridad.

    Por eso, al final, todo supone un ejercicio de responsabilidad. Cada uno en su papel, y consciente de que el servicio público de la justicia no es un zoco, una tertulia televisiva ni por supuesto, un confesionario.

    Y es que, podría establecerse una analogía entre la función judicial y la función sanitaria.

    Mal paciente es el que, sabiendo de la existencia de listas de espera, se entretiene sin prisa en contarle su vida al médico mas allá de la descripción de los síntomas y antecedentes de su padecimiento.
    Mal médico es el que, sabiendo igualmente de tales listas de espera ( y teniendo que atender a otros pacientes o estudiar diagnósticos) escucha con complacencia y parsimonia todo lo que le cuenta un paciente, mientras otros mas urgentes aguardan con sus dolencias en el pasillo.
    Y mal ciudadano es el que culpa al médico por no escucharle cuando divaga y divaga sobre su enfermedad y vida personal, pero que paradójicamente cuando le toca esperar ser atendido, también culpa al médico por no ser diligente en la atención de los que le preceden.

    Gracias a todos.

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  29. Estimado Sevach;

    Como abogado fiscalista no acostumbro a “pisar” las salas, salvo en temas locales, pero si hago multitud de procedimientos contenciosos, y estoy muy de acuerdo. Cada vez trato de hacer los escritos más breves y claros, pero hay asuntos, que por su importancia y su complejidad hace inevitable escritos largos.

    Aunque para consuelo del magistrado empiezo con un breve resumen y esquema del asunto, conclusiones en cada punto y unas conclusiones finales, y si es el caso adjuntos presentaciones para que entienda el tema… sin embargo, aunque el porcentaje de exitos es elevado, muchas veces creo que el magistrado no ha entendido el fondo del asunto, quedandose con mi parte de la historia, y dandome la razón, pero sin entender el sustrato real. De hecho mi porcentaje de estimaciones es muy elevado.

    En cambio en los temas menores, es decir que van por juicio abreviado, donde el escrito es breve, y la exposición oral tambien -me doy un máximo de 2 minutos, mi tiempo vale dinero y el del juez tambien-, los resultados son desoladores… Incluso luego si tengo apelación se ganan con escritos mas grandes… a veces creo que algún juez hace como los profesores de antaño… valorán al peso!

    Y dentro de este tema ¿valoraís positivamente la oralidad en el ámbito contencioso?

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  30. A tod@s: Es complicado ser jurista eso queda claro.
    Gracias a contencioso por la amabilidad, la información y a las distintas opiniones de todos.
    Es un debate complejo.
    Pero bastante interesante ver las distintas partes reflejando las opiniones, y yo en la ignorancia previamente confesada agradezco todo lo expuesto. Aunque también a Sevach, por supuesto, por exponer esta cuestión.

    Humildemente , Saludos

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  31. En los Tribunales penales internacionales el problema de los escritos se soluciona -muy eficazmente- así: un límite de folios por escrito que establece el Juez. Si se pasan las partes, el escrito se devuelve y se tiene por no presentado. Los folios, además, están regulados en su formateo: letra tal, espacio y medio de interlineado, etc.. De esa manera las partes se esfuerzan en no meter paja e ir directamente al fondo de la cuestión. Ojalá se instaurara una cosa asi en España. Por cierto que también se fijan los plazos de manera discreccional por el Juez, en función de la naturaleza del trámite que hay que cumplir. Otra buena idea.

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  32. Estupendo, Jones. Tienes razón, y añadiré que en el Tribunal de Justicia de la Unión Europea, los letrados deben advertir al Tribunal antes de comparecer en la vista de la duración prevista de su exposición, que no debe ser excesiva. Otra vía de autocontrol.

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  33. Lo de V.S. Contencioso es una magnífica muestra de la incapacidad de muchos funcionarios judiciales de leer y entender el punto de vista de las partes.

    1) Arranca diciendo: “somos licenciados de una carrera superior, y sin embargo se nos discuten mas las cosas y se opina más sobre nuestro trabajo, que es bien técnico, que sobre el de muchas profesiones”.

    Esto es una república, y existe algo que se llama libertad de expresión. Todo el mundo tiene derecho a hablar, informar y criticar a la justicia —que bien merecido se lo tiene—.

    2) A ello agrega: “Esto me parece lamentable, y muy poco respetuoso, sobre todo porque dia tras dia ves a la gente comentar como brillantes ocurrencias ideas que la doctrina científica del derecho tiene superadas hace a veces SIGLOS”.

    Afirmar que el derecho es una ciencia es, de por sí, más que cuestionable. Pero la segunda parte de la frase no tiene desperdicio, lo de que la doctrina tiene las cuestiones resueltas las cosas hace siglos.

    Será por eso que el fallo Llerenas se dictó en este siglo y no en el anterior. Será por eso que el caso de “Editorial Río Negro” también fue dictado en este siglo. Será por eso que, a pesar de que la última frase del art. 18 de la Constitución Nacional tiene todo un programa de control judicial de la ejecución penal, el fallo “Verbitsky” se dictó en este siglo. Y recordemos que esos fallos no fueron desarrollos iluminados de los jueces sino, en todo caso, buenos planteos de los abogados.

    3) Me acusas livianamente de que mis afirmaciones son “la demostración de egoísmo y egolatría de quien redacta escritos innecesariamente largos con desprecio al tiempo de los demás”.

    Antes de ahcerlo deberías haber leído el párrafo siguiente: “Tu defensa corporativa asume que los jueces conocen todo los textos normativos, toda la jurisprudencia nacional y toda la jurisprudencia internacional, y eso claramente no es cierto. Por otra parte, con la desmesurada delegación de funciones que hay en nuestros sistemas judiciales, el juez suele no tener la menor idea del caso y menos del expediente. Ello nos obliga a redactar escritos autosuficientes, citando muchas partes del expediente que de otro modo jamás leerán”.

    ¿Era demasiado largo mi comentario como para leerlo? ¿Creés que escribo largo porque me gusta? ¿Crees que no sé que cuanto más largo es el escrito, más dificultad de que le presten atención? En el párrafo transcripto expliqué por qué razón a veces debemos hacer un escrito más largo que lo que nos gustaría. Sin embargo, no diste una sola razón que contradijera mi justificación, y sí hablaste de “egoísmo” y egolatría”. ¿No será por eso que alguos litigantes tienden a ser reiterativos en sus escritos?

    4) Cuando dije que exijo que el juez aplique el derecho vigente respondes: “¿Si? ¿Entonces por qué leo yo tantas demandas en las que no se pide el cumplimiento del derecho vigente y aplicable, sino sencillamente lo que favorece al cliente?”.

    No sé lo que lees, pero los casos no son blancos o negros, esa es una visión un tanto simplista del conflicto que significa un caso judicial. Lo que sí sé es que el 90 % de los planteos que presento están más que fundados en derecho, si bien, como todo lo que tiene que ver con la práctica social discursiva que el derecho es —que de ciencia, nada—, uno puede estar de acuerdo o no.

    Eso no significa que yo tenga razón. Pero es que nadie tiene razón y, al mismo tiempo, todos la tienen. En cualquier caso judicial, cada parte tiene puntos débiles y puntos fuertes. Mi trabajo consiste en minimizar esos puntos débiles y maximizar esos puntos fuertes.

    5) Si tu carga de trabajo te ipide cumplir con tu trabajo puede ser por dos motivos: o bien no sabes lidiar con la actividad innecesaria de las partes; o bien el trabajo está mal distribuido. En ninguno de los dos casos eso es culpa del Estado. Si no, basta con leer toda la jurisprudencia del Tribunal Europeo cuando se analiza la actitud de la partes durante el proceso.

    Saludos,

    AB

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  34. Menuda la que has montado Sevach 😉
    Para darle un toque de humor a esto que si no….

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  35. www.derechotorcido.com

    He encontrado este blog y me ha parecido excelente, por la calidad de sus tertulianos a los que casi no me atrevo a discutir.

    Yo entiendo que no hay fórmulas mágicas en este asunto debatido y que la clave es conocer al Juez y del pie que cojea. A uno impaciente no le puedes marear una hora por muy enrevesada que sea la materia litigiosa.
    Simplemente porque va a dejar de escucharte y al final va a ser incluso perjudicial al desatender lo importante del discurso.

    He asistido a largos informes durante los que el Juez miraba por la ventana los pajaritos pasar.

    En lo que a mi respecta, entono el mea culpa porque mis informes son por lo general largos. Pero por otro lado, reconozco que mezclo lo técnico con lo provocativo, y me aseguro que atiende por lo general sorprendido.

    Claro que me he llevado algún expediente de mi Colegio (todos archivados), porque los clientes contrarios no suelen llevar bien la sorna.

    Sin embargo y por suerte “el derecho de defensa” en mi caso ha amparado “el derecho a la retranca”.

    Gracias a todos.

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