Cuando contemplo el derecho administrativo vigente no sé si alegrarme o llorar. No sé si es un jardín claro o un bosque oscuro. No sé si son más los beneficios que los inconvenientes. Ni sé si resuelve bien el conflicto entre el interés particular y el interés de todos, ni la armonía entre justicia y eficacia.
Como administrativista maduro siento en mi interior la fuerza del comienzo de la Divina Comedia, pues me encuentro «A mitad del camino de la vida, en una selva oscura me encontraba porque mi ruta había extraviado…».
Es ahí cuando acudieron para invitarme a grabar en unos estudios de televisión de Palma de Mallorca –Fibwi TV, antiguo Canal 4 de Baleares– una entrevista abierta sobre «el derecho administrativo y justicia», por si pudiera aportar algo desde mi paso por el planeta público como funcionario, alto cargo, académico, magistrado y comunicador social.
Tras una cálida acogida de los responsables de la citada televisión autonómica, tuvo lugar la entrevista bajo los focos, guiada por dos estupendos letrados, un administrativista (Juan Carlos Balaguer) y un penalista (Eduardo Luna), responsables del programa «Precluidos» (abordar los problemas legales de la sociedad mediante entrevistas a la fauna legal).
El resultado es una hora de entrevista, con formato flexible, aligerada de tecnicismos y buscando la cercanía de la tertulia o el café, bajo el confeso criterio de comentar más que disertar y ofrecer más experiencia que teoría.
Me expreso con lengua suelta, fresca y sincera. Quizá demasiado suelto y demasiado sincero. Al menos se nota que estoy cómodo, digo lo que quiero y que confío en que algún joven letrado saque algo de provecho de la cosecha de un viejo león.
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Una entrevista muy interesante, estuve conectado de principio a fin, gracias por la recomendación de los libros.
Charla a tumba abierta. Directa y carente de filtros. Sin frenos, pausas, ni redes de seguridad. Huérfana de esa «prudencia» acomodada, que raya en la nadería, y/o de ese partidismo gremialista y de asociaciones afines, que tanto se mira el ombligo, que caracteriza/n a la mayoría de las declaraciones de los jueces a medios y las hace/n tan anodinas, tibias y previsibles.
Didáctica y clarividente. Respetuosa en las formas. Variada en el contenido. Vigorosa en argumentos. Crítica y valiente. Con gotas de humor que la salpimientan. Repleta de luces y sugerencias. Convincente, porque quien las realiza ha tocado todas los palos (ciudadano, estudiante, funcionario, abogado, profesor y magistrado) y conoce todas las perspectivas. Y convencida, porque quien las hace las defiende, demuestra y practica desde hace muchos años (en su Sala, en sus Blogs y en sus libros).
En suma, una charla ¡puro José Ramón Chaves! Una magnífica lección práctica televisiva, a modo de versión moderna del inolvidable «A fondo», con la que bien podría empezar la impartición de la asignatura de Derecho Administrativo en Facultades de Derecho y Escuelas de Práctica Jurídica.
¡Felicidades!, José Ramón.
Me ruborizas con esas excesivas palabras, Felipe, pero en la vida siempre se agradece el exceso para compensar la carencia. Creo que el valor de lo que digo deriva de la sensación de ser tiempo de cosecha y de facilitar a otra generación lo que viene. Hay tantas cosas de la Justicia que deberían decirse, saberse y conjurarse, pero ni la Facultad, ni el Colegio ni la Escuela Judicial las afrontan. En fin, seguiré ahí, agradeciendo los ecos tan valiosos como tu voz. Abrazo agradecidísimo
MAESTRO, si no lo sacan, ellos se lo pierden…
Como siempre impecable. Le deseo toda la suerte que merece.
Muy interesante, José Ramón! Transcurridos 20 minutos no había perdido la atención 😉. También las preguntas fueron buenas, felicito a los entrevistadores! En cuanto a tí…los comentarios anteriores lo han dicho todo y suscribo plenamente. Gracias
Me sumo a los reconocimientos previos, D. José Ramón; es Ud. brillante, sí, y por eso seguimos su luz. Sin embargo, lo más importante de lo que a mi me transmite es su necesidad de razonar con sentido común los asuntos jurídicos: en esencia, Ud. muestra que es posible una administración de justicia dialogante. Sólo eso, teniendo en cuenta el poder del que dispone un magistrado desde su atalaya, resulta admirable, reconfortante y esperanzador, y es un ejemplo vivo de que aún existen personas que mantienen sus valores a pesar de todo. Gracias por eso.
Sin perjuicio de lo dicho, por deformación personal que como humano no tengo tiempo de corregir, tengo la necesidad de no conformarme con el diagnóstico de la situación y de buscar soluciones o, más bien, de intentarlo. Por eso, quiero fijarme ahora en un extremo muy concreto de la charla (no soy literal, así que si hay algo que no es, será invención mía), ése en el que se pone de manifiesto que el procedimiento disciplinario administrativo es inexistente de facto.
Como no quiero extenderme con mi argumentación (para eso debería crear mi propio blog y no me da la cosa temporal), expongo únicamente la conclusión: mientras siga sucediendo que los malos empleados públicos no tengan castigo por sus actuaciones irregulares (es indiferente que sean el 5%, el 1% o una milésima parte), nuestro estado de derecho seguirá su ya muy avanzado camino de degradación, sin posibilidad de rehabilitación.
Y, como culpables de esta situación, aunque de forma intuitiva lo puedan parecer únicamente las administraciones, hay que señalar, de forma muy relevante, al común de los juzgados y tribunales de nuestro país (no todos, claro está). Debería ser hora de que se tomen cartas en este asunto: la Ley está ahí, las denuncias por responsabilidad disciplinaria se presentan, y no tiene sentido común ninguno que las decisiones judiciales se escondan detrás de actuaciones administrativas formalmente correctas, pero materialmente insostenibles.
No me alargo más, sólo planteo una idea, sustentada en hechos y resoluciones reiteradas muy recientes que no viene al caso comentar, aunque sería un auténtico placer conocer la opinión de Su Señoría a este respecto.
En cualquier caso, de nuevo, expreso mi profundo agradecimiento: sin ejemplos externos de entereza, la esperanza de un mundo más justo se desvanecería aún más rápido.
Hay mucha improvisacion modificativa que no aporta seguridad. Un claro ejemplo és el binomio prescripcion de las infracciones y la caducidad de la accion administrativa de restablecimiento. Si considera que és un tema interesante, puedo mandarle un articulo mio a este respecto. Gracias y saludos.
Qué maravilla de entrevista!! Ojalá poderle escuchar más a menudo.
por algo será el enorme seguimiento que tenemos a este blog, verdad?
Gracias señor Chaves, otra vez.
Escucharle hablar de Derecho Administrativo es como escuchar a Mozart ( escuchar a un GRAN MAESTRO).
Siempre se aprende algo nuevo y siempre aporta nuevos matices.
Muchas gracias por la gran labor pedagógica que realiza en cada post que publica.
Una fiel seguidora.
Vaya, pues muchas gracias por tan excesivas palabras, que tomaré como que voy en la buena dirección. Un saludo afectuoso