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De jueces no humanos y las tonterías de Javier Marías

jueces lunaticosLamento tener el defecto de rebelarme frente a la infamia y la lectura del reciente artículo publicado en el Dominical del País Semanal (8/02/2015) por Javier Marías, bajo el titulo “Jueces no humanos” y subtitulado “Hay no pocos jueces que no disimulan nada, y a los que no preocupa lo más mínimo manifestar síntomas de locura” merece un comentario como respuesta a un artículo pobre, pretencioso y que dice poco, o mucho según se mire, de quien lo firma.

Escuchemos las perlas que destila el artículo de quien se alza en “juez de jueces”, aunque recomiendo su íntegra lectura, pese a que como todo panfleto tienda a ser leído parcialmente antes de ser desechado.

 
1. Estos son algunos fragmentos del artículo.

No es que los jueces hayan sido nunca demasiado de fiar.”

Pero ahora hay no pocos jueces que no disimulan nada, y a los que no preocupa lo más mínimo manifestar síntomas de locura o de supina estupidez. Uno se pregunta cómo es que aprueban los exámenes pertinentes, cómo es que se pone en sus manos los destinos de la gente, su libertad o su encarcelamiento, su vida o su muerte en los países en que aún existe la pena capital.”

La epidemia de jueces lunáticos se extiende por todo el globo”

Y a ellos sí (-jueces argentinos-), pese a su desvarío, habría que reconocerles el derecho al habeas corpus, faltaría más. Confío en que la orangutana (ya puestos) sea proclive a concedérselo. No vería gran diferencia si fuera ella quien vistiera la toga y enarbolara el mazo con el que dictar sentencias. La capacidad de raciocinio de la una y los otros debe de ser bastante aproximada.”</em

 

2. El primer error del Sr. Marías es de principiante, pues eleva la anécdota a categoría.

Como hay unos jueces en argentina que ponen una sentencia que se le antoja un disparate y como un juez español dictó una sentencia que no entiende pues, resulta que según su reflexión, “hay no pocos jueces que no disimulan nada y a los que no preocupa lo más mínimo manifestar síntoma de locura”. O sea, el salto del caso concreto a la ley general. Toma ya. Como un médico en Pekín cortó la pierna equivocada “hay no pocos jueces mutiladores en el mundo”.

Debería el Sr. Marías repasar las leyes de la lógica pues los estudiantes poco avezados de primaria ya saben que una oveja negra en el rebaño no implica presumir que todas las ovejas del mundo son negras.

 

3. El segundo error del Sr. Marías, y da sonrojo exponerlo, es que pese a ser miembro de la Real Academia de la Lengua Española, parece no utilizar bien los pronombres pues lo suyo sería afirmar que “algún” o “algunos” jueces se equivocan o tienen síntomas de locura, pero no es lo mismo que decir que “no pocos” jueces tienen síntomas de locura.

Veamos. A mi particular juicio como lector que no va mas allá de las veinticinco páginas de cualquier novela si no le engancha, puedo confesar que el Sr. Marías me parece un escritor “plúmbeo”, un auténtico coñazo. Acepto y respeto a los lectores que disfrutan de los libros del Sr. Marías, pero a mi juicio, para un buen artículo periodístico no basta con juntar palabras y demagogias de café para provocar el goce del lector.

Sin embargo, mi opinión personal sobre el modo de escribir del Sr. Marías no me autoriza a publicar un artículo periodístico que se titule o subtitule “Hay no pocos académicos en la Real Academia que son plúmbeos”.

critico comicoAsí, hay que recordar al Sr. Marías, que “no pocos” está mas próximo a “muchos” que a “algunos”, y por su amplísimo y riguroso trabajo de campo que sostiene su artículo (una sentencia penal sobre el ensañamiento, los exámenes de los Registros Civiles y el caso del Tribunal Supremo venezolano y una sentencia argentina), me parece que su juicio es precipitado por no decir temerario.

Tampoco sería de recibo que yo afirmase que hay una epidemia de “escritores lunáticos”, pues calificar como hace el Sr. Marías a los jueces de “lunáticos” es algo que no se sostiene sobre un “error” o “una decisión jurídicamente discutible”. Creo que esa súbita conversión en psiquiatra experto del Sr. Marías incurre en el mas burdo de los intrusismos y torpeza expresiva.

 

4. El tercer error del Sr. Marías radica en confesarnos que apoya su original tesis sobre  la epidemia de jueces lunáticos,  en cuatro frágiles patas.
 

4.1 El caso del ensañamiento. En primer lugar, considera el Sr. Marías que es un disparate que un juez no considere “ensañamiento” (por cierto en una sentencia penal… ¡de hace una década!) haber asestado setenta puñaladas a la víctima.

Claro, si el Sr. Marías habla con el significado coloquial, puede considerarse que quien asesta sesenta puñaladas “se ensaña” en la víctima.

Pero el Sr. Marías olvida que los jueces tienen que aplicar las Leyes penales que aprobamos todos (no es un capricho) y además las leyes penales no se aplican analógicamente ni con interpretación extensiva, y además según lo marca la jurisprudencia del Tribunal Supremo. De ahí que el ensañamiento como agravante penal (que se suma a la condena del homicidio) para nuestras fuentes del Derecho (de las que no bebe el Sr. Marías) se ciñe a la existencia de una situación de “sufrimiento” de la víctima de un delito cuando todavía “sufre”, esto es, que no ha muerto, de manera que si se demuestra que ya estaba muerto cuando la patean o apuñalan, todas las tropelías que se cometan con el cadáver tendrán otra calificación delictiva, pero no son la agravante de ensañamiento.

O sea, que no hay tal error del juez sino juicio de un profano en Derecho que se mete en terrenos que desconoce. Algo así como si yo me quejo de que el Sr. Marías escriba “huevo” con “hache” cuando todos los ciudadanos lo pronunciamos sin “h”. Será mi opinión, muy divertida en una mesa camilla, pero si pretendo desautorizar a todos los escritores, resultará un error o torpeza clamorosa.

Pero es más, si el Sr. Marías en vez de escribir tonterías se hubiese leído el Diccionario de la Real Academia de la que forma parte (al menos cobra por ello) hubiera leído la definición de “ensañamiento”: Der. Circunstancia agravante de la responsabilidad criminal, que consiste en aumentar inhumanamente y de forma deliberada el sufrimiento de la víctima, causándole padecimientos innecesarios para la comisión del delito”.

Y si lo lee, le quedará claro algo tan elemental, que digan lo que digan las leyes, tampoco hay ensañamiento para la Real Academia si no hay “sufrimiento”.

 

pinocho

4.2  El caso de los expedientes de nacionalidad ante el Registro Civil. La segunda torpeza la demuestra el Sr.María al apoyarse en las preguntas que se le antojan absurdas y que parece ser que hacen los jueces en los expedientes ante el Registro Civil para la concesión de nacionalidad, en los cuales se hacen preguntas que pueden resultar chocantes o extravagantes.

El Sr. Marías nuevamente nos demuestra su ignorancia jurídica, pese a que ya la dábamos por probada.

Al margen de que nuevamente incurre en la anécdota de la pregunta que se le antoja rebuscada o capciosa (y que no puede elevarse a general) alguien debería enseñarle que una cosa es la actividad jurisdiccional y otra muy distinta la actividad administrativa encomendada a algunos jueces, los encargados del Registro Civil. No confundamos churras con merinas.

Asimismo, los expedientes gubernativos de concesión de nacionalidad, con intervención del juzgado intentan determinar la seriedad y arraigo o conocimiento de la cultura de quien pretende vivir en nuestro país. No se trata de una oposición con temario sino algo mucho mas sencillo, y si el Ministerio o la sociedad quieren un examen estilo oposición pues que se apruebe la Ley o reglamento que así lo imponga. Pero no se le pida al Juez que improvise y actúe cuando la norma no regula su quehacer, insisto, en función administrativa. A lo mejor, al Sr. Marías le parecería mejor que le preguntasen al ciudadano congolés si ha leído alguna obra de Javier Marías (aunque pensándolo bien, si la respuesta es negativa, jugaría en su favor).

 

4.3 El caso venezolano. La tercera torpeza es apoyarse en el dato del Supremo venezolano para considerar que todos los jueces del orbe son lunáticos.

Es evidente que utilizar ejemplos de tribunales venezolanos como utilizarlos de Corea del Norte, no tiene ningún valor para asimilarlo con los españoles.

 

4.4 El caso argentino. La cuarta torpeza es apoyarse en una sentencia argentina que para el Sr. Marías “dictaminaron que una orangutana del zoo era “persona no humana”, con derecho al habeas corpus (como si hubiera sido arrestada) y a circular libremente”.

Al margen de la mayor o menor risibilidad del caso tal y como lo presenta por lo prensa, bien estaría recordar al Sr. Marías que las sentencias judiciales hay que citarlas tras leerlas en su extensión y con fragmentos entrecomillados, pues si no convertimos los titulares adulterados en realidad. Se olvida a bote pronto el Sr. Marías:

A) Es un caso aislado en Argentina, que se aparta de todos los precedentes y por eso ha merecido primera plana.

B) Es un “habeas corpus” o sea, una medida de emergencia para evitar males mayores y no un proceso penal o civil con sentencia definitiva.

C) Ningún juez del mundo es infalible y para eso están los recursos.

D) No es firme y será objeto de recurso y revisión;

E) Es más, si el Sr. Marías se hubiere molestado en hacer un barrido por internet se percataría de que ese mismo caso y orangután fue rechazado judicialmente por el juez de instancia.

Parece que si unos jueces dicen una cosa, y otros la contraria y quedan los terceros dirimentes, es un exceso calificar a todos los jueces (implicados y no implicados, a favor y en contra, argentinos y no argentinos) de lunáticos.

ver oir callar
5. En fin, se ve que el Diario El País paga poco y el artículo se corresponde con lo poco que paga a sus colaboradores, o quizás (y me inclino por esta segunda posibilidad) el País paga lo justo y como el artículo pertenece a la literatura-basura, tendrá el Sr. Marías que devolver lo cobrado.

 

6. Yo me comprometería como jurista a no opinar de los novelistas y a cambio que los novelistas no opinen de los jueces. Pero si valiese todo, y me parece que debemos respetar la libertad de expresión, al menos me comprometo a reflexionar y pensar las cosas antes de decirlas con título y subtítulo, y menos mala leche.

 

7. Alguien debería decir al Sr. Marías que hay gente que valora la justicia de este país, que no necesita quien la desmitifique con insidias y visto lo visto, me temo que donde parece que no hay justicia es cuando se nombra a alguien así para la Real Academia de la Lengua o cuando se le deja espacio para estos delirios.

Si el Sr. Marías se pregunta cómo los jueces aprueban las oposiciones yo me pregunto como se obtienen premios literarios y asientos en Academias personas como él. Me pregunto si los requisitos son equiparables en objetividad, aunque la respuesta se me ofrece claramente: el Sr. Marías es víctima de su éxito novelístico, seguramente por derroteros tortuosos dignos de ser novelado por otro, y se cree como el Rey Midas que convertía todo en oro, que cualquier cosa que ponga por escrito en un periódico es dogma de fe. Triste.

 

8. Lo que no es justo son esas generalizaciones pretenciosamente ocurrentes del Sr. Marías en un país con 4000 jueces y mas de dos millones de sentencias anuales, algunas erradas y otras posiblemente no harán justicia porque las leyes parlamentarias a veces conducen a ello, pero en su inmensa mayoría realizadas “con sangre, sudor y lágrimas”, porque no es fácil hacer justicia sino una gran responsabilidad. Y si el Sr. Marías cree que estamos en manos de lunáticos pues bien haría en emigrar a otros pagos.

Mas bien, creo que el Sr. Marías ha tenido una mala experiencia con la justicia y sangra por la herida, pero “tiene que hacérselo mirar”.

También tiene mucho que aprender de su amigo Pérez Reverte quien sabe hablar con contundencia, agudeza y riqueza expresiva, y lo mas importante, sin aburrir y sin sembrar infamias sobre colectivos que de forma callada hacen su trabajo por todos. Y lo peor, que no tienen la plataforma periodística para defenderse frente a otros que están en nómina.

Y si quienes están en nómina no tienen ideas para escribir esa crónica semanal, por favor, que se busquen otro mono o se miren al espejo para inspirarse.

 

En fin, pido disculpas a mis lectores por el tono y discurso de este post, pero como dije, solo me salgo de la carretera jurídica, cuando veo abusos y atropellos con visos de impunidad.

29 comments on “De jueces no humanos y las tonterías de Javier Marías

  1. Hay, en el escrito del juez, expresiones que empata con el escritor. Mal los dos. Juez la templanza es virtud y algunos jueces carecen de ella, tanto en sala como en sentencias. Y en este caso, al contestar a un artìculo.

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    • Disculpa Sabino, pero en mi post no hablo como magistrado ni en funciones jurisdiccionales, ni generalizo como hace Marías, pero me duele que a cualquier profesión, sea juez-abogado-arquitecto o enfermero, por ejemplo, se les tilde de ” lunáticos” y otras lindezas fuertes desde una atalaya mediática a la que no llega mi modesto blog. Sé que me calentado un poquito pero la templanza la reservo, no lo dudes, para mi trabajo. Un saludo, y gracias por tu sincero comentario.

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    • Tan solo estoy opositando a juez, pero me encanta el hecho de que la gente nos atribuya automáticamente unas características X y si no las demuestras en la vida personal ya no serás un buen juez.
      A mi han llegado a decirme que no tengo derecho a enfadarme o a llorar, que los jueces han de ser templados y pacientes.
      Y, claro, tampoco podremos reír, sonreír o amar, ni tener opinión,ni hablar, ni argumentar…templanza y paciencia es lo que nos hace falta para no echarle cuatro gritos a algunos a ver si se dan cuenta que somos personas, no robots. Y que menos mal, que a ver quien prefiere que le juzgue alguien que ni siente ni padece, ni tiene empatía para ponerse en el lugar del otro.

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  2. No estaría de más poner en la lista negra a los tribunales de EEUU (leer La ley del imperio, de Robert Kagan), y aunque sorprenda, a los civilizados suecos…que de tópicos está el mundo lleno.

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  3. Alabo el coraje y el acierto de contradecir de manera muy bien argumentada y con determinación el elenco de tonterías, imposturas y necedades que habitualmente tenemos que leer o escuchar los profesionales del Derecho, Jueces y no jueces que, en este caso, se han concretado en el artículo del sr. Marías. Aquí hay “discípulos de Kelsen” que sin leer un expediente, tramitar un procedimiento administrativo o realizar una instrucción ya saben que es lo justo, lo adecuado o lo que conviene. Y todo ello sin saber nada de normas, de doctrina jurisprudencial o algo que se le parezca.
    De manera constructiva, sugiero a todo interesado en el tema que se lea el libro “Tantos tontos tópicos” del filósofo Aurelio Arteta y verá que no siempre todas las opiniones son respetables, y la del sr. Marías no lo es desde ningún punto de vista.

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  4. No se seré yo el que alce la pluma para actuar como “bodyguard” del tercer poder, pero en este caso creo que el artículo del Sr. Marias ni es acertado ni resulta admisible.

    Su crítica global y feroz a los Jueces parece el precipitado intelectual de alguien herido por una sentencia que no comparte.

    Sus excesos son una clara muestra de los restos de primitivismo (quizás de orangutanes) que todavía nos quedan.

    La virulencia con la que el Sr. Marias ve al poder judicial no tiene justificación y este “juicio” severo que hoy hace no puede ser compartido.

    Finalmente, no pierda de vista el Sr. Marias que lo que decimos de los otros se aplica sobre todo a nosotros mismos.

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  5. Visto lo visto, por mor de la confianza que nos merece el autor del post, habremos de elevar a categoría nuestra hasta ahora conyuntural costumbre de no leer al presunto plúmbeo. Dicho sea con los debidos respetos y en estrictos términos de defensa. Con el mismo respeto he de decir que, a pesar del cabreo de nuestro anfitrión, me he echado unas risas con el asunto. Salud a todos.

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  6. Sevach, por más que te irrite -y motivos tienes- en lo de criticar las tontería de Javier Marías, mejor es que le desbarates sus acalorados argumentos en broma, sin tanta pasión.

    Suele funcionar mejor. A todos, vgr., nos choca lo del ensañamiento, pero es verdad que ha señalado como culpable a quienes no lo son, a unos obedientes de una Ley que no permite otra alternativa. Y es que la Ley no tiene a los jueces para que la incumplan o la burlen, sino para que la obedezcan, y un escritor juicioso y justiciero, además de leer el diccionario de la RAE, que en sillón meritorio le tiene, debe señalar al legislador, y no a otro, como autor del estropicio, diciéndole, por ejemplo, que regule el ensañamiento impropio, que mida la peligrosidad del delincuente, en lugar del dolor de la víctima, que es lo que hay, por corto que se quede, que vaya que se queda, el dolor de la sociedad por la peligrosa pasión del homicida, que tome nota y ya que dispara mal -aunque sea una sola vez, y sí se ensañe en acto único, porque causa dolor con ella, como líder de opinión que es, que como tal, se lo transmita al legislador, por si lee sus artículos, cargados a veces de más plomo del debido, o mal dirigidos, y que no lo haga más, que ya sería ensañamiento propio, y no le deseas tal agravante.

    Es verdad que hay sistemas no democráticos donde los jueces le ponen palio al poder, y aquí se sabe de eso, y escritores que hacen lo propio, pero que unos y otros son bastante menos que “no pocos”, y el tiempo acaba dictando su sentencia. De los jueces no tiene más que ver lo que hacen estos días, y aquí, sin ir más lejos, por controlar los excesos del poder, en contra de la corrupción, de la dación en pago, de las injusticias de la Ley Hipotecaria, casi sin soporte legal, y de muchas otras cosas, que si no fuera por ellos-sin recompensa, por cierto,…y por la prensa, peor iríamos. No se les debe poco a los jueces que trabajan sin medios y sin horas. Y como se puede ver, sin comprensión de quien debiera tenérsela.

    Y que no hay tarea humana sin errores, y acaso él tenga algunos, y no eres quien para decírselos, aunque él escriba en instancia única, pero que los de los jueces los revisan otros jueces, y la prensa, y la sociedad, y que gracias a ello, en democracia, hasta se impute a una Presidenta de Argentina, se encarcelan a los generales de la dictadura, y a otro Presidente, como Menem, y a un dictador, como Pinochet, sin excesivo soporte legal, y algún día lo hará Venezuela; o algunos cargos políticos españoles acabaron en prisión por el asunto del GAL, y otros aledaños, y otros lo harán en Valencia, Baleares y Andalucía, pero con voluntad de cambio social, de Justicia, por difícil que fuera, que vaya si lo es. Y no debiera ser ésta su tarea, que más a mano la tienen otros. Y también hay muchos jueces que han permitido crear doctrina que avanzara más que la Ley misma, cuando ello ha sido posible, lo que pasa es que no hacen bandera de ello, que la discreción no es defecto, sino eficiencia social.

    Que está bien escribir, que es necesario, que a veces se es justo haciéndolo, pero hay veces que no, que se es injusto haciendo género, generalizando casos desafortunados, que vaya que los hay, pero que no es para hacer baldón universal de los desaciertos y silencio opaco de los aciertos. Escribir es más fácil que decidir y acertar. Un artículo de prensa tiene menos riesgo que una sentencia, pero generalizar el error de un juez es quitarles quilates a todos los demás, particularmente a los que dan justicia callada día a día a los más débiles, que son quienes más la necesitan.

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  7. Vaya por delante el comentario de que no me ha gustado nada el artículo del Sr. Marías.

    Pero más que fruto de una mala resolución judicial, me parece fruto de la falta de tiempo. He leído muchas veces al Sr. Marías, tanto sus novelas como sus artículos de opinión y siempre se ha manifestado por tener un hilo argumental coherente. El artículo de los jueces no lo tiene, está mal planteado, mal desarrollado y mal concluido. En definitiva, mal cortado, mal hilvanado y mal cosido. Me da la sensación de que le vencía el plazo de entrega y no sabía de qué escribir y soltó cuatro chorradas (porque son sólo eso, chorradas sin sentido).

    Como abogada en ejercicio, cuando se critica la Justicia, los Juzgados y sus protagonistas (jueces, fiscales, funcionarios, etc.) por los casos que salen en la TV, siempre digo una cosa: sólo sale en TV lo destacado, lo que resalta, pero todos los días hay juicios, todos los días se dictan sentencias y, en la gran mayoría de los casos, la Justicia cumple su función. Otra cosa es que vaya lenta, que tenga retrasos, pero la Justicia acaba siendo efectiva.

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  8. Mª Victoria Torres García-Lomas

    Por circunstancias de la vida, he tenido que acudir a numerosos juicios. La experiencia me ha dejado un sabor agridulce porque no siempre las sentencias que obtuve fueron de mi entera satisfacción. En estos casos lógicamente difería de la opinión del juez, pero nunca he dejado de tener fe en la administración de justicia. Afortunadamente, los jueces solo pueden impartir una justicia con minúscula, una justicia con rostro humano, Digo afortunadamente porque los dioses suelen impartir una justicia justiciera poco o nada agradable para los desgraciados humanos que la sufren.
    Dicho esto, se puede afirmar que los jueces como todos los demás pueden estar aquejados de enfermedades mentales. Tuve mucha relación por razones profesionales con el Centro de Estudios Judiciales de Portugal. En nuestro país vecino una vez que se ha aprobado la oposición es obligatoria someterse a una serie de exámenes psicológicos para determinar si estas en condiciones de ejercer esta profesión que conlleva tanta responsabilidad. Lo cierto es que a lo largo de los años se habían detectado trastornos graves como la esquizofrenia.
    Este problema afecta a todas las profesiones. Por ejemplo, en la facultad de psicología me han comentado que todos los años se apuntan individuos con trastornos de comportamiento. El problema deontológico que se plantea en estos casos es: ¿deberíamos de dales el título para que pudieran ejercer como psicólogos sabiendo que están enfermos? Siempre han concluido que si se alcanzaban el nivel académico requerido no podían negarles la obtención de este título.
    Como todo dilema ético el problema no es fácil de resolver, pero creo que más allá de que las formas del artículo de Javier Marías no sean las mejores podemos quedarnos con las preguntas que plantea: ¿Pueden existir jueces aquejados de enfermedades mentales? ¿Cómo podrían detectarse? ¿Cómo conjugar la protección máxima de los derechos fundamentales con el respeto a la intimidad de los jueces, su independencia y sus derechos fundamentales?
    Algunos jueces pueden estar locos pero algunos escritores también. La diferencia es que en caso del artista existe una leyenda que arranca de la filosofía griega (la manía platónica , se desarrolla en el Renacimiento, el Sturm und Drang y que alcanza su máximo apogeo con el Romanticismo , las vanguardias y el postmodernismo. Esta leyenda con demasiada frecuencia ha ensalzado la locura como forma de conocimiento, como arte y como ética alternativa. ¿A dónde nos ha llevado esta actitud? ¿Qué responsabilidad y qué papel tiene el artista en la vida pública? ¿La filosofía de Nietzsche estuvo influida por su locura y contagió a toda a su generación y a las generaciones venideras? La publicación del Joven Werher provoco una epidemia de suicidios entre los jóvenes y el propio Goethe cambió radicalmente sus planteamientos en la segunda mitad de su vida. Desgraciadamente, esta es la otra cara de la moneda. Porque tanto en la vida como en una sala de vistas es muy difícil por no decir imposible llegar a conclusiones irrefutables y por esta razón la Justicia con mayúscula es como el lejano azul un bello horizonte inalcanzable. A cambio tenemos una justicia impartida por hombres que por distintas razones y motivos se pueden equivocar. Afortunadamente, existen mecanismos como los expedientes disciplinarios para corregir anomalías. Estos mecanismos siempre pueden ser mejorados.
    Pero, ¿ante quien responde el Artista? Los dioses se han ido, ya no podemos exclamar contrariados “qué el cielo lo juzgue”.

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  9. No se puede generalizar nunca. A Javier Marías he intentado leerle; pero jamás logre pasar de esas 25 páginas. Menos que con Lucía Etxebarría. Me dijeron que lo leyera en traducción al alemán, que se vendía mucho en Alemania y tmabién lo intente. imposible. Para abrirse las venas.

    No olvidemos que lo de los 2 millones de sentencias con 4000 jueces si denota un problema: sobrecarga de trabajo, pérdida de calidad… Recordemos el chiste de los políticos que se preguntan porque dotan tan bien a los “centros penitenciarios” y tan mal al “independiente” poder judicial…

    Se necesitan muchos más jueces y muchos menos aeropuertos, radiales, AVE’s, menos centros penitenciarios sin estrenar de categoría superior con piscina, muchísimos menos funcionarios en otros sectores de actividad totalmente socializados y estatalizados (incluidos los camilleros y personal de limpieza) y muchísimos mas jueces, también más sencillez y racionalidad, promoviendo la digitalización de expedientes, el uso del correo electrónico y de los archivos en formato digital, etcétera.

    El sector notarial y de los Registros españoles funciona racionalmente bien porque está menos funcionarizado y estatalizado, se pagan “aranceles”, existe cierta disciplina de “mercado” (ausente en el caso de los registradores) y hay un “jefe” que asume la responsabilidad, vigila, juzga y puede premiar a los que trabajan y tomar las medidas adecuadas con los más vagos. Casi como en la empresa privada.

    Algo similar se podría implantar en la “oficina judicial”, ahora que se recaudan tantos millones con las tasas judiciales, que ni el Gobierno es capaz de explicar a donde van. No hay mejor transparencia y desinfectante que la luz del sol, y mayor control que el de la realidad de un mercado libre, donde el cliente tenga algún derecho para premiar a los que lo hacen bien y huir de estructuras que lo hacen mal.

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  10. Me pasa con los jueces lo mismo que con los profesores: creo que no asumen la grave responsabilidad que tienen, normalmente por omisión y corporativismo, en el deterioro de estas importantes funciones. Ni la Justicia ni la Educación han resultado ser lo que esperábamos. De la justicia, lo único que esperamos es no vernos triturados por su lentitud exasperante y por su lenguaje incomprensible. La situación, tanto de la enseñanza como de la Justicia ha necesitado la cooperación necesaria , cuando no proactiva, de sus protagonistas, para los manejos de los políticos que redactan leyes confusas y contradictorias para quedar bien con los periodistas.
    Con independencia de los argumentos del Sr. Marías, al que no sigo ni leo habitualmente, solo hay que preguntar de forma anónima, disfrazado de mendigo, como el Harun Al Rashid, de las “Mil y Una Noches” en los bares anónimos y en las plazas de los pueblos,y uno asumirá desolado lo que percibe la sociedad ante lo que llaman justicia en España. No me parece entonces tan injusto ni tan desalmado lo que expresa Marías y otros callan. Ejerce el único derechjo que nos queda en este Estado que tantos derechos otorga teóricamente: el del pataleo.

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    • Eso, Juan: Como hay sensación de que la enseñanza y la justicia van mal, todos los jueces y todos los profesores son un desastre y además podemos llamarlos lunáticos. Y además cualquier novelista, periodista o tertuliano puede llamarlos lunáticos y simios. ¡¡ Vaya país!!
      Mira: el derecho a la crítica es sagrado, en cambio la crítica viperina, generalizada y malediciente es endemoniada.

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      • No he dicho que “todos los jueces y todos los profesores son un desastre”. Eso lo dice usted. Lo que digo es que si uno pertenece a una corporación, cofradía o hermandad, tiene o debería tener la obligación cívica y especial y cualificada de mostrarse “más” crítico que los que no estamos en el secreto de las causas por las que las cosas funcionan tan mal. Al fin y al cabo, y con suerte, uno se tropieza rara vez con el terrible sistema judicial español, pero los jueces y los abogados, que tienen que sufrirlo día a día deberían ser más sensibles que el propio Marías, y protestar de vez en cuando. Recuerdo, por ejemplo que en el tema de las escuchas a los abogados de Garzón, el Colegio de Abogados de Madrid ni siquiera se personó en defensa de algo que a elos debería dolerles más que a mi. Que no soy abogado ni tengo nada que ver con la justicia ni con la enseñanza, más que desde mi perspectiva de simple ciudadano. Como el propío Javier Marías. ¿también tiene que respetar lo que no merece respeto?

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  11. Sevach, el Marias este siempre me ha parecido un escritor insoportable.
    Su padre, que también era bastante pesado de leer, al menos tenía mucha más coherencia mental -era un intelectual- y calidad humana. Este, en cambio, pretende ir de pijoprogre, y al final no le quieren ni los unos ni los otros…
    Enhorabuena por decir claramente lo que piensan, y no como juez, sino ciudadano, ya que como bien decía un admirable juez: “soy juez 8 horas diarias -y a veces más-, pero ciudadano 24 horas”.

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    • No se quien es ese tal Marias. Parece que emborrona en ‘El Pais’, pero me gustaria saber si lo ha hecho alguna vez sobre los Bancos. Esos, esos que algunas veces son frenados por los Jueces, aunque no siempre…., por tropelias que el Legislador no siempre controla…. y que han sido causa de desahucios y otras cosas peores… en muchos casos, de deudores de buena fe que son la mayoria. ?Sabe ese Sr. de la “rae”, si de la rae, no de la RAE, que si no fuera por la mayoria de estos Jueces, hace ya tiempo de que en este pais estaria ya ocurriendo aquello que dijo Harry El Sucio: “Cuando acaba la Ley enpiezo yo”

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  12. Buenas noches Sevach, la verdad que esta mañana me has dejado perplejo. No creía yo que te podías cabrear tanto. Y la encrucijada mía es la siguiente: QUE ME DIVIERTO MUCHO LEYENDO A JAVIER MARÍAS (aunque reconozco que algunas veces lo tengo que dejar, su libro claro) PERO ES QUE ME DIVIERTO LO MISMO O MÁS LEYENDO A SEVACH. ¡LA VERDAD NO SÉ EL PORQUÉ DE TANTO CABREO! ¿ES QUE NO LO CONOCES? Los dos sois parte de mis escritores favoritos (sí Sevach, también eres escritor), y además no sois incompatibles

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  13. Yo podría disculparle a Javier Marías la tontería del ensañamiento o lo de los registros. Peca en estos temas de desconocimiento y desinterés por la materia. Da lástima, porque el derecho es esencial para una sociedad y además es a lo que nos dedicamos la mayoría de los que frecuentamos este blog (o vamos a dedicar, en mi caso). Pero debemos aceptar que la ciencia jurídica es poco atractiva para los legos (en gran parte por culpa de los propios juristas, todo sea dicho), así que aprovechando que he tenido un buen día pasaría por alto estos deslices de Javier Marías. Incluso sus burdas y simplonas generalizaciones, que por mucho que se publiquen en el suplemento dominical no deberían tener cabida en una publicación medianamente seria.

    Pero lo de reírse de la sentencia argentina sobre el chimpance como persona no-humana, eso me parece muchísimo más grave. Que un intelectual, teóricamente de primera fila, se pase por el arco de triunfo una importante y muy fundada posición filosófica en un aspecto tan esencial como este, corriente razonada por gente de la talla de Peter Singer y basada en abundante evidencia empírica… es simplemente inaceptable y dice mucho del páramo intelectual en el que se ha convertido el panorama mediático español.

    Quiero pensar que Marías conoce el razonamiento detrás del concepto de “persona no-humana”. Aunque de hacerlo, casi me resultaría más irritante su artículo.

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    • De hecho, la sentencia argentina no es una ocurrencia, sino que se apoya con expresa mención, en dos trabajos doctrinales del jurista Eugenio Raúl Zaffaroni, quien fuere miembro de la Corte Suprema de la República Argentina, para justificar el reconocimiento al animal el carácter de sujeto de derechos en tan singular caso.

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  14. Gracias a Dios, los jueces son humanos y, algunas veces, se enfadan. Totalmente de acuerdo con el comentario anterior referido a la diferencia entre justicia y Justicia. Por cierto, yo tampoco soporto al Sr. Marias, y lo he leido, me aburrió soberanamente la única novela suya que se me ocurrió leer. En cambio, su padre, filósofo, resultaba más ameno en un terreno más complicado.

    Hay otro problema que no se ha señalado en todos los comentarios anteriores, que es la vulgarización, o la falta de comprensión, de la técnica jurídica, gracias a algunos periodistas (no generalizar, por favor….). Es verdad que vende más periódicos decir que ante tal cantidad de puñaladas no se apreció ensañamiento, que explicar porqué no se apreció…. porque ya sabemos que la lectura no es una de las grandes virtudes de este país…. pero tal vez deberíamos saber explicar mejor lo que hacemos y por qué, o bien exigir que se explicase mejor.

    Sobre esto, ayer mismo, en la Ser Navarra, asistí a la narración de una noticia ampliada que me dejó patidifusa, sin conocer el asunto a fondo. Resulta que en cierto ayuntamiento, no demasiado grande, han convocado una licitación para contratar un asesor urbanístico y el Colegio de Arquitectos de Navarra ha presentado recurso a los pliegos por entender que los requisitos que se pedían en cuanto a capacidad eran excesivos. Efectivamente, la periodista entrevistó al presidente del colegio y al alcalde del municipio, pero estuvo todo el tiempo confundiendo una licitación con una provisión de puesto de trabajo. Si lo hizo intencionadamente, mal, pero si no, peor, porque no sabía lo que estaba explicando.

    Perdón por la extensión.

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    • Fundación Heraclés contra la Corrupción Judicial

      Desde la autoridad moral que creo que me asiste, no puedo estar mas de acuerdo con tu post mi estimado Juan Ramón. Que duda cabe que lo que Tiresias dijo a Edipo podría ser dicho si el contexto del artículo hubiese sido otro mas acertado:
      Funesto es el saber cuando no proporciona ningún provecho al sabio.
      En el caso que me asiste creo que el sabio no es que obtenga provecho del artículo, simplemente no es de recibo el mismo.

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  15. Sobre el asunto concerniente al “juicio” emitido por el sr. Marías respecto a los jueces y la justicia, hay que ser consecuente y, mirando la trayectoria del sr. Marías, se observa cierta inquina hacia la justicia y su mundo.
    No lo digo yo sino las propias manifestaciones del columnista de El País. Desconozco si su aversión al mundo jurídico tiene alguna causa anterior, pero desde luego en las presentaciones de sus obras ha hecho gala de esta manía persecutoria.

    Ya en 2011, con su novela “Los enamoramientos” lanza su dardo contra el mundo jurídico. Su concepción ofensiva parte de su máxima “La novela es lo contrario a un juicio”.
    http://eldia.es/cultura/2011-05-23/4-Javier-Marias-reflexiona-novela-enamoramientos-estado-es-puramente-quimico-animal.htm
    Se aprecia en sus ideas tanto una aversión por lo jurídico a la par que por lo público.

    Pero más recientemente, a finales del 2014, con motivo de la presentación de su siguiente y hasta ahora última novela “Así empieza lo malo”, demuestra su rencor hacia el mundo judicial. “La literatura es lo opuesto a emitir juicios”, “La justicia es lo que es, pero también es una forma civilizada de la venganza” o “Un escritor tiene que prescindir del rencor” son algunas de sus perlas.
    http://www.todoliteratura.es/noticia/7531/EVENTOS/Javier-Marias-presenta-su-novela-Asi-empieza-lo-malo.html

    Desgraciadamente es un escritor que falta a la verdad ya que, aunque abandera que “un escritor tiene que prescindir del rencor” no lleva a la práctica su axioma. Su tirria hacia el mundo jurídico es patente y entendible después de los numerosos altercados judiciales que ha tenido en su prolífica carrera.

    Más me preocupa el tema de la errónea concepción que sobre el ensañamiento existe en la sociedad. Porque lleva a un desconocimiento por parte de la ciudadanía de la labor realizada por jueces, abogados, personal de justicia, y una creencia generalizada de que el lenguaje jurídico es aislado y encerrado cuando no siempre es así. Una cuestión de ignorancia de la ciudadanía lleva a la idea por parte de la misma de que en realidad se trata de un enclaustramiento por parte del mundo jurídico con todos sus agentes.
    Cuestiones como ésta que pueden aparentar triviales son las que alejan a la justicia de la sociedad.
    Problema más lingüístico que jurídico y que, si hasta el mismo sillón R de la Real Academia de la Lengua desconoce su significado, verdaderamente va a resultar difícil de transmitir a la población.

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  16. Yo estoy de acuerdo con Marías, sobre todo después de haber leído que mientras un magistrado considera válido un proceso selectivo, el de al lado, sabiendo lo que su compañero acaba de decir, lo considera parcialmente inválido.

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  17. No he leído nada del Sr. Marías, pero una cosa sí puedo decir: la prensa generalista no acostumbra a alcanzar el mínimo rigor cuando trata de asuntos jurídico-técnicos. Cada día veo gazapos, unos aparecen por ignorancia, otros tienen carga ideológica. En 2014 puedo haber escrito 5 o 6 veces a periódicos para que rectificaran conceptos, datos o informaciones (solo lo más gordo). Por tanto, lo del Sr. Marías se encuadra en una tendencia general, él no es especial, sino uno más, aunque pudiera pesarle.

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  18. Habremos de concluír, siguiendo la línea argumental del señor Marías, “que no son pocos” los escritores que convierten una excepción mal analizada en verdad arrojadiza.

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  19. Sr.:

    Es Vd. un excelente administrativista y un pésimo artículista. Montaigne recomedaba escribir sólo de lo que se sabe.

    Leyendo su trabajo, compruebo que sí, que los jueces son muy humanos y muy deficitarios. Una simple superestructura del sistema económico, de la zona de influencia.

    Pobre del juez que cree que está fuera de la geopolitica.

    De entrada se apunta al raquítico juego de dividir el mundo en dos zonas totalmente diferentes: los perfectos, atlánticos, es decir, nosotros, que hemos expulsado a Garzón y Freire de la judicatura, y los miserables imperfectos: Venezuela, Argentina, Corea. ¿Cómo los llamaba Bush, los países gamberros… esos que bombardean Irak bajo la justiciación de poderosas pruebas aportadas por el adalid de la verdad, Colin Powell y causarón un millón y medio de víctimas, sin que el TPI haya dicho mu sobre el asunto?

    Es curioso, en unos casos recomienda no hablar de lo que no se sabe, pero vd. habla de ello sin reparo.

    Leo aquí múltiples opiniones alimentadas por una prensa que en definitiva ya sabemos que no es independiente. ¿Cómo va a serlo de los bancos e industrias, empresas privadas ellas, que la han creado y la alimentan?

    La realidad aqui:

    ¡4 años para entrar en la sede del PP y registrar sus dependencias! ¡4 años y se piede parte de material! Cuando es un pequeño miserable, que casualidad, que celeridad: inmediatamente todas las medidas de seguridad habidas y por haber…

    ¿Que sistema puede ser el nuestro, nutrido por el sistema, que se niega a revisar las sentencias dictadas (y tan dictadas) por el régimen franquista bajo el delito de ¡rebelión! ¿Rebelión quienes defendieron la legalidad? ¿Y el sistea “democrático” se niega a restituir su crédito a esos heróicos defensores del derecho?

    ¿Por qué en vez de Venezuela no nos habla del Chile postpinochet? ¿Recuerda cuando la democracia se negó a aceptar los cargos contra Pinochet y lo hizo senador? ¡Es política! dirá! ¿y acaso la política no marca los pasos de todo?

    Pero es más.

    Los hechos son los hechos.

    Es una ingenuidad creer que los tribunales son asépticos.

    ¿Tantas sentencias conocidas y no ha sacado una experiencia aproximada?

    En otro comentario hablaba de EEUU y Suecia. Lean a Oliver Cyrias y a Kagan y verán que es pertinente. No hace falta irse a venezuela. Co mirar nuestra Europa o a su madre nutricia, los EEUU, tendremos suficientes ejemplos propios. ¿Cuánta gente va a allí por la raza, por la clase?

    Dejemos a Venezuela tranquila, que nada nos ha hecho, e impidamos que EEUU mantenga durante 40 años más regímenes que hunden sus raíces en el pasado dictatorial…

    Respecto a Suecia lea el caso, entre otros, el caso del capitán Simon Hayward y verá que Venezuela, y que Colombia hay en tantos lugares.

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  20. ¿Cuánta gente va a allí a la cárcel por la raza, por la clase?

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  21. Muy justa la crítica del Sr. Chaves. Pero … también hay razones para criticar el funcionamiento de la Administración de Justicia. Como usuario, me quejo del retraso en la tramitación de dos recursos contencioso-administrativo.
    Uno, que lleva tres años para verse resuelto (y el señor ponente demora resolverlo por sentencia hasta que el Tribunal Supremo resuelva sobre los recursos presentados por la misma cuestión en otros procedimientos). Me explico mejor si les menciono que la cuestión es la paga extra del que aquí suscribe (funcionario, para más aclaración)
    Otro, es un tema de protección de datos que finalizó en vía administrativa en el año 2011. Esperamos que se resuelva por la sección de la sala de lo Contencioso de la Audiencia Nacional durante este año 2015… Lo curioso es que aunque el asunto es muy claro a favor del recurrente, su abogado espera que, al menos, no le impongan las costas…

    Puestos a criticar, admitamos también las críticas respecto a la “rapidez” que brilla por su ausencia en esta Administración de Justicia (que eso sí, es rapídisima para cobrar las tasas)

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