Contencioso Sobre los políticos

Elecciones generales: ¡Jalea acta est!

AleaComo toca Jornada de reflexión, aquí va mi reflexión sobre las elecciones generales de mañana. Y lo hago parafraseando humorísticamente la famosa frase de Julio César al cruzar el río Rubicón, “alea jacta est (la suerte esta echada) en favor del lúdico “jalea jacta est (el jaleo está echado), ya que me temo que ambos significados estarán presentes en los comicios.

En primer lugar, se trata de las elecciones generales de la democracia donde más nos jugaremos los españoles porque realmente están en liza dos modelos diametralmente opuestos de la política a seguir, el clásicamente bautizado de derechas y el de izquierdas, en ambos casos con veleidades radicales. Aunque es cierto que ambas tendencias se verán suavizadas por el compañero de viaje con el que tengan que pactar para hacer realmente política.

La paradoja, tal y como se expresa por Carlos Sánchez Olea en la espléndida obra Consultoría Política (Editorial Amarante, 2016), radica en que las ideologías en campaña han cedido ante otras necesidades de los electores:

Los ingredientes de una oferta electoral que hoy pueda tener posibilidades de éxito deberá atender colectivos y sectores azotados por necesidades reales y emocionales que reclaman trabajo, educación de calidad, sanidad digna, conductas ejemplares de sus dirigentes, información veraz, argumentos consistentes, propuestas realistas, políticos con hojas de servicio sin tacha, caras nuevas en la cancha. La brocha gorda de la ideología hoy es sustituida por el trazo fino de las conductas y los valores.

En segundo lugar, al electorado se le ocultan cartas y compromisos por los líderes de los cuatro bloques.

  • No han dejado claro, con luz y taquígrafos, con quien pactarían y bajo qué condiciones básicas, caso de ser “llave” de un gobierno.
  • Ninguno se ha comprometido a dimitir si no mejora los resultados anteriores.
  • Ninguno se ha comprometido a apoyar con abstención el gobierno de la lista mas votada.
  • Tampoco se han comprometido, antes de ver como les sale el resultado electoral, a modificar la vieja ley de régimen electoral, fuente de muchos males de las dificultades para formar gobierno, presentes y futuras.

En definitiva, el mensaje tácito de las cuatro formaciones es: “Ustedes voten, que luego ya asume el mando el partido político o el líder de turno según inconfesables intereses”.

Así y todo, lo mas preocupante desde mi posición de jurista alejado de planteamientos radicales, es lo siguiente.

politicos pegandoseA corto plazo, un escenario pactista complejo e incierto. Tanto si hay pacto de gobierno, del color que sea, como si hay abstención en la investidura para facilitar un gobierno, nos encontraremos con un gobierno débil, y sometido a “libertad vigilada” por el resto de los partidos.

A medio plazo, el gobierno que nazca en esas condiciones, intentará avanzar con sus programas y proyectos a cualquier precio (no puede perder la ocasión de demostrar su poder ante sus huestes).

No olvidemos que si se quiere dar respuesta a Programas de partido ambiciosos habrá que cambiar leyes orgánicas y estas requieren una mayoría absoluta en el Congreso nada fácil de conseguir en temas espinosos.

Pero lo inquietante es que ya sabemos que el diseño del Derecho constitucional y el Derecho administrativo, unido a unos controles jurídico-constitucionales lentos y moteados de politización, han demostrado que el sistema de un confiado Estado de Derecho tolera todo tipo de engendros, y es mas fácil y rápido aprobar leyes cojitrancas o inconstitucionales que conseguir su pronta expulsión del ordenamiento jurídico.

Y por último, a cualquier plazo, reinará la inseguridad jurídica y eso no es bueno para los derechos, para la economía ni para la vida social. Una cosa es la inercia de un gobierno en funciones y otra muy distinta que, tras unos segundos comicios, sea soportable un país paralizado, donde las reglas jurídicas del juego no estén claras ni sean estables, en un contexto donde la Unión Europea está herida, el contexto globalizado reclama adaptaciones y la situación pide respuestas.

En suma, creo que habrá que votar, con libertad y conocimiento de causa, pero teniendo presente que no están en juego las ordenanzas municipales sino posiblemente los cimientos que dan seguridad jurídica a un Estado. Y subsisten sobre el tapete electoral las diez cuestiones cruciales que estaban en juego en las elecciones inútiles del pasado 20 de Diciembre de 2015, problemas ahora “corregidos y aumentados”.

votos chanceY teniendo presente igualmente que unos terceros comicios demostrarían que bien los políticos o bien los ciudadanos, no estamos a la altura de las exigencias de lealtad propias de un Estado democrático y de Derecho.

El referéndum del Brexit británico nos ha enseñado, por la tendencia de voto por franjas de edad, que los mayores han decidido sobre el mundo jurídico en que vivirán los jóvenes, a quienes les tocará vivir en un escenario propio de los hidalgos castellanos del siglo XVII, con mucho ruido de ser nobles (o sentirse soberanos) y pocas nueces de calidad de vida, atrincherados en un rancio pasado, mientras de reojo verán como en la vecina “Unión Europea” hay movilidad, libertades y derechos pujantes. O sea, que la democracia no es infalible pues lo normal sería “que el pueblo decida sobre como quiere vivir ese pueblo”.

Por eso, creo que la Constitución no es un juguete o un puzzle que pueda hacer y rehacerse cada vez, sino como el corazón humano, un órgano que hay que intervenir con delicadeza y garantías de éxito, sin experimentos, y por supuesto, sin que se opere porque el cirujano jefe para ser jefe haya contado con el voto de los enfermeros y ante los síntomas de fiebre, prueben a “cortar por lo sano”.

En fin, creo que la Constitución debe adaptarse a nuevos tiempos y resolver problemas reales, pero con serenidad y no como resultado de pactos de gobierno bajo telón político, que en palabras del lúcido WhatsApp que me envía una amiga jurista:

Si unos vacían de contenido el articulado constitucional, otros también lo harán y después reinará el caos y la anarquía porque todos querrán mandar, y la legitimidad del poder debiera ser infranqueable para garantizar la seguridad en todos los ámbitos. Ese peligro de que al son del capricho de unos pocos, la Constitución no sea respetada, ese peligro es peor que la corrupción o la crisis económica.

barajaAdmito que la Constitución no es inmutable, e incluso que es necesario su cambio puntual, pero bien está el consejo religioso: “En tiempos de tribulación, no hacer mudanza”, ya que la crispación política y la incertidumbre socioeconómica son los peores consejeros para cambios en la Constitución. Considero que no debe agitarse alegremente pues como las columnas del templo de Sansón pueden hacer que todo se derrumbe sobre nuestras cabezas.

En fin, para rebajar el tono serio del post, y como todos los líderes políticos nos han llenado la cabeza de promesas en sus Programas, ahí está un viejo post que creo cobrará rabiosa actualidad y que titulé: Diez argumentos jurídicos para que los políticos puedan eludir el cumplimiento de su programa electoral.

Y para mañana, en argot taurino, ¡ Que Dios reparta suerte!. Suerte para los ciudadanos… porque para los políticos profesionales y para los llamados líderes, el juego continuará… Aunque posiblemente los que mas atentos estén al resultado electoral serán aquellos políticos de segunda fila (que hay muchos), que pueden verse desplazados de su cargo o plaza pública como consecuencia del revés electoral, y que no teniendo donde ir sufrirán lo que califiqué de síndrome postliticoital.

8 comments on “Elecciones generales: ¡Jalea acta est!

  1. Sevach, muy interesante, como siempre.
    Me llama mucho la atención ver como todos los partidos politicos han pasado sobre ascuas con relación A LA QUIEBRA DE LA SEGURIDAD SOCIAL, con sus más de 10 millones de beneficiarios, entre jubilados e inválidos permanentes, y los escasamente 17,5 millones de cotizantes actuales…
    Hoy mismo leo en la prensa que se han sacado 7.000 euros más para cubrir las pagas extras de junio; y en diciembre se volverá a hacer. ¿Y qué pasará cuándo en un año y medio, o a lo sumo dos, el Fondo de ReservA se quede sin fondos…?
    Nadie se atreve a hablar del tema, pues supone la pérdida de los votos de las personas afectadas que son, repito, los más de 10 millones de jubilados e inválidos.
    Pero ste es, creo, uno de los mayores problemas de la España actual, y del que nadie habla, como si ignorarlo hiciera que desapareciera. Pero no es así…

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  2. Al pan, pan.
    Y …Chispun.
    Otro lujo para el deleite de tus seguidores.
    Gracias…Ministro!

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  3. Yo estoy convencido que es imprescindible una “segunda transición” y que ésta tendrá que ser pactada y negociada por todos los grupos en presencia en las Cortes Generales. Porque hablar de “seguridad jurídica” en la España de hoy -y no me refiero sólo a las tan corteses intervenciones de un ‘señor’ que podría regresar a la AP de Barcelona (mandar a la mierda a un parlamento autonómico que lo nombró)- es algo así como creerse que el RU se ha ido realmente de la UE, cuando ya hay una petición con dos millones de firmas (la UE sólo exige un millón) para convocar un nuevo referendo. La principal y la más seria reforma es la de esta Justicia totalmente desquiciada. Y siento decirlo tan crudamente.

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  4. Quiero decir, casi agotado, que esa reforma imprescindible de la Justicia, como baluarte del Estado Democrático, saldrá de este ‘blog’.

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  5. Hola de nuevo,
    Parece que Ricardo comparte tu opinión:
    Viñeta de Ricardo publicada en El Mundo:
    https://llegalaultima.files.wordpress.com/2016/06/capturaricardo20-06-16.jpg?w=1280&h=854
    Gracias

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  6. Yo creo que inseguridad jurídica existe cuando pueden gobernar y no dejan de hacer leyes. La seguridad la da el tener leyes que perduren en el tiempo, y cuantas menos mejor.

    Un tiempo sin nuevas leyes permite a los jueces concentrarse en resolver casos, a los ciudadanos en hacer sus negocios, e impide nuevas corruptelas.

    Bélgica primero, y España en los últimos 6 meses han demostrado que todo funciona mejor sin gobierno. Cuánto más tiempo estén sin ponerse de acuerdo, mejor para todos.

    Sé que parece broma pero lo digo totalmente en serio.

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