La muerte de Elías Díaz (1934-2025) impactará indudablemente en los juristas de mi generación, los que estudiamos derecho en pleno despegue de la Constitución. Por entonces, la asignatura de Derecho Político se había reconvertido en “derecho constitucional” y la asignatura de “Filosofía del Derecho” seguía perdida en el limbo etéreo.
Sin embargo, la voz y la letra de Elías Díaz nos llegó a muchísimos, desde varios frentes. Desde el derecho constitucional y desde el derecho administrativo, donde el concepto de Estado de Derecho, que era y es premisa para los juristas postconstitucionales, se apoyada en un librito suyo, de fácil lectura y mayor fuerza de convicción (reedición de “Estado de Derecho y sociedad democrática”), y que alzaba sobre cuatro pilares que cito de memoria: el imperio de la ley; la ley como expresión de la voluntad general; los derechos fundamentales y libertades públicas garantizados, y tribunales independientes.
Esos principios de todo Estado de Derecho los tengo grabados a fuego, y me gustaría que jamás los perdiésemos de vista los juristas, las autoridades y los políticos. Una cosa es que se tambaleen las columnas del Templo y otra muy distinta que se derriben.
El propio Elías Díaz nos dejó esta fresca entrevista en que hace un repaso de su vida, publicada en 2016, Revista Jurídica UAM. De ahí destaco su visión de actividad preconstitucional:
Luchábamos contra la dictadura y por la democracia y por la justicia. En este sentido creo que un hombre del Derecho puede y debe ser transgresor. La Filosofía del Derecho es fundamentalmente Teoría de la Justicia. Lo que se hace desde la Filosofía del Derecho es razonar, argumentar, señalar si las normas son justas o injustas, o más o menos justas o injustas.
Y el valor de la democracia:
La democracia es complejidad, la dictadura simplicidad. Hitler, Stalin, Franco y demás no respetaban para nada la autonomía moral personal. Ésta, la autonomía moral, implica poder hacer uso libre y público de la propia razón, que se pueda libremente debatir, que se pueda hablar, que se pueda discutir, discrepar y desde ahí organizar las instituciones adecuadas de representación, garantía y control. Una democracia sin ciudadanos responsables es una democracia carente de calidad.
Por supuesto, que el legado de don Elías va mucho más allá en extensión y profundidad, además de haber dejado infinidad de discípulos en la cátedra y en la política, pues su obra docente y bibliográfica le hizo merecedor de ser Doctor Honoris Causa por la Universidad Carlos III de Madrid (2002), Milán-Italia (2006), Granada (2007) y Alicante (2008), además, de ser galardonado con la Cruz de Honor de la Orden de San Raimundo de Peñafort (1983) por el Ministerio de Justicia, y numerosos reconocimientos, habiendo ejercido como director del Centro de Estudios Políticos y Constitucionales.
En fin, además de la sabiduría de don Elías, su saber estar en tiempos convulsos, su coherencia personal y alto sentido ético, y la fecunda huella dejada en los juristas de bien, debo añadir dos datos geográficos que me resultan entrañables y entusiasman: de un lado, que era salmantino (Santiago de la Puebla), la tierra de donde soy originario y fue estudiante y profesor de mi alma mater, la Universidad de Salamanca- también fue Catedrático de la Universidad de Oviedo, aunque no tuve la fortuna de recibir directamente sus enseñanzas; y de otro lado, que veraneaba en pueblecitos del Llanes profundo (Ardisana, Hontoria, etcétera), lugares muy queridos para un asturiano como yo.
En suma, rindo homenaje a un personaje de enorme estatura moral y académica, y al que debe mucho el Derecho español.
Gracias, Maestro. Descanse en paz.
NOTA FINAL. Un memoriam publicados:
Elías Díaz, un filósofo del derecho amante de la ética y la política. Roberto R. Aramayo
Ha fallecido Elías Díaz. Julio González García
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D.E.P.
Elías Díaz fue mi profesor en la Autónoma de Madrid en los 80. Sólo puedo decir que era un gran tipo. Lo recuerdo conduciendo su 600 y cogiéndonos cuando hacíamos dedo para volver a Madrid. Un sabio muy cercano a sus alumnos.
Se ha ido este jurista de renombre en un tiempo de mentiras e infamias del poder que todo lo puede. un tiempo inhóspito e inhumano, tal vez preludio de un apocalipsis de la especie. Séneca dijo que nos vamos cuando nuestras tareas están cumplidas no importa a que edad muramos. Yo también lo creo. Su manual de filosofía no se usaba en Murcia donde yo estudie pero supimos de su existencia. Elías ya descansa en paz donde nada nos molesta cuando llegamos, el océano de la eterna vida. Seguramente destinado a descansar otro millón de años para volver a la mili de la vida.
Gracias por informarnos.
Pérdidas importantes cuyas aportaciones son más que contemporáneas, más bien puede vislumbrar un futuro poco reconfortante, o si?. Me quedo con esa esperanza que proporciona la sabiduría e este maestro. D.E.P.
Fue profesor mío en 5º, de Filosofía del Derecho. Como los buenos pensadores, tenía algún tema recurrente, que te dejaba grabado en fuego. El suyo, o por lo menos el que me dejó bien prendido en la memoria, era aquello de que la democracia tiene dos pilares: regla de las mayorías, sí, pero también derechos fundamentales, sin los cuales no es que falte algo sino que se pierde todo, pues la propia regla de las mayorías queda desvirtuada. Era un buen hombre. Descanse en paz.
la entrevista adjunta nos muestra una persona impregnada de los valores de los años 60 y 70 del pasado siglo y su critica de bolonia me parece ajustadísima, pero es terrible constatar como un texto de fines del siglo pasado, posiblemente, se vea viejisimo, de una antiguedad centenaria. Que pena.
Emilio Lorido González. Letrado Ayuntamiento de Badajoz
D. Elías era una gran persona, y mejor jurista. Tuve la suerte de tenerlo de profesor en la Universidad Autónoma de Madrid donde estudie la carrera.
Tengo entre mis libros el librito de Estado de Derecho y Sociedad Democrática de aquella fecha, años 1979/1980.
Mi mas sentido pésame. Descanse en Paz.
Elías Díaz estaba hablando por teléfono con Francisco Tomás y Valiente, cuando este fue asesinado por ETA.
Ahora que está tan de moda repudiar la transición y quejarse de sus defectos y supuestos vicios, no está de más recordar la solvencia, preparación científica y humanística y honradez de muchos de los que la guiaron de forma directa o indirecta, y para muestra, D. Elías Diaz. Bastante por encima del nivel de los equivalentes actuales que la critican, que bien harían en hablar menos y trabajar mas por el consenso real. DEP.