Humor y Administracion

Diez razones por las que Dios sería un pésimo Interventor

Diez razones por las que Dios sería un pésimo Interventor

Completando la trilogía de la conexión humorística entre religión y cargos públicos, ahí van las diez razones por las que Dios sería un pésimo Interventor de cuentas públicas.

1. No está al día de las normas de auditoría y contabilidad pública, pues se limita a diez reglas básicas que llama “mandamientos”.

2. Por eso, sólo controlaría los “mandamientos” de pago.

3. Aunque lo ve todo, nunca hace nada por escrito.

4. Siempre deja el examen de la contabilidad, el debe y el haber, para un Juicio final.

5. Le cuesta mojarse: su frase favorita es Dad al César lo que es del césar.

6. Su hijo está en asuntos turbios según la brigada fiscal de Galilea.

7. Por grave que sea la anomalía, siempre, siempre perdona. Especialmente a los Alcaldes “pródigos”.

8. Su opinión siempre es vinculante.

9. No se somete al Tribunal de Cuentas.

10. Su Interventor Delegado en la tierra presume de infalibilidad y eso no es bueno..

Y es que si hubiera Interventor en el Paraíso, jamás Adán hubiera comido la manzana pues el “reparo” y “advertencia de ilegalidad” estaría cantado.

0 comments on “Diez razones por las que Dios sería un pésimo Interventor

  1. javier grandio

    Cultura de control aparente, se puede mostrar extremadamente –extremadamente- estricto e inflexible con las cuestiones formales, aquellas que en realidad tienen una importancia menor, en tanto que resultar permisivo o incapaz de identificar y proponer solución a los asuntos sustanciales, los que verdaderamente demandan una atención e interés profesional cualificado.

  2. Juan Manuel del Valle Pascual

    DEL HUMOR Y EL AMOR

    Cuán suerte hubo este decálogo
    al no suscitar las críticas
    que otras palabras semíticas
    hallaron del burocrático

    autor que hoy os da esta prédica
    en este “blog” tan simpático.
    Algún comentario ácido
    tildó mi charla de herética

    sin pensar que humor y amor
    gastan parecidas letras
    y la inteligencia lucra

    de humor sus mejores sendas.
    La sonrisa del que escucha
    se enciende donde hay amor
    porque el humor lo adereza.

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