De Jueces y la Justicia

Del Derecho Penal ante nuevos delincuentes que provocan pena, risa o rabia

caraturalAunque el Derecho Penal es la cara severa del Estado, que señala qué conductas merecen castigo y en qué medida, nuevos retos deberá afrontar ante la proliferación de un nuevo perfil de delincuente que provoca situaciones delictivas que, en vez de provocar alarma o lástima, provocan la sonrisa floja.

1. Veamos algunas noticias de sucesos totalmente reales acaecidos esta semana:

Uno. Un delincuente con arma y enmascarado atraca una tienda y ante lo exiguo del botín (80 euros) lo calificó de “miseria” y se fue sin nada (Oviedo). ¡La crisis llega hasta a los ladrones!.

Dos. Un delincuente encerrado en un calabozo atraca a otro preso (Alicante). ¡Ni en las cárceles se puede estar seguro!.

Tres. Roban la saca de pan de los bares, una de ellas con cuarenta bollos en un pueblo de Asturias. ¡El famoso “hurto famélico»!.

– Cuatro. Una mujer imputada por narcotráfico irrumpe en el despacho del fiscal antidroga de Asturias y le amenaza (Oviedo). ¡El trabajo a casa!1920

Cinco. Sustrae un camión y luego una grúa para llegar a tiempo a un juicio por robo de un autobús (Santander). ¡Menos mal que no estaba citado por agresión pues caminaría repartiendo mamporros!.

Seis. Condenado el padre de un alumno al pago de una multa y a alejarse del Colegio de su hijo por insultar y amenazar a la Directora (Barcelona). ¡Lo adecuado no sería alejar al padre del colegio, sino escolarizarlo… y con especial atención a la asignatura de Educación para la ciudadanía!

Siete. La Guardia Civil en la operación lechón incauta 500 lechones en estado de abandono (Murcia). ¡Serán cerdos los delincuentes!

Ocho. Arrestado por llevarse cien estacas de una plantación de árboles para hacerse un cercado (Gijón). ¡Quitarle “el sustento” a un árbol! ¡Lo que merece es un estacazo!

2. Otras veces los medios de comunicación pretenden ofrecer la noticia de un delito envuelta en el celofán de la caricatura para provocar en el ciudadano la fácil crítica del sistema penal. Así, por ejemplo, hace unos días veíamos titulares que mas o menos voceaban la “condena a dos años de cárcel a un menor por robar una pizza”.

25426-frf836Las noticias televisivas y periodísticas deliberadamente sesgadas se ocuparon del caso del pizzero: Ni eran tan menores (16 años), ni se les condenó (es lo que pide el fiscal, y además sin antecedentes, en virtud de la suspensión condicional de la condena no pisarán la cárcel), ni fue por robar una pizza sino por acudir en grupo de ocho a amedrentar, derribar del ciclomotor y arrebatarle la mercancía al pizzero. No se puede calificar de chiquillada o broma a lo que es un robo con violencia e intimidación. Maldita la gracia que le hace al pizzero ver a ocho desocupados malencarados dirigirse a él. Este no opuso resistencia e intentó huir. La pregunta es… ¿qué hubiera sucedido si el pizzero luchara por su trabajo y se enfrentase a los agresores?. Y desde luego, lo que da lástima es que la madre de uno de los agresores sin pudor confiese que como sus chicos no trabajan ni estudian están todo el día en la calle (¿acaso los agresores no trabajan de pizzeros por su idea de la dignidad,… o quizás visto lo visto es un sector con riesgo de atraco por canallas como ellos?). ¿Quién es mas culpable, el hijo ocioso y pendenciero, o sus padres que les han educado así?. Lo más triste de esta España que todo lo vive a través del ojo mediático es que los delincuentes acabarán demandando al juez que hizo su trabajo, exigiendo un trabajo, hablando en “El Diario de Patricia” o convertidos en héroes del barrio. Remordimientos, ni flores.

3. Lo realmente sorprendente para Sevach de este panorama no es el caso concreto, sino que se ha generalizado en España el “antejuicio mediático” en que la prensa y quienes están detrás de ella provocan una atmósfera de inocencia o culpabilidad urdida en unos casos sobre prejuicios, en otros sobre ideologías y en otros sobre esa coartada de “lo políticamente correcto”. Juicios dobles, juicios paralelos y prejuicios, ocasionan un gran daño en la credibilidad de la justicia, ya que el juez desde su independencia y sirviendo al Derecho resolverá lo que proceda en buena técnica, y si lo que dictamina no se ajusta a la expectativa alimentada por la prensa, la crítica acerada está servida. Una cosa es la información y la opinión libre, tan necesaria como irrenunciable, y otra muy diferente la intoxicación informativa al ciudadano.

images (10)4. En fin que visto lo visto, mas que un problema de Derecho Penal es un problema de antropología social, ya que comienzan a prodigarse delincuentes alejados del estilo clásico (antes no osaban entrar al despacho de un fiscal, no eran tan soberbios que despreciasen el botín, no se les ocurría cometer un delito cuando acudían al juez, ni siquiera atracaban a un colega en prisión y no digamos ya como respetaban a los maestros). En fin que los ladrones de hoy día ya no “son gente honrada” como los describió Jardiel Poncela. Ahora mas que una delincuencia de guante blanco hay delincuencia con “la mente en blanco”. Y esa es la más difícil de corregir.

5. Y es que como dice el psiquiatra Luis Rojas Marcos, con su proverbial claridad y autoridad, múltiples delitos “no son producto de la locura sino consecuencia de la maldad. Se trata de hombres y mujeres rabiosamente insatisfechos, resentidos, desmoralizados e incapaces de sentir culpa o remordimiento (…) lo que le sucede al ser humano cuando no desarrolla durante su infancia el dolor ajeno y la empatía, esa cualidad que nos permite situarnos genuinamente, con afecto y comprensión, en las circunstancias de nuestros compañeros de la vida” (Antídotos de la nostalgia, Espasa 2003).

En fin, que para sonreír un poquito nada mejor que la canción de Sabina sobre unos delincuentes con corazoncito que tenéis aquí:

0 comments on “Del Derecho Penal ante nuevos delincuentes que provocan pena, risa o rabia

  1. miguel �lvarez

    Amigas y amigos todos, nos hemos vuelto a ir por las ramas. De los nuevos delincuentes que provocan pena, risa o rabia, hemos acabado en cuestiones de cortesía.

    A fin de purgar parte de la merecidísima culpa que me cabe y evitar un comprensible enfado de Sevach, contaré otro sucedido que tiene relación con el tema planteado.

    Hace años, me encontraba a las puertas de un mercado en uno de cuyos accesos había una tienda en la que se venden pollos asados. De repente, salió un corriendo chico con un pollo en la mano y tras él la dependienta de la pollería, que en un estado de nerviosismo gritaba ¡LADRÓN, LADRÓN! ¡AYUDARME! ¡QUE ME ROBAN!

    Pasaba por allí un coche del 091 del que se bajaron dos agentes y fueron tras el (pobre) delincuente que a estas alturas llevaba el pollo asado entre los dientes. Hicieron presa en él, y como seguía mordiendo el dichoso pollo y no lo soltaba, sacaron las porras y alguna reconveción le cayó al grito de ¡SUELTA EL POLLO! Por fin lo soltó y lo esposaron mientras recibía varios improperios por parte de la dependienta que se deshacía en un mar de lágrimas porque le habían robado un (mísero) pollo. La situación, que puede mover a la risa, en el fondo me produjo pena porque el muchacho parecía un toxicómano (acabado), y lo peor fue que el pollo en cuestión quedó en la calzada y fue visto por una gaviota, que dio buena cuenta de él en cuanto se alejaron tanto los policías como este pobre delincuente.

  2. Sevach

    Miguel: Esa anécdota es elocuente. bien contada y con su moraleja adridulce. De todos modos, cuando algún evento actual lo sugiera aprovecharé para colocar un post sobre la educación y cortesía. Saludos.

  3. Sandra

    En Puerto Rico… 10 de abril de 2009

    Miles de libras de jamón de cocinar terminaron en manos de ladrones que hurtaron un vagón cargado con el ingrediente perfecto para resaltar el sabor de las habichuelas criollas.

    El botín de 58,000 libras de jamón está valorado en $52,000.

    Según la teoría de la Policía los pillos, probablemente, tomaron por asalto el vagón pensando que se llevaban equipos electrónicos o algún otro tipo de alimento.

    “No es usual que se roben vagones con alimento y menos con jamón de cocinar. Las estadísticas apuntan que lo que se roban son los vagones que contienen equipos electrónicos, cervezas o cigarrillo. Nosotros estamos investigando pero pensamos que eso fue un robo al azar”, dijo el teniente José Ocasio, del Cuerpo de Investigaciones Criminales (CIC) de San Juan y director de la División de Propiedad.

  4. Eduardo

    Hola, he leído los comentarios y me interesa especialmente el que defiende la discriminación penal por razón de sexo, basándose en que las mujeres son más débiles que los hombres.
    Primeramente, si las mujeres son más débiles que los hombres, ¿deberíamos descartarlas en los procesos de selección de puestos en los que sea necesaria fuerza física? A mi entender, no, porque puede darse el caso de que haya candidatas más fuertes que otros candidatos. Igualmente puede pasar en una pareja hetero.
    El artículo 14 de la Constitución establece que «los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social».
    Dejamos aparte el tema de la protección de la que gozan discapacitados y menores, no prohibida por este artículo.
    El problema fundamental de esta reforma del código penal es que para proteger al sexo débil penaliza en mayor medida al otro sexo en función de las estadísticas de criminalidad.
    Vamos a imaginar que en lugar de haberse legislado ateniendo al sexo del delincuente se hubiera hecho ateniendo a la raza (o etnia).
    Los gitanos (1% de la población) cometen el 4% de los delitos (esta estadística es de hace más de una década, época en que los delitos cometidos por extranjeros era algo residual).
    Dado que la mayoría de delitos cometidos por los gitanos son contra los payos (los producidos contra los gitanos no se denuncian, son arreglados de otra forma), la parte más débil de esta relación es la paya, por lo que ésta debería gozar de una especial protección. Por tanto, podría establecerse que los gitanos tengan penas mayores que los payos por cometer el mismo delito.
    ¿A que es a todas luces discriminatorio?
    Similar sería establecer penas mayores a los delincuentes de religión musulmana por delitos contra la intolerancia por razón de que los cometen en mayor medida que el resto de la población.
    Cierto es que los hombres cometen delitos de violencia doméstica en muchísima mayor proporción que las mujeres. Si es necesario endurecer las penas por violencia doméstica hágase para todos, no sólo para los hombres.

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