Corrupción y corruptelas

¿Podrá el Estado de Derecho contra la corrupción pública?

burla coEn 1883 le pidieron al historiador ruso Nicolás Karamzin que definiera a su país, y tras un minuto de reflexión, dijo: ” Robos”. Treinta años después le preguntaron al historiador brasileño Capistrano de Abreu que definiera su país y la respuesta fue ” Samba”. Si hoy le preguntásemos a un cronista español que defina la Administración Pública española, la respuesta sería ” Corrupción.. y …Samba”, porque por desgracia la inmensa mayoría de los corruptos que se aprovechan de la Administración acaban saliéndose con la suya y riéndose del respetable.

Al fin y al cabo, estos modernos “capos” cuentan con medios, consiglieris y poder para diseñar sistemas de corrupción escurridizos (ingeniería contable, fiscal y societaria). Cuentan con fondos para pagar los honorarios por la mejor defensa judicial y sobre todo cuentan con medios para esfumar el fruto de sus fechorías.

De este modo, la justicia penal, o no llega (entre impuridades, evasiones y prescripciones, parodiando al Gran Capitán ” se van mil millones” ) o llega tarde y mal ( condenas testimoniales y a largo plazo). Ello sin olvidar los enormes costes de instrucciones judiciales laboriosas que pagamos todos los contribuyentes.

1. Asi, el escalofriante panorama de corrupción que han reflejado los titulares periodísticos de los últimos años (período 2002-2008) se ha visto agravado por el actual vendaval de corrupción que atraviesa este trimestre España ( Ayuntamiento de Santa Coloma, Ayuntamiento de El Ejido, Palau de Barcelona, trama Gurtel, etc.), comentado ingeniosamente por Antonio Arias en un reciente post.

Las ovejas negras están acabando con la reputación del rebaño: la clase política que, en general está formada por personas honradas y bienintencionadas, aunque también en general hemos de señalar que son sensibles a las comodidades propias de las vacas sagradas. Desde otra perspectiva, también los corruptos minan la credibilidad del ciudadano en las instituciones. Hora es de echar a los mercaderes del Templo.

A juicio de Sevach, tres son las cuestiones apremiantes que un Estado de Derecho que se precie de una Administración saneada, no puede obviar.

2. En primer lugar, coordinar normativa y funcionalmente el Tribunal de Cuentas ( y homólogos autonómicos), la Justicia administrativa y la Justicia Penal.

No es de recibo que los Tribunales de Cuentas aprueben informes que alertan del fuego de las ilegalidades, y que sean olímpicamente ignorados y archivados, aunque posteriormente la tierra quemada por los corruptos den la razón a sus advertencias (muerto el buey: la cebada al rabo, como el caso de Santa Coloma, donde la prensa se hace eco de que ya la Sindicatura de Cuentas había avisado de que “algo olía mal” en la corporación, pero la Generalitat miró para otro lado).

No es de recibo que se sucedan sentencias firmes de lo contencioso-administrativo anulando en una misma Corporación sus operaciones de planeamiento urbanístico, o sus decisiones sobre reclutamiento de personal, una y otra vez, sin que se tomen medidas frente a la felonía continua y contumaz (caso Marbella).

No es de recibo que la Justicia Penal actúe con florete y jueces sobresaturados de trabajo, mientras los delincuentes actúan con abogados de sable cortante y minuta de Dubai.

3. En segundo lugar, cabe preguntarse:¿ qué tienen en común los escándalos de Marbella, Santa Coloma, El Ejido y el Palau?. Pues, que en todos los casos, se han utilizado, o abusado mas bien, de sociedades de capital público o fundaciones que, so pretexto del régimen privado ( liberado de controles rigurosos) y so pretexto de la contratación de mirlos blanco no funcionarios ( supuestos águilas de la gestión) han servido de tapadera y buque pirata con pabellón de su Majestad la Administración matriz.

Hora es de fijar claramente las reglas del juego de la creación de tales entidades instrumentales, de fijar criterios reales objetivos para controlar nombramientos y actos de disposición. Nada de principios y códigos de buen gobierno que sólo sirven para adornar. Nada de auditorías que nadie lee porque nadie se las cree. Nada de atrincherarse en la privatización como panacea para la eficacia. Se trata de algo tan clásico y efectivo como aprobar normas imperativas y tajantes, con consecuencias punitivas por incumplimiento. Y fijar ámbitos, servicios y funciones donde no puede tener entrada la gestión o encomienda por sociedad o fundación pública alguna. Así de claro. Cuando se crea una sociedad o fundación públicas, posiblemente todos están bienintencionados, pero pronto cobran vida propia y se emancipan de su creador. Resultan intolerables algunos “holdings” de Fundaciones y Sociedades que cuelgan de la Administración como parásitos que hay que alimentar para evitar la imagen del fracaso y que hay que vender como escaparate de la eficiencia.

Mas que huida del Derecho Administrativo, esas entidades se han burlado del Derecho Administrativo. Y ello con la complacencia política. Quizás hay políticos que no están interesados en solucionar este problema ya que algunas Sociedades y Fundaciones Públicas son el pesebre donde alojar las posaderas propias o de los amigos, o donde canalizar contrataciones inconfesables. Es cierto que la inmensa mayoría de las sociedades y fundaciones públicas son impecables y por eso nada tendrían que temer a intensificar los controles de forma real, pues las ovejas negras están gordas y contagiando al rebaño.

4. En tercer lugar, en los casos de corrupción parece que, pese a detener al responsable y algún que otro testaferro, el dinero fruto de las fechorías se evapora (¿paraísos fiscales o infiernos terrenales?). Lo cierto es que no existen medidas legales que, de forma similar a las adoptadas en los casos de los narcotraficantes, permitan el comiso instantáneo del patrimonio del corrupto y de las sociedades instrumentales cuando consten pruebas de su vinculación u origen con el delito. Ello unido, claro está, a la necesaria prohibición de todo beneficio penal en tanto afloren los fondos desviados o exista explicación legítima de su destino.

P.D. El Diario El Mundo publicó el 1/11/2009 un interesante Decálogo para que los corruptos no nos sigan saqueando, que podéis hallar aquí.
En materia urbanística, a Sevach le parece especialmente interesante la medida propuesta por Entrena Cuesta, Catedrático de Derecho Administrativo: ” Una Ley de Armonización desde la sencillez, el automatismo y el silencio positivo, atajando la discrecionalidad”. No se puede decir más con menos.

19 comments on “¿Podrá el Estado de Derecho contra la corrupción pública?

  1. Por un lado, aunque con retraso como siempre, me satisface que se empiecen a mover los mecanismos de detección de la corrupción en este país. Lo que me temo, y siento decirlo en este foro, es que todo muera en manos de la justicia. De todos era sabido cuando se empezó a mover el panorama legislativo en materia urbanística que estábamos ante una situación de caos similar a la que se daba antiguamente en los colegios cuando se presentaba la colección de cromos de la liga de fútbol; nos daban un sobre a cada uno y los últimos que quedaban los tiraban al aire formando una melé de golpes y empujones en la que todo valía y de la que llegaban los denominados “abusones” a quitarte los tuyos de las manos para, finalmente hacer una especie de exhibición impúdica que demostraba, según el grosor del taco de cromos de cada uno, quién mandaba allí. Aprovechando el símil diré que si por el patio del colegio se corría la voz de que tenías repetido el cromo que más escaseaba se volvía a formar esa mafia que, con veladas amenazas y un claro abuso de fuerza, lograba que les dieras ese cromo a cambio de tres de los que mas salian. ¡Que razón tienen los que dicen que desde la escuela se empieza ya a comprender como funciona la vida!.!Ah, se me olvidaba!, yo fuí a un colegio de curas y siempre hicieron la vista gorda con los abusones.

    Me gusta

  2. “….Las ovejas negras están acabando con la reputación del rebaño: la clase política que, en general está formada por personas honradas y bienintencionadas…”

    Interesante artículo.Aunque no discuto que existan políticos honrados, me parece que es discutible que la inmensa generalidad lo sean, más bien me quedo con aquella frase de Henry Kissinger, un tanto cíníca quizás, pero con un gran transfondo de verdad: “el 90% de los
    políticos le dan mala fama al otro 10%”.

    Enhorabuena por tu blog.

    Me gusta

  3. Totalmente de acuerdo.Ahora se empieza a ver el daño terrible que los casos de corrupción de los años 80 y 90 provocó en el sistema. Mejor dicho, no aquellos casos, sino la reacción, como un solo hombre, del PSOE, negando la evidencia.Cuando uno pertenece a un club de ladrones solo puede estar en él si es un ladrón o un ingenuo con inteligencia límite. Lo malo es que el PP esta siguiendo la misma política de “sostenella y no enmendalla”. La consecuencia es que cualquier persona decente e inteligente con verdadero interés público no puede permanecer ni un segundo en esas estructuras corruptas que protegen al ladrón porque “es de los nuestros”. El juego ha terminado. La Constitución está muerta y la regeneración nacional pasa por un proceso constituyente,un régimen federal cerrado, una nueva ley electoral, una reforma radical del poder judicial y del proceso, y otra clase política que no haya ido acomodando las leyes y el poder judicial a sus intereses.El rey esta desnudo. Solo reconociendo esto las cosas pueden cambiar. Si se tapa la realidad la pus nos envenenará la sangre.

    Me gusta

  4. ¿Podrá el Estado de Derecho contra la corrupción pública?

    En general, no. Existe en todas partes en todos los tiempos. Donde hay poder, hay corrupción.

    En España, menos. Jamás en nuestra historia hemos estado libres de la misma, ni aunque nos remontemos a la pre-España de los romanos.

    En la España actual de cultura del pelotazo, castigo al esfuerzo, premio a la mediocridad, descentralización (Que crea nuevos centros de poder y por tanto, de corrupción, pero además a una escala mas manejable y ocultable para el corrupto) etc. … me dá risa pensar que alguien pueda creer que se puede erradicar o siquiera mitigar.

    Asi que la respuesta es NO, con mayúsculas.

    Me gusta

  5. ¿Podrá el Estado de Derecho contra la corrupción pública?

    Ninguna otra pregunta puede ser más certera.Se trata realmente de una batalla entre el “Estado de Derecho vs ilegalidad administrativa”, esta última requisito sin la cual no puede existir tal Estado de Derecho.

    Respondiendo con otra pregunta… ¿existe Estado de Derecho?

    Me gusta

  6. Estoy de acuerdo con Contencioso cuando dice que la corrupción existe en todas las partes en todos los tiempos, y en que es imposible de erradicar, pero no en que es imposible de mitigar. Hoy la corrupción está favorecida por muchos factores, entre los cuales está la paulatina supresión de los controles internos, al menos en las entidades locales. Los habilitados nacionales saben que no les beneficia ganarse una fama de independientes si quieren acceder a puestos de libre designación (aunque tengo compañeros que ocupan puestos de libre designación más que merecidamente).
    Sería conveniente que se extendiera la reciente doctrina jurisprudencial de que las libres designaciones para puestos en la magistratura ha de motivarse en el mérito y la capacidad también a la administración.

    Creo que el problema de la corrupción no es sólo de la administración, sino de la sociedad de la que ésta forma parte. Los funcionarios vemos cómo nuestros hijos van a los colegios que no quiere nadie porque la renta es un criterio para elegir colegio, y nosotros somos ricos, mientras que gente que ha conseguido el colegio bueno por tener menos recursos que nosotros recoge a los niños en un coche de lujo. Y si ésto no es suficiente, empadronandose en un domicilio en el que no viven. ¿Alguien cree que estos ciudadanos cuando llegan a cargos públicos van a manejar los caudales públicos a la luz del servicio público y no del servicio propio?

    No es posible erradicar la corrupción, tanto la pública como la privada, pero sí es posible hacerla más difícil.

    Desde otro punto de vista, no creo que hoy haya más corrupción que hace diez años o veinte sino que puede que los mecanismos que quedan, que son los penales, están funcionando mejor.

    Me gusta

  7. ¿Realmente ingenua la pregunta que planteas?
    No es un problema de poder , sino de querer.
    El llamado Estado de Derecho simple y llanamente no quiere acabar con la corrupción.
    Los asuntos acaban reconducidos por la propia justicia , como parte del llamado Estado de Derecho que en complicidad omisiva e incluso comisiva dilapidan los escasos procedimientos que consiguen llegar a sus mesas de las más diversas e imaginativas formas-además de las que señalas propias de la justicia pobre que quieren nuestros politicos para nuestro Estado de Derecho -, creando llamativas teorías respecto a tradicionales y consolidadadas figuras procesales e iniciándose lineas jurisprudenciales de nombre propio ; o también, acudiendo a los amigos , sino ¿para qué estan los amigos? hoy por ti y mañana por mi.

    Si los partidos politicos se turnan en el poder , si la justicia está politizada , si las leyes penales las hacen los politicos, si los medios de justicia dependen de los politicos, si los politicos y tienen un foro especial , si además de eso tienen amigos , si todos estos están hechos a la buena vida , si estamos hablando de corrupción politica ¿ de verdad alguien puede reponder afirmativamente a la pregunta que planteas ?
    Creo que fundamentalmente responderán que SÍ las diversas especies de “politicos” de nuestro Estado de Derecho, que ocuparán titulares con frases diseñadas para cubrir la tertulia matutina y abrir el telediario.

    Saludos .

    Me gusta

  8. Maximilien Robespierre

    La corrupción politica no tiene más que un fin, la financiación de los partidos politicos y sus estructuras,así como la comision que se embolsa el/los intermediario(s). La solución pasa por ambos temas.

    Me gusta

    • ¿Es necesario dar más poder y financiación a los partidos políticos?
      En la Constitución y tras un Régimen como el que se acaba de sufrir, se les otorgó un poder que hoy en día bien podría al menos cuestionarse.

      Me gusta

  9. La clase política es un reflejo de la sociedad de la que forma parte, que vive instalada en el fraude. Doy algunos ejemplos:

    Cuando había que hacer la escritura de mi vivienda el vendedor me preguntó cuánto quería pagar en negro y le dije que nada, que yo sólo pagaba en blanco, se quedó a cuadros. Creo que era la primera vez que oía algo así. No he visto todas las escritura de mi urbanización, pero sí algunas, y mi vivienda es la más cara de todas.

    Hay cuestionarios psicotécnicos en los que aparece una pregunta similar a ésta: Si supieras que nadie se va a enterar de que defraudas a hacienda, ¿lo harías? Si contestamos que no, seremos eliminados por falta de sinceridad.

    Hay matrimonios felizmente casados que se divorcian para acceder a ayudas públicas como familias monoparentales.

    De una sociedad corrupta no pueden surgir unos políticos honrados, salvo excepicones. Lo que sí que se puede y se debe hacer con urgencia es adoptar medidas que dificulten la corrupción. Igual que a nosotros nos controla hacienda porque se da por hecho que no vamos a pagar impuestos voluntariamente, hay que adoptar medidas que dificulten en lo posible la corrupción de los políticos. Algunas pueden ser éstas:
    -Reducir al máximo la discrecionalidad administrativa.
    -Suprimir la posibilidad de creación de sociedades mercantiles públicas. No puede ser que haya que crear una sociedad mercantil para limpiar las calles.
    -La selección de los funcionarios que han de emitir informes no puede recaer en los mismos ayuntamientos. Creo que es imprescindible que los técnicos sean seleccionados por las comunidades autónomas.

    Creo que sin la adopción de medidas drásticas y urgentes la cuestión no será si el estado de derecho podrá con la corrupción, sino si el estado de derecho y la democracia serán capaces de sobrevivir.

    Me gusta

  10. El problema principal de la corrupción en España, es que al zorra está suelta en el gallinero. Con un poder político expansivo, omnipresente, que extiende sus tentáculos a todo y que goza de la posibilidad de hacer leyes, la existencia de corrupción o no depende exclusivamente la altura moral personal de los políticos. En España esa “altura” está bajo cero mayoritariamente, y los pocos honrados que hay están hipotecados cuando llegan a cualquier centro de poder y no pueden tratar de mejorar las cosas. Tengo algunos amigos de la carrera que siguieron la línea política, y están muy metidos en PP y PSOE, y me admiten abiertamente que si el partido no tuviera cogidos por cierto sitio a sus líderes con toda clase de guarrerías, jamás los dejarían llegar a ese puesto. No hay nada mas peligroso para el negocio del partido que un lider libre y sin hipotecas, no sea que le vaya a dar por ser honrado y destruya el chollo del que viven la mayoría de los otros.

    Triste, pero así es. Y luego dicen que somos corporativistas los Jueces JUA JUA JUA

    Me gusta

  11. Creo que fue Alejandro Nieto en su libro libro “Corrupción en la España democrática” quien dijo que la corrupción seguía al Estado como la sombra al cuerpo. Claro que, si echamos un vistazo a nuestra historia no es para ser muy optimista, porque en todas las etapas hubo corrupción en la élite dirigente. Basta leer las novelas de Pérez-Reverte protagonizadas por Alatriste para ver a qué niveles se cernía la corrupción en el siglo XVII, y si avanzamos un poco más y vamos al XIX, con sus camarillas, corruptelas, rapiñas y fondos esquilmados es para echarse a llorar. Uno de los casos más sangrantes fue el del presidente del Gobierno José Luis Sartorius, uno de los políticos más corruptos y desvergonzados (con el producto de sus rapiñas compró el título nobiliario que aún hoy ostentan sus descendientes) cuyos latrocinios fueron tan atroces que hasta su propio partido le descabalgó de la presidencia.

    Me gusta

  12. Nadie se mete a “político” sin tener una cierta vena “amoral”.

    Nadie medianamente digno puede contemplar y aguantar la porquería infecta de la política si no tiene una personalidad amoral o psicopática. (Entiéndase bien esta patología. No me estoy refiriendo a Hannibal Lecter, sino a la ausencia de toda empatía, consciencia de estar actuando bien, falta de sentido de la realidad, incapacidad para asumir errores, etc. Y que conste que esta afirmación no es mía sino de algún magnífico psiquiatra, que lleva muchos años observando el comportamiento de la clase política)

    No hay mas que observar que cuando alguien -por vanidad o ingenuidad- decente se ha metido en política ha salido por piernas cuando ha visto el cenagal. Y para que no se me acuse de sectario voy a citar a alguien que fue Ministro de Trabajo con Aznar: un hombre competente, lúcido, muy preparado y cabal. Se llamaba y se llama Manuel Pimentel.

    Me gusta

  13. Unas cuantas medidas para luchar contra la corrupción en los Ayuntamientos:

    En materia de contratación: supresion de los contratos negociados, supresion de los contratos sin publicidad, accion pública en materia de contratación, que el órgano de contratación sea siempre el Pleno, sanción de nulidad a todos los contratos en que se fraccione el óbjeto para no alcanzar los límites de la contratación (contrataciones del gurtel), mayor publicidad, menores requisitos para concurrir.

    En materia de urbanismo:
    supresion de los procedimientos en virtud de los cuales se pueden declarar suelos no urbanizables como suelos de interés comunitarios, y de esta forma “recalificarlos” legalmente, todas las concesiones de licencias mayores al Pleno, la aprobación de TODOS los intrumentos de planeaminento al Pleno, instituir la figura del INTERVENTOR EN MATERIA URBANISTICA, habilitado nacional cuyo objeto fuere la fiscalizacion del procedimiento con facultades para suspenderlo en caso de flagrantes ilegalidades, obligatoriedad de todas las tramitaciones urbanisticas a través de INTERNET y de forma visible a toda la ciudadania (con lo cual impediriamos que los empresarios circulen por los departamentos de urbanismo como si fueran su empresa, departiendo con los funcionarios que así pierden su imparcialidad), supresion de la sociedades públicas de gestión de suelo, mayor régimen de incompatiblidades en los funcionarios ( no puede ser que el arquitecto municipal y el jefe de urbanismo hagan proyectos para empresas particulares), mayores incompatiblidades en los gestores públicos ( no puede ser que el hijo del concejal de urbanismo tenga una inmobiliraria a través de la que se canalizan todas las ventas de todos los pisos cuyas licencias concede su padre).

    Ya vereis cómo el legislador no adopta ninguna de esas medidas en los próximos 50 años. Simplemente no interesa, y con esa condescendencia se fomenta la corrupción.

    Me gusta

  14. Evidentemente, cuando fui concejal y propuse todo eso, primero creyeron que estaba tonta y después me tiraron sin más.
    Así que estoy totalmente deacuerdo con lo que dice contencioso.
    El político que quiere mayor trasparencia, a la calle sin más, no sea que ponga en peligro el “chiringuito de la corrupción de la que tantos y tantos viven”.

    Me gusta

  15. A propósito del papel a jugar por los servidores públicos, en cuanto agentes del Estado de Derecho, dejo aquí el texto que figura en el blog de la Asociación para la Defensa de la Función Pública Aragonesa (asocfuncionpublica.blogspot.com), por si resulta de interés.

    FUNCIONARIOS PÚBLICOS FRENTE A LA CORRUPCIÓN.

    Cuando la evidencia de la corrupción en la vida pública no hace más que crecer, junto a la desazón de los ciudadanos, y el compromiso de partidos y gobernantes con los principios éticos de la sociedad es insuficiente, debemos pensar en la responsabilidad que cada uno de nosotros tenemos en el “mal colectivo” que amenaza con debilitar y enervar toda la energía ética de la democracia.

    La corrupción prospera donde la transparencia y la fortaleza ética de la sociedad y de las instituciones retrocede. Muchos creen que impulsar medidas a favor de la ética pública es admitir que existe un problema de corrupción. Es la única explicación que cabe a la reiterada resistencia para impulsar medidas de transparencia y de fortalecimiento ético en las instituciones de la Comunidad Autónoma.

    La corrupción es una realidad en nuestra vida pública, y los responsables políticos no aciertan a reaccionar. Al fraude de los insolidarios en el ámbito laboral, fiscal o de la seguridad social se está sumando el de los responsables institucionales, al promover o consentir irregularidades, incumplimientos y abusos manifiestos. Los mecanismos del Estado de Derecho se han visto afectados, y un ejemplo de ello es el deterioro que sufre la función pública.

    La función pública es un elemento básico en un Estado de Derecho. La profesionalidad de los servidores públicos y la vigencia del mérito en el acceso a los puestos podría hacer de la función pública un eficaz freno a la corrupción. No se ha avanzado en ese camino.

    La falta de rigor en la selección, la alta temporalidad, la suplantación de funcionarios por personal de empresas públicas, la externalización, la discrecionalidad en la provisión de puestos, el abuso de los puestos de confianza, la ilegalidad retributiva y un largo etcétera han debilitado el papel de los servidores públicos en el aseguramiento de la legalidad. La corrupción existente es la certificación de su fracaso.

    La necesidad de “giro ético” es cada día más inaplazable. Las Cortes de Aragón, el Gobierno de Aragón y la mayoría de los responsables locales han sido insensibles a esta demanda. Debemos, por ello, concretar nuestras propuestas y dar mayor coherencia a nuestras actuaciones. Hay que definir el papel que corresponde a los funcionarios en la lucha contra la corrupción y elaborar una estrategia de actuación efectiva, que incida en el diseño institucional de las Administraciones y en la adecuada ordenación de la función pública. No está en juego sólo la razón de ser de las Administraciones Públicas y el sentido de la función pública, sino la credibilidad de nuestras instituciones políticas.

    Publicado por ASOC. DEFENSA FUNCION PUBLICA ARAGONESA

    Me gusta

  16. Desde un punto de vista no jurídico la pregunta podría contestarse diciendo que el Estado de Derecho es el Eros y la corrupción el Thanatos.

    Creo que sólo la educación, a muy largo plazo, tiene una posibilidad remota de hacer que el primero triunfe claramente sobre el segundo.

    Ninguno lo veremos en este mundo.

    ¿Y en el otro?

    ¿Existirá esa justicia divina?

    Me gusta

  17. ¿Existirá la divinidad?
    ¿Existirá siquiera la Justicia? ¿O lo uno y lo otro serán cuestiones que nos inventamos los humanos para calmar nuestra sensación de vacío y nuestra conciencia?

    En fin, son preguntas demasiado profundas para que nadie las dé solución…

    Lo que si sé es que, al final, la culpa de la corrupción la tendremos los funcionarios… 😉 jejeje.
    Y si no mirad la noticia:

    http://www.lne.es/asturias/2009/12/19/ignacio-arias-hay-politicos-corruptos-colaboracion-funcionarios-permisivos/850073.html

    …No somos nadie…

    Me gusta

  18. Pingback: Tiempo de auditorías públicas – delaJusticia.com

Gracias por comentar con el fin de mejorar

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: