Muchos amigos y lectores que no pudieron asistir al Homenaje a don Santiago Ramón y Cajal celebrado en Salamanca el pasado 10 de abril de 2024, me han pedido acceder a la microcharla que tuve el inmenso honor de ofrecer en el Liceo de Salamanca sobre «Ramón y Cajal, abogado», faceta insólita que tuve el atrevimiento de explorar y aprovechar para sentar analogías entre el genio del gran científico y el genio de los grandes juristas.
Son ocho minutos, férreamente tasados, que espero sean útiles y hagan esbozar una sonrisa o agitar alguna neurona reflexionando (no en vano don Santiago nos abrió ese mundo de la neurociencia). Aqui está, en mi peculiar estilo pero con mi gran admiración.
Aquí está:
Descubre más desde delaJusticia.com
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.


¡Dios Bendito! He oído su intervención y me noto falto de aliento. ¿Pero no podían darle dieciséis minutos en vez de ocho?
Cierto es que mis neuronas, a diferencia de las de D. Santiago y las de usted mismo, se comunican al ritmo de un cómodo ralentí, pero es que ha intervenido a una velocidad que si le detecta la DGT le va a costar puntos hasta en su carrera profesional.
Menos mal que Youtube permite reproducir a velocidades legales y voy a poder reconvertir este «estarlux» a un diluido y reconfortante caldo de ideas, por lo demás deliciosas.
Enhorabuena. Brillante, original y amena intervención.
Me sorprende su capacidad de publicar, trabajar y comunicar ahora sumado a parlamentar, pero como dice Juan Carlos, ahora, tras su parlamento a velocidad de competición, entiendo que llegue a tanto y con tanta claridad.
Gracias.
Gracias Maestro Chaves,
Aquí tratamos de publicar mínimo un artículo al día sobre nuestro sabio.
https://santiagoramonycajal.org/blog/
Un abrazo
delicioso y brillante. Es parte del «recorrido chaves». Es como un slalom o rallye, aprovechando el símil de esos comentarios.
gracias
Carlos de Miguel
Solo desde la capacidad de ¡saber ver más! podía intentar acometerse una empresa tan ambiciosa como complicada. Plantear, defender y demostrar, ¡solo ante el peligro! y con la presión añadida del tiempo, que Don Santiago fue también, aún sin saberlo, ejemplo paradigmático de lo que son los valores y las virtudes de la abogacía más pura, era, ciertamente, un enorme reto. Para nuestro admirado Sevach, sin embargo, parece no haber imposibles.
Tras un informe oral: elaborado desde la creatividad, la imaginación, la admiración y el conocimiento; expuesto con pasión, fuerza y convicción; desarrollado con riqueza torrencial de razones; aderezado con reseñas culturales y biográficas; conducido con el acelerador verbal pisado a fondo para no llegar tarde al destino; Y gobernado por el don impagable de la experiencia, el dominio del escenario y el control de los nervios. Caemos en la cuenta, sin necesidad de deliberación alguna, de la ecuanimidad de lo pretendido. ¿Pero, como no lo hemos visto antes? Don Santiago, a su peculiar manera, también fue abogado. Toda su vida fue una búsqueda, ejercicio y reivindicación (a través de la ciencia, vicisitudes personales y ejemplo) de la Justicia. Esa que la Humanidad (vía salud, vía convivencia, vía igualitaria, vía cultural, vía artística, vía, en suma, mejorar su condición humana -individual y social-) necesita.
La verdad, decía el maestro, es un ácido corrosivo que salpica al que la maneja. Cambien el término verdad por el de Justicia y verán aparecer al Cajal abogado. Ese que estaba ahí y nadie había visto, ni reivindicado.