Sobre los abogados

Cuidado con los abogados caraduras


¿ Qué tienen en común un abogado caradura de vacaciones como huésped gorrón y ese mismo  abogado trabajando en su bufete? . Pues que en ambos casos no hacen nada de nada y acaban con la paciencia de quien de buena fe confió en ellos. Esto viene al caso, tal como reflejé en un artículo en el diario La Nueva España, porque paseando por una playa llanisca tropecé con dos conocidos, quienes aprovechando el frágil lazo afectivo de coincidir en la bajamar y en bañador, cometieron la herejía de hablarme de Derecho en tan maravilloso paisaje. Como si se tratase de dos velocirraptores ( saurios popularizados por la película “Parque Jurásico” que atacan por parejas) se centraron en los males de la Justicia y en particular se cebaron en sus respectivos abogados ya que en ambos casos ( un litigio de herencias y otro de responsabilidad médica) no les informaban del estado del litigio y se limitaban a dar largas y rodeos que evidenciaban un total desinterés u holgazanería de los letrados.

Se trata de una situación patológica ya que lo normal es que los abogados, como la mayoría de los profesionales, mantengan una relación de lealtad y buena fe con sus cliente, y que le informen del pleito para lo bueno y para lo malo. Sin embargo, a quien le toca en “desgracia” un picapleitos en el peor sentido de la palabra, se siente como un enfermo abandonado en un hospital, sin mejorar y sin conocer el diagnóstico, el tratamiento y la fecha de alta.

1. Este tipo de abogados, que constituyen un desdoro para tan noble profesión, suelen prestar gran importancia a la apariencia, propia de Don Bartolo, el pedante picapleitos de las “ Bodas de Fígaro” ( engolamiento expresivo, traje elegante, tarjetas de presentación primorosas, cartapacios y libros solemnes,etc) y se presentan como los vendedores de falsos crecepelos del Oeste americano: tienen solución para todo y tratan de embaucar al cliente mediante precio. Una vez que el incauto cae en su telaraña, se apresura a solicitar una generosa provisión de fondos, y una vez cobrada, a pintar un panorama tenebroso para el litigio ( tiempo, costes, posibilidad de victoria,etc).

Después con el tranquilo “sueño de los injustos” el asunto pasa a importarle un bledo y queda amontonado con otros expedientes similares en su mesa de despacho ( por cierto, bien grande y si es de madera noble, mejor). Transcurrido un tiempo, el inquieto cliente comienza a interesarse por su asunto. Sus pesquisas suponen un viaje hacia ninguna parte que se inicia en la estación de “Prudencia” y acaba en la de la “Indignación”. Primero le llama telefónicamente, luego le visita en su despacho, y finalmente le acaba persiguiendo para que de una vez le diga como está su asunto. El “Vuelva usted mañana” de Larra sobre los funcionarios se queda corto sobre la crónica que le habrían inspirado tales abogados.

2. Debo insistir en que la mayoría de los abogados suelen afrontar con ilusión los casos, con esfuerzo y voluntad, pese a la frecuente percepción negativa del letrado por su cliente, debida a varias razones: a) Porque el cliente no entiende ni quiere entender que hay casos indefendibles y que el suyo precisamente está en esa situación; b) Porque el cliente no entiende ni quiere entender que la justicia lleva su tiempo y que su caso no es prioritario para el sistema judicial que a veces se mueve en pauta de tiempo geológicas; c) Porque el cliente no entiende ni tiene porqué conocer tecnicismos jurídicos que explican que la justicia se sacrifique por la seguridad jurídica ( acto consentido y firme, plazos preclusivos, presunciones legales varias,etc).

Así pues, no me refiero al caso del cliente pelmazo, que también los hay, que agota la paciencia de su abogado, quien no le informa ya que no tiene nada que informarle puesto que ya hizo sus deberes y presentó los escritos procesales, con lo que solo cabe dar tiempo al tiempo para que la lenta maquinaria de la justicia mueva ficha.

Tampoco me ocupo del abogado al que le toca en suerte un cliente que sin conocer el Derecho, ha oído campanas, y se empeña en indicar al abogado la estrategia a seguir ( en esto envidian los abogados a los médicos, ya que los pacientes suelen cuidarse mucho de no presionar al médico para que les aplique un tratamiento u opere con determinada técnica).

3. Me ocupo del abogado que oculta su impericia o vagancia en sutiles evasivas. La mas habitual consiste en no coger el teléfono, pero si lo descuelga le informará que en ese momento está ocupadísimo con un asunto de gran enjundia, reunido con personajes o pendiente de grandes noticias. Tampoco falta la explicación vacía utilizando un expeditivo lenguaje críptico propio de los trabalenguas del fallecido comediante Antonio Ozores ( “ ya está proveído con subsdiariedad”; “pendiente de convoluto”; “ bajo tercerías complejas” o “ pronto se minutará la estimación”). Llegado el caso, resulta muy práctico culpar al sistema o al juez, y los mas osados incluso aprovechan para reclamar al cliente nueva provisión de fondos. Trileros disfrazados con toga.

4. Estas maniobras de distracción encubren la miseria humana. La ignorancia: el abogado asume el asunto para no perder el cliente pese a desconocer esa concreta especialidad jurídica. La desidia: su vocación era mostrarse socialmente como abogado, pero no trabajar como tal. El error: el pleito no tenía futuro por ser jurídicamente indefendible, o bien el pleito es cosa del pasado por haberse zanjado con sentencia desfavorable que celosamente oculta a las iras del cliente. Incluso he conocido casos de abogados cuya desfachatez llegó al punto de exhibirle “autos” (resoluciones que no zanjan el fondo del litigio) a los clientes legos como si fuera la sentencia final, y algún que otro lobo con piel de cordero falsificó burdamente otra sentencia con tecnología informática para que el cliente se fuese tranquilo.

5. Al final el problema estalla por agotamiento del cliente ( de su paciencia, de su educación o de su dinero), quien sufrirá para recuperar los papeles de su caso que cándidamente facilitó al abogado años atrás, pero así y todo considerará la pérdida de los honorarios anticipados un precio barato para librarse de tal tipejo. Un nuevo abogado ocupará su lugar quien intentará salvar al cliente del naufragio procesal. Claro que tampoco faltan los villanos encadenados y es posible “saltar de la sartén para caer en las ascuas”, situación que sumirá al cliente en la misma reflexión que aquél marinero que viajaba en el Titanic y en el Lusitania las dos noches en que tan gigantescos buques se hundieron en el océano (1912 y 1915, respectivamente):¿ Dios mío, por qué a mí?.

6. Y no digamos ya la burla llevada a su máximo exponente. El abogado que para cerrar la insistencia del cliente, despacha la demanda, querella o recurso con un escrito simplón e irreflexivo, sin haber estudiado todas las vertientes del caso y sin consultar la jurisprudencia y legislación aplicable. Para ello,nada mejor que copiar un formulario de un manual que posiblemente ni está actualizado. La crónica anunciada de una desestimación o varapalo judicial, que será presentado por el abogado caradura envuelto en una crítica al juez.

Además esa sentencia desfavorable le permitirá proponer un recurso y posible nuevo engrase con fondos del cliente, para jugar nuevamente a la ruleta judicial (aunque en estos casos, la ruleta está lastrada por una mala defensa y nunca suele ganar el cliente).

Incluso hay abogados que en las vistas orales, y en presencia de su cliente, se limitan al ominoso silencio o a aceptar las embestidas del letrado de la contraparte y cerrándose el acto judicial con la perplejidad de su cliente. En estos casos, el abogado caradura se refugia siempre en cuestiones procesales que impedían su alegato, prueba o réplica ( para ocultar su propia desidia al no haber estudiado el caso) y despacha a su cliente con una palmadita en la espalda, un cafetito acompañado de un tranquilizador “todo ha ido bien” y un mensaje final al estilo Pilatos: todo queda en manos del juez.

6. Es cierto que “ La Carta de los Derechos De Los Ciudadanos Ante La Justicia” aprobada por unanimidad en el pleno del Congreso de los Diputados el 16 de Abril de 2002 reconoce a los ciudadanos numerosos derechos frente a jueces, procuradores y abogados, documento que reviste grandísimo valor testimonial pero de escasa eficacia jurídica práctica para remediar las situaciones de abuso expuestas.

7. También es innegable que las demoras en los pleitos son un problema estructural de la justicia que resulta ajeno a los abogados. E igualmente no es fácil para un letrado transmitir al cliente los vericuetos procesales, los errores judiciales o los laberintos de recursos, que explican que su asunto quede varado en la playa como las ballenas suicidas.

8. Ahora bien, lo que sí incumbe a los Colegios Profesionales y a los procedimientos de acceso a la profesión es inculcar un estricto Código Deontológico para evitar que la manzana podrida contagie todas las del cesto. Tarea titánica puesto que el talante moral y la honradez son virtudes que se siembran en temprana edad y malamente puede reconducirse a quien considera su reciente acreditación como Abogado, una “licencia para defraudar”.

Sin embargo, volviendo al paraje marino que provoca estas reflexiones, al igual que los ahogados acaban saliendo a flote en la superficie, tengan seguro que esos abogados de pacotilla son como las ovejas negras, la excepción, y además acabarán desenmascarados. Hemos de tener presente las sabias palabras del Presidente Abraham Lincoln “ se puede engañar a algunos todo el tiempo y a todos algún tiempo, pero no se puede engañar a todos todo el tiempo”.

P.D. El artículo de La Nueva España donde fue publicado sustancialmente el post está aquí.

17 comments on “Cuidado con los abogados caraduras

  1. Kelsen

    Sr.sevach: Ha descrito usted perfectamente al abogado que dice llevar cierto asunto familiar. Mentira tras mentira y ya va para dos años sin haber conseguido ni siquiera la copia de los escritos que dice haber presentado. Se ve que la educación del cliente es la garantía de esos caraduras. Lástima, ni todos los abogados son vagos no todos los funcionarios chupatintas, pero juzgamos al jamón según resulta la cata.

  2. JUAN DE DIOS DE BAILEN

    Sr. Sevach lo que relata en el artículo es exactamente lo que me está pasando con un abogado de Jaén, lleva para presentarme una demanda por Responsabilidad Civil mas de 16 meses a pesar de que lo llamo todas las semanas, sinceramente me dá mas verguenza llamarlo que a él decirme que ya la tiene preparada y la va a presentar.
    En Septiembre iré a su Despacho y si no está presentada le retirare la documetación, pues me ha dado tiempo a terminar mi Licenciatura de Derecho y me haré cargo de la misma, por supuesto no tendré ningún reparo en publicar su nombre.

  3. FuncJM

    Una pequeña historia que podría ilustrar la filosofía de este tipo de abogados:
    Un señor es detenido por primera vez en su vida, imaginaos lo preocupado que se encuentra. Recibe a su abogado y su cliente, Joaquín digamos que se llamaba, le manifiesta con angustia la situación en la que se encuentra y paralelamente el deseo de salir de esa pesadilla y volver con su familia; todo ha sido un error y es inocente.
    El abogado sin reflexión alguna le espeta: Joaquín, en más de 30 años de ejercicio profesional no he visto un caso más claro que el tuyo, antes de que salga por la puerta estarás fuera, no lo dudes, no tienes de que preocuparte. De todos modos, Joaquín, si puedes escaparte, ESCÁPATE.
    Esto que es obviamente un chiste, se puede hacer extensivo a todo tipo de asesores (fiscales, laborales, contables…), el primer grupo citado y que actúa de forma negligente, “hace pasar como una buenísima gestión”, algo a lo que sencillamente tiene derecho cualquiera y que, en modo alguno, respondió a un hábil manejo de la gestión tributaria (actas de conformidad, p. ej.). Quede bien claro que me estoy refiriendo a los que actúan de esta manera. No a todos.

  4. todos podemos caer en manos de este tipo de profesionales embaucaucadores preocupados por una reputación, un número de cuenta o simplemente por las ansias de aglutinar más casos bajo la sombra de un “buen abogado” y digo abogados entre comillas ya que estos profesionales si así se les puede llamar deberían de tener un mayor control por parte de un órgano encargado de ese seguimiento y gestión de casos y con la finalidad de no prolongar en exceso el correcto trabajo de los mismos y sobre todo con el fin de ayudar a ese cliente inexperto en una materia tan importante y tan desconocida como es el proceso.

  5. Odoneti

    Hola Sevach:

    Que sería de nosotros sin las provisiones de fondos!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!. Es un método bastante válido para evitar que un mal entendido altruismo profesional te coloque en situación de suspensión de pagos.
    Es de creer todo lo que cuentas. Efectivamente. Así está el asunto y, desgraciadamente, como en todo.
    Tendría para contar no obstante como muchos abogados pueden, desde pagar una multa para que un desdichado no vaya a prisión por 90 e que nunca vas a recuperar, a luchar durante 4 años por los intereses de madre e hija en una liquidación de gananciales donde no hay más activo que una vivienda por poco más de 400 € (gastas más en teléfono) u obtener una pensión alimenticia al hijo de una prostituta a quien el padre de la criatura reclama derecho de visitas ó, mejor aún, evitar que alguien se gaste su dinero en un absurdo juicio de faltas. Hay, desde luego, sinverguenzas en esta profesión pero también hay verdaderos asesores de la ciudadanía ante la dinámica legislativa y judicial, dificilmente explicable sin casi sonrojarse.

  6. Perplejo

    Efectivamente, de todo hay en la viña del señor, incluso y esto es un asunto real, que me ha comentado recientemente una compañera, de una presunta “abogada” que ni siquiera lo era, y que le había cobrado una buena pasta a su “cliente” en concepto de “provisión de fondos” , que incluso había presentado una demanda, admitida a trámite para mas “inri”, – (¿Donde estaban el/la Secretario Judicial y el/la Señoríaa de turno?)-, y que como consecuencia de la consiguiente Audiencia Previa, se descubre el “pastel”, encontrándose actualmente implicada en un laberinto judicial, del que mucho me temo , “El Proceso” de F. Kafka era un mero juego de niños, y cuyo desenlace ni los arcanos pueden predecir.
    Pero al hilo de todo y respecto a la capacidad depurativa de las profesiones (necesaria por cierto, como tan poco ejercitada en la práctica), me gustaría que Sevach le dedicara algún post a esos entes cuasimedievales, cuando menos, llamados Colegios Profesionales, y que en la actualidad no dejan ser meros floreros sacaeuros a sus obligatoriamente colegiados, que ni siquieran defienden a sus colegiados.

  7. esús Quesada Canga

    Estimado sr Chaves :
    después de un periodo de vacaciones y consultando el periódico habitual, leo con estupor un articulo de prensa publicado el dia 12/8/2011 en el diario LNE, que en síntesis es un compendio del presente post, y dado que me siento concernido por el mismo , no puedo más que manifestarle mi más profundo malestar , por cuanto que en el mismo realiza una parodia nada divertida , trasladando toda una serie de hechos , que si fueren ciertos , los clientes tienen remedios fáciles para resolver la cuestión , ( denuncia ante el Colegio Profesional, y agotado el trámite ,ante la Jurisdiccion contenciosa Administrativa)así como evidenciar el abuso por unos presuntos profesionales desleales , incapaces, y cuantos demás calificativos, dictados desde su conciencia.
    Por ello , desde su ágora parece de todo punto improcedente desvirtuar una actividad y unos profesionales , trasladando un velo romántico , siendo impertinente una acusación sin dar los nombres de los referidos abogados , para ayudar a unos clientes de la insolencia de unos profesionales.
    Pienso que el contenido de su artículo traspasa la linea de la critica serena y razonada en consonancia con su cargo , por el contrario resulta más propia de una tertulia cabernaria , por ello , trasladaré al Ilustre Colegio de Abogados la oportunidad de valorar su artículo , por si el mismo atenta al derecho y honor de los profesionales de la abogacía y/o en su caso trasladar igualmente una queja al Tribunal Superior de Justicia por si sus acerados comentarios podrían ser constitutivos de infracción disciplinaria.
    Sin otro particular, atentamente.
    Colegiado nº1772 ICAO.
    C

    • sevach

      Sr. Jesús:

      Es usted muy libre de proceder como le plazca. Seguiré haciendo uso de mi libertad de expresión y aceptando incluso comentarios como el suyo, pues no seré yo quien reproche actuaciones o desahogos a alguien como usted que “se siente concernido por el mismo” . Y para ser sincero, he de citar a Red Buttler en “Lo que el Viento se llevó”: ” Francamente, me importa un bledo”.

    • sed Lex

      Hombre, esas cosas, si se pretenden hacer se hacen…, pero publicitarlo además en el post no parece sino un intento de coacción a la libertad de expresión.

      Como bien comentan por ahí, yo tampoco veo nada reprochable en el post, pues es cierto y bien cierto que no se mete con nadie concreto y que es más que posible que haya casos como esos e incluso peores, y todos conocemos malas experiencias en este sentido… Si la crítica y exposición de los casos más sangrantes y de las “manzanas podridas” es sancionable, entonces estamos en un estado de derecho solo de nombre.

      Tampoco creo que ni esta, ni otras manifestaciones realizadas aquí se hagan nunca desde el cargo, pues no es Chaves quién firma, sino Sevach.

      Por otra parte, lo de acudir al contencioso (o sea, a otro abogado), para quejarse del primero suena algo sarcástico, pero en fin, entiendo que un abogado (y sólo alguien de esta profesión) lo vea como el procedimiento más adecuado…

  8. José María Acebal.

    Como letrado, asisto perplejo al comentario de mi querido compañero Jesús.
    El post en todo momento y en multitud de sitios nos recuerda que la mayoría de nosotros desempeña una extraordinaria labor profesional en el día a día, destacando que son una minoría los que actúan de ese modo.
    Obvio es decirlo que comparto y suscribo punto por punto todo lo afirmado en el post y por supuesto no me siento identificado, ni reflejado en ninguno de los ejemplos que cita de abogado caradura y entiendo que tú tampoco deberías verte reflejado en él.
    Por otra parte en tu calidad de letrado sabes perfectamente que este artículo en modo alguno atenta contra el honor de ninguno de nosotros, ni de nuestros compañeros por lo que entiendo que deberías ahorrarte el traslado al Colegio de Abogados en donde obviamente te dirán lo mismo.
    De todos modos y sin ánimo alguno de polemizar contigo, con tu tiempo de vacaciones haz lo que te plazca. Yo voy a eguir disfrutando tranquilamente del resto de mis vacaciones en El Algarve. Un saludo a todos.
    José María Acebal Muñiz. Colegiado 3.094 ICAO.

  9. Teresa

    Yo soy otra letrada que también está perpleja al leer que un compañero pueda sentirse directamente aludido por el artículo y el post y que no dude en expresarlo y rubricarlo aquí mismo. ¿Se le habrá pasado por alto leer el título y el adjetivo?.
    Sigo este blog desde hace algún tiempo, entre otras razones, porque su autor tiene la habilidad de tratar los asuntos con un gran sentido del humor y el sentido del humor siempre es un signo de inteligencia. ¡¡Confiemos en que el compañero indignado recupere la sonrisa!!!

  10. Francisquín

    ¡Qué curioso! Una entrada (brillante de nuevo) con el acertado título “cuidado con los abogados caraduras” y se nos presenta el tal Jesús sintiéndose “concernido por el mismo” y en ofensiva actitud litigante.. .

    Me pregunto: ¿a qué categoría de las expuestas aquí por Sevach pertenecerá pues para sentirse personalmente aludido?
    Me ahorro más comentarios…

  11. Creo que hay colegas que tienen paranoia querulante.

  12. Pues creo que el artículo de la polémica, en general es muy acertado, aunque cargando las tintas demasiado, reconozco que no es cómodo de leer, al ser tan ácido.
    Además, podemos vernos reflejados, pues frases parecidas a: ” todo queda en manos del juez” creo que las pronunciamos muchos, pero en mi opinión no es desacertada. Creo que es mejor esto, que los compañeros futurólogos que hablan de porcetajes de posibilidades, cuando en realidad: todo queda en manos del juez. La decimos muchas veces presionados por la insistencia de los clientes en que preveamos las sentencias.

  13. Enrique

    Yo no soy letrado pero me gusta ilustrarme. ¿Alguien sabe dónde tienen lugar las tertulias “cabernarias” que cita el señor Quesada?

    Un saludo.

  14. Vergonzoso

    Lo más fuerte de todo esto es que el que se siente o se ve defraudado por su abogado, primero debe contratar a otro abogado y haber este como sale, puede tener amistad, puede deber un favor, puede tener algún tipo de interés etc. Por segundo pon en conocimiento esto del colegio de abogados, y veremos lo que tarda en decirse que no había mala praxis del letrado. Y despues de todo, todo, si tienes suerte y encuentras abogado que te defienda, que èste antes de empezar el juicio o durante, te deje boca abierta, para salvaguardar a su compañero de oficio. Sin contar el funcionamiento de la justicia, del juez… Porque siempre ante todo, todo dependera tambien sobre todo, de tu situación economica, situación social, conocidos o dijeramos mejor, si te van a hacer la pelota por ser quien puedes ser.
    Siempre con respeto de todo aquel que cumpla bien con sus funciones.

    • Vergonzoso

      ¿porque no hay un órgano independiente que defienda realmente al ciudadano/usuario.

Gracias por comentar con el fin de mejorar

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: