Crónicas administrativistas

Como los bribones marcan el camino de la Administración avanzada

  Ha sido noticia esta semana un timo a través de internet muy curioso. A los usuarios que navegan por internet les  aparece en su pantalla un logotipo con el membrete del Ministerio del Interior, Cuerpo Nacional de Policía, donde se les informa de que su ordenador ha sido bloqueado por haber visitado páginas con contenido pornográfico y de índole sexual  o terrorismo, comunicando que tal proceder es contrario a las leyes españolas. Acto seguido, les ofrece mediante pago de 100 euros on line, un código numérico para desbloquear la terminal. Algunos ciudadanos de buena fe, sorprendidos en supuesta falta, pagan para evitar las huellas de su “crimen”. Muchas reflexiones despierta este caso. 

  1. En primer lugar, lo curioso que en el Estado de Derecho y mas de treinta años de democracia, todavía haya personas que creen que se puede sancionar “de plano” , sin alegaciones y  sin otro derecho que pagar la multa.
  2. En segundo lugar,y paradójicamente, tampoco está tan lejos el sistema de las multas de tráfico, donde cabe que el infractor nada mas recibir la notificación lleve a cabo el pago con una sustancial rebaja a cambio de renunciar a su derecho de defensa (solve et non repete).
  3. Y en tercer lugar, creo que los delincuentes están dando una idea efectiva – pero de dudosas garantías- frente a las infracciones administrativas por vía informática ( estafas, spam, descargas ilegales si lo establece la Ley,, etc), pues pudiera ser que en un futuro no muy lejano: a ) Los usuarios aceptasen darse por notificados de la incoación de expediente sancionador en la dirección I.P. de su ordenador mediante un “pantallazo”: b) Los usuarios tuvieren que soportar como medida asociada a la incoación del expediente sancionador el bloqueo del ordenador, la cual se levantaría con el pago provisional, también por vía telemática. Tres en uno: infracción, sanción y pago. Al tiempo.
  4. Así y todo, también hay técnicas no inquietantes que nos pueden enseñar los delincuentes. Es el c aso de la noticia del embargo en Italia por la Hacienda Pública del purasangre Mustang Grif, de manera que en vez de dejarlo pudrirse en los establos públicos junto a los coches embargados, y en vez de venderlo, se optó por cuidarlo y hacerlo competir en carreras hípicas. El resultado, que ya ha ganado premios para las arcas públicas por valor de 150.000 euros.

A Sevach le cuesta imaginarse en España, dadas las dificultades de la Administración para administrar eficeientemente los propios bienes como para que pueda rentabilizar los bienes ajenos procedentes de embargos.  Como anécdota dura y rigurosamente real, Sevach recuerda en cierto Ayuntamiento asturiano como el sábado por la mañana un policía local llamó a las oficinas municipales para recibir instrucciones sobre qué hacer con un potrillo que inexplicablemente quedó abandonado en la feria ganadera local cerrada la tarde anterior. Era sábado y el Oficial Mayor, visiblemente cabreado por estar de guardia, le respondió que lo llevase al depósito municipal de vehículos, pues según su criterio era un semoviente y servía para el transporte,  lo que hizo el obediente agente. El  lunes, los empleados del matadero retiraron  el cadáver del  pobre animal, muerto de inanición.  Pero para continuar con el drama,  la instrucción del  Secretario General ya veterano no exenta de frivolidad fue recomendar el pronto enterramiento del animal no fuera que alguien fuere a pedir responsabilidad administrativa.

Dejo claro que no es un ejemplo de conducta modélica ( mas bien una patología aislada) pero no por eso hay que silenciarlo.

 

 

0 comments on “Como los bribones marcan el camino de la Administración avanzada

  1. Me recuerda un poco al caso que se comentó recientemente del hombre que compró por Internet un artilugio para alargar el pene, recibiendo a vuelta de correo una lupa. El buen hombre se abstuvo de presentar denuncia alguna, seguramente para no airear más el asunto.

    Este caso revela dos cosas: que el viejo dicho de “Internet is for Porn” sigue plenamente vigente. Y que, por motivos obvios, es frecuente sentirse culpable cuando uno se siente sorprendido en la intimidad de su PC contemplando ciertas escenas. Lo cual le hace propenso a aceptar ese magro castigo para evitar la verguenza de que ciertos “viciecillos” salgan a la luz.

    En lo que no se si es equivalente es el caso de las multas de tráfico. Aquí el comportamiento es más bien de complicidad. Muchos conductores saben perfectamente que existen conductas sancionables, pero lejos de avergonzarse, se procuran herramientas como los “detectores de radar” cuya función es básicamente esquivar la sanción. Así que se establece una pugna a ver quien es más listo: si la DGT inventando sistemas de control de velocidad o los conductores aprovisionándose de sistemas de elusión de tales controles.

    En fin, si algún dia se determina que ciertas conductas internautas fuesen directamente sancionables “on line”, seguramente veríamos la aparición de ocultadores de identidad como negocio paralelo y floreciente, lo que a buen seguro provocaría una escalada tecnológica de estas aplicaciones de detección y ocultación.

  2. A mi el tema de las multas me parece una regresión absoluta del estado de derecho, y una senda peligrosísima en lo de la justificación de los fines y los medios. Se me esta diciendo: págame algo, aunque no tengas razón, porque si te empecinas en ir a la justicia ya sabes que se va a cumplir lo del brocardo viejo , aunque nunca más vigente que ahora, “pleitos tengas y los ganes”. Avanzando por esta pendiente, si que va a haber una justicia de dos velocidades: lo que se pide es la sumisión, la rendición incondicional del ciudadano al Gran Hermano de las Multas. Ese es un ladrillo más en la construcción del totalitarismo.
    El estado que ha diseñado esta estratagema actúa con perfidia de villano: sabe que su justicia es ineficaz, y en lugar de refromarla, la usa contra el ciudadano para conseguir sus fines inmediatos. Que no son otros que la recaudación pura y dura .

  3. Enrique

    Primero se llevó la injusticia a las sanciones de tráfico, pero como yo no tenía coche, no me importó.
    Después pinchó la burbuja inmobiliaria pero como mi trabajo no dependía de la construcción y no tenía que pagar hipoteca, tampoco me importó.
    Luego muchos ayuntamientos despilfarraron el dinero público, entraron en quiebra y se dispararon los impuestos pero mi ciudad era de las menos endeudadas y tampoco me importó.

    Más tarde, en sucesivas oleadas, se fueron llevando el sueldo y la estabilidad de los empleados públicos pero como yo trabajaba en la empresa privada , tampoco me importó.
    Después la injusticia llegó a Internet, pero como yo no tenía ordenador, tampoco me importó.

    Ahora vienen a por mí, pero ya es demasiado tarde.

    Adaptación de la conocida obra de Bertolt Brecht.

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