Seguramente sería un abogado de genio en el doble sentido de la palabra. De genio, en cuanto dotado de carácter, energía y empuje para conseguir lo que quiere. Y de genio, por su talento y sabiduría, que le permitían persuadir con metáforas, inferencias lógicas y apelaciones al sentido común.
Quizá si fuese abogado y la sentencia fuese desestimatoria, clamaría al estilo de Galileo Galilei («Y sin embargo, se mueve») aquello de ¡Vencereis, pero no convenceréis!
Y si la cosa juzgada pusiese fin a toda discusión, se iría mediando sobre el sentimiento trágico de la vida.
Posiblemente ejercería la abogacía como muchísimos abogados actualmente, o sea, predicando la justicia pero sin creer mucho en ella, al estilo de San Manuel Bueno Mártir (quien no creía en dios pero se lo hacía creer a los feligreses para que fueran felices).
Pero no fue abogado. Al menos de los de toga y estrados. Fue Rector, intelectual, escritor y filósofo. O sea, abogado de los hombres de bien, defensor de la razón frente a la barbarie, y letrado de todo lo que podía ponerse con buena letra. Y humano, demasiado humano, pues no se vio libre de soportar litigios, no como abogado, sino como denunciado, demandado o acusado.
Eso no lo cuenta don Miguel en sus obras, aunque siempre tuvo la lengua y la pluma activa para juzgar sus propios juicios.
Nos lo contó con amenidad y rigurosa investigación, el catedrático – exjuez y abogado– Fernando Gómez de Liaño en su monumental libro “Los pleitos de Unamuno” (2023) que glosé en su día, (Un Quijotesco ladrador, poco mordedor), pues forjo una deliciosa lectura y viaje al pasado litigioso que ocupó y preocupó a tan gran figura.
Lo comento porque tendré el honor de presentar la conferencia que nos ofrecerá el gran Fernando Gómez de Liaño el próximo miércoles 6 de mayo de 2026 (miércoles) a las siete y media de la tarde, en el Salón de Actos del Colegio de Abogados de Oviedo, c/Schulz, 5, en acto organizado por la Real Academia Asturiana de Jurisprudencia.
El acto es de acceso libre y será una magnífica ocasión para viajar a una época cercana, unos tiempos importantes y una figura portentosa, al hilo de los juicios en que se vio envuelto don Miguel. Y es que la Justicia, como nos enseña el célebre aria de la opera Rigoletto (Verdi) se mueve como una pluma al viento, cambia de acento y de pensamientos (La donna è mobile qual piuma al vento,Muta d’accento e di pensiero)…
Bienvenidos al acto… no les defraudará…Prometo que mi introducción será brevísima para dejar espacio a don Fernando relatándonos las jugosas anécdotas, vivas reflexiones y reflejos del viejo león enfrentado a la Némesis… al fin y al cabo, don Miguel era catedrático de griego y siempre estuvo en el Olimpo, donde habitan dioses y héroes.
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Estimado JR, creo que debieras corregir la fecha de la conferencia que señalas para el el próximo miércoles 6 de mayo de 2016 (miércoles).
Un cordial saludo
Javier S-O
Gracias mil, Javier. Ya está corregido
Magnífico conferenciante. Será una delicia.
Respecto de Unamuno, uno de los más grandes intelectuales y literatos que ha habido, no me resisto a mencionar un episodio que hubiera cambiado su vida profesional, quizá con gran influjo en la lengua vasca y la española. Era vascoparlante y en 1888 optó a la primera cátedra de lengua vasca creada por la Diputación Foral de Vizcaya, en el Instituto Vizcaíno en Bilbao (actual IES que precisamente lleva su nombre, Miguel de Unamuno). Le ganó la cátedra el sacerdote Resurrección María de Azkue (11 votos contra 3), que no mucho después fue el primer presidente de Euskaltzaindia, academia de la lengua vasca. Unamuno, que de haber ganado hubiera sido el primer presidente de la academia de la lengua vasca, a partir de entonces mostró una actitud muy crítica con el euskera, lo que quizá sea también muestra de esa condición tan humana suya. En todo caso, tres años después optó y ganó la cátedra de lengua griega en la Universidad de Salamanca. Visto hoy con perspectiva, hay que alegrase por el castellano, pero no dejo de sentirlo por el euskera.
Alfon Atela
J,ja, yo creo que he heredado el mismo genio bilbaíno que tenñía unamuno y muchos veces repito eso de «Eppor si muove». Traducido: no me han hecho ni … caso; algún día será jurisprudencia consolidada poe ser obvio y lógico….