Triunfos y homenajes del Derecho Público

Carlo Schmid, un hombre para la eternidad europea

Obra - delaJusticia.comSiempre es apasionante encontrarse con los protagonistas de la historia. En este caso, leer la obra de Francisco Sosa Wagner, “Carlo Schmid. Padre de la Ley Fundamental de Bonn. Profesor, político socialdemócrata, escritor” (Marcial Pons,2025) nos transporta a la vida y obra de un jurista y político de altísimo fuste, que ha dejado un profundo legado a Europa.

Cuando nace una Constitución, como la pirámide de Guiza, cobra vida propia y su colosal imagen y fortaleza entierra el recuerdo de sus arquitectos.

De la Ley Fundamental de Bonn conocemos sus hijas: casi todas las Constituciones europeas heredaron sus principios y reglas. Ahora tenemos la oportunidad de conocer a sus padres. La obra de Sosa Wagner nos lleva a conocer la existencia de una comisión de expertos que elaboró el proyecto y una segunda comisión de políticos para validarlo, y nos revela la bisagra: Carlo Schmid, el único personaje presente en ambas comisiones por su bicefalia jurídica y política.

De entrada debemos evitar que el falso amigo de “Carl Schmitt” nos lleve a etiquetar a “Carlo Schmid”. Solo tienen en común que ambos fueron protagonistas de la historia de Alemania, y ambos juristas de primera línea. Otra cosa es su distinta visión del derecho, valores y juicio que merecen de la historia.

Carlo fue hijo de una maestra francesa y de un profesor de idiomas alemán; se vio envuelto como soldado en la primera guerra mundial y tras la hecatombe alemana, se dedicó a estudiar en Tubinga con brillantez, y saltó al ruedo de los pleitos, del doctorado y la persecución de la cátedra, de la especialización en derecho internacional, y como telón de fondo, la atención a su mujer delicada de salud y cuatro hijos. Tras intervenir nuevamente en filas, en la segunda guerra mundial, se abrirá el período de reconstrucción jurídica y moral del país. Carlo Schmid participará en la elaboración de la Ley Fundamental de Bonn, desde su alineamiento con el partido socialdemócrata, lo que le brindaría el desempeño de numerosos cargos de alto rango político (gobernador, diputado, ministro, etcétera)

EssayGal2Sitzung - delaJusticia.comEl profesor Sosa nos recuerda algunas de sus más valiosas aportaciones al texto de la Ley Fundamental de Bonn, bajo la vigilancia complaciente de los ministros de Asuntos Exteriores de las seis potencias dominantes del escenario de posguerra (Francia, Reino Unido, EEUU, Bélgica, Países Bajos y Luxemburgo). La barrera alzada por los aliados era la prohibición de un marco constitucional autoritario y centralista, y la sombra comunista era alargada, pero finalmente se alumbraría la norma final, que sería validada por un Consejo Parlamentario y no votada por el pueblo. Sin embargo, queda claro que no se trató de una «carta otorgada» sino de una norma fundamental emergente de un país que quería restañar las heridas, y plasmar las aspiraciones legítimas de un pueblo noble, actuando Carlo Schmid con el empeño del filósofo Sócrates como «partero de ideas», pues nuestro buen catedrático de derecho público ayudará a iluminar el texto definitivo con principios y valores, y regulaciones técnicas útiles.

Es así, que el texto alumbrado el 7 de octubre de 1949, cuenta con numerosas huellas del genio de Schmid, entre otras:

  • Introdujo el “voto constructivo de censura”(que ya postuló en la Constitución para Württemberg-Baden)
  • La consideración del derecho internacional como “parte vinculante del derecho interno”.
  • Un modelo de reparto de competencias exclusivas de la Federación y el resto pertenecientes a los Estados-Länder-.
  • La cláusula general de justiciabilidad de todos los actos de la Administración.
  • La indisponibilidad por el legislador de los derechos de la persona.

ley fun - delaJusticia.comIniciada la andadura de la Ley Fundamental de Bonn, con toda dignidad aunque sin la corona formal del nombre de Constitución, la obra nos muestra en ese contexto de libertades, la energía del personaje, la destreza de su pluma, la belleza de su palabra y la vitalidad de sus andanzas sentimentales y literarias.

La década de los cincuenta es vivida con hiperactividad por Carlo Schmid, como revela este fragmento de la obra:

En Bonn tenía tiempo para escribir, para traducir, para leer y releer a Dante, a Hölderlin, a Stefan George, consiguió que se representara una obra de Lope de Vega por él traducida. Todo ello al tiempo que presidía el Bundestag, presidía varias comisiones, entre ellas, la muy importante de Asuntos Exteriores, era miembro activo del partido, habitual ponente en sus reuniones más delicadas, profesor en Tubinga… (seis horas en coche para llegar a clase). Un volcán ciertamente este hombre. Con una salud quebradiza por su obesidad, por su afición al tabaco y al alcohol, por sus viajes constantes por Alemania y el extranjero… nadie sabía como se las arreglaba. Y menos que nadie su mujer, empeñada en recluirlo en un sanatorio o en un balneario, lo que raramente conseguía” (p.107-108).

La obra da cuenta de sus devaneos políticos y su suave paso de rompehielos en la guerra fría, dedicando un capítulo a desentrañar el pensamiento de Schmid. Aquí me entero con sorpresa y admiración que tan insigne personaje propuso con clarividencia, la creación de un “areópago de las ciencias”, o sea, un grupo de personas ajenas a la política par avalorar las consecuencias materiales y éticas de los cambios tecnológicos.

 

 Viajero infatigable, académico empedernido, vida personal tortuosa (suicidio de un hijo, patologías personales varias, devaneos amorosos, etcétera), llegará en 1966 con setenta años, su nombramiento como ministro para los “asuntos del Bundesrat”, una especie de magistratura de autoridad y órgano de enlace, que curiosamente compatibilizaba con sus clases como catedrático en Frankfurt. Con el gobierno de Willy Brandt deja el ministerio y se ocupa de coordinar las relaciones francoalemanas, y tejiendo vínculos con Irán, Israel o Polonia.

Muere a los 83 años siendo enterrado en Tubinga, y pone fin a su crónica vital este latigazo poético de Sosa:

Allí han quedado enterrados para siempre, en el agujero tenebroso de la tumba, los huesos de su ancha corpulencia mezclados con sus quimeras.

En suma, una obra sencilla pero brillante, breve pero densa, y sobre todo, imprescindible para conocer como se forja un gran personaje, con una mano en el Derecho y otra en la política, mientras mantiene la vista al frente del humanismo. Una obra que se lee rápido, por las estimulantes reflexiones y anécdotas que nos brinda el profesor Sosa, quien sabe mostrar al lector la grandeza de la estatua del personaje sobre un pedestal inestable por las fuerzas de la posguerra, de la política y de los nacionalismos. Obra ya publicada, que se anticipa en jugosas entrevistas del autor pero que no sustituyen su jugosa lectura íntegra.

 


Descubre más desde delaJusticia.com

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

3 comments on “Carlo Schmid, un hombre para la eternidad europea

  1. Avatar de Alfon Atela
    Alfon Atela

    Magnífico regalo o autorregalo para esta navidad. Gracias a los dos

  2. Avatar de FELIPE

    “Cuando las ovejas domestican a los lobos” bien podría ser el subtítulo de este artículo: resume el espíritu de la obra comentada y el talante de su autor.

    Hay personas que nacieron bautizadas con el nombre de «profesor»; una de ellas es, sin duda, Sosa Wagner. Y hay figuras históricas que, pese a su discreción, sostienen silenciosamente los pilares de lo mejor que hemos construido. Carlo Schmid pertenece a esa estirpe: arquitecto desconocido de lo más decente y perdurable de la Europa democrática.

    La admiración hacia el autor y la fascinación por el protagonista se convierten aquí en una lupa engrandecedora de curiosidades y verdades, una invitación indeclinable a comprar el libro y leerlo con ojos despiertos.

    A partir de esta metáfora del subtítulo, nacida al cobijo del artículo que la inspira, pueden desprenderse cuatro ideas esenciales que atraviesan la obra:

    1. El contrato social frente a la ley del más fuerte: una sociedad activa, un poder no vertical y la fuerza sometida a normas cívicas colectivas.
    2. La transformación del lobo: de amenaza a protector; de depredador–presa a guardián–comunidad.
    3. La madurez del rebaño: organización, conciencia colectiva, protagonismo y capacidad de imponer límites.
    4. La legitimidad del poder: transparencia, deslegitimación de la arbitrariedad y protagonismo del pueblo.

    Hace unos días, un gran profesional y buen amigo expresaba públicamente su repugnancia ante la política actual. Tras darle la razón —no existe gran ni pequeña buena política cuando la política se degrada y es mentira— intenté sostener un hilo de esperanza. Le dije -si se me permite el inciso-:

    «…pero aún nos queda la cultura y el humanismo: la que debiera ser la auténtica política de la vida. Allí donde se cultiva la palabra, la razón, la belleza y la justicia, cabe todavía la posibilidad de una política de verdad».

    Este blog, su blog hermano -Vivo y Coleando- y su polifacético autor —gracias eternas, José Ramón— son y tratan de eso. De hacer una política —no entendida en su sentido literal ni peyorativo— donde, por fin, las ovejas domestican a los lobos. Por ello, no cuesta reconocerse en las figuras de Sosa Wagner y Carlo Schmid, cuya trayectoria ilumina esa forma humana de hacer política que este blog reivindica.

  3. Pingback: CARLO SCHMID: LIENZO IMPRESIONISTA DE UN POLÍTICO ALEMÁN – Monsieur de Villefort

Gracias por comentar con el fin de mejorar

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Descubre más desde delaJusticia.com

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo