No me cautiva el fútbol, pero me alegró vivamente la victoria de España en el Campeonato del Mundo («Copa del Mundo 2026»), porque:
(i) siempre congratula lo que afecta positivamente a lo que sentimos como grupo y fomenta la vinculación afectiva entre los españoles;
(ii) demuestra que en un mundo inestable con paz precaria y focos tensionados, es posible la confrontación deportiva, pacífica y armoniosa;
(iii) genera emociones y sentimientos saludables individualizados en los aficionados, canalizando hacia el deporte energías negativas y haciendo aflorar valores positivos, junto a notorios beneficios de bienestar personal.
Personalmente añadiré que, asistir a la victoria de España desde un hotel de Italia me ha resultado especialmente placentero y me ha hecho sentir un pequeño embajador que disfruta en la lejanía de la magia del vínculo de la nacionalidad.
Dicho esto, con la consiguiente felicitación al equipo español y a las numerosas personas que de forma directa o indirecta han contribuido a ello, al realizar mi crónica en este veterano blog jurídico, me ha venido a la mente la cuestión de si podría existir una especie de “Campeonato mundial del Derecho”, esto es, un campeonato de salud jurídica de los Estados del mundo (unos 195 Estados soberanos).
De entrada, como requisito de participación, el “juego limpio” impondría que solo participasen aquéllos países que contasen con Estado de Derecho real, esto es, con los cuatro pilares clásicos: imperio de la Ley (no de autocracias ni oligarquías), la ley como expresión de la voluntad general (democracia), derechos fundamentales y libertades reconocidas y garantizadas (estándar mínimo de respeto a la dignidad) e independencia judicial (o sea, tribunales libres de presiones ajenas a la fuerza de la Ley).
La segunda cuestión sería determinar el órgano, Jurado o Tribunal encargado de adjudicar el honor de ser el Estado campeón del Derecho. Ahí tendría que entrar en juego el consenso o la participación de organizaciones internacionales relevantes. Y quizá articularse un Jurado de composición mixta para impulsar la competición (perfil técnico a cargo de altísimos juristas de prestigio, y perfil institucional a cargo de representantes de organizaciones intergubernamentales). Eso sí, en ambos grupos debería hacerse entrar algún tipo de sorteo para evitar presiones. No sería fácil.
El gran reto sería determinar los criterios de decisión. Aquí podría introducirse una especie de baremo en que se tomasen en cuenta indicadores de salud jurídica como los siguientes:
- Adhesión del Estado a convenios internacionales multilaterales y naturaleza de las reservas del Estado a sus estipulaciones (Convenciones de Ginebra, Declaraciones y convenios auspiciados por Naciones Unidas, Estatuto de la Corte Penal Internacional, Convenio Europeo de Derechos Humanos, etcétera).
- Número de litigiosidad interna en tribunales (ponderándose el dato cuantitativo en relación con la población del país, y asimismo la naturaleza civil o penal de las controversias).
- Calidad del acceso a la justicia (accesibilidad, recursos tecnológicos, duración, cadena sostenible de recursos, etcétera).

- Número de reclamaciones de responsabilidad patrimonial en relación con los servicios públicos (ponderándose el dato en relación con la población y/o presupuesto del país).
- Índice de rotación y cambio de normas y/o jurisprudencia (a mayor estabilidad, mayor seguridad jurídica).
- Uso o abuso de instrumentos excepcionales (decretos leyes, estados anómalos, o figuras de efecto equivalente).
- Niveles de corrupción (ponderándose según su entidad y los ámbitos contaminados: parlamentario, ejecutivo o judicial).
- Espacios de discrecionalidad del poder (a mayor discrecionalidad del ejecutivo menor territorio de garantías jurídicas).
- Intensidad y extensión de la formación educativa ciudadana en civismo y derecho, en todos los niveles.
- Existencia de cuerpo doctrinal jurídico prestigioso, respetado y referente en la forja de buen derecho y justicia.
Ciertamente son muchos los factores o síntomas del estado de salud jurídica de un país, y resulta difícil afinar el peso de uno u otro. Sin embargo, bueno sería que cada ciudadano realizase un ejercicio de pensamiento crítico sobre el estado de salud jurídica de su respectivo país, y no estaría de más que le ayudase a formar criterio, el desarrollo de una competición bienal transfronteriza entre Estados para demostrar cual es el mejor en términos de garantías jurídicas. Una competición transparente y promovida por alguna institución, organización internacional, oenegé o similar. Una competición en que las candidaturas contasen con la propuesta de un número reducido de otros Estados, y en que hubiese un trámite de defensa por cada Estado de su estado real de salud jurídica, con una «final» en que abiertamente contrastasen los datos en sana discusión. Eso sí, sin que el poder económico o político «ponga sus sucias manos» sobre ello.
Al menos, se conseguiría estimular buenas prácticas por algunos países, y se alimentaría la confianza y respeto por el Derecho en la conciencia ciudadana. Y si de paso, se promueve el jolgorio, la alegría, el optimismo jurídico, y sano sentimiento de comunidad con buen derecho, pues mejor.

En tiempos en que parece que el Derecho se devalúa, en que vivimos en la burbuja jurídica de nuestro respectivo Estado, quizá sea bueno una mirada comparada hacia otros Estados, y que alguien legitimado puede orientar con una sana competición, sobre si se va en la dirección equivocada o no.
De momento dejaré que los sueños, sigan siéndolo, y nos quedaremos con las competiciones deportivas y con felicitar a nuestros campeones, que hoy por hoy, han conseguido fortalecer el sentimiento de identidad de grupo de nuestro país, y sin olvidar que también se produce ese estímulo en los restantes equipos partícipes, por el solo hecho de embarcarse en una iniciativa común, ordenada, seria y estimulante de emociones (de hecho, tuve ocasión de asistir en la noche de Marrakech a la celebración de la victoria de su equipo sobre Canadá y era un auténtico derroche de emociones y alegría, que demostraba que no están tan lejanas las civilizaciones como se piensa). La condición humana no solo comporta un estándar de dignidad, sino que nos hace compartir sueños, alegrías y penas, al margen de la condición social, religiosa o étnica.
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No conozco el estado de la justicia en otros países hasta el punto de poder opinar sobre sus posibilidades de ganar un campeonato de estas características, pero si España figurara como aspirante al título, muy mal tendría que estar la justicia en el mundo.
No sé si podrían ser también elementos tener en cuenta n esas olimpiadas de la JUSTICIA, estos dos: plazo para dictar sentencia hasta la ultima instancia; ejecución efectiva de la sentencia en plazo…
El árbitro muestra tarjeta en la eurocopa:
«Jueces de varias ciudades españolas se manifiestan contra la amnistía ante los tribunales».
https://www.elnacional.cat/es/politica/jueces-varias-ciudades-espanolas-se-manifiestan-contra-amnistia-tribunales_1123295_102.html
«El TJUE avala la ley de amnistía”.
https://www.eldiario.es/catalunya/tjue-avala-mayor-parte-ley-amnistia_1_13381549.html
Acertado como siempre 🙂
Como es un gran día y no me voy a enfadar por nada, no quiero responder a quien intenta manipular cogiendo el rábano por las hojas. Es triste que haya gente así, pero allá cada uno con sus cegueras, sobre todo cuando son plenamente conscientes.
Así que me centraré en el hilo general, para apuntar que me resulta ciertamente llamativo que Su Señoría considere como un elemento determinante de la salud del Derecho de un país el número de reclamaciones patrimoniales iniciadas en los estados participantes. Más que nada porque, gracias a alguna sentencia del Tribunal Supremo que no hay por dónde coger (jurídicamente hablando), dentro de poco en España no existirá ninguna reclamación patrimonial por gastos de asistencia jurídica en la vía administrativa. Seremos campeones en eso. Y cuando nos pregunten para copiarnos, podremos muy ufanamente responder que en España no se necesita asistencia en la vía administrativa porque la Administración defiende siempre la postura del ciudadano. Se quedarán atónitos ante el descubrimiento de Sus Señorías.
Lo siguiente para conseguir puntos en ese mundial será acometer otro de los epígrafes y demostrar que en España no hay corrupción, lo que se hará con la misma argumentación: no habrá corrupción porque la administración española está hecha para que no permita la corrupción. Y así con todo. Hasta la victoria. En fin…
FELICES VACACIONES, Y GRACIAS POR COMPARTIR TUS GENIALES REFLEXIONES. A PROPOSITO DEL TEMA YO ME ENCONTRABA EN MADRID, PARA ASISTIR A UN JUICIO SOCIAL EL LUNES 20 DE JULIO, Y HIPERCOR SOLICITA EL 13 DE JULIO LA SUSPENSIÓN DE LA VISTA PORQUE SU JEFA DE PERSONAL ESTA EN ITALIA DE VACACIONES, FALTA DE PREVISIÓN EVIDENTEMENTE, Y EL VIERNES ESTANDO EN MADRID ME AVISAN DEL JUZGADO QUE SE SUSPENDE LA VISTA, SIN TRASLADO DEL ESCRITO DEL CORTE INGLES, A PELO. LO CONSIDERO UNA INFRACCIÓN DE LA LRJS Y LA LEC, DE LA TUTELA JUDICIAL EFECTIVA, LA BUENA FE PROCESAL Y DEL ARTÍCULO 85 DE LA LRJS. Sin obviar el gasto absurdo del AVE y de HOTEL, y sin olvidar que no se me autorizó video conferencia desde Asturias. En fin una pena, pero a los abogado sólo nos queda el lamento y crujir de dientes. Yo si soy aficionado al futbol, y a la selección española, pero el disgusto me provocó irme a la cama a las diez, y no ver el partido. Un saludo cordial de MANUEL GÓMEZ MENDOZA.