Contencioso

De la mayoría de edad a los tres años

Mercaplana. De la mayoría de edad a los tres años

Sevach asistió ayer a Mercaplana, enorme ferial destinado a los niños en Gijón y organizado anualmente en las fiestas navideñas (con merecido éxito) a cargo de la Cámara de Industria, comercio y Navegación, Ayuntamiento de Gijón y Gobierno del Principado de Asturias. Lo curioso es que para tan solventes organizadores son adultos todos los mayores de tres años, tal y como expresaban los carteles: “Adultos (mayores de tres años), 3,80 euros”, según refleja la foto que se acompaña.

1. La Convención de Naciones Unidades del Niño fija en 18 años la mayoría de edad, tónica seguida cercanamente por los países europeos. En buena parte de Africa suele situarse la mayoría de edad a los 13 años por razones de elemental supervivencia y en Sudamérica se califica de “menor adulto” a quien tiene entre 14 y 18 años, resulta excesiva la calificación de adulto efectuada en la Feria Asturiana.

2. En el caso del Ordenamiento Jurídico español, el art.12 de la Constitución establece la mayoría de edad en 18 años, pero presenta cierta esquizofrenia al concretar el alcance de la edad adulta, y así son precisos 18 años de edad para votar, 16 años es la edad mínima laboral y para ser funcionario (esto último tras el reciente Estatuto Básico de los Empleados Públicos), y con 14 años el menor puede hacer testamento según el Código Civil e incluso celebrar matrimonio en determinadas condiciones.

3. Bajo estas claves normativas, la pomposa afirmación de la Feria de Mercaplana sobre el reconocimiento de la condición de “adulto” a los de tres años, nos resulta excesiva. En efecto, tan singular exigencia (Adulto= Todo mayor de tres años) reflejada en reiterados y vistosos carteles en la misma entrada, presenta problemas en su comprensión y en su significado.

4. Sevach prefiere obviar unas primeras dudas intuitivas ¿Si a los tres años se es adulto, que se es a los sesenta?¿cómo interpretar lo de “mayor de tres años”, ya que admite o bien que queden fuera de la condición de adulto los que no han cumplido tres años y un día, o bien se excluyen los que no han alcanzado los tres años y 364 días)?,¿cómo se prueban los tres años, a ojo o mediante certificado de nacimiento?.

5. En cambio, Sevach prefiere ahondar en el significado de ese hurto de la adolescencia a los mayores de tres años, y varias razones afloran.

    a) Quizás al calificar a los mayores de tres años como “adultos” a la entrada del recinto, se está advirtiendo que allí dentro no hay mayores y menores, sino que todos son iguales y que ningún “adulto” puede arrogarse potestad de mandar o dirigir sobre otro “adulto” .

    b) Quizás se persigue burlar la reciente prohibición legal de corrección con cachetes de los “menores”. En efecto, dado que en un ámbito ferial de tantos juegos serán frecuentes los caprichos y desmanes de los hijos, con este sencillo artificio de considerar “adulto” a los mayores de tres años, se permitiría la gresca o el pescozón abierto, ya que entre adultos sí que caben tales zarandeos y collejas.

    c) Quizás alguien quiere sondear el impacto popular de tal medida cara a una futura promesa electoral encaminada a otorgar el voto a los mayores de esa edad de tres años, ya que es un mercado de gran potencial futuro, y al igual que los bancos captan a los menores para sus cuentas de ahorro, bien podría comenzarse a tratarse a los mayores de tres años como adultos.

    d) O quizás en los tiempos que corren, se considera que hasta los tres años son gobernables por sus padres los niños, y después, siguiendo la enseñanza comanche, mas vale “dejar al purasangre suelto que mal domado”.

6. Claro que toda duda se le disipó a Sevach hacia la 21,00 horas, al salir del recinto ferial, donde se hallaba un enorme fardel repleto de centenares de unidades de bebida refrescante en lata, y donde unos “adultos” de unos diez años comenzaron a aprovisionarse de los refrescos, sin invitación previa alguna, actitud que lejos de obtener la amonestación general, se vio secundada por una legión de señores y señoras (ya que el calificativo de damas y caballeros, queda lejano) que se abalanzaron sobre el botín cual sedientos beduinos del desierto, armándose un tumulto alborotado que a duras penas pudo controlar un guardajurado. En ese momento Sevach, que intentaba a distancia obtener una fotografía de tal zafarrancho para un eventual Pulitzer, comprendió que el cartel de “Adultos (mayores de tres años)”, tenía su sentido, aunque mejor sería haberlo redactado así: “Infantes (menores de 50 años)”.

7. Y dado que estamos en Asturias, quizás la difícil relación entre adultos e infantes, o entre padres e hijos, se explica magistralmente con la letra de una célebre canción del cantautor asturiano Victor Manuel titulada “Si nos llegaran los niños”, y cuyos versos dicen así: “Si trajeran remitente
y pudieran devolverse
si los dejaran a prueba
durante un tiempo prudente.

Si ellos pudieran dejarnos cuando somos un fracaso
se llenarían las calles
de padres abandonados”.

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