Sobre los políticos

Beneficios de la condición parlamentaria: la fina línea entre lo inoportuno y lo indecente

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Las declaraciones de la Presidenta de la Comunidad Autónoma de Madrid en que considera “indecente” que los funcionarios reclamen incrementos retributivos en tiempos de crisis económica constituye un exabrupto que sólo puede explicarse como guiño electoral al sopesar cuántos son funcionarios y cuántos no lo son. Ni que decir tiene que Sevach considera que en tiempos de crisis todos deben apechugar y ello incluye a los empleados públicos, pero lo rechazable es la utilización por un político profesional del ominoso calificativo de “indecente” referido a un numeroso colectivo de ciudadanos. Una cosa es que la pretensión de mejora retributiva sea “inoportuna” y otra muy diferente que sea “indecente”. Las formas y las palabras importan, y cuando se es primer actor de la vida política hay que pensar dos veces lo que se dice.

1. A este respecto, a Sevach le ha parecido espléndida y oportunísima reflexión escrita de un tal “José Miguel Gómez” Villanueva y “Angeles Buenaposada Cano”, publicada en el Diario El Mundo del viernes pasado, y que puede hallarse sin mutilaciones aquí, en que despachan con ingeniosa precisión grandes verdades. Oigamos literalmente lo que se dice:

“ Me gustaría transmitirle a esta Sra. lo que considero indecente. Indecente, es que el salario mínimo de un trabajador sea de 624 €/mes y el de un diputado 3.996 pudiendo llegar con dietas y otras prebendas a 6.500 €/mes; Indecente, es que un catedrático de universidad o un cirujano de la sanidad pública ganen menos que el concejal de festejos de un ayuntamiento de tercera; Indecente es que los políticos se suban sus retribuciones en el porcentaje que les apetezca, (siempre por unanimidad, por supuesto y al inicio de la legislatura); Indecente es comparar la jubilación de un diputado y el de una viuda; Indecente, es que un ciudadano tenga que cotizar 35 años para percibir una jubilación y a los diputados les baste con siete y los miembros del gobierno para cobrar la pensión máxima solo necesiten jurar el cargo; Indecente es que los diputados sean los únicos trabajadores (¿?) de este país que están exentos de tributar un tercio de su sueldo del IRPF; Indecente es colocar en la administración miles de asesores, amigotes con sueldos que ya desearían los técnicos más cualificados; Indecente es el millonario gasto en mediocres TV autonómicas creadas al servicio de la pervivencia en el trono de políticos más mediocres; Indecente es el ingente dinero destinado a sostener los partidos aprobado por los mismos políticos que viven de ellos; Indecente es que a un político no se le exija superar una mínima prueba de capacidad para ejercer su cargo (y no digamos intelectual o cultural); Indecente es el coste que representan a los ciudadanos sus comidas, coches oficiales, chóferes, viajes siempre en gran clase y tarjetas de crédito por doquier; Indecente es que sus señorías tengan seis meses de vacaciones al año; Indecente es que sus señorías cuando cesan en el cargo tengan un colchón del 80% del sueldo durante 18 meses; Indecente es que ex ministros, ex secretarios de estado y altos cargos de la política cuando cesan son los únicos ciudadanos de este país que pueden legalmente percibir dos salarios del erario público; Indecente es que se utilice a los medios de comunicación para transmitir a la sociedad que los funcionarios solo representan un coste para el bolsillo de los ciudadanos; Indecente es que nos oculten sus privilegios mientras vuelven a la sociedad contra quienes de verdad les sirven;. Mientras hablan de política social y derechos sociales, ¡ qué indecente!.

2. Lo cierto es que si Montesquieu levantara la cabeza y viera como el Parlamento, o sus representantes, además de servir al interés público, aprovechan para engordar como vacas sagradas, seguramente introduciría algún corrector a su modelo de gobierno. Además, no es un problema único en España pues la semana pasada saltó a la prensa los escandalosos gastos que los parlamentarios británicos someten a su abono por parte de las arcas públicas. Y no digamos ya de los parlamentarios europeos que encarnan el nirvana político, y que han convertido al Parlamento Europeo en un enorme rompehielos que ingeniosamente con las crecientes prebendas de su tripulación abre paso a su extensión a los parlamentos nacionales y regionales.

3. Para Sevach la autonomía parlamentaria está al servicio de la independencia y buen hacer de la función legislativa y de control del ejecutivo, pero no al servicio del ego personal de sus señorías ni de sus placeres terrenales, y por supuesto no puede servir de patente de corso para disfrutar de un generosísimo régimen de pensiones vitalicio y sonrojante frente a la fatigosa acumulación de cotizaciones del ciudadano de a pie.

Sevach recuerda la anécdota acaecida hace una década referida a cierto senador salmantino que ostentaba la condición de Catedrático de Universidad y acumulaba tres mandatos como senador y sin pisar la Universidad, por estar en servicios especiales. Pues bien, al cesar cada mandato parlamentario y hasta la toma de posesión de los electos, las Cámaras con buen y comprensible criterio contemplan una jugosísima indemnización para el mes de intervalo, en la idea de que sus señorías no pierdan estipendios ese mes en blanco (desde el cese como parlamentario hasta la inmediata renovación).
El susodicho senador dando un magnífico ejemplo (¿), solicitó el reingreso a la Universidad justamente durante ese mes de holganza – además en período no lectivo- con el fin de percibir las retribuciones mensuales, lo que sumado al más elevado “ aguinaldo” del Senado, suponía un negocio redondo. Pues bien, por entonces Sevach, en su papel legalista se opuso férreamente a una duplicidad de retribuciones por un mismo periodo, a un enriquecimiento injusto, a un abuso de derecho y a un fraude colosal. Finalmente, el senador, estupefacto de que un humilde funcionario osase invocar el Derecho frente a un senador veterano, tras mover tierra y cielo ( mas bien, influencias al máximo nivel), enarbolar supuestos informes del senado que le daban la razón ( invisibles, por cierto) no se salió con la suya, pero sirva la anécdota absolutamente real para ilustrar como por la honorífica puerta parlamentaria se cuela mucha moneda falsa.

4. En fin, es notorio que los parlamentarios en España, tanto autonómicos como estatales, viven como cardenales (mando, dignidad, oropel, besamanos y comodidades) pero sin voto de pobreza ni castidad. Y no digamos ya los senadores (que ayudan mucho pues no estorban, con la excepción del citado senador que no ayudaba pero estorbaba). La razón de esta idílica situación radica en que los parlamentarios se fijan con autonomía y sin control sus propias retribuciones, ayudas y régimen de jubilación. El sueño de todo trabajador. ¿ Acaso un funcionario – poder ejecutivo- no debe abstenerse de un procedimiento administrativo si lo que se resuelva le afecta en su esfera de intereses?, ¿ acaso un juez – poder judicial- no debe apartarse de juzgar litigios que incidan en su provecho?… Entonces… ¿por qué diantres los parlamentarios pueden actuar como Juan Palomo?. Yo me lo guiso, yo me lo como, el tomo y el lomo.

Y no puede pretextarse que si sus condiciones y privilegios fueren fijados por un órgano distinto del propio Parlamento, éste estaría esclavizado por aquél, pues sólo se pide al órgano supremo representativo que de ejemplo, y bastaría con algo tan sencillo como disponer por Ley (o por su Reglamento asambleario), que sus condiciones retributivas, jubilación y asistenciales serán las propias de los Directores Generales del Estado, lo que no está nada mal. Sin embargo, no parece que sus señorías estén por la labor. Al fin y al cabo, quizás sus señorías pensarían que pedirle cuentas al parlamento es una indecencia. Como el Gran Capitán pueden justificar “entre picos, prebendas y pensiones, mil millones”….¿ o no es así?.

0 comments on “Beneficios de la condición parlamentaria: la fina línea entre lo inoportuno y lo indecente

  1. Opositor de Acero

    ¡Caramba, lo que encuentra uno casualmente buscando otras cosas!…. Bueno, pues este opositor, inasequible al desaliento e inmune a la razón bruta, al igual que otros muchos compañeros opositores, se alegra de encontrar tan oportuno, necesario y reconfortante post.

    Estamos hartos de cobrar el esfuerzo, y la vocación de excelencia y conocimiento, con insultos,desprecios, e ignorancia, sobre todo mucha ignorancia como pago.

    Supongo que ese señor senador que comentas, no pensaría ni por asomo, no, que vá, que los funcionarios son listillos, inoportunos, tocapelotas e INDEPENDIENTES. ¡Vamos un peligro público para las democracias de cartón piedra!.

    Recibe un cordial saludo de uno de tus lectores. 🙂

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  2. En época de crisis nos van a atizar siempre, pero yo creo que estamos curados de espanto. Yo desde hace tiempo decidí no debatir con mis conocidos sobre el tema, porque tras largas discusiones descubrí que el común de los ciudadanos nos identifica a todos los funcionarios con el arisco anónimo de ventanilla que tanto daño nos ha hecho, y lo que es más importante, la mayor parte de los que se metían con nosotros no sabían diferenciar entre concejalía y consejería, ni habían pisado un ente administrativo desde hacía años, salvo para ir al médico..y siempre hay colas, claro..

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  3. Es vergonzoso que un Estado que se califica como Estado de Derecho y con una Constitución que pregona la igualdad por todos los rincones, se encuentre con parlamentarios que, aprovechando la vita brevis, pues se dotan de unas prebendas que sus representados no conciben ni en sueños. Y todavía los congresistas algo trabajan, pero…¿que justifica el sueldo de los senadores?. El Senado debería figurar en una Disposición Transitoria de la Constitución y se ha convertido en el “balneario” de los partidos políticos.

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  4. Eso si es un poder del estado, y no el judicial….y encima no tienes ni que pasar oposición ni examen alguno. Claro que, a cambio de todas esas prebendas es cierto que tienen que dejar la dignidad, los escrúpulos, la moral, los principios y la honradez de lado. Pensándolo bien, a mi personalmente no me compensaría…prefiero quedarme de funcionario.

    Saludos

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  5. Creo recordar que en la campaña electoral de 2004 un trabajador sacó los colores al Presidente de Gobierno cuando le preguntó por qué razón el aquél tenía que cotizar treinta y cinco años para tener acceso al 100% de la pensión de jubilación mientras que un parlamentario tenía la pensión máxima asegurada si era elegido dos veces consecutivas. El entonces candidato no supo cómo responder y remitió al trabajador a la indiscutible autoridad académica de don José Blanco.
    Lo cierto es que existe un voraz afán de los políticos por retocar al alza sus emolumentos, e inevitablemente una de las primeras medidas que suelen tomarse son precisamente las del aumento de las percepciones, donde aflora una rara y nada frecuente unanimidad. Es una lástima que no exista en nuestro país un precepto como la vigésimoséptima enmienda constitucional, que establece que los aumentos de sueldo que adopte el congreso no se aplicarán hasta la siguiente legislatura (es decir, que quien aprueba una subida no se beneficia automáticamente de la misma) con lo que pende sobre la cabeza del político la espada de Damocles de una eventual no reelección.

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  6. Lo lamentable, pienso, es que las mediocres retribuciones de los políticos y parlamentarios, en general, no suelen resultar suficientes para atraer a buenos profesionales: la consecuencia es obvia, los finalmente atraídos hacia la política ganan bastante más de lo que merece …

    Sin que deba inferirse más conclusión que el hecho en sí, es raro en la política nacional casos como el de Mariano Rajoy, pues si algún día abandona la política para incorporarse como funcionario en su Registro de la propiedad podría obtener, con seguridad, unos emolumentos que multiplicarían por 3, 4 ó más los actualmente percibidos.

    En otro extremo del hecho referido en sí -que no de cualquier otra conclusión-, podríamos encontrar muchos políticos de los que Joaquín Leguina, en el prólogo del libro El Estado fragmentado (de Sosa Wagner y Sosa Mayor) comenta:

    “ … una nueva generación de políticos ha tomado el relevo a los “agentes de la transición” y lo ha hecho con criterios adánicos, como si la Historia se iniciara precisamente con su llegada al poder, adscribiéndose, también, a la fe del carbonero. Una fe mostrenca que se resume en una frase anunciadora de inmediatos desastres: “eso lo arreglo yo en dos patadas”.

    El desprecio por el pensamiento y la academia, la endogamia política y unos currícula poco presentables, donde brillan por su ausencia las experiencias laborales ajenas a la política, ésas que exigen cotizar a la Seguridad Social por cuenta propia o ajena, forman un entramado que no anuncia, a mi juicio, sino males”.

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  7. Juan Manuel del Valle Pascual

    “….¿habrá otro- entre sí decía-
    más pobre y triste que yo?
    Mas, cuando Esperanza vió
    lo que tenía a su lado,
    echó un ojo al funcionario,
    que al cabo es de otra familia
    a la que pocos estiman
    y hecho un Cristo lo dejó.”

    Mal no está que los diputados y senadores tengan un buen sueldo, en tanto cumplan su función.
    Peor es que ganen su jubilación con tan escasa cotización.
    Y aún es pésimo que puedan compatibilizar su actividad con otras públicas, e, incluso, y ya es lo máximo, privadas, siendo ellos el lobby privado de su propia función pública.Jueces y partes de su propia ley, ni escrita, ni confesable.
    Cuando la opinión pública acosa, ha de buscarse un enemigo común con la suficiente credibilidad, susceptible de concitar antipatías y para eso se las pinta bien el funcionario. Nadie se acuerda de él cuando las cosas van bien y a todos les suben el sueldo por encima del IPC o les prejubilan en condiciones fenomenales menos a él. La cosa pública precisa de su sacrificio.
    Paga entonces su escasa amabilidad con el ciudadano, la pagamos todos, y la curiosa inquina de tener una plaza “en propiedad” ( vaya expresión ). Para evitar lo primero habríamos de estar en perpetua campaña contra nuestros compañeros de trato descuidado y contra nosotros mismos en nuestros peores días. Deberíamos reivindicar la autoevaluación colectiva en el seno de nuestra organización como elemento de valoración, unida a la valoración por nuestros superiores. Y también por los ciudadanos. Pero nosotros y nuestros superiores.
    Lo segundo es resultado de un sistema que cuida más la dificultad de la entrada que los resultados del funcionamiento. Ganada la plaza, ganada la silla, que a poco de sentado ya es tumbona. Una aberración que sólo se combate hoy con la vocación. ¿Y los desvocacionados? A una persona a la que se le embargan dos o tres años de su mejor juventud, gastadas en meterse en el cuerpo una información caducable, que gana su entrada al cuerpo por ser un loro ilustrado, en lugar de ser adiestrado en habilidades y competencias, con algo menos de información, pero con perspectivas de utilidad, y que a poco de consolidar su situación ve que habla una lengua distinta de su político jefe, que poco entiende de su materia, y que tampoco se fía de él porque no está atento a sus urgencias políticas, que son su razón de servir, y contempla como se rodea de asesores que a veces tienen como única virtud aguantar los trinos funcionariales sin mover las cejas y aprender algo de tales cantos, está a un paso de la desmotivación. Que se incrementa al ver las distancias salariales, la falta de plasmación de objetivos, la inutilidad de sus esfuerzos, y tantas cosas más.
    Si Montesquieu levantara la cabeza…recordaría que postulaba por los cuerpos intermedios en un sistema de frenos y contrapesos, que me parece que han de cumplir su tarea en una función de vertebración, con el apoyo y la crítica de los líderes sociales, como complemento de los partidos. Tarea que a veces cumplen los medios de comunicación, pero , la verdad, muy pocas veces sin que se note el descaro del sesgo de la ubicación de la línea editorial, de sus ángeles y demonios.Callo lo malo de los míos y amplifico lo de los ajenos. La sociedad segmentada, qué perversidad.
    Sin renunciar a ella,a la linea editorial, a la orientación de nuestras emociones, a la apuesta por que unas ideas y no otras pueden ser mejores para todos, debería haber una línea ética de flotación, por debajo de la cual hubiera un consenso de rechazo a los ajenos , a los propios y a los indiferentes. Más que una política de Estado, un consenso social, por ejemplo, de que quien realice ciertas conductas, aunque con él compartamos ideología y sentido del voto, ha de ser expulsado de la cosa pública. Tal sería el caso de quien utilice la política para su lucro personal, o para la financiación ilegal de su partido, aunque se salve de la pena por prescripción.
    Pero en estos tiempos en que tales cosas abundan sin que nadie enrojezca siquiera, y lo que te cuento, Sevach, es una utopía de un mundo imposible, que hasta a mí me suena cursi, a falta de vertebración funcionarial, y como demasiada gente se ha tropezado con una ventanilla de funcionario que no toma All Bran -vaya modelito- somos la mejor percha de los peores golpes bajos. Por ello son malos tiempos para la lírica…y buenos para la épica. A lo mejor deberíamos volver al rock.

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  8. Sr. Sevach: La agüela de Gatopardo ( http://gatopardo.blogia.com) acaba de enviarme la dirección de su blog, lo cual le he agradecido.

    Si hubiera sabido de la existencia de su blog unos días antes, lo habría mencionado en la entrega que publique ayer, ya que los protagonistas del asunto tratado en ella son un diputado (del PP) y un miembro del Gobierno.

    Si entra en http://www.estafaluz.com y lee la citada entrega, comprobará la ineficacia actual del Congreso y la desfachatez del Gobierno y sabrá por qué los clientes de las compañías eléctricas llevamos 25 años siendo víctimas de una estafa que supera ya los 4.000 millones de euros a pesar de ser tan burda que queda al descubierto con un simple vistazo a dos curvas.

    Con mi sincera felicitación por su blog, reciba un cordial saludo.

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  9. De acuerdo; el sueldo de los funcionarios es indecente, o sea, indecoroso, es decir, carente de decoro, que en su quinta acepción del DRAE es “Nivel mínimo de calidad de vida para que la dignidad de alguien no sufra menoscabo. ej. Su sueldo le permite vivir con decoro.”

    Y cada vez más indecoroso, cuando en los últimos años han perdido un 40% del poder adquisitivo. A ver qué funcionario medio puede mantener a una familia, pagar una renta o una hipoteca, y pagar estudios a sus hijos con un solo sueldo, como hacía muy dignamente hace 25 años.

    Toda la razón, doña Espe, lo del sueldo de los funcionarios es indecente, pero seguro que todavía se les puede achuchar más; ¡Ánimo!, que no decaiga…., seguro que privatizándoles trabajarán más, mejor y más barato y que, en precario, además tragarán con todo, por la cuenta que les tiene. ¡Qué poca vergüenza!

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  10. Es inapropiado que Esperanza Aguirre califique de “indecente” la reclamación su subidas salariales para los funcionarios. Ahora bien, es igualmente inapropiado toda la demagogia barata que algunos han soltado aquí en relación con los políticos. De todos ellos me voy a quedar con lo que dice un juez que escribe en este foro:

    “Eso si es un poder del estado, y no el judicial….y encima no tienes ni que pasar oposición ni examen alguno. Claro que, a cambio de todas esas prebendas es cierto que tienen que dejar la dignidad, los escrúpulos, la moral, los principios y la honradez de lado. Pensándolo bien, a mi personalmente no me compensaría…prefiero quedarme de funcionario””.

    Sólo un irreflexivo o malpensado que pululan por las televisiones serían capaces de decir que los políticos, en general, son: indignos, no tienen escrúpulos, son inmorales y deshonestos.

    Los políticos adolecen de muchos defectos, pero ser político también exige compromiso,sacrificio, dedicación, y vocación de servicio público. A lo mejor para algunos tener que mirar debajo del coche todas las mañanas debe de ser plato de gusto. Otros quizás piensen que llevar escoltar es algo muy “glamuroso”.

    No seamos cínicos. No seamos hipócritas. Está muy mal que ser político sea fuente inagotable de privilegios. Sí es normal, deseable, e inevitable, que los representantes de la soberanía nacional, nuestros gobernantes, los cargos públicos más importantes, tengan un régimen jurídico con ciertos alicientes para ejercer ese tipo de cargo. Pasa en España, y en todos los países. Eso no tiene nada que ver con los privilegios que nadie defiende. Tiene que ver con la dignidad e importancia de algunos cargos.

    Es falso que todos los cargos públicos vivan en la opulencia con dietas, liberaciones, pensiones, etc. En España hay miles de concejales, la gran mayoría, que no cobran nada. Muchos que dan más de lo que reciben.

    En fin, yo soy funcionario, les digo a esos que critican sin medida, que tan irresponsable es el político que abusa de su posición como el desprestigia sin razón, exagerando, y mintiendo.

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  11. Opositor de Acero

    @JotaF. Sin animo de despertar su agresividad defensora de esos sacrificados politicos, ya que despues de leer su post, me dan ganas de invitarlos a cenar y mandarles un christmas por navidad, aprovecho para formular una pregunta desde la más profunda de las ignorancias, con el ánimo de salir de ella.

    ¿Entonces…, la actual crisis global en la cual nos encontramos, y cuyo origen ha sido puesto en la codicia, por personajes de grandes predicamentos intelectuales, y por cuyo motivo los funcionarios son usados como distracción del sufrimiento que le inflige a los ciudadanos esta crisis cruel. No se ha debido en última instancia a esos bienhechores de la politica, ya sea por acción o por omisión?

    Debe ser que recurrentemente, a lo largo de la historia, la gente sencilla pero mal agradecida de los desvelos sus gobernantes y próceres, desconfie del ejercicio del poder para el propio provecho, ya que el poder no cuestionado pervierte su finalidad de bien común en favor del bien propio.

    Debia ser un necio mal agradecido el Sr. Baltasar Gracián, cuando en su libro “El Arte de la Prudencia” plasmó aforismos como los que siguen:

    “15. Tener inteligencias auxiliares. Es una gran suerte de los poderosos acompañarse de hombres de gran entendimiento que les saquen de todos los problemas causados por la ignorancia y que incluso peleen por ellos las luchas más difíciles. El que no pudiera alcanzar a tener la sabiduría en servidumbre, que la alcance en la amistad.

    16. Saber con recta intención garantiza la abundancia de aciertos. Un buen entendimiento casado con una mala voluntad fue siempre una violación monstruosa.

    62. Contar con buenos colaboradores. Algunos quieren que su extremada perspicacia dominen sobre las limitaciones de los colaboradores. Es una peligrosa satisfacción que merece un castigo fatal. “.

    Mire usted JotaF, no pretendo desautorizarle en su defensa de la clase politica, contemplada además en nuestra Constitución, como componente fundamental del estado democrático de derecho, ese mismo que desde hace tiempo tengo la dolorosa percepción de que se debilita y desfleca paulatinamente.

    Menos aún pretendo enfrentarme a usted, ni agraviarle, pero opino que mantiene una posición de dificil defensa, porque la geografía nacional e internacional, y siempre haciendo referencia a estados democráticos (pffff, democracias de cartón piedra), está salpicada de casos de abuso, que en este contexto de crisis, lo hace aún más escandalosos si cabe.

    También deseo decirle, Sr. JotaF, que en mi entorno cercano conozco personas dedicadas a la politica, desde distintos partidos e ideologías, que sin ostentar cargos remunerados, y siendo totalmente anónimos, y teniendo su sustento personal y familiar fuera de la vida política, se encuentran hastiados, indignados y alarmados por todo aquello que tan acertadamente a descrito Joaquin Leguina en unas reflexiones suyas, ya expuestas amablemente por alguien en este mismo foro. A saber:

    “ … una nueva generación de políticos ha tomado el relevo a los “agentes de la transición” y lo ha hecho con criterios adánicos, como si la Historia se iniciara precisamente con su llegada al poder, adscribiéndose, también, a la fe del carbonero. Una fe mostrenca que se resume en una frase anunciadora de inmediatos desastres: “eso lo arreglo yo en dos patadas”.

    El desprecio por el pensamiento y la academia, la endogamia política y unos currícula poco presentables, donde brillan por su ausencia las experiencias laborales ajenas a la política, ésas que exigen cotizar a la Seguridad Social por cuenta propia o ajena, forman un entramado que no anuncia, a mi juicio, sino males”.

    Mucho me temo que estamos en tiempo de repensar el ejercicio de la política y la separación de poderes, por el bien de la democracia y del estado de derecho.

    Mucho me temo también que eso no ocurra, y cuando ni el Estado, ni la Administración, ni la Sociedad sean viables, por la presión insoportable de abusos e incapacidades, la solución sea recortar derechos y prestaciones sociales, eso si, previa campaña de culpabilización de los ciudadanos, por la maquinaria propagandística de ciertos lobbies de poder, haciendoles ver que tienen que madurar y que ¿papá estado? no le puede dar esos servicios y prestaciones sociales que realmente, son los que llenan de contenido el ejercicio de la politica y los poderes en cualquier estado democrático.

    Sin otro particular, me retiro ya a mis estudios, no sin desearle antes buenas noches.

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  12. Los políticos tal, los políticos cual. Empecemos a poner nombres y apellidos, porque las generalizaciones son siempre malas. No es lo mismo un Ministro cuyo máximo logro académico y profesional es el título de bachillerrato,José Blanco, que un Ministro que es letrado del Consejo de Estado por oposición, José Manuel Romay. No es lo mismo que pida austeridad a los funcionarios una política que es funcionaria de un cuerpo superior de la Administración del Estado, baja los impuestos a los ciudadanos (IRPF, entre otros), recorta número de consejerías, altos cargos, y congela retribuciones de éstos, Esperanza Aguirre, que un político que no tiene experiencia profesional alguna, reparte subvenciones a la manera socialista andaluza y no hace ninguna reforma más que la de la ley del aborto.

    La congelación del sueldo de los funcionarios sería una medida defendible si no se regalaran 400 euros a todo quisqui, aunque uno sea millonario. La congelación del sueldo de los funcionarios sería defendible si no hibiera Ministerios como el de Igualdad. La congelación del sueldo de los funcionarios sería defendible si en España se estuvieran afrontado reformas estructuras como se hizo en el año 1996.

    Hay quien pueda pedir sacrificios a los funcionarios, y hay quien no. Unos no son iguales que los otros. Una vez más hay que repetir: no todos los políticos son iguales. A quien más le interesa decir eso es al que defiende al tipo de político más impresentable.

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  13. Felicidades, Sevach, por dar un aliento, que lo necesitamos, a los humildes funcionarios que tratamos que las cosas se hagan ajustadas a la legalidad, y que cada vez somos más vistos como un “peligro público” para una clase política sin escrúpulos y sin vergüenza.

    Ayer el Alcalde del Ayuntamiento donde sirvo se quejaba de los “tecnicuchos” (así nos llamó) que someten a información pública un expediente porque lo dice la Ley, y que realmente lo que hacen es retrasar procedimientos… De pena…

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  14. Estimado JotaF. Por mi trabajo me corresponden muchas jornadas, sobre todo nocturnas, de “plantón”, es decir, por ejemplo, de control de edificios públicos. Estando hace muchos años en esa circunstancia en el recinto de un colegio de mi localidad, sobre las 00,30 horas teníamos un pequeño transistor de los de pilas ( los vehículos policiales no tenían radio-CD) y estábamos escuchando un programa de intervención de los oyentes tras el “bis a bis” que enfrentó a Felipe Gonzalez con Hernández Mancha. El resultado casi unánime era un KO tras el que el Sr. Mancha abandonó sus opciones de alternativa de poder. Pues bien, llemó una señora simpatizante del PP y dijo que “quien iba a haber ganado el debate, estaba claro quien era el ganador: Hernández Mancha porque era Abogado del Estado mientras Felipe Gonzalez era un abogaducho laboralista de nada. Quedamos estupefactos y comprendimos que la pasión (incluso la política) atrofia la razón. Nunca voté a Felipe Gonzalez, pero al Cesar lo que es del Cesar.

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  15. Creo que Jota F confunde “formación” con “vocación de servicio público”. Una oposición dura no garantiza ser buen político, de igual modo que ser un político electo por mayoría abrumadora no puede presumir dominar conocimientos técnicos. Esa manera de pensar de JF es la propia de la aristocracia política del franquismo ( López Rodó y demás miembros del Opus), pero trasnochada para los tiempos actuales. Si por JF fuera, Mario Conde (Abogado del Estado y administrativista de prestigio) sería Ministro. Afortunadamente no es así. Me convence Opositor de Acero. Saludos.

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  16. @JotaF, que dice que “Sólo un irreflexivo o malpensado que pululan por las televisiones serían capaces de decir que los políticos, en general, son: indignos, no tienen escrúpulos, son inmorales y deshonestos.”

    Lo que yo he dicho es que tienen que dejar todo eso de lado, y me reafirmo en ello.

    ¿Un ejemplo, con nombres y apellidos? Los diputados del PSOE en el Congreso que votan la reforma de la ley del aborto por disciplina de partido, a pesar de que se les revuelven las tripas por sus convicciones personales, y saben que representan a los electores de una provincia concreta, entre los que muchos piensan igual que ellos.

    Otro ejemplo: Los diputados del PP que hicieron lo propio en el asunto de la guerra de Irak.

    Otro mas: Los que ayer montaron un acto de apoyo a Camps, el presidente de la comunidad valenciana, antes de su declaración como imputado.

    Otro: Los que acudieron a jalear y apoyar a dos delincuentes condenados por Sentencia firme como Barrionuevo y Vera, a su ingreso en prisión.

    ¿Sigo?

    La política española actual es incompatible con la prevalencia de los principios y la moral personales. O se hace seguidismo borreguil, desprecio al electorado que te ha votado y fiel obediencia a la consigna férrea del partido, o no duras ahí ni dos minutos. Moraleja: si sigues en política, es porque eres

    -Deshonesto, en cuanto piensas una cosa y haces otra
    -Falto de escrúpulos, en cuanto con tal de conseguir el poder, la poltrona o imponer tu idea de comunidad política, el fin justifica los medios y renuncias a los principios
    -Amoral, en cuanto no sigues otra moral que la de los intereses de partido, basados en la persecución del poder, y cualquier otra moral la subordinas a aquella
    -Indigno, porque la diginidad humana pasa por no tomar decisiones o abrazar ideas por interes espúreos, comodidad, o dejación de la propia libertad a cambio de que piensen por tí.

    ¿Hay excepciones a todo esto? Sí, las hay. Con acierto o desacierto, gente como Rosa Díez o Maria San Gil por ejemplo han tenido el valor de no someterse siempre a ese tipo de cosas. El precio que han pagado, está a la vista.

    No es que la política y el político sean así por definición en general, es que en España (para variar) así ocurre habitualmente.

    Saludos

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  17. Hay en España:

    350 diputados
    264 senadores
    1206 diputados de los 17 Parlamentos autonómicos
    54 parlamentarios europeos
    65.347 concejales
    Los miembros del Gobierno de la Nación y de los 17 gobiernos autonómicos, probablemente suman más de 200.

    ¿ Se puede calificar a un colectivo tan amplio por ejemplos puntuales en cada uno de los partidos?.

    Eso es tanto como decir que todos los jueces son están politizados, si generalizamos a toda la carrera judicial el comportamiento del Juez Garzón. O como si decimos que todos los jueces son corruptos por comportamientos como los que tuvo Pascual Estevill.

    En cuanto a la aristocracia política a la que se refiere Atila, yo no defiendo eso. De hecho creo que hay muchos bacihilleres bastante mejor formados que muchos universitarios. Ahora bien, lo habitual es que el desempeño de determinados cargos públicas exija un mínimo de formación. En ese punto, sí es conveniente distinguir entre el que puede vivir fuera de la política, y aquel que necesita la política para vivir. O sea, no es lo mismo un Juan Fernando López Aguilar, que un Ovidio Sánchez.

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  18. Oleeeeeeeeeeé, Sevach. Me tiento la ropa de ver que esto se puede escribir en España, que va camino de convertirse en una dictadura burocrática. Ya me gustaría ver este tema discutiéndose en el Estado de la Nación, pero no caerá esa breva.

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