De Jueces y la Justicia

De los jueces como especie migratoria y las razones para trasladarse

viaEl tristemente célebre juez Tirado, magistrado con una trayectoria exclusiva en la jurisdicción penal, ha participado en un concurso de traslados y obtenido una plaza de lo contencioso-administrativo, según ha sido noticia. De dermatólogo a cardiólogo. Sevach no duda que hará un buen papel en este destino pero lo realmente triste es que alguien con vocación, ejemplar en su labor y afrontando una sanción disciplinaria de contenido puramente pecuniario, se vea “sancionado de hecho” con el traslado. Eso demuestra como el aliento de los medios de comunicación sobre la nuca afecta a los jueces.

Sin embargo, no es un caso aislado el cambio de destino de los jueces, siendo un rasgo de la justicia española la frecuente movilidad de los titulares de sus plazas en Juzgados y Tribunales, que cambian a veces de destino e incluso de especialidad (algo así como cambiar de domicilio e incluso de idioma), con la consiguiente secuela de relevos, disfunciones, trasiego de sustitutos, repercutiendo lógicamente en la visión ciudadana de la justicia. La fe del justiciable se resiente si la parroquia judicial cambia frecuentemente de párroco.

1. Esta situación lleva a Sevach a un rápido análisis de los tipos de migraciones ( o movimientos de la población judicial).

– Migraciones humanitarias. Admiten dos subtipos: familiares y vocacionales. Las migraciones familiares responden al carácter espartano de las oposiciones a judicaturas, en que el primer destino puede y de hecho así sucede, situarte lejos de tu familia y amigos; de ahí que, como el mítico Ulises en su retorno a Itaca, no pocos jueces van de concurso en concurso, de destino en destino, en un largo peregrinar hasta conseguir alcanzar el nido originario u otro destino donde lograr la conciliación de la vida familiar. Las migraciones vocacionales se explican por el carácter generalista de la oposición, y por la predilección del juez hacia concretas ramas del derecho, donde encontrar esa convergencia entre dedicación y vocación, lo que puede comportar un largo y zizagueante camino de traslados.

– Migraciones promocionales. Es el caso de los jueces que se promocionan de categoría, bien por acceder a la condición de magistrado, o bien tras obtener la especialización (social o contencioso-administrativa) o bien por tener la oportunidad de ser destinados – por escalafón o méritos- a Tribunales Superiores o Audiencias Provinciales, o incluso a Salas del Tribunal Supremo. No hay culpa en ello pues la promoción en el trabajo no solo es un derecho constitucional (art.35 Constitución) sino una aspiración legítima…¿ o acaso algún sacerdote pese al voto de humildad no codicia ser obispo, y no digamos cardenal?.

– Migraciones hedonistas. Se trata de los jueces que sirven un Juzgado en una localidad determinada y ante la creación de un nuevo Juzgado en la misma localidad, concursan al mismo (pese a contar con idénticas retribuciones y especialidad). ¿Por qué alguien se muda de una puerta al despacho colindante?. Lisa y llanamente, porque se trata de un nuevo Juzgado, o sea, un reino virgen, sin pendencia de pleitos acumulados y sin vicios en la oficina judicial. Nuevos odres para vinos viejos.

– Migraciones estacionales. Se trata de los jueces que al invierno de su vida profesional (ante el horizonte de su jubilación), se trasladan con la ayuda de su potente número de escalafón y antigüedad para obtener un destino tranquilo y bien retribuido en alguna Sala de Audiencia o Tribunal de Justicia, donde poner sentencias con calma y sin problemas de conciencia. El descanso del guerrero.

– Migraciones estratégicas. Son los traslados de los jueces a puestos en el Consejo General del Poder Judicial o a cargos políticos que sirvan de plataforma para promocionarse profesionalmente. Aquí hay ejemplos para todos los gustos, bastando “husmear” en algunos nombramientos de la Sala de lo Contencioso-Administrativo o de lo penal del Tribunal Supremo para comprobar un sorprendente pedigree político.

– Migraciones de supervivencia. Son los traslados de los jueces sensibles ante la sobresaturación de trabajo, que se enfrentan a un trabajo “sin horario ni fecha en el calendario”, repleto de estress y sin calidad de vida. Es el caso de jueces de lo mercantil que ilusionados aterrizaron en nuevas plazas, y antes de cobrar el primer trienio, ven como en tiempos de crisis económica los procedimientos de concursos se colapsan en el juzgado, y todo el mundo queda descontento de su labor. O el caso de los flamantes “jueces de violencia doméstica” que ven como su juzgado es un despacho repleto de problemas mas propios de un psicólogo que de un jurista, vigilados por la presión de asociaciones y medios de comunicación que les lleva a problemas de conciencia sin cuento. Y ello sin olvidar a los jueces de lo penal, que ante el precedente del juez Tirado, conscientes de la situación de sobrecarga de sus juzgados y del descontrol en la ejecución de sentencias, a duras penas asimilan el dicho de “cuando las barbas de tu vecino veas mojar, pon las tuyas a remojar”. Finalmente, los jueces de lo contencioso-administrativo se sienten como víctimas del timo de la estampita, pues se encuentran achicando agua de una barca que se inunda en mayor medida que se evacua, viendo como el papeleo gigantesco adquiere vida propia y entre cautelares, ejecuciones y cuestiones, el laberinto se vuelve insoluble.

Migraciones opulentas. Son los traslados de aquéllos jueces (¿avispados o realistas?) que solicitan la excedencia voluntaria para actuar desde grandes bufetes y suculentas minutas en su papel de letrados (fueron cocineros aventajados antes que frailes). Basta percatarse de la identidad de algunos prestigiosos abogados que defienden los intereses penales o tributarios de grandes prebostes económicos, para comprobar que curiosamente están en excedencia en la magistratura, siendo su último destino en las Salas penal o contencioso-administrativo de la Audiencia Nacional. Por ejemplo, recientemente era noticia al examinar el ‘caso Gürtel’ que al menos, seis antiguos fiscales y jueces de la Audiencia Nacional son ahora defensores de importantes imputados por el juez Garzón.

– Migraciones forzosas. Son los traslados no buscados por el juez sino soportados por su cuestionable conducta ética, como consecuencia de un expediente disciplinario, casos gravísimos del Juez Estevill o menos graves pero de efecto equivalente como el del Juez Gómez de Liaño.

– Migraciones sobre el tejado de zinc caliente. Son aquellos traslados frecuentes en determinadas plazas incómodas, como el caso del Juzgado de Instrucción que lleva el caso Fabra y por el que la prensa reflejaba no hace mucho el tránsito de hasta nueves jueces diferentes para un mismo asunto. O el caso de los Juzgados de Marbella con tristes records de jueces suspendidos.

2. Así y todo, hay casos de jueces cuya carrera profesional contempla todo tipo de migraciones encadenadas. Así hay casos en que se une un Juzgado sobresaturado, unas retribuciones modestas y una jugosa oferta de bufetes privados, como el caso reciente de un Juez de lo mercantil de Málaga. Aunque veamoslo con un acertijo:¿ qué juez encajaría en el tipo de las migraciones naturales (esfuerzo y promoción inicial), hedonistas (buscando un destino para juez estrella), estratégicas ( habiendo ocupado altos cargos en el Ministerio del Interior) y al hallarse en vísperas de las estacionales (una edad en que no está para ver amanecer), bajo la espada de Damocles de las migraciones forzosas ( sujeto a expedientes disciplinarios), muy posiblemente – profecía de Sevach- efectuará una migración hacia la opulencia (conferencias y minutas de bufete a precio de oro? . Si lo ha acertado, felicitaciones. Si no lo ha acertado, no se presente al Concurso Pasapalabra ni similares y lea un poquito más la prensa.

En todo caso, las migraciones y traslados son decisiones personales, pero Sevach considera que debe seguirse el consejo de San Ignacio de Loyola, “ en tiempos de tribulación no hacer mudanza”.

0 comments on “De los jueces como especie migratoria y las razones para trasladarse

  1. ¿de dermatólogo a cardiólogo?, por los síntomas de las “enfermedades” yo creo más bien que de cardiólogo a dermatólogo.

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  2. No es malo que los jueces cambien de destino. Así no cogen vicios en su plaza. Lo que me pregunto es cómo puede aceptarse que un juez penal (como Tirado) con una oposición de hace una década con diez temas de derecho administrativo, pueda ahora dedicarse a poner sentencias contencioso-administrativas. ¡¡Que Dios nos pille confesados!!

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  3. Curiosamente te has dejado la migración estadísticamente mas importante en la práctica: La que se produce por el retorno al hogar.

    Muchos de los compañeros que conozco estan pendientes del BOE dia y si dia tambien, esperando el ansiado concurso que les permita volver a sus casas con sus familias en lugar de estar viviendo entre semana a 200 km como poco, o yendo a diario a 100 km de donde viven. La mayoría de movimientos que se producen lo son porque los Jueces, desde que entramos en la carrera rara vez vamos directamente a nuestro lugar de origen, ese en el que tenemos las mas de las veces familia, esposa, hijos y amigos. Si hemos entrado por oposición, entonces todavía peor, porque te trasladas como Juez para acercarte, te envian de una patada en el ascenso lejos cuando ya lo habias conseguido, y vuelta a empezar, como Sísifo…

    Y tambien te falta una última razon migratoria, que es al menos la que se ha dado en mi caso: La búsqueda del destino deseado desde el principio.

    Yo entre por oposición en un Juzgado mixto, como los demas, pero ya desde antes de opositar quería ir a lo contencioso (Motivo por el que nunca me presente a las oposiciones de Fiscal, al contrario que mis compañeros de preparador), y me tuve que esperar todo mi primer destino, el ascenso (A un juzgado de instrucción), y por fin, pude obtener un contencioso, eso sí, bien lejos de mi casa. Pero vaya, al final la perseverancia y aguantar lejos del hogar me han permitido regresar a casa y dentro del orden contencioso.

    Ojalá las oposiciones a judicatura y la propia carrera estuvieran separadas por ordenes jurisdiccionales, porque es horrible el calvario que hay que pasar con materias que no te gustan para acabar en lo que quieres. Y eso le pasa tambien a los que sin gustarles contencioso lo cogen por volver a casa. En fin, un desastre se mire por donde se mire, porque ni la formación es la mejor para saltar de un orden a otro alegremente, ni al final se gana mucho comparado con esperarse a lo que uno quiere.

    Saludos

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  4. Gracias, contencioso, por tu aportación. De inmediato he corregido y ampliado el post con tu acertada sugerencia.

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  5. Estimado amigo Sevach:
    Quedaría una nueva categoría, las “Migraciones por huida”. Son las de aquellos jueces destinados en un juzgado de instrucción que, a la menor oportunidad, huyen literalmente de dicha plaza importándoles poco el destino al que accedan (ya sea la nueva plaza en el orden jurisdiccional civil, penal, contencioso o social), lo que sea con tal de salir del juzgado de instrucción. Conste que en modo alguno digo esto con intención peyorativa, pues lo cierto es que en la mayoría de los casos se trata de jóvenes (o no tan jóvenes) que acceden a la carrera judicial y cuyo primer destino es precisamente un juzgado de instrucción (o mixto), del cual quieren salir a la menor oportunidad.
    Personalmente, conozco varios jueces (excelentes profesionales, buenos amigos y grandísimas personas) que así me lo han reconocido personalmente.

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  6. En efecto William, y come he comentado mas arriba, uno de los problems es que tenemos que pasar por lo que a muchos no nos gusta para llegar a lo que sí nos gusta. No es de extrañar que la gente se marche de instrucción en cuanto puede, porque si no es con una gran vocación, se hace el mas insoportable de los destinos, precisamente porque es en el que menos haces de aquello para lo que estudiaste: Juez.

    El instructor es, desde el punto de vista procesal, una figura esquizofrénica que investiga y garantiza derechos del imputado (en teoría), desde el punto de vista práctico un superpolicía con toga, y desde el funciona, la chacha del Fiscal. A ver a quien que tenga vocación de Juez “de los de libro” -es decir, del que se sienta de manera imparcial a oír a dos partes y decidir en derecho- le puede gustar eso … Si de mi dependiera, una figura a extinguir de un plumazo por absurda y superada en todos los países civilizados.

    En todo caso, eso no excusa por supuesto que uno lleve una actitud profesional al 100% mientras esté en ese destino -faltaría mas-

    Saludos

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  7. Pues, sin tener una bola de cristal, yo no creo que “el apuntado”, salvo que las circunstancias y presiones le obliguen, acabe en un bufete de lujo; me sorprendería y me defraudaría. Vale lo de la tendencia al estrellato, y la metedura de pata del paso por la política, y no instruirá de la forma más fetén,…, pero si no existiera habría que inventarle. Alguien tiene que hacer ese trabajo, y hoy por hoy le ha tocado a él; y hace falta valentía para asumirlo.
    Su ídolo es el Juez Giovanni Falcone, y si sigue siendo tan molesto no descarto que acabe como él o como Carmen Tagle. De hecho ya lo intentaron, e incluso recientemente se descubrió un burdo plan de ETA para envenenarle…

    Lo de las conferencias ya es otra cosa, pero el que esté libre de pecado que tire la primera piedra…

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  8. Todas las modalidades de migración que citas , Sevach, se pueden aplicar no solo a jueces sino a todo tipo de funcionarios, de cualquier categoría.

    Al ascender lo mismo pasa a todo tipo de funcionarios, ha de “emigrar” lejos de su familia y de esperar años para volver a su casa.

    Quisiera saber la razón para que los jueces sean diferentes a los demás en este aspecto.

    En cuanto al Juez Tirado, ha cambiado de destino por voluntad propia. Ha quedado vacante una plaza en su ciudad y la ha pedido, tiene derecho a ello, no es ningun castigo. Bastante poca pena ha tenido por su actuación en su anterior destino.

    Un saludo.

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  9. Magnífica la relación de causas “migratorias”; yo, aunque funcionario municipal exento de la incertidumbre de los traslados, si lo he vivido en situación de “conyuge”. Cuando los ciudadanos pertenecientes a la secta de los “destructores del funcionariado” ( que saltan como un resorte a insultarnos por nuestra condición laboral cada vez que surge la oportunidad) escupen por esa boca la cantidad ingente de argumentos tendentes a dañarnos por haber aprobado lo que muchos de ellos suspendieron, se olvidan de los años de exilio forzoso que hay que soportar hasta consolidar una vida “normal”.
    No hablaré de mi caso, solo diré que 1000 kilómetros son muchos, muchísimos, kilómetros.

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  10. en cuanto a la adivinanza, intentaré leer mas la prensa y quizás dentro de unos años (si gana un Berlusconi en Ëspaña y la compra toda) quizás, digo, cambiaré de opinión sobre ese Juez y, en vez de pedir que en cada pueblo haya una calle a su nombre, empezaré a pedir que cada Plaza Mayor lo lleve.
    Hay cuestiones que son estomacales y a mi personalmente, mi estómago me inclina a aplaudir casi todas sus intervenciones.
    Lo siento (o no)

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  11. Estimado contencioso:
    Coincido punto por punto con todo lo que dices en tus dos post. Es más, suscribo íntegramente tu deseo de que las oposiciones a judicatura se realizasen por órdenes jurisdiccionales. Y tu lúcido post, en donde reflejas tu vivencia personal, vale más por todo un tratado o informe que refleje las perversiones del sistema de acceso. No es de recibo que una persona que tenga una especial inclinación a la rama contenciosa o a la laboral tenga que “tragarse” más de 350 temas de los cuales sólo el 10% se dedica al contencioso y otro 10% al laboral, y donde el grueso de la artillería se concentra en los aspectos sustantivos y procesales de la rama civil y penal. Mi opinión coincide prácticamente con la tuya, y creo que sería muy deseable que el acceso a la judicatura se hiciese por ramas jurisdiccionales y que estuviese profundamente restringido el “salto” de un órden a otro.
    Y también coincido contigo en el hecho de la entrega y profesionalidad de los jueces en cada uno de los puestos que desempeñan. Pero, dada tu experiencia vital de la que nos has hecho partícipes, coincidiras conmigo en que, poniendo la misma entrega profesional en todos los destinos en los que has estado, no afrontas con el mismo ánimo una jornada en un juzgado de instrucción que en uno contencioso.
    Un saludo muy cordial

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  12. No se afronta igual, no. Si en un sitio he estado a punto de caer en una depresión, ese fue en el Juzgado de instrucción de ascenso. Para mí era un esfuerzo y un desgaste personal levantarme para ir a hacer algo que no me gustaba nada, y lo pasé realmente mal. Lo curioso del asunto es que después, la policía del lugar vino a despedirse muy cariñosamente y me regalaron un placa en agradecimiento a mi colaboración con ellos. Cuando preguntaron cómo es que daba el salto a un contencioso y les conté mis preferencias, no salían de su asombro. Pero es que ni ellos ni los justiciables tenían la culpa de que a mí es a materia no me gustara, y todos tenían derecho a que su trabajo fuera respetado y donde procediera, apoyado. Otra cosa es la factura personal que eso le pasa a uno, pero vaya, casi me da verguenza decir eso considerando los trabajos que mucha gente tiene que hacer por necesidad. Asi que prefería callarme y punto.

    De todos modos, y en honor a la verdad, hoy he de reconocer que haber pasado por un mixto un periodo corto no es en absoluto algo descabellado incluso si se tiene que ir a contencioso despues. La experiencia que se gana en materias civiles de íntima relación con el contencioso (responsabilidad patrimonial, contratación, etc.) y en penales (sancionador) me ha servido en no pocas ocasiones, al igual que el dominio de la LEC como supletoria de la LJCA. Y me ha aportado una visión de conjuntod el sistema que echo en falta en algunos compañeros procedentes del 4º turno que han desarrollado su vida laboral siempre en el tema administrativo. Suelen ellos saber mucho mas que yo de su materia, pero hay flecos que se les escapan y yo veo mas claros, cuando por ejemplo tocamos el procesal o materias con mucha base de civil.

    Saludos

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