De Jueces y la Justicia

De pulpos y jueces

El pulpo Paul ha demostrado su capacidad de anticipar el resultado deportivo en todos los encuentros de la selección alemana del Mundial de Fútbol. Me pregunto si no sería bueno ficharle como parlamentario para acertar la ley correcta para atajar los graves problemas de Estado, o nombrarle Ministro de Hacienda para acertar la salida a la crisis económica ( tendría mucho ganado por aquello de la tinta que encubre y borra el rastro), aunque lo que daría mucho juego sería enfundar al pulpo Paul en una toga y ponerlo a dictar sentencias.

1.  Y es que el suceso me ha recordado la anécdota real – contada por Alejandro Nieto-  de cierto juez de la Corte de un Estado americano que en el almuerzo de su jubilación confesó que  durante dos años completos de su vida profesional adoptó un curioso criterio para resolver los casos de solución ambigua (match-point) donde cabía estimar o desestimar la demanda por no ser asuntos jurídicamente claros, de manera que como juez se sentía capaz tanto de dictar sentencia estimatoria como al contrario. En tales casos, el juez optó por tirar una moneda al aire y que el azar decidiese el sentido del fallo, y después se lanzó a justificar jurídicamente por escrito en la sentencia tal decisión. Pues bien, ante el auditorio confesó que años después comprobó sorprendido que el nivel de revocaciones por el Tribunal de apelación de sus decisiones en primera instancia tomadas bajo tal criterio azaroso era prácticamente idéntico al de las decisiones adoptadas bajo pura técnica jurídica.

2. Al fin y al cabo, las sentencias judiciales han de forjarse como se cocina el pulpo a la gallega: el pulpo hay que lavarlo mucho y frotarlo cuando se lava ( y los escritos, documentos y testigos de un pleito hay que depurarlos de contaminaciones y frotarlos para obtener la verdad probada). El pulpo hay que machacarlo bien para que suelte las arenas que tiene entre las ventosas ( y el Derecho hay que rumiarlo y repensarlo para que aflore la interpretación correcta, soslayando prejuicios y trampas dialécticas).

El pulpo ha de meterse en agua hirviendo a borbotones ( como el juez se zambulle en los autos plagados de apasionados alegatos de letrados). Luego se deja cocer con mayor tiempo cuanto mayor sea su tamaño ( el asunto ha de pensarse, repensarse, adelante y atrás, con mayor dedicación si mayores son los intereses en juego).

Una vez cocido (esto es, una tomada la decisión judicial), se le echa la sal ( se comienza a escribir poniendo especial empeño en citar artículos, normas y jurisprudencia).

Luego se corta en trocitos pequeños ( la sentencia se estructura en apartados de antecedentes de hecho y fundamentos de derecho que dan buena presentación y lo hacen digerible).

Acto seguido, se deja enfriar ( las sentencias es recomendable dejarlas reposar un tiempo, bien para consultarlas con la almohada o bien porque el cerebro del juez de forma involuntaria sigue en ocasiones dando vueltas al asunto finiquitado).

Luego se coloca en un plato de madera o fuente alargada ( blancos folios con membretes judiciales). Finalmente la sirve el camarero ( el secretario judicial la notifica).

Y como todo, al igual que el pulpo a la gallega, a unos le parecerá duro e incomible, a otros delicioso. Para unos será pulpo de pedrero y para otros pulpo de lata. Incluso algunos acudirán a quejarse al jefe de cocina quien podrá servirles otra ración igual o mejorada (apelaciones y casaciones). Lo que no hay que olvidar es que el cocinero aplica su arte o ciencia al pulpo que le llega porque él no elije.

Lo que me dijeron hace poco era que en un restaurante con todas las estrellas de la Guía Michelín, diez cocineros prepararon un Kraken catalán durante cuatro años y al servirlo, hubo comensales que intentaron culpar a los cocineros porque en su mesa habían votado que el pulpo tuviese nueve patas…

0 comments on “De pulpos y jueces

  1. Contencioso

    Yo creo que haría mejor papel en el Tribunal Constitucional. Al menos, tendríamos las Sentencias mas rápido, y quien sabe, tal vez incluso con mayor acierto …

  2. Policía Local

    ¡¡Hombre!! si las sentencias fueran “a la gallega” en vez de fallo tendrían una pregunta.

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  4. Juan Manuel del Valle Pascual

    Luego dudan que sea el pulpo
    animal de compañía…
    Fue certero en el asunto
    de atinar quien ganaría

    en el Alemania – España.
    Aunque se jugaba mucho,
    (quien dice verdad, no engaña)
    fue listo el animalucho.

    ¿Quién condena a ir al perolo
    a un inocente animal
    que eligió sin culpa o dolo
    al extranjero rival

    vencedor de la contienda?
    “Por mí que gane quien quiera,
    -pensaba el pulpo en lo suyo-
    el mejillón de la izquierda

    lo veo yo …como más duro,
    con una concha estupenda,
    con la que rascarme el culo
    cuando el uso lo requiera”

    Y el tío no escogió a Alemania.
    Y dijeron: “¡A la olla!
    ¿Va atentar contra la patria
    este pulpo gilipollas?”

    Cuando iba camino de ella
    se cruzó un ecologista
    que bien salió en su defensa
    y dejó a la turba frita.

    “¡A este pulpo inteligente
    que atina más que un humano
    no es justo darle la muerte
    y que termine en un plato

    con sal gorda y pimentón
    y una base de cachelos!
    ¡Que se coman al cabrón
    que no agarró de los pelos
    cuando el corner a Puyol!”

    Y quedaron todos mudos.
    Ni una palabra se oía.
    Desde entonces ya es el pulpo
    animal de compañía.

    MORALEJA
    Si pasas el mal momento
    sin ir de cabeza al plato
    podrás vivir mucho tiempo
    aunque te odien todo el rato.
    “Lo importante -dijo Paul-
    es que estés bien atinado
    en pillar el mehjillón”.

  5. sed Lex

    Pues vas a tener razón,.. y se te ha olvidado la fase previa de la preparación.

    Para que el pulpo ablande antes se le golpeaba bien golpeado (más en lo Penal). Ahora no; ahora se le congela durante un tiempo (más en lo contencioso o incluso en el Constitucional) 😉

  6. JUAN DE DIOS DE BAILEN

    Dicen las malas lenguas que el Pulpo Paul (curioso un Pulpo Alemán con nombre igual en Francés), elige la urna en la que le ponen el más sabroso mejillón o la más sabrosa ostra, espero que nuestro Contencioso no sea igual al sentenciar los asuntos , vamos digo yo.

  7. Pablo Soto Mirones

    Con el debido respeto a los comensales, al pulpo y a los cocineros, correspondería hacerse las siguientes preguntas:

    1.- ¿Al final esos comensales se comieron el Kraken? Y una vez comido… ¿Les sentó mal? … ¿Por no tener 9 patas? ¿Es que hubiera sido más digestivo si hubiera tenido 9 rabas (las reglas culinarias, que yo sepa, en puridad, ni permiten escoger las nueve patas en el caso de los pulpos, ni “Pulpo” como animal de compañía, aunque algunos se empeñen)?

    2.- ¿No habrían tenido esos comensales que preguntar primero si había Pulpos (o sea, esos cefalópodos peculiares de ocho patas, que, por eso, son conocidos como “Octopus”) de nueve patas, pese a la contradictio in terminis, bastante evidente para cualquiera, por cierto?

    3.-No pareciendo razonable culpar a los meros cocineros que solo hacen su trabajo, ¿cómo es que no pidieron hablar con los dueños (no digo con ‘el dueño’: sé que la propiedad del restaurante es colectiva) y le propusieron la ampliación o modificación del menú?

    4.- Por cierto, ¿Había más comensales catalanes? ¿Y a estos también les sentó mal? ¿No? ¿Por qué?

    5.- ¿Aquellos comensales salieron después a la calle -de su barrio- para hacer públicas sus quejas (hay quien dice que cuando en un juego raro (semi o “paraelectoral”) el 90 % del 15 % se pronuncia en un sentido determinado quizá no estemos ante una mayoría muy absoluta, ni muy representativa de una opinión «generalizada», pese al vocerío)?

    Por último, tengo que decir que hay quienes apreciamos mucho las rabas. En Cantabria “las rabas” son el aperitivo por excelencia, y aquí estamos satisfechos con los cocineros. Yo, particularmente como siempre rabas de calamar o pulpo y lo seguiré haciendo hasta que se descubra la especie “Nonapus” por los biólogos (esos que a veces nos sorprenden con especies nuevas o evolucionadas).

    En este caso -si se acabara sirviendo el Nonapus-….. ello igual me obligaría a dejar de comer Rabas (por ser como los transgénicos, desnaturalizadas, al ser de pulpos de 9 patas), o tendría que buscar otros sitios en que solo sirvieran de las del Kelseniano OCTOPUS.

    En cualquier caso, quizá no conviniera darle demasiada importancia a la anécdota como la estamos analizando, pues… hay cosas que seguro que muchos consideran más importantes (últimamente se hace muy difícil asimilar ciertos comportamientos y medidas como la de que a los funcionarios se nos recorte un 5 % de nuestro sueldo como media en el único año en el que los demás no pueden subirse el sueldo un 25 % por encima del IPC, o un 80 % o un 300 % -según años y profesiones- porque tenemos SOLIDARIAMENTE -nosotros solos- que cargar de nuevo con las alegrías y los despilfarros de otros, tanto del Gobierno como de los poderes económicos que rigen el mundo financiero).

    Además, si se mira bien la escena, se verá que en la televisión del fondo del restaurante se está emitiendo la final del mundial de futbol y juega la selección española, partido que se emite dentro de la serie “Panem et circenses” del realizador español Schumacher, a la sazón, representante de los dueños.

    • sevach

      Estupendo comentario, Pablo: enriquece y divierte. Me recuerda el plano-secuencia de Berlanga que permite ver toda la escena, sus contradicciones y su lado de humor ( o tragicomedia). Gracias

  8. En el anecdotario financiero encontramos la noticia de la cartera de valores hecha por un mono lanzando un dardo a las tablas de cotizaciones de un diario y con la que resultó acertar más que el 85% de los expertos.
    Lo que hay que hacer en semejante situación no es imitar al mono y esperar a que la suerte nos acompañe, sino buscar al 15% de los expertos que acertó más que el mono.

  9. Enrique

    Desde luego Paul convertiría la justicia española en “predecible”, lo cual es hoy una utopía, ¿no?.

    Un saludo.

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