Luchas, triunfos y homenajes del Derecho Público

Un funcionario para la eternidad: la cosecha de catorce trienios largos

anonmo Ya comenté en su día la vida y obra del legendario jurista Tomás Moro, quien fuere Lord Canciller de Inglaterra (“abogado para todas las horas”), y creo que toca ahora, dando un salto en el tiempo y el espacio, fijarse en tantísimos funcionarios que aseguran el funcionamiento de la maquinaria discretamente. Cada año se dictan por las administraciones públicas españolas cientos de miles de actos administrativos olvidando que tras ese telón del poder público están los anónimos fogoneros que son los funcionarios.

 

Me vienen a la mente los versos de Bertolt Brecht, titulado “Preguntas de un obrero que lee” y que merece la pena leerlo o releerlo los que ya lo conozcan. Es un tributo al ciudadano anónimo, y en mi caso, lo dedicaría al funcionario anónimo.

 

Quién construyó Tebas, la de las Siete Puertas?

En los libros figuran sólo los nombres de reyes.

¿Acaso arrastraron ellos bloques de piedra?

Y Babilonia, mil veces destruida, ¿quién la volvió a levantar otras tantas?

Quienes edificaron la dorada Lima, ¿en qué casas vivían?

¿Adónde fueron la noche en que se terminó la Gran Muralla, sus albañiles?

Llena está de arcos triunfales Roma la grande. Sus césares ¿sobre quienes triunfaron?

Bizancio tantas veces cantada, para sus habitantes ¿sólo tenía palacios?

Hasta la legendaria Atlántida, la noche en que el mar se la tragó, los que se ahogaban pedían, bramando, ayuda a sus esclavos.

El joven Alejandro conquistó la India. ¿El sólo?

César venció a los galos. ¿No llevaba siquiera a un cocinero?

Felipe II lloró al saber su flota hundida. ¿Nadie lloró más que él?

Federico de Prusia ganó la guerra de los Treinta Años. ¿Quién ganó también?

Un triunfo en cada página. ¿Quién preparaba los festines?

Un gran hombre cada diez años. ¿Quién pagaba los gastos? A tantas historias, tantas preguntas. 

 

Así pues, también hay que reparar en funcionarios que han consagrado su vida a la Administración, que han acumulado trienios y que a su jubilación, con la ácida imagen de telefilmes, toman el portante de la caja con sus cosas, cierran el despacho y se van de su nicho burocrático. A pasear por el parque, a leer, a intentar no perder ocupación. Lo más duro es asumir que el cargo se evapora el mismo día de la jubilación, pero no sólo como etiqueta sino que corre el escalafón y la maquinaria burocrática seguirá girando con otro maquinista.

 

Los funcionarios veteranos suelen calificar a la Administración, al ministerio, al órgano, “la casa” y cuando se jubilan “los echan de su casa”.

 

Viene al caso como homenaje a Suso Graña, gran amigo y veterano funcionario, que fue un todoterreno por la administración del Estado y artífice de la Universidad de Vigo, entidad que vio nacer y amamantó con sus gestiones, paciencia y sabiduría.

 

Por eso bien está aprovechar el legado de esas docenas de años de servicio en esta entrevista sobre cómo era la Universidad de hace décadas, como se gestó la Universidad de Vigo y cual es la imagen que ofrece una colmena de cargos y cargos, cuando se sale al exterior.

 

Aquí tenéis esta Píldora del conocimiento, por gentileza de la Fundación Internacional OCU (FIOCU) en que tengo el honor de compartir con Antonio Arias, la realización de una entrevista a Suso, funcionario de leyenda, que bien podría ahora dedicarse al cine para actuar en un remake de “El hombre tranquilo”. Sabias palabras de hombre sabio. No os las perdáis si queréis ver las pinceladas impresionistas de un experimentado funcionario sobre como se gestiona una Administración.

 

Y como resumen de su vida profesional aquí está mi brevísimo discurso con ocasión de su jubilación.

aplausos

en familia

 

7 comments on “Un funcionario para la eternidad: la cosecha de catorce trienios largos

  1. Me adhiero sinceramente a las palabras del Gran Chaves. Enhorabuena Suso por toda tu trayectoria. Realmente eres el poseedor legítimo de la “Auctoritas” universitaria.

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  2. Gracias José Ramón por acercarnos a la vida profesional de nuestro querido Suso. A su impecable y brillante trayectoria. Es un honor haber conocido a este empleado público con mayúsculas. Por su honestidad, saber hacer y sapiencia. Pero aún lo es más tener la fortuna de poder contarlo entre mis amigos, esos que se quedan instalados en el hueco perfecto del alma y hacen brotar las sonrisas y la armonía. Desde aquí una mirada de agradecimiento y cariño.

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  3. A SUSO,
    hombre bueno, incluso.

    Santo varón este gallego ilustre,
    antorcha, buque insignia y astrolabio
    que con sus modos suaves y de sabio
    a la universidad ha dado lustre.

    Cuentas echa aunque a nadie se las pide
    este longevo faro de su Vigo
    que de lo muy público fue testigo
    durante décadas y aún incide.

    Del paraninfo lúcido gerente
    y linterna en la noche del liceo,
    ninguna de las dos por accidente.

    Por toda España siempre de bureo
    si bien de Asturias fiel compareciente
    más por las Rías Baixas de paseo.

    Sirvan como trofeo
    estos presuntos versos laudatorios
    muy sinceros y nada obligatorios.

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  4. Cuidado, Señoría! Que por citar a Brecht en este país de locos, se podría pasar unos cuantos días en prisión incomunicada y sin fianza!!! Titiritando debieramos estar todos. Yo, por lo pronto, me acabo de tomar un ALKA SELTZER…

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  5. Juan Manuel del Valle Pascual

    SE JUBILA SUSO

    Has sabido ser grande sin dar ruido,
    hacer lo cotidiano con esmero,
    dejar tan gran vacío al haberte ido
    que queda sin compaña el compañero.

    Menos mal que hacia todos, buen amigo,
    diste con tu amistad el mejor uso,
    razón por la que dejas por testigo
    tu grandeza silente, mi buen Suso.

    Cuando el recuerdo es vivo no hay distancia,
    cuando uno deja huella, esta es presencia
    que roba del olvido la ignorancia

    dando cabal prestancia a la victoria
    de trascender, con toda complacencia,
    dejando huella viva en la memoria

    de los que antes y ahora somos tuyos.

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  6. Gran sabio don Suso: si quieres ganar la batalla debes garantizar la soldada a los guerreros y tener en cuenta sus inquietudes a través del dialogo con sus lideres. Mucha suerte en tu nueva forma de vivir la vida.

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  7. Pingback: Un funcionario para la eternidad: la cosecha de catorce trienios largos – Iuslexblog

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