Actualidad Libros del fin de semana

Lecturas para descanso de juristas

suspenseSe publican muchos libros jurídicos y muchos no jurídicos. Y una gran parte de los libros publicados ya son como muchísimas fotos tomadas con el móvil, que jamás serán examinadas y permanecerán aletargadas esperando alguien que las despierte. Quizá nadie.

Por eso, como suelo hacer algunos fines de semana, aquí van dos recomendaciones de lecturas para que los juristas se liberen de jurisprudencias, pericias, dogmas y cabreos, y se entretengan dejando que sus neuronas cabalguen a lomos de una narración amena.

En su día quise compartir los diez libros para reír a carcajadas que jamás saldrán de la caja negra de mis lecturas de adolescencia y madurez y que contribuyeron a forjarme con un planteamiento vitalista y positivo, sin duda.

Pero ahora se trata de movernos por los aledaños de la novela negra (el color de las togas, el lado oscuro de la mente, la tristeza, la violencia enmascarada, etc) campo de lectura que tenía abandonado desde los tiempos en que bajo el aliño del suspense devoraba el cautivador John Grisham o mi admirado Willian Bernhardt (con el entrañable abogado Ben Kincaid disfruté de una tetralogía adorable con títulos significativos: Justicia inmoral, Justicia improcedente, Justicia infalible, Justicia ciega).

En fin, ahora me he adentrado en el campo español y dos alumbramientos recientes. Veamos.

Archivo_000 (2)I. Acabo de leer de un tirón “Ana somos todos” (Ed. Amarante, 2017), una novela del juez Javier Latorre Beltrán, que pertenece al género de suspense social, esto es, una trama que lleva al lector a implicarse emocionalmente desde las primeras páginas con un problema que nos afecta a todos, como es la violencia de género.

Es una novela recomendable por su fácil lectura. Porque aborda un problema social y ético de forma clara y bajo tres capas. La percepción judicial, el papel del abogado y el sufrimiento psicológico de las víctimas.

La novela maneja con soltura las claves legales, de los pasillos judiciales, de los dilemas de los abogados, de lo que siente la mujer maltratada, y que encierra una clase magistral para los recién graduados en derecho.

La trama está envuelta con un fino trasfondo político y con una historia de complicidad juvenil. Un puñado de personajes bien trazados nos permiten asistir a una crónica de una felonía.

Además los jóvenes abogados protagonistas son entrañables, llamándome la atención la reflexión de la joven Andrea cuando muestra lo que espera al joven graduado en Derecho:

Hasta que terminé la carrera todo era muy fácil, el camino a seguir estaba perfectamente trazado, era como una autopista de cinco carriles de esas que dan acceso a las ciudades más importantes del mundo. Primero vas al colegio y después a la universidad, pero después… ¿qué hay que hacer? Eso de tenerlo todo planificado de antemano por el sistema es muy cómodo, pero el embate con la cruda realidad es demoledor. No sabes qué hacer ni hacia dónde ir. Vas a pedir una beca y lo primero que te piden es experiencia y publicaciones, ¿qué experiencia voy a tener si he estado toda la vida estudiando?, ¿Qué publicaciones va a tener un estudiante de veintitrés años? Vas a pedir trabajo a un bufete de abogados y te piden un currículo que guardan en un cajón sin fondo repleto de montones igual que el mío. Lo de preparar oposiciones es francamente duro, un montón de años estudiando de sol a sol sin que nadie te garantice el éxito. Y si quieres montarte un despacho por tu cuenta tienes que vivir de lo que da el turno de oficio, no tienes clientes y eres demasiado joven, inexperto y desconocido para que los clientes vengan a tí.

Una novela que encierra realismo pero que huye de la casquería, de la sexualidad descarnada y de la vulgaridad, para exponer con tremenda llaneza, sin ruido pero con nueces, el trasfondo judicial y extrajudicial de la violencia de género.

El resultado es una novela cautivadora, redonda en su diseño y que encierra claves éticas que tanta falta hacen en este mundo despiadado.

En suma, mas allá de las terribles noticias mediáticas sobre casos de violencia de género, esta novela nos enfrenta a seguir en primera línea la génesis, desarrollo, episodios y desenlace de esta lacra social.

Archivo_000 (20)II. También tenía ganas de recomendar la lectura de una estupenda novela negra, Tiempos de crimen (Ed. Amarante, 2016), en que M. Delbal, quien ya me sedujo con su Muerte en el Ministerio (2015), me introduce ahora en una trama donde la investigación policial de la muerte alevosa de un banquero nos lleva a una España donde la crisis económica, los escándalos y tensiones sociales afloran, e incluso hay espacio para que los inspectores Ada Valle y Blas Pons filosofen sobre el amor, y no me resisto a transcribir la opinión de aquélla:

Parece una perogrullada, ya lo sé. Todo el mundo se empareja hoy en día por amor, pensarás. Pues yo creo que no es verdad. Atracción sexual, cariño, gustos compartidos y proyectos comunes seguro que hay, pero cuando he dicho amor, me he referido al Amor con mayúscula, una emoción profunda que muy pocos tienen la suerte de conocer. La gente se equivoca o se engaña a sí misma. Todo empuja a estabilizarse en el matrimonio o en la pareja: los padres, los amigos, la propia biología y, sobre todo, la organización social. Si bien te fijas, todas las cosas están pensadas para dos. Pero con todo, al a postre solamente el amor cuenta.(…) Aún suponiendo que la gente se casa por amor, más o menos, no es el amor lo que suele mantenerlos unidos (…) Los amigos son comunes, un único sueldo no llega, el trago de decírselo a los hijos o a los padres lo cara que está la vivienda y como dice Rita, el coste de un divorcio.

En fin, que mas allá de esta percepción de la inspectora está la bien trabada historia que se nos hace familiar en los tiempos convulsos actuales.

Y con ello, queden ahí dos recomendaciones para lectura de fin de semana… o por semana, que un poco menos de televisión y mas de lectura siempre favorece, pues tal y como comenté en su día la vida sabe mejor si leemos más y ganduleamos menos.

¡Buen descanso!

5 comments on “Lecturas para descanso de juristas

  1. Gracias, Señoría.

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  2. Gracias pero este fin de semana hay una prioridad balompédica.

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  3. Sencillamente eres envidiable, muchas gracias,

    Carlos

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  4. Tierra.

    Más de cuartas partes de nuestro planeta se encuentran cubiertas por agua (el 97,5 es salada y se sitúa en los océanos y mares; el 2,5% restante es dulce si bien el 69% se encuentra en estado sólido -cascotes polares y glaciares-). Por eso, para nuestra vida, la escasa tierra que queda es oro.

    Del mismo modo, en nuestro mundo real llamado sociedad, la mayor parte de su superficie también está bañada por agua (el casi 100% es insalubre y se compone de ignorancia, estupidez, indiferencia, intolerancia e injusticia). Por eso, para nuestra supervivencia (como seres humanos independientes: informados, perspicaces, sensibles, tolerantes y ecuánimes -dentro de lo que se pueda-), resulta imprescindible descubrir la exigua superficie de tierra que queda sin cubrir o contaminar. O recuperarla y/o crearla. Sólo así podremos evitar ser una mera masa inerme y pasiva de individuos que, cual muñeco ventrílocuo, hable, diga, piense y actúe como quiere o le conviene que lo haga a cualquier tipo de poder -visible o invisible-. Y que éste/os se mantenga/n como su -nuestro- dueño/s y señor/es.

    En ambos casos, hay dos formas complementarias de alcanzar la tierra. Una, descubrir nuevos territorios desconocidos donde poder asentarnos. Otra, ganar terreno al mar o, alternativamente, descontaminar la superficie y los sustratos de terreno que estén contaminados.

    Hoy, nuestro admirado mentor y mecenas escoge seguir la primera, a diferencia de lo que suele hacer normalmente Y transfigurándose en una especie de Rodrigo de Triana, nos grita ¡Tierra!, nos sugiere y advierte que no pasemos de largo y nos facilita la Carta de navegación para llegar. Como, además, tiene una indisimulada vocación cinéfila y sabe de nuestros gustos, nos regala un tráiler, en forma de comentario resumen, que deja -al menos a mí me ha dejado- con ganas de salir corriendo a compartir -comprándolo y leyéndolo- tan atrayente como desconocido descubrimiento.

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  5. Tomo nota. Lecturas nos hacen falta y a veces de las que simplemente buscan la evasión. Gracias por el artículo. Un saludo.

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