Actualidad Sobre los empleados públicos

Homenaje al funcionario desconocido

Siempre me ha llamado la atención el monumento al soldado desconocido, fallecido en acto de combate o causa justa cuyo anonimato se difumina en el colectivo, mientras los galardones y honores los llevan los generales.

Lo curioso es que en Reykjavik, Islandia, existe una estatua esculpida en basalto volcánico por Magnús Tómasson en 1994 y que representa a un hombre empuñando un maletín, caminando hacia el ayuntamiento y que es un homenaje a los funcionarios de la ciudad “sin rostro” todos los días en su camino al trabajo.

Me resulta loable rendir sencillo homenaje al funcionario desconocido. No a la autoridad ni al político en cuyo honor se dedican edificios públicos, calles o galardones. Ni al alto funcionario que se codea con las autoridades y que ocasionalmente ejerce poder político. Ni al funcionario cómodo y parasitario de la administración que también los hay, de igual modo que se cuelan ovejas negras en las empresas, fundaciones o en la misma iglesia.

Se trata de reconocer la labor del funcionario que día a día acude a su trabajo, que ordena su mesa, examina los expedientes, atiende las gestiones burocráticas con su ordenador, despacha con su superior, atiende al ciudadano con cortesía, prima a las personas sobre las formas, y que al final de la jornada recoge sus cosas hasta otro día, como soldado en la garita o guardián de lo público, hasta que un buen día se jubila y otro funcionario ocupará su puesto y tras una comida de jubilación con medallita en el mejor de los casos, pasará a ser “clase pasiva”, calificativo que da escalofríos. Entonces, como bien saben los veteranos de la administración, se darán cuenta que no eran imprescindibles y que la administración gira renovando la sangre y sudor de sus funcionarios como galeotes encadenados.

En particular, me apetecía como ciudadano de a pié, agradecer a la masa de funcionarios anónimos y discretos que hacen que el país funcione: que se gestione la atención sanitaria; que se recoja la basura, que estén limpias las calles y asegurado el alumbrado y suministro de agua; que las licencias y permisos aseguren la calidad de vida; que inspeccionan los alimentos, el transporte o el urbanismo; que contemos con el servicio de policías dispuestos a custodiar lo que nos importa; que una legión de maestros sirvan para formar a quienes se resisten a ello; que desde las Universidades se gestionen masas de alumnos y propicien altos profesionales y cosecha investigadora; que el papeleo judicial sea tramitado en tiempo y forma; que se recauden fondos de quien debe pagar y se respete a quienes no puedan, etcétera. Detrás de esa maquinaria inmensa que son las administraciones públicas están infinidad de funcionarios públicos como hormiguitas laboriosas, que cobran por su trabajo, pero que también tuvieron que luchar por obtenerlo ya que nadie se lo regaló.

Ello sin olvidar las numerosas veces que como ciudadano me sentí complacido ante la atención del funcionario que me libró del laberinto, que me habló claro sobre como impulsar un escrito o como lidiar un problema con la administración o como recientemente tuve ocasión en Salamanca, donde unas funcionarias con amabilidad me solventaron sonrientes un problema administrativo, de forma directa y rápida, tras exponerles el callejón sin salida de un trámite electrónico que no pude cumplimentar.

Se dirá que el funcionario es como cualquier otro oficinista o trabajador del sector privado, de una gran empresa. Y ciertamente es igual a cualquier trabajador, con sus derechos y deberes laborales, pero cuenta con varias marcas que impone trabajar para un patrono público, que le acompañarán desde la toma de posesión hasta la jubilación.

  1. El lastre de la leyenda negra del funcionario, que lo etiqueta de perezoso, parcial e insensible. Los chistes sobre funcionarios y las opiniones frívolas o envidiosas sobre su labor es algo que acompaña a los empleados públicos por los siglos de los siglos (avivados por la genialidad de Forges, como expuse anteriormente).
  2. La espada de Damocles del cambio de jefe por razones políticas, que soportan los funcionarios fruto de elecciones, renuncias o mociones de censura, y que puede comportar cambios de timón en la gestión cotidiana, afectar al estilo de mando e incidir en la calidad de vida del funcionario. Imaginemos un establecimiento del Corte Inglés en que cada cuatro años cambian los directivos y su estrategia comercial, convencidos los nuevos de que sus antecesores lo hicieron mal y que hay que cambiarlo todo y borrar su memoria. En todo caso, de muchos funcionarios podría decirse como del Cid Campeador: “Qué buen vasallo sería si tuviera un buen señor a quien servir”.
  3. El cliente de la administración se cree Jefe o dueño de la empresa del funcionario ya que lo público es de todos, y por eso una queja frecuente del ciudadano airado ante la oficina pública es “Pago mis impuestos”, “Tengo derecho…”… Olvida el ciudadano que la voluntad de todos es la que ha querido que el funcionario sirva unas leyes que le vienen dadas.
  4. El cliente o ciudadano, si pasa dificultades económicas o laborales, tiende a considerar una provocación que el funcionario le atienda desde lo que le parece una cómoda poltrona, con tranquilidad e insensibilidad y con trabajo para toda la vida.
  5. El cliente o ciudadano actual, acorde con los tiempos, se caracteriza por una concepción extensiva de la libertad de crítica y por una rebaja de las relaciones de cortesía, lo que explica que el funcionario deba soportar con estoicismo y silencio respetuoso todo tipo de familiaridades, críticas y quejas por parte de algunos ciudadanos que se desahogan con virulencia en las oficinas. En cambio, el funcionario no puede ni debe replicar ni ponerse a la altura. No es cómodo para el funcionario aunque sabe que entra en el sueldo soportar muchas impertinencias, pues su misión es prestar servicio y atender a los ciudadanos como caballeros y no educarlos cuando se presentan villanos ignorantes.

Hemos de admitir que los clientes, usuarios o ciudadanos somos los dueños de la cosa pública y tenemos derecho a un trato exquisito por parte de los funcionarios. Y así es en la inmensa mayoría de las ocasiones. Hoy día con la administración electrónica se ha mejorado en la rapidez y exactitud de la respuesta pública de igual modo que con los códigos de conducta y formación ética, los empleados públicos son sumamente respetuosos con los ciudadanos.

Así y todo, donde brota el desencuentro suele ser cuando el ciudadano no comprende o no quiere comprender las razones del funcionario.

  • El ciudadano no entiende tener que esperar o sacar número para que le atiendan en la administración. Lo que comprende en el supermercado o en el dentista le resulta insoportable cuando acude a la administración pública.
  • El ciudadano lo quiere todo “para ayer” o “ya”, y no sabe que el precio del acierto y buen servicio estriba en comprobar hechos y normas para evitar que las administraciones públicas se parezcan un zoco, un autoservicio o un todo a cien.
  • El ciudadano no entiende la norma mal hecha y culpa al funcionario que la aplica. La cara visible de la Ley es el funcionario y por eso le achaca todos los males.

Sé que no es popular defender a los funcionarios en tiempos de queja, pero es justo recordar su digno e imprescindible papel en nuestro Estado del bienestar, aunque todos nos quedemos quizá con la anécdota de aquel personajillo que en su día nos hizo sufrir en oficinas públicas, porque lo que importa es tener altura de miras y reconocer que los servicios públicos funcionan gracias a cientos de miles de empleados públicos que hacen muy bien su trabajo. Quizá soy parcial porque he sido funcionario de la administración pero ese legado se apoya en mi experiencia en cuatro administraciones públicas distintas donde en cada una de ellas me he sentido integrado en la familia burocrática y donde he conocido de primera mano funcionarios discretos y laboriosos, auténticos sacerdotes de la vida pública, cobrando cantidades modestas pero sin perder su visión institucional y servicio a lo que conocían como La Casa. Funcionarios que funcionan, esa es la regla. No me importa que este post despierte la habitual sonrisa incrédula o incluso el prejuicio ácido contra los funcionarios. Cada uno opina de lo que vive y siente y yo me limito a exponer mi visión.

Añadiré que muchos méritos atribuidos a los políticos no son gracias a ellos, sino a pesar de ellos, por lo que los famosos versos de Bertolt Brecht, Preguntas de un obrero que lee, bien podían pregonarse de los funcionarios…

En su día mi querido Juan Manuel del Valle y el menda llegamos a inventariar hasta Diez pecados capitales de los funcionarios (ensayo con humor publicado por Ed. Amarante) y ahora tocaba sencillamente rendir este homenaje a la masa silenciosa de funcionarios que engrasan día a día el servicio público.

Así pues, brindemos por el colectivo anónimo de funcionarios leales a la administración y serviciales con los ciudadanos… lo que no resulta incompatible con la nota de humor sano sobre la burocracia.

39 comments on “Homenaje al funcionario desconocido

  1. Pingback: Homenaje al funcionario desconocido de JR Chaves. – IUSLEXBLOG.

  2. pilara112

    Ya que Su Señoría saca el tema del funcionariado…¿No es tiempo de plantearnos una vía ,alternativa a las oposiciones, de selección del empleado público, que respete los principios constitucionales de mérito y capacidad?
    He sido funcionaria pública, me presenté a dos oposiciones, de grupo B y de grupo A, en Administración Especial, y en ambos casos saqué la plaza. Lo menciono para que no se sospeche que opino desde el desconocimiento o desde la frustración.
    Las oposiciones son un horror, no seleccionan a los mejores, favorecen la endogamia burocrática (siempre es más fácil aprobarlas si perteneces a tal familia de Recaudación, a tal familia de Gestión, etc. aunque el examen sea justo)
    No podemos tener un tercio de los licenciados universitarios de este país (o de los administrativos, me da igual), colapsados durante tres, cuatro, cinco años por un examen que no se sabe si lo sacarán o no
    No necesariamente escoge a los mejores. El estudiante con mayor capacidad memorística no es necesariamente la persona más capaz de atender al público, de diseñar procedimientos que agilicen las gestiones, de avanzar en los expedientes. Es el que se sabe el temario y ha hecho un sin fin de modelos de casos prácticos, todos iguales.
    El aspirante con hijos, el que está trabajando cincuenta horas a la semana, quien no tenga quién le mantenga sin trabajar, está en inferioridad de condiciones, y el país se pierde un gran porcentaje de personas extraordinariamente válidas.
    ¡Por Dios, son métodos del siglo XIX, cuando no existía el acceso inmediato al conocimiento no memorizado,!
    Test de razonamiento lógico, de comunicación, de conocimientos generales, de profundidad en los análisis, etc. son posibles de ser aplicados, por entidades de selección perfectamente controlables. Y el que pase tal test o la prueba que se arbitre, ya se puede preparar más profundamente para un segundo examen.
    En Reino Unido, el ciudadano que quiera trabajar para el gobierno aplica en un organismo centralizado, presenta su curriculum, en el que se valoran las notas universitarias y otros méritos, y este organismo deriva a Asuntos Exteriores, a Seguridad Social, etc. lo que combine mejor con los méritos del solicitante. Eso sí, no entran amigos, primos o parientes porque el que lo haga pierde su trabajo o es acusado de fraude. El fraude a la Administración en Reino Unido puede llevar penas de cárcel.
    Ayer tuve una entrevista con una enfermera que , a sus casi cincuenta años, está preparando oposiciones porque todavía es interina. ¿No se ha encontrado otra manera de evaluar sus méritos?

    • María Dolores

      34 años llevo en la Administración ( 2 oposiciones libres sacadas, aux.adm.y administrativo) y sigo opositando si quiero consolidar un puesto que llevo ejerciendo accidentalmente A1 ya 24 años. Aumentas C.V., experiencia, pero las oportunidades de ascenso no contemplan la valoración de tu cualificación, solo la memoria (y otros aspectos menos objetivos).
      Una vida entera luchando por mi reconocimiento y ahí sigo (y tengo 4 hijos que sola he sacado adelante). Así que completamente de acuerdo contigo.

    • Pilar: Ya traté ese tema en este post anterior cuyo título coincide con tu planteamiento: https://delajusticia.com/2017/04/10/reforma-urgente-del-modelo-clasico-de-oposiciones/
      Saludos

      • pilara112

        Gracias ya lo ví, tiene ud toda la razón

    • María García

      Me alegro mucho de su comentario. Es completamente certero.

      Quisiera también decir que yo tengo un concepto magnífico del personal sanitario, no así de Hacienda autonómica y menos aún estatal (al menos en Murcia). La mayoría de los que me ha tocado por desgracia “sufrir” son prepotentes, altaneros y se creen que están por encima del bien y del mal. Y razón no les falta, puesto que la institución los ampara. Prevarican a su antojo pero claro, nadie le para los pies.

      No tengo conocimiento ni trato con otros funcionarios, salvo los de justicia, a los que no puedo ni criticar ni elogiar. Hay de todo aunque los pobres tienen que lidiar con medios informáticos que funcionan casi casi que con pedales, que colapsan los procedimientos… ¿prepotentes? pues como en todas partes. También gente estupenda.

      Yo hago una reflexión: existen políticos en la cárcel, empresarios en la cárcel, médicos condenados, hasta jueces expulsados de la carrera judicial. ¿Qué pasa con los funcionarios de Hacienda? ¿no hacen nunca nada mal? Es una lacra que debería fumigarse.

      Creo en la absoluta necesidad de Hacienda, incluso de niña (mi padre fue funcionario) casi me creí que Hacienda éramos todos. Ahora no. Ahora creo que es una mafia poderosa que confisca a su antojo porque encima está incentivado para ello. Y tú ya puedes luchar contra viento y marea, que la máquina sigue y sigue sin descanso y te pisotea.

      Estoy de acuerdo que el sistema tiene que cambiar. Hay personas muy capacitadas para hacer de funcionarios pero la memoria a lo mejor no es una de sus virtudes. No importa, no hace falta ser un papagayo para ser un buen inspector de Hacienda (por ejemplo) no es necesaria tanta memoria. Es conocer cómo funciona el sistema y luchar contra el que defraude, no contra todo contribuyente por el mero hecho de serlo.

      • pilara112

        Prefiero no contestarle sobre la experiencia de algún familiar con Hacienda. Solo le puedo decir que les denunció por prevaricación y falsedad documental. Estoy con ud. En este país se ha detectado corrupción en la política, en la empresa privada…y hasta ha salpicado a algunos funcionarios autonómicos y municipales. No se ha detectado un gramo de corrupción en : Sistema Judicial, Fuerzas Armadas, Iglesia Católica (que también administra recursos que proceden del erario público),y Agencia Tributaria. Tenemos suerte de tener un sistema tan limpio

  3. María Dolores

    Se agradece ese reconocimiento por parte de los que día a día dedicamos nuestra vida al servicio de la ciudadanía.

  4. Josep Ribas

    Absolutamente de acuerdo!!!

  5. SOFÍA GUTIÉRREZ SANZ

    Gracias.

  6. Antonio López

    Me sumo al homenaje a quienes describe el autor. Si bien ello exige una labor de depuración minuciosa, porque, lamentablemente, y en lo que hace a la Administración local, hay tantos de ellos como de quienes no se esforzaron para acceder, quienes, además, no se esfuerzan tampoco por mejorar, en una lógica reacción ante el regalo recibido. Por cierto, ya tengo dos motivos para visitar Islandia: la aurora boreal y la estatua al “funcionario desconocido”.

  7. Roberto Premier

    En Reino Unido hay también un monumento al contribuyente desconocido (al “tax payer”), homenaje a todos los que pagan sus impuestos religiosamente, lo que es buena muestra de la diferencia de trato entre dicho país y el nuestro. Aquí el contribuyente es sospechoso habitual.

    Por cierto que la tumba al soldado desconocido que existe en Washington ya no es tal, pues al final se consiguió identificar al militar que yace allí enterrado. En fin, cosas de los americanos.

  8. Cristina Alises

    Como funcionaria con 35 años de experiencia ya (he pasado también por los grupos C, B y llevo 28 años en el A1, agradezco el post del Sr. Chaves.
    Por otra parte, también estoy completamente de acuerdo en la necesidad de cambiar el sistema de selección y de valoración del trabajo, ya que la evidencia “canta”: sigue habiendo muchos y muchas funcionarias que creen que su trabajo es ir a fichar, y que la calidad, la motivación y el trabajo bien hecho, no son cosa suya.
    Uno de los problemas para el cambio de modelo sigue siendo que no se exige ninguna responsabilidad, especialmente a los jefes, y que la vivencia es que la “empresa” es de los otros. Hay que hacer verdaderos equilibrios para conseguir que otros funcionarios hagan su trabajo, sin ofender de manera que provoques un boicot a lo que solicitas, porque el trabajo de muchas de las áreas, especialmente las de prestación de servicios directos a la ciudadanía, precisa de la participación de varios departamentos.
    Así y todo, muchos de nosostros seguimos trabajando cada día, con motivación y con sentido del humor, y yo también agradezco a los compañeros y compañeras que se dedican bien a su trabajo cada día esa capacidad de seguir adelante su labor y su humanidad.
    Por últim0, una pequeña apreciación al comentario del Sr. Antonio López: no considero que mi puesto de funcionaria sea un “regalo”; dediqué en su momento cuatro años de mi vida a preparar las tres oposiciones que he superado, después de una carrera universitaria, compaginando trabajo y aplazando la maternidad hasta los 30!

    • Anónimo

      Cristina, siento haberme explicado tan mal. Nada más lejos de tu apreciación que el sentido de mi comentario.

    • Antonio López

      Cristina, siento haberme expresado tan mal. Nada más lejos de tu apreciación que mi comentario.

  9. Ramón Bonilla

    Gracias por ser justo. En todos los colectivos hay quienes incumplen sus deberes, pero mi experiencia de funcionario, durante más de treinta años, es que la inmensa mayoría cumple su trabajo y cumple bien.

  10. José Riesgo

    Humano y acertado comentario, gracias.

  11. Santiago Gratal

    Para empezar el año me parece un articulo de lo mejor porque los sambenitos acompañan a ciertos colectivos… “Los politicos son corruptos y chupocteros” no estoy de acuerdo hay algunos y ultimamente mas que si que lo son, pero en su gran mayoría lo harán mejor o peor pero se ganan el sueldo (los que lo cobran)…”los funcionarios son vagos y enchufados” no es cierto, los hay desde luego y para la maquinaria administrativa obligar a trabajar al funcionario que no quiere hacerlo es mas dificil que en el sector privado, pero una inmensa mayoría de empleados publicos se ganan su sueldo y en muchisimas ocasiones mas que su sueldo… Y un topico del que no podemos desprendernos es el de “funcionario equivalente a maletín y despacho con climatizacion”… no es cierto… la gran mayoría de los empleados publicos no están detras de una mesa o un mostrador…. el sistema sanitario publico español es de lo mejor a nivel mundial y los que hemos tenido que estar en una cama atendidos por el personal publico sabemos que es mejorable el sistema, pero que es muy bueno y cualificado…. trabajadores de obras, de carreteras, de recogidas de basura, de servicios de seguridad, de justicia… etc… son en su gran mayoria merecedores de un sueldo que debería ser mejor…. pero la escultura que da lugar a este articulo deja las cosas claras hay una piedra, una losa, una serie de sambenitos que nos ensucian la imagen a los empleados publicos, por eso cuando un funcionario se pega todo el dia en el bar nos mancha la imagen a todos pero sobretodo a su jefe…. Cuando estuvimos en esa etapa de Gobierno en funciones el país no se vió afectado en el funcionamiento de los servicios publicos…. el sistema publico, incluido los politicos, es mejor que la imagen que desprende. Gracias por este comentario del que los empleados publicos necesitamos tanto…. y ya aprovechando que el Pisuerga no pasa por Madrid añadir que como contraargumento contra todos aquellos que nos atacan a nuestra imagen decir que muchos agricultores y ganaderos tambien son casi funcionarios puesto que las subvenciones de la PAC es una porcentaje muy importante de su sueldo; las empresas que reciben subvenciones importantes hace que sus empleados en parte tambien sean funcionarios, etc. etc….. el Presupuesto General del Estado convierte en funcionarios a muchos mas de los que creemos… el funcionariado es mejor que su imagen… pero tambien debe dotarse al colectivo funcionarial de sistemas para mejora en todos sus aspectos

  12. Es de agradecer el comentario, y yo como funcionario lo agradezco. La inmensa mayoría de los funcionarios quieren hacer su trabajo lo mejor posible, lejos de la influencia política perniciosa y corrupta. Ya que estamos hablando con un magistrado en ejercicio, reconocer su labor de protección a los funcionarios cuando acudimos a los Juzgados de lo contencioso, en materia disciplinaria se ve con lupa a los políticos y es de agradecer, porque las sanciones tiene muchas veces origen en la presión para cambiar informes a favorables. Gracias Sr. Chaves.

  13. Laura martin

    Me sumo a su homenaje a los funcionarios buenos, esos que lo son toda la vida y que hacen que el mundo siga en pie a pesar de todos los que se empeñan en querer destruirlo. Muchas gracias por escribir lo que muchos sentimos en silencio y reconforta leer en sus palabras de hombre bueno y sabio. Gracias a todos ellos y también gracias a usted por ser de los imprescindibles.

  14. carlos

    Feliz Año, Chaves y compañía, pues veo que en el 2019 tú sigues enganchado a temas “actuales” a la par que interesantes y muchos te “seguimos pies juntillas”. La vida sigue igual…..desde Larra o antes, ya se hablaba del trabajo del funcionario en parecidos términos…será cliché??? hoy me pasan un vídeo de que hay más asalariados del estado que de empleados privados… ( A3 noticias) y todos tenemos familiares y amistades funcionarios…
    Que serán necesarios? creo que tantos no, mi opinión. y que existen malos funcionarios y no hay manera e acabar con ellos ni echarles, ni ná de ná….este es el lamento más profundo que tenemos todos.
    coincido con esa otra opinión expresada por Maria García ( a quien dejo mi tfno.635463558) de que si hay empresarios y políticos encarcelados por un caso concreto corrupción ..¿cómo es que en ese mismo caso no haya “fedatarios públicos” implicados?. Esto me marea a diario.
    El misterio de la Virgen sólo parece que haya ocurrido una vez.

    gracias Chaves por este “sitio web”.

  15. Pingback: HOMENAJE AL FUNCIONARIO DESCONOCIDO | Blog de Justicia

  16. ALFONSO RAMIREZ LINDE

    Oportuna entrada la de hoy, sobre todo porque las buenas intenciones, los buenos deseos, lo mejor de lo mejor, etc de lo que hemos venido haciendo gala estas semanas atrás, todavía no se ha evaporado y aún nos quedan cosas buenas que desear y/o intentar, para los demás. Pues eso. Y bueno, sí, algunos comentarios apuntan que no todo lo que reluce es oro. Pues claro que no. Pero quien esté libre de pecado, tire la primera piedra… A la una, a las dos, a las tres… ¡ No hay nadie ¡ Mejor. En todo caso yo me quedo con aquello de Ulpiano: “Justicia es la voluntad constante y perpetua de dar a cada uno lo suyo”. Sea. Aun cuando no lo conozcamos…

  17. mila ortiz torremocha

    Jose Ramon, como empleada publica muchisimas gracias por tu entrada. Si ademas perteneces a los equipos de RRhh ni te cuento la desconsideracion q sentimos … una bocanada de aire fresco el de tu comentario se agradece…

    No obstante, muy buenos igualmente algunos de los comentarios que te hacen y que compartimos, como el del fracaso del sistema selectivo y que hay q abordar sin dilación.
    Saludos a tod@s

  18. Me sumo humildemente al reconocimiento y a cada línea del brillante, como siempre, artículo. Saludos cordiales a todos.

  19. Anónimo

    Soy funcionario con dos oposiciones a la espalda, y estoy totalmente de acuerdo con el artículo, así como con el comentario sobre el cambio del sistema memorístico de los exámenes (hace años he sido preparador de oposiciones y conozco bien el sistema).
    Sólo apuntaría sobre la lacra de los “malos funcionarios”, que, como en casi todo en este país, fallan los controles!!, no sé que sistema habría que imponer.. pero más controles y más incentivación.
    Saludos y buen año a todos.

  20. Muchas gracias Chaves, otra con 3 oposiciones a la espalda y dos hijos pequeños. Gracias a gente como tú hay personas que nos enganchamos al derecho y a día de hoy puedo decir muy satisfecho que pude dar el paso de agente forestal a funcionario de habilitación nacional no sin poco esfuerzo y sacrificio.
    Ese reconocimiento es esencial para los que trabajamos en unas organizaciones donde los políticos capitalizan los éxitos y los funcionarios las culpas de lo que sale mal.
    Y que una personalidad como tú aprecies a los que curramos y lo exteriorices para mí es digno de aprecio.
    Gracias

  21. Muchas gracias. Como funcionario no comparto del todo la crítica a las oposiciones. Todo es discutible, pero también tienen sus aspectos favorables. Lo que me tiene absolutamente cabreado es el mecanismo de la consolidación y estabilización. Sistemas para facilitar el acceso definitivo a la función pública que nos llama -lo pongo en plural pues muchos de los comentarios manifiestan que se han aprobado oposiciones- imbéciles a aquellos que sacrificamos debajo de un flexo nuestra juventud. Había otros caminos más fáciles y con menos sacrificio. Y ahora, después de ese paripé se equiparan en la condición de los que escogimos el camino complicado y somos “lo mismo”.
    Obviamente en el colectivo interino hay de todo, y mucha gente que se ha esforzado en mantenerse preparado, pero permitidme que no lo vea correcto.

    • José Luis

      A la vez que, como funcionario de carrera, agradezco a Sevach su post, he de decirte, Ego, que no puedo estar más de acuerdo contigo. Después de años de penar simultaneando interinidades y oposiciones, me hago constantemente la misma reflexión que plasmas en tu comentario con tanta claridad. Un saludo!

  22. José Manuel Martínez

    En la escultura al funcionario islandés, la roca que sustituye parte de su tronco y su cabeza puede tener muchas interpretaciones, no necesariamente buenas ¿su corazón y su cabeza es como una roca de duro? ¿aguanta sobre sus hombros el peso de la Administración??

    • José Manuel: Tu ironía como siempre es fina y buena, pero sabes que la roca representa el anonimato (sin rostro) y la estabilidad. Un abrazo afectuoso.

  23. Fernando

    Muchas cosas quisiera comentar ante lo aquí expresado por su señoría, autodenominándose como el “menda”, y por algunos de sus seguidores, seguidores como este menda que esto escribe.
    Bueno, chascarrillos aparte, reconozco que efectivamente la mayoría de los empleados públicos (lamento que usted siempre se refiera a los funcionarios aunque quiero creer que es por costumbre y no porque excluya al personal laboral del término) son trabajadores eficientes, correctos y comprometidos. No creerlo sería como decirme a mí mismo que no lo soy y sinceramente me veo reflejado en su descripción elogiosa del funcionario.
    Usted y otros muchos sabemos por experiencia personal y no vicaria o en ‘cabeza ajena’, que hay empleados públicos que no se ajustan a esa deseable imagen y por el contrario su manera de actuar deja mucho que desear; y posiblemente estás “ovejas negras” son las crearon y mantienen la opinión no siempre positiva pero sí generalizada en el ‘público’ sobre el funcionario.
    De conocimiento básico es en psicología de ventas que un cliente satisfecho no conlleva que otras diez personas se hagan clientes, pero sí que un cliente insatisfecho puede hacer perder 10 personas que hasta entonces eran clientes. Este principio básico comercial es el que a veces no se ha cuidado en ese trato o al menos es el que las ovejas negras fundamentalmente han dado a los administrados y es sin duda una de las razones por la que se podría ‘estar alimentando’ esa opinión desfavorable hacía los empleados públicos.
    Cuando pienso en mi situación personal y en quiénes siendo funcionarios de carrera e interinos, y personal eventual de confianza o de libre designación con denuncias falsas, informes mendaces, expediente parcial despreciando mi derecho a que se me aporte la prueba documental para demostrar mi cumplimiento laboral, maquinando maliciosa y vengativamente han conseguido que se me sancione con una falta grave por una inexistente falta y además incumpliendo el derecho fundamental a un trato igual ante iguales situaciones de derecho y de hecho, al derecho a probar mi inocencia y pisoteando la garantía de indemnidad que debe tener todo trabajador que denuncia hechos que podrían ser constitutivos de cuánto menos infracciones laborales, me cuesta reconocer la realidad de que la mayoría son gente honesta y comprometida con su labor, pero es cierto lo que usted dice. (Estoy seguro que habrá quien (tal vez la mayoría) no crea lo que digo y de mayor credibilidad a lo que dijeron, y hasta testificaron, aquéllos – de hecho así hizo la jueza, pero a veces “la realidad supera a la ficción”, y no debo/puedo decir más).
    Pero por eso sí puedo decir con mi testimonio que sí hay ovejas negras que manchan tanto la labor del empleado público y que, al igual que el chapapote que queda por encima de las aguas limpias, ‘mancillan’ o ensucian todo lo que les rodea.
    Por otro lado, parece haber un gran consenso entre quienes opinamos en este blog, en que el modelo de reclutamiento y selección del empleado público no parece ser el mejor o más adecuado para escoger entre los candidatos a los mejores. Naturalmente estoy de acuerdo en que no es el más acertado según qué puestos, pero por esto mismo y porque también entiendo que es obligado conocer aquellas leyes (CE, principalmente por la que nos debemos regir y ajustar nuestro comportamiento, y no sólo ante los administrados), y ajustándose a las mismas hay que resolver los procedimientos y tramitar las solicitudes, etcétera, el nuevo procedimiento de acceso a la función pública debe ser variado, más ágil y, como ya se hace para jueces, funcionarios con habilitación nacional, policías entre otros puestos, con prácticas remuneradas previas (y que también sirvan de selección) al ejercicio profesional.

    • Estimado Fernando: Lo de ir incluido bajo el concepto de funcionarios públicos a los trabajadores en régimen laboral va de suyo, ya que he optado por utilizar funcionarios en el sentido omnicomprensivo del Código Penal como se comprueba cuando he enumerado los servicios públicos silenciosos de oficios en que ordenanzas, médicos, delineantes o veterinarios, por ejemplo, prestan servicios en régimen laboral y a estos efectos son “funcionarios”. Por otra parte, claro que acepto la existencia de ovejas negras pero no creo ni por asomo que sea la especie dominante; es más, creo que proporcionalmente en todo grupo organizado ( clase, equipo deportivo, comunidad de vecinos, incluso familia reunida en Navidad,etc) hay mas personas maliciosas que la cuota existente en la administración pública ya que insisto, son casi tres millones de empleados públicos y la cosa funciona sirviendo a 40 millones y con apenas un centenar de expedientes disciplinarios. Son datos objetivos. Luego dentro de cada administración, dentro de cada corporación, e incluso dentro de jueces o médicos, por ejemplo, hay de todo como en botica. Una cosa es “no ser perfecto” (como nos enseñó Billy Wilder) y otra que “dominen los imperfectos”, que es muy muy distinto.
      En cuanto al sistema de selección ya reclamé la reforma del sistema en un post anterior: https://delajusticia.com/2017/04/10/reforma-urgente-del-modelo-clasico-de-oposiciones/
      Un saludo afectuoso

      • Fernando

        Reconozco que tal vez no he sabido expresarme debido a mí ‘experiencia personal traumática’, pero no he querido dar a entender que la mayoría de funcionarios (sospechaba que su señoría no hacía distingos por brevedad razonada que ahora ‘este menda ya pilla’) sean ovejas negras, ni mucho menos, y estoy con usted/contigo en que por el contrario nos debemos felicitar de la calidad del empleado público.
        Agradezco la aportación de datos estadísticos en relación a la proporción de expedientes por el número de funcionarios, y ello puede ser interpretado de múltiples maneras (como sucede con cualquier estadística, sin mencionar las electorales), pero contagiado de su visión positiva prefiero entenderla en similar modo al suyo, a saber que los empleados públicos somos buenos trabajadores (aunque con mi ultrajado expediente no puedo reclamar que se me incluya en ese mayoritario grupo puesto que formaría parte del grupo de ovejas negras, aunque las que sí lo son de mi corporación municipal estarían en aquel conjunto, con lo cual mejor no estar junto a esta gente, que uno es muy limpio -con perdón por la acidez/ironía del comentario pero cuando uno tiene el aguijón de la injusticia y el agravio clavado en el alma, debe canalizar la rabia de la mejor forma y usted/ tú que tienes buena veta de sentido del humor, entenderá que la ironía es una de las mejores vías para canalizar aquella).
        Leeré sus artículos sobre el sistema de selección con gran interés y de nuevo mi agradecimiento por sus aportaciones intelectuales.
        Un saludo de este menda, para quitarle un poco de formalidad.

      • Claro, Fernando, te comprendo porque he visto de todo en las administraciones y la gestion de los recursos humanos es mejorable; de hecho tengo anécdotas personales en que he sufrido en mis carnes jóvenes-con menos trienios y siendo funcionario novicio, la ignominia del abuso de autoridad, que me obligó a madurar y sobrevivir, pero sé que lo inmensamente bueno ha reinado en mi experiencia y así lo confieso. Un saludo con humor… que no falte

  24. Pingback: “Homenaje al funcionario desconocido”, por JR Chaves. Artículo delajusticia.com – Blog del Alumno

  25. yeyutus

    Es de agradecer el post, muy acertado y bien explicado. Hay EEPP, buenos, regulares y malos, y ciertamente son muy pocos los “malos”.
    Lo que también necesita nuestra administración es acabar con la frase…..”dispara con pólvora del Rey”.
    No puede ser en el siglo XXI que determinados “malos” EEPP, reiteradamente, hagan las cosas mal una y otra vez, y el condenado por esas barbaridades sea la administración = a todos los ciudadanos.
    Cuando alguien (EEPP o responsable político) mete la pata muchísimas veces debería haber un mecanismo de “obligado cumplimiento” por el cual los ciudadanos recuperemos esos perjuicios creados, sean económicos o de otra índole.
    Obviamente también aplicable a los responsables políticos….sólo con legislar este aspecto bien clarito, este país cambiaría para mejor muchíiiiisimo.

    Las cacicadas, las pijotadas, las idioteces, los torticeros sistemáticos, tendrían que medirse muy mucho. Ya no sería un tema de interpretación simplemente.
    Igual que hay condena en costas, debiera haber condena por tal sentido. Las resoluciones quien las firma se responsabiliza. No es un Juez responsable de su firma, pues cada cual lo mismo.
    No quiero decir que ante una duda interpretativa un funcionario fuera sancionado, pero cuando hay varias sentencias diciendo que esto es así, que se persista sistemáticamente en lo mismo porque se dispara con pólvora del Rey, debe erradicarse de nuestra administración.
    Podría poner un millón de ejemplos de diferentes profesiones, y todo el mundo es responsable de su trabajo, de su eficiencia y de su eficacia, no puede ser que ciertos Gestores/profesionales de lo público no tengan ningún tipo de responsabilidad.
    A ver si tengo suerte y lo lee algún legislador y se pone a la tarea de regularlo, que no es cosa sencilla.

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