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Cuando se abusa de la ingenuidad del abogado

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3620110725 22047 1ump9zh - delaJusticia.comMás allá del fondo vocacional de todo abogado, que se esfuerza en servir al cliente sin perder de vista la Justicia, no debe olvidarse que es su medio de vida. No tiene voto de pobreza, ni le paga el gobierno, ni es una ONG.

Otra cosa es que atienda el turno de oficio, por necesidad o vocación, o que acepte casos que lo merezcan aunque no sean rentables para su despacho, o que no cobre por compasión hacia el cliente que no puede pagarlo. Incluso hay abogados que trabajan pro bono (aunque normalmente son los grandes bufetes que pueden permitírselo), o sea, que desinteresadamente llevan la defensa o ejercen acciones en defensa de asuntos de interés público (en la línea estadounidense, donde los Colegios de Abogados consideran un deber ético dedicar al menos 50 horas anuales a la defensa de personas sin recursos, organizaciones sin ánimo de lucro o intereses generales – medioambientales, lucha contra la corrupción, etcétera).

Pero hay un trabajo pro bono que realmente sirve al malo. Veamos.

images 5 - delaJusticia.comSe trata de cuando el potencial cliente se aprovecha de la cortesía o generosidad del abogado, quien recibe mal pago. Es el caso del abogado que es reclamado por un antiguo amigo, un vecino, familiar lejano, compañero de gimnasio o asociación, y que aprovecha para asaltarle en plena vía pública con una consulta jurídica (más descarada es la llamada telefónica a quemarropa).

El abogado sorprendido en la buena fe, salvo que sea un maestro de la evasión, le atiende e incluso asume el problema, pese a saber que no podrá cobrar por ello, y lo peor que seguramente resultará “ni agradecido ni pagado”. Adelantemos que siempre es recomendable en estos casos alguna de estas respuestas evasivas:

  • “Antes de que me cuentes nada, pásate por mi despacho, te doy hora y hablamos “ (y así ya cuenta el taxímetro).
  • “Lamentablemente no es mi especialidad y mereces una buena defensa así que yo iría a un abogado en ese campo”.

Viene al caso este tema porque a vuelta de las vacaciones iba caminando ensimismado a mi trabajo (no de abogado, pero sí de jurista) cuando me tropecé con un conocido que no veía hace una década y tras cambiar varias palabras afectuosas, se ha lanzado a comentarme que sería estupendo que almorzásemos juntos y así me cuenta su caso de una reclamación contra una compañía de seguros, a ver que opinión tengo, y como podríamos ganarlo.

the wolf in sheeps clothing - delaJusticia.comCreo que mi gesto frío acompañado de la frase “No es una buena idea”, supo traslucirle lo que bullía en mi interior ante los ecos de sus palabras: que ese era “su” caso (no el mío), que la “opinión que tengo” es mía y si quiere más que se busque un abogado y la pague, y lo de “cómo podríamos ganarlo” es un ladino intento de hacerme cómplice de un caso que ni es mío ni tengo el menor interés en pelearlo.

Eso sin olvidar la caradura de quien asalta a un conocido que no ve en años para solucionar su problema, máxime cuando me consta que este sujeto tiene una empresa de seguridad y no se me ocurre decirle que se pase por mi casa a poner alarmas gratis.

Esta anécdota me llevó a pensar en la carga que arrastran muchos abogados que parecen lucir un cartel de neón en la frente que en vez de “pase sin llamar” dice “consulte sin pagar”.

Recordé mis tiempos de juventud en que siendo abogado recién graduado, deseoso de estrenar el título, cualquier consulta a quemarropa desataba mi afán por atenderla, por supuesto sin cobrar. Eso sí, obtenía un simple “muchas gracias” o el consabido “no sé como pagártelo”.

Este escenario, felizmente superado por la experiencia y haber aprendido la belleza de «saber decir no», me recordó la anécdota de aquél famoso abogado al que una conocida a la que había resuelto su problema jurídico le dijo “No sé como podré pagárselo”, y el abogado le respondió: “Querida, afortunadamente los fenicios ya resolvieron ese problema”.

methode sundaytimes prod web bin 0946fef8 a06a 11e8 a5b5 ff7db6a467c1 - delaJusticia.comAsí y todo, hoy día no falta quienes quieren pagar, pero poco, y tener la conciencia tranquila. Es entonces cuando te invitan a almorzar o cenar, y consideran que su invitación comporta el derecho a tratar su problema jurídico.

Esta situación me recuerda otra anécdota del violinista Paganini, al que una vez invitaron a cenar y le advirtieron “No olvide traer su violín, maestro”, y este replicó: “No hará falta, mi violín no cena”. La lástima es que los abogados no pueden dejar su despensa de conocimiento jurídico en casa.

No debe confundirse generosidad con estupidez, pues la bondad va en la sangre y pese a las desilusiones, muchos seguirán actuando con el corazón. El problema lo tiene quien pretende aprovecharse del bondadoso, bien porque no valora el trabajo del abogado, porque no quiere pagarlo o porque va de listo por la vida. Para el filósofo Voltaire, el ingenuo encarna al hombre recto, valiente y generoso, que prefiere seguir su corazón a sucumbir a prejuicios y desconfianzas y afirmaba en su obra Cándido (1759), que “Me impresiona más la generosidad que la dureza o el desprecio”, pero bien está no olvidar que ser amable a veces sale caro.

En fin, ya me ocupé de este problema en extenso en El gorrón de abogados, plaga creciente en tiempo de crisis económica, porque los ciudadanos que la sufren y gorronean se olvidan que la crisis económica también la sufren los abogados. Es cuestión de supervivencia pero sobre todo de respeto y dignidad.


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30 comments on “Cuando se abusa de la ingenuidad del abogado

  1. Avatar de Juan Manuel Ramos
    Juan Manuel Ramos

    Bnoches: efectivamente, nos desborda y nos sobrepasa esta «cola» de parientes, amigos o simplemente conocidos, con la excusa: ¿ tienes un minuto?…. en la actualidad me encuentro en IPAbsoluta por tres operaciones de columna y por tener una actitud positiva ante la vida, no hay día que no tenga una llamada para consulta jurídica gratuita y no respetan la situación de salud.

  2. Avatar de Desconocido
    Anónimo

    ¿Y cuando recomiendas aun amigo o conocido los servicios de un amigo abogado y le das un sustancioso caso o cuando ayudas a un amigo a encontrar una casa, qué haces, le cobras una comisión? ¿Acaso no son servicios que tienen un valor comercial?
    Me producen una cierta tristeza algunos de los comentarios que leo. Soy jubilada y parece que pertenezco a otra generación. A lo largo de,mi vida profesional , me han preguntado miles de veces amigos y conocidos y me he sentido orgullosa de saber que lo poco o mucho que supiera era de utilidad. He ayudado a preparar oposiciones, completamente gratis , he ayudado a encontrar trabajo a hijos de amigos decenas de veces, siempre que he podido…y miles de situaciones de ayuda mutua que me parecen lo normal, me ha gustado vivir en un mundo así.
    Hay cosas por las que no se cobra, cuando te piden un vaso de agua, o la hora, o una dirección en la calle.No se cobra a un amigo que te pide diez minutos de tu tiempo, o media hora. El tiempo que te está robando es un favor que te debe…
    Pero en fin, tomárselo de una u otra manera es una opción personal, tan legítima y respetable una como la otra.
    Sin duda el “abusón” creyó vivir en otro mundo, tuvo un error de apreciación, no sabía quién tenía delante
    Abusones y gorrones los hay , claro, pero no son mayoría. La mayoría de la gente quiere no sentirse desprotegida, quiere saber que tiene amigos que saben, quieren vivir en el doy y recibo
    Y la mayoría de los que se sienten abusados, quizás no saben ver que pedir un consejo no es “servirse gratis”necesariamente. También es un gesto de aprecio, de reconocimiento. El día que no te pregunten es porque quizás crean que no tienes nada que aportar
    Dicho con todo el cariño

  3. Avatar de FERNANDO
    FERNANDO

    Parece que a juzgar por el caso expuesto por nuestro apreciado magistrado (abordamiento fortuito de un conocido lejano con recursos económicos para pleitear) entiendo su reacción y sus comentarios de indignación.
    A juzgar por los comentarios a este artículo muchos lectores simpatizan con el señor Chaves y algunos, dos o tres, en total minoría, ven la reacción cuanto menos extraña por venir de alguien que comparte su conocimiento en un consolidado blog que leemos, creo, miles de personas, siendo o no operadores jurídicos o relacionados con el mundo legal.
    Personalmente creo que, posiblemente como en cualquier circunstancia y experiencia vitales, hay casos y casos y ciertamente el relatado es uno de los que más rechazo produce pues no era el «pedigüeño» alguien sin recursos, y posiblemente la reacción habría sido otra ante una persona desamparada (al menos creo que todos en ocasiones o de forma habitual llevados por nuestra empatía hacia el débil mostramos algún tipo de generosidad sea en la forma de un consejo, sea en la forma de unas monedas).
    No seré yo quien critique una u otra postura, reacción o conducta pero sí quiero reflexionar sobre, y todos lo hemos experimentado, el hecho de que mantener posturas extremas (pues yo nunca haría esto o yo siempre haría aquello) no se corresponde con la naturaleza contradictoria del ser humano que no pocas veces hacemos lo que pregonamos que no vamos/tenemos que hacer. Perdón por el rollo y su extensiôn.

  4. Avatar de Paula

    Quien esté libre de pecado que tire la primera piedra… Quién no ha acudido a algun profesional amigo, conocido, en algun momento de su vida. Unas veces gratis y otras pagando en exceso. Se llama vivir en sociedad y si el otro es agradecido aunque no sea pagando, tambien enriquece (aunque no sea el bolsillo).

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