Derecho invisible

El valor del derecho administrativo invisible

reglas - delaJusticia.com

img 6471 - delaJusticia.comTras regresar de vacaciones de semana santa y visitar Nápoles, he comprendido la importancia del derecho administrativo invisible.

Por «Derecho administrativo invisible» entiendo, – como lo expuse en mi última obra “Sentido y sensibilidad del Derecho Administrativo”(Bosch, 2024) – la normativa administrativa que se cumple de forma voluntaria y silenciosa por la Administración, o por el particular, con tal discreción que no tienen huella en expediente administrativo alguno, ni provoca reacciones públicas ni estrépito de procedimientos de restablecimiento de la legalidad, sancionadores ni de gravamen. No hablo de las naturales fricciones entre derechos y libertades frente a las potestades públicas, que en la tectónica de placas jurídicas generan cordilleras de jurisprudencia. No. Me refiero al derecho administrativo que está ahí, vivo y aplicado, pero fuera del radar de la actuación pública y jurisdiccional.

Es el caso del cumplimiento por la inmensa mayoría de los ciudadanos de la inmensa mayoría de la normativa de tráfico, las ordenanzas locales o del derecho tributario, pues la generalidad de las personas cumplen sin hacerlo por la sombra de sanciones o gravámenes, sino que se ajustan a los mandatos legales porque tienen interiorizado que hay que cumplirlo porque se vive en sociedad. Eso es civilización, cumplir las reglas generales de la vida social porque se han dictado por el poder legítimo. Es un cumplimiento muy distinto del cumplimiento forzado, del cumplimiento a regañadientes, del cumplimiento para evitar sanciones, del cumplimiento por si acaso… Se trata del cumplimiento leal, sentido y espontáneo de la norma jurídica porque se ha dictado por el poder legítimo y está vigente. Ni más ni menos.

Es cierto que “el miedo guarda la viña” y que la  Administración no tiene capacidad para sancionar todas las obras mayores y menores del país, ni para vigilar todas las maniobras de tráfico, ni para cobrar por todos los tributos vigentes, ni para verificar que son titulados todos los que dicen serlo, etcétera. Por eso, igual que existe impunidad de algunas conductas, es mínima al lado de la benignidad y cumplimiento voluntario de la inmensa mayoría de las conductas.

De ahí la importancia de la conciencia cívica para cumplir las normas porque son de todos. Y es que, parafraseando a Voltaire (“el sentido común es el menos común de todos”) podría decirse que “el sentido cívico es el menos común sentido por el ciudadano”.

Lo comento al hilo del referido viaje a Nápoles. Una ciudad de tres millones de habitantes, con un urbanismo endiablado y por lo que ahora nos interesa, revelador del derecho administrativo que no funciona, del la red invisible de normas eficaces que son un lujo, y del que no nos damos cuenta los que vivimos en sociedades donde sí impera.

Así, en esta visita he podido comprobar de forma directa e inmediata, tres muestras de actuación pública:

  • Los servicios públicos de limpieza y recogida de residuos no imperan en gran parte de Nápoles. O si imperan es con los estándares medievales. Solo así se explica que exista suciedad por aceras y vías públicas, cuerdas con bolsas de basura colgando de las ventanas, papeles y envases aplastados, y de tarde en tarde algunos contenedores o envases para basura, que están rebosantes o no se pueden abrir. Si el panorama de suciedad existente en la zona centro, turística y comercial, puede explicarse por la elevada densidad humana, cuando se pasa por la periferia, la suciedad alcanza la categoría de estrato o costra, y en los parques parecen existir organismos insepultos. El resultado es un panorama que hiere la vista, el olfato y fuente de enfermedades.
  • Los servicios urbanísticos municipales, que suelen velar por la estética, seguridad y salubridad, brillan por su ausencia en Nápoles. El urbanismo no está planificado, gestionado ni disciplinado. Nada de nada. La estética imperante en fachadas es lo abigarrado, lo multiforme e irregular. Nada de órdenes de ejecución de obras de mantenimiento o seguridad.
  • Los servicios de ordenación del tráfico funcionan en Nápoles, pero no se sabe si es gracias a la policía, que no hace nada, o a pesar de la policía, precisamente por no hacer nada. En efecto, conducir en Nápoles es una aventura, solo comparable a descender a espacios abisales donde aguarda lo insospechado. Las dos reglas imperantes que desplazan toda la normativa de tráfico son: «1ª El primero en moverse, tomar la iniciativa o entrar en el cruce, es quien tiene prioridad; 2ª Sálvese quien pueda». Cierto.

AdobeStock 234091979 - delaJusticia.comAsí que, al igual que suele decirse, que no se sabe lo que se tiene hasta que se pierde, podríamos decir que no sabemos el derecho administrativo utilísimo que tenemos hasta que nos lo quitan o no se aplica el que existe.

  Por ello, pese a que en España existen demasiadas leyes y reglamentos, y pese a que no todos son válidos ni todos se aplican con eficacia, debemos considerarnos afortunados porque el apéndice del Estado de Derecho relativo a la Administración pública es más que satisfactorio. Mejorable manifiestamente, pero satisfactorio. Y si no, viajen a Nápoles y verán como se valora lo que tenemos, y lo felices que somos al retornar.

Captura de pantalla 2025 04 21 a las 8.26.18 - delaJusticia.comNOTA.- Mi preocupación por el derecho efectivo, me llevó a escribir y publicar el «Derecho administrativo Vivo»(Bosch,2021) en que mostré la pura realidad del derecho administrativo que se cumple e incumple, del derecho administrativo con más ruido que nueces.


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5 comments on “El valor del derecho administrativo invisible

  1. Avatar de Salva Moreno
    Salva Moreno

    La pésima y casi nula gestión de los residuos y las horrorosas carreteras de Italia tienen una causa común: La Cosa Nostra. Sicilia entera también está hecha un asco; y, en general, toda la parte sur.

  2. Avatar de Francisco
    Francisco

    Lo más llamativo para mi es la utilización del ciclomotor como método de trasporte familiar; no es raro ver un matrimonio y uno y hasta dos hijos en ciclomotor por las calles.

  3. Avatar de Ricado Narbón
    Ricado Narbón

    Yo he vivido recientemente la misma experiencia en Palermo, pero algunos del ciclomotor, además, no llevaban casco.

  4. Avatar de amando
    amando

    El año pasado tuve la ocasión de conocer Nápoles. De lo que conozco en Europa me pareció la ciudad más interesante. Me recordó la España de los años 60. Había niños de 12 años y menos conduciendo ciclomotores y le pregunté a un camarero que había vivido en Córdoba cómo era posible que pudieran conducirlos y además sin casco y me dijo que en la ciudad vieja les dejaban pero no podían circular así por las avenidas de la parte nueva.

  5. Avatar de JOSE M A
    JOSE M A

    Las contratas de basura las lleva la Mafia. Sobre el papel se recoge la basura 6 dias a la semana. En la practica sólo 1. En España es igual, solo que los que trincan no son la Mafia napolitana, sino los politicos de turno.

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