Me quedo sobrecogido y huérfano. Sobrecogido, porque se ha ido mi buen amigo Federico López de la Riva a los 69 años. Y huérfano, porque su cariñoso paternalismo hacia mi persona, desde que lo conocí, fue siempre bien recibido.
Ninguna esquela ni obituario es capaz de encerrar sus grandes y buenas dimensiones.
Federico era una gran persona. Grande en humanidad. Grande en erudición. Vasco en el sentido rotundo de la palabra. Afable y divertido como pocos.
Le conocí cuando ambos compartimos la promoción de magistrados de lo contencioso-administrativo del año 2000. El procedía de su condición de habilitado nacional y yo desde la de letrado público. Ambos fuimos destinados a sendos Juzgados de lo contencioso-administrativo de Oviedo, y como estaba a centenares de kilómetros de su familia, encerrado a poner sentencias, nació la amistad entre nosotros. Eran tiempos de enorme sobrecarga judicial, y pese a su solvencia técnica y hondura ética, ironizaba diciendo que era tanto el papel que debíamos resolver que parecíamos “gallinas ponedoras”, pero confesabas a renglón seguido que el juez no debía ser un mecánico que acometía actos técnicos, sino un artesano responsable de realizar actos humanos con «arte», y «sano».
Posteriormente Federico pasó por la sala contencioso-administrativa del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco, una breve etapa como letrado del Tribunal Constitucional, y “cansado del duro bregar” y estimulado por el incentivo de torear en la gran plaza madrileña, accedió a la condición de secretario general del pleno del Ayuntamiento, cargo en el que le ha sorprendido el alevoso infarto.
He coincido con Federico (“Fede”) en infinidad de ocasiones, eventos y compartido publicaciones. Siempre he respetado su criterio, fundado y razonado, y me ha encantado su talento natural para afrontar los mayores problemas jurídicos y humanos. Un hombre elegante en el vestir y elegante en el razonar. Sabio al hablar y sabio al callar. Con el don de resolver con claridad lo que otros complican. Un caballero con toga y sin toga: a tiempo completo.
Nos dejas solos, Fede. A los habilitados nacionales, cuerpo funcionarial de prestigio en que siempre brillaste y al que te enorgullecías de pertenecer. A los magistrados de lo contencioso-administrativo, pues tus sentencias dan cuenta de tu saber hacer en derecho, siempre preocupado por hacer justicia de verdad y dejarse de zarandajas. Y nos dejas solos a los que te hemos acompañado en tu aventura pilotando la Revista «El Consultor» y otras publicaciones. Me queda el recuerdo de infinidad de ágapes y mesas redondas compartidas, imperando una sincera complicidad entre nosotros y nuestros amigos comunes.
No será igual volver al País Vasco y no llamarte o verte. Ni ir a Madrid y no poder compartir contigo esos paseos en que me ilustrabas de las cosas de la casa consistorial madrileña.
Y desde luego, Fede, que todos hemos sido testigos de tu tremenda capacidad de improvisación con éxito y gracejo en tus ponencias. Sé que muchas no las preparabas, pero como los sabios, salías airoso y provocando risas en el foro.
Finalmente, dejo constancia que siempre que hablábamos cambiábamos cromos de nuestras familias respectivas, siempre preocupado por tu adorada Elena y tus dos hijos. Vaya para ellos mi más reconfortante abrazo… si es que algo puede reconfortar de tan gran y súbita pérdida.
Descansa en paz, querido amigo.
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Que descanse en Paz ,Federico, referente humano ,profesional, de integridad que cada vez son mas escasos y ,buena mar.
D.E.P un abrazo a su familia. Estuvo en el Iº Congreso de Apsital en Málaga y me pareción un profesional magnífico.
Pésima noticia. Grande, Federico. Queda tu recuerdo. Y tu huella.
Se va un grande, mucha pena, lo siento mucho Un abrazo grande
DEP mi querido Federico. Eras una gran persona y un gran profesional. Qué la tierra te sea leve
Qué pena. Y qué bonitas palabras. UN gran hombre, excelente persona y magnífico jurista al que tuve el honor de conocer. Descanse en paz y mis más sentidas condolencias a su esposa, hijos, familia y amigos.
Absolutamente desolado con el fallecimiento de este gran compañero. Y lo llamo así porque en mis inicios profesionales me ayudó, en un asunto delicado cuando ejercía de secretario-interventor en un pequeño pueblo, siendo él secretario de Madrid. Los habilitados perdemos una de nuestras referencias. Descanse en paz.
Triste noticia. Descanse en paz.
Una bellísima persona y un grandísimo jurista, referente y ejemplo para todos los habilitados nacionales.
Descansa en Paz, compañero.
Tuve el honor de conocerlo a través de las sentencias que me dictó como Magistrado en Oviedo, las cuales reflejaban su integridad y sabiduría. Su legado será siempre un ejemplo para todos los que valoramos la justicia y la ética en nuestro trabajo.
En estos momentos de dolor, envío mis más sinceras condolencias a sus seres queridos.
Descanse en paz.
Descanse en paz, Federico. Una persona ejemplar y un gran jurista que deja huella y un vacio inmenso.
Hablé con Federico un par de veces y me sobra una para concluir que se trataba de una persona que imantaba por su sencillez y su amabilidad. Tan humano y tan ameno que a su lado se sentía uno como en un lugar del que no te quieres ir. Allá donde estés recibe un fuerte abrazo.
Fede, gran persona, gran profesional, gran amigo.
Nos dejas un vacío enorme.
Desde Calahorra, un beso al cielo y un fuerte abrazo a su esposa e hijos.