¿Qué es lo que no puede ofrecer la Inteligencia Artificial? Sustituir el goce de una buena comida en buena compañía. ¿Qué más le resulta imposible? Ofrecer la espontaneidad y el humor que brota en los ágapes… ¿Y qué nos hace humanos? Socializar con ingenio…
Por eso me propuse adentrarme en el campo inédito pero interesante, que une gastronomía y humor, cuando los juristas se sientan a la mesa.
Además, me propuse hacerlo exponiendo sucedidos, anécdotas, confesiones y ocurrencias planteados en ágapes y almuerzos con juristas.
(i) En unos casos se trata del fruto de mis indagaciones sobre esta vertiente de juristas célebres;
(ii) en otros de la confidencia que me hizo algún comensal que estuvo presente; y
(iii) la mayoría son anécdotas que presencié personalmente en la mesa.
De hecho, hay citados más de trescientos juristas (incluso el contexto del ágape, restaurante y los manjares), y creo que entre ellos quizá esté usted, querido lector, si ha compartido mantel y sonrisas conmigo. Siempre he dicho que hay vida más allá del Derecho y esos buenos momentos lo demuestran.
El resultado es mi último ensayo titulado «Juristas con servilleta: Gastronomía y Humor» (Amicus Certus, 2026). Están disponibles sus casi trescientas paginas, en Amazon, en tres formatos:
- formato Kindle, digital, 5,99 € –o incluído en kindle unlimited– con fotos en color:
- formato tapa blanda en papel (en blanco y negro con fotos en blanco y negro, 15,59 €);
- formato tapa dura, en papel, (incorpora fotografías en color 40,56 €).
Este original ÍNDICE revela su contenido. Y si lo solicita desde la web de Amazon.es (o sea,desde la web para España, -no desde amazon.com- lo descargará de inmediato en digital, o lo recibirá en papel en pocos días). Basta entrar en Amazon.es con su cuenta, y buscar libros con las palabras: Juristas con servilleta…, elegir formato… y ¡Voilá!
Como podrá percibirse, no se trata de un libro jurídico sino de la vertiente lúdica y gastronómica de los juristas. He intentado ofrecer una obra atrayente, entrañable y divertida… Y además rendir homenaje a tantos amigos juristas que me han acompañado en tan gratos momentos. ¡Y además barata!, pues por menos de seis euros se tendrá en descarga digital y con fotografías en color.
No me haré rico con esta publicación pero he disfrutado de lo lindo escribiéndola y más feliz seré si provoco sonrisas comprensivas en los lectores. Con ello cubro la laguna investigadora de estos encuentros olvidados de todo estudio, y lo dedico al gerente de “Las Caballerizas de Salamanca”, restaurante entrañable donde si las paredes hablasen o si lo hiciese Unamuno, la princesa Leticia o Joaquín Sabina, temblarían algunos. Se lo dedico al gerente por su jubilación, que casualmente lo conocemos como “Antonio Arias, el bueno”, para diferenciarlo de mi otro amigo asturiano, “Antonio Arias, el malo”, por más señas.
Y cómo no todo va a ser comer… ahí tienen algo para leer…

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Hay libros y libros. Y luego está esta nueva travesura literaria tuya, querido José Ramón. Solo leyendo su índice —que ya funciona como aperitivo— se saborea.
Porque es entre fogones, platos, bebidas y mesas compartidas entre juristas donde se gesta y encuentra su magia: una mezcla irresistible de anécdotas, confidencias y recuerdos contados con gracia por un observador atento, un disfrutón nato y un entusiasta desbocado.
¿Quién puede resistirse a la tentación de hacerse con esta obra entrañable y divertida, que se cuece entre amigos, se aliña con ingenio y se fermenta con el inconfundible bouquet de su autor?
Felicidades, José Ramón, por tu penúltimo paritorio literario: el niño te ha nacido guapo, con buen carácter y apetito y una salud envidiable. Solo queda que crezca solo y acabe volando.