Categoría: Del sufrido consumidor

Del sufrido consumidor

La burla impune de las grandes empresas a los consumidores y la justicia

grandes empresas Ni todas las empresas son piratas ni todas salen impunes de las aguas judiciales. Sin embargo, hay empresas ( pongamos nombre a la bestia, Iberia u Orange, por ejemplo, aunque lo que diré puede predicarse de casi todas las empresas del ramo) que con independencia de la legislación de protección de los consumidores, y a sabiendas de que deben estimar una reclamación de los usuarios, si esta no supera el umbral próximo a los 1.500 euros , prefieren dar la callada por respuesta o una evasiva, pues sus estudios estadísticos y sociológicos les han llevado a dominar las “Cuatro reglas de la felonía empresarial” :

1ª) Pocos usuarios conocen sus derechos;

2ª) De los que conocen sus derechos, pocos reclaman por escrito y en plazo;

3ª) De los que reclaman por escrito y en plazo, si no se les atiende, muchos menos acudirán a los tribunales a ejercer su derecho pues nadie quiere anticipar gastos de tasas judiciales y abogado, por un pleito incierto y bajo la espada de Damocles de la condena en costas;

4ª) Y si alguno llega a formalizar la demanda, para evitar la publicidad negativa del litigio perdido, entonces y solo entonces, la empresa demandada se apresurará a hacer una “oferta que no pueda rechazar”, pero limitada a lo que bien podía haber reconocido en la primera reclamación, para que desista el atribulado demandante.

Para que nadie piense que estoy plasmando un delirio fruto de los calores del verano que empieza, expondré de donde nacen estas agridulces reflexiones, y comentaré su extensión a la Administración Pública.

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Sentencia contra Orange: el criminal nunca gana… ¿o sí?

En mi cruzada personal contra France Telecom (Orange) – o mas bien de la unidad familiar de Sevach- me encontré con un atropello en toda regla: Orange no cumplió lo prometido por causa técnicamente imputable a ellos, y tras solicitar la baja en el contrato, aplicó de forma unilateral y automática  la fulminante penalización de 177 euros. Por si fuera poco, pese a comprometerse en su publicidad y por escrito, que en veinticinco días desde la formalización del contrato solo tendría una única factura de Orange (que incluiría la cuota fija de la línea a la vieja Telefónica), nos vimos obligados a abonar doble recibo durante ocho meses ( a Orange por las llamadas y a Telefónica por la línea fija). Orange se dedicó a instarnos al pago de la supuesta deuda  empleando el estilo de la tortura de la “gota de agua malaya”, pese a que de forma paciente les expliqué reiteradamente las circunstancias del caso.  Todo inútil. La razón se estrella contra las puertas del poder económico. Así pues,  finalmente no hice caso de las decenas de llamadas del personal de Orange ni de sus implacables “cobradores del frac” (empresas de cobro). No les importaba que el contrato no fuera viable por causa imputable a Orange ni que esta multinacional hubiese incumplido lo contratado: para ellos mi caso era un dígito de expediente de cliente que resultaba marcado con el estigma de deudor “confeso y mártir”, cuya única respuesta válida para parar su apisonadora ejecutiva era pagar. El común de los ciudadanos hubiera abonado esos 177 euros como poco precio para la paz. Sin embargo, Sevach planteó una demanda civil frente a France-Telecom (David contra Goliat). Leer Más

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La dirección de correo electrónico de Orange para reclamaciones: una burla sancionable


En su día comenté como mis desdichas arrancaron el funesto día en que fui seducido por los cantos de sirena de la publicidad de los servicios y pack de Orange  ( telefonía, Internet, TV).  Como jurista y ciudadano confiado, creía que la seriedad de una empresa de esas dimensiones sería ejemplar, que cumpliría con los clientes y que la legislación garantizaría los derechos de los usuarios. Grave error. Tras el relato de mis anteriores penurias en otro post anterior, podría seguir contando como no me aplicaron el beneficio prometido de reembolsar la cuota de telefonía fija, y como finalmente me dijeron que técnicamente era imposible prestarme el servicio contratado…¡ A los seis meses de iniciar el peregrinaje y pagar facturas indescifrables!, y  tras múltiples llamadas con numerosos operadores de toda nacionalidad, muy amables pero sin soluciones (“ Tomo nota de su incidencia, Señor”…¡ cómo si no hubieran tomado nota de las treinta incidencias anteriores sobre la misma cuestión ! ). En fin, no es hora de culpar a las pobres telefonistas mediomileuristas, hacinadas aguantando clientes insatisfechos, pero sí es hora de denunciar enérgicamente la corruptela de la compañía Orange que conculcando sus obligaciones esconde ladinamente la dirección de correo electrónico donde enviar las quejas contra el servicio. Veamos el problema, las causas y el remedio. Leer Más

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La burla al consumidor de las empresas de telefonía


No todos los cuentos empiezan con el “érase una vez”, algunos empiezan con lo de “ disfrute de tarifa plana, llamadas gratis,etc”. Corren tiempos en que la tecnología nos ofrece productos novedosos y útiles, y en que el Derecho proporciona mecanismos jurídicos para garantizar los intereses de clientes y comerciantes. Sin embargo, el punto de convergencia entre derechos del consumidor y la política de contrataciones de las compañías de telefonía forma un remolino de aguas turbulentas del que resulta difícil salir indemne. Mírese al espejo o a su alrededor y posiblemente hay unanimidad en que el sistema de contratación, bajas y reclamaciones referidos a compañías de telefonía es endemoniado y sembrado de trampas.

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Del abuso de los concesionarios de vehículos que supeditan la garantía a las revisiones en los propios talleres

coche
Ayer Sevach sometió su flamante vehículo monovolumen a la revisión general de los 15.000 kilómetros en el concesionario. La factura por la revisión, que llevó escasísimo tiempo a los operarios y fue poco mas allá del cambio del aceite y sustitución del agua del limpiaparabrisas, se elevó a 268 euros. El problema radica en que tal revisión a cargo del propio concesionario es la condición impuesta por el mismo para la supervivencia de la garantía del vehículo. ¿Acaso sería admisible en nuestro Ordenamiento Jurídico que nos vendiesen un frigorífico con una garantía supeditada a comprar los alimentos en determinado hipermercado?.La perplejidad de Sevach ante esta corruptela radica en su tolerancia por los conductores y cómplice pasividad de la Administración, en tiempos donde el consumidor tiene sus derechos. Leer Más

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La desigual lucha frente a las compañías de telefonía móvil: laudos y sentencias

telefonía

Es difícil que alguien no haya sufrido en sus propias carnes el vía crucis de reclamar frente a una compañía de telefonía móvil. No hay ámbito de implantación más universal ni ámbito donde la sensación de impotencia es mayor. ¿Quién no ha luchado infructuosamente para que le den de baja en un contrato?,¿Cúantas imprecaciones se desatan ante la voz metálica que le invita una y otra vez a esperar mientras le atiende un ser humano?,¿ Cúantas veces ha tenido el consumidor que contar su historia, de operador en operador, y tiro porque me toca?, ¿Quién no se ha sorprendido al descubrir horrorizado que aquél teléfono regalado, cual caballo de Troya, escondía un compromiso de permanencia leonino?, ¿ y qué decir de la letra pequeña del contrato?,¿ nadie ha comparado la factura de telefonía con un jeroglífico?, ¿ es posible conseguir cambiar de compañía- ese eufemismo de la “portabilidad”- sin atravesar el cuasicoactivo filtro de expertos para disuadirle? ¿ Y la súbita falta de cobertura en lugares ciegos con interrupción del servicio pero no de las facturas?.
En fin, que una cosa tan pequeña como un teléfono móvil puede ser fuente de grandes quebraderos de cabeza. Viene al caso por la reciente Sentencia de la Sala de lo Contencioso-Administrativo de 18 de Junio de 2009 de la Audiencia Nacional que considera que, si ha intervenido la Junta Arbitral para resolver un conflicto entre usuario y compañía, el ciudadano no puede exigir judicialmente a la Administración que se sancione a la compañía abusadora. Veamos. Leer Más