Sobre los políticos

Violencia de género o como la estadística se alza en fuente del Derecho

Violencia de género o como la estadística se alza en fuente del Derecho

La Ministra de Igualdad ha saltado al ruedo periodístico y se ha estrenado en El Diario El Mundo (25/5/08) con un artículo titulado “Una ley pegada a la realidad“. Hemos de dejar al margen el penoso uso del lenguaje en el título ya que ni las leyes están mas o menos “pegadas” según el engrudo que les aplique el gobierno, ni la “realidad” es algo que pueda ser capturado por el cazamariposas del legislador. La ministra vierte una afirmación que Sevach no puede pasar por alto. Así, al hilo de la Sentencia del Tribunal Constitucional que considera constitucional la ley que aplica al agresor varón mayor penalidad que a la mujer, por unos mismos hechos delictivos, la Ministra se permite verter dos afirmaciones preocupantes para el común de los mortales.

1. En primer lugar, la premisa de su razonamiento se centra en que en los casos de violencia de género, “las denuncias suponen el 70% de los caos de delitos contra las personas y que, de ese porcentaje, los detenidos por delitos de maltrato son hombres en un 95%”. Aquí Sevach desea subrayar que una cosa son las “denuncias” y las “detenciones” y otra muy diferente las “condenas”. El número de condenas, tras un proceso con garantías, es el dato consistente, de igual modo que para hablar de los fallos de la sanidad pública, el Ministro de Sanidad no debe tomar en cuenta el frío dato de las denuncias o quejas sino de las resoluciones administrativas, civiles o penales que aprecien deficiencias.

2. En segundo lugar, y una vez introducido el dato estadístico debidamente manipulado, viene la clarividente conclusión de la Ministra: “Sólo a la luz de este dato estadístico, la violencia de genero viene a revelarse no como una particularidad de cada agresión, sino como algo que tiene raíces y causas mas profundas: la desigualdad entre los sexos”.Aquí el disparate es mayúsculo puesto que se contravienen las mas elementales reglas del pensamiento lógico. Así, se pasa del dato “general” a la regla “universal” (como la mayor parte de los alumnos copian “todos” deben suspender), y del “ser” al “deber ser” (como la mayoría de los futbolistas son hombres, debe ser porque son diferentes a las mujeres). Toma ya.

3. Lo preocupante es que la estadística simplista se convierta así en fuente del Derecho y en criterio válido para la Ley. Al derecho puede aplicarse lo que para la Química afirmaba el nobel Rutherford, “Si tu experimento necesita estadística, entonces deberías haber realizado otro mejor”. Y es que una cosa es que la realidad objetiva se alce en dato que ha de ser tenido presente por el legislador y otra muy diferente que una interpretación torcida y “subjetiva” de una “realidad objetiva” se convierta en norma. Así, el razonamiento de la ministra y de la sentencia del Tribunal Constitucional es simple y peligroso. Simple, puesto que básicamente se centra en que como hay muchos delitos en que son mayoritariamente varones los responsables, pues el legislador puede aplicar penas mayores a los varones que a las mujeres. Y peligroso, porque siguiendo el mismo razonamiento del Tribunal Constitucional y de la Ministra “no sería irrazonable” que, puesto que la inmensa mayoría de la población reclusa es extranjera, pues el legislador modificase el Código Penal para fijar una mayor pena a los extranjeros por el mismo delito que los nacionales. O si la mayoría son negros o gitanos, pues mayor plus punitivo que los blancos o los payos. O porque constatado que la violencia en los estadios tiene mayores protagonistas en los hombres que mujeres, debería aplicarse una pena diferente por unos mismos hechos.

4. Este esperpéntico escenario para unos será “razonable” pero para Sevach sería una barbaridad. Claro que si la mayoría (de la población o del Tribunal Constitucional) considera que la Ley penal en esas condiciones es razonable, pues quizás por coherencia afirmen bajo idéntica lógica, que “todos” opinamos que es razonable. En esta situación discrepo de la legalización de la discriminación por razón de sexo, que resulta injustificable en nuestro sistema democrático avanzado. Es deplorable la violencia de género, pero también es repugnante la violencia del “legislador” cuando zarandea los cimientos del valor de la igualdad al asentarla sobre una mera diferencia biológica entre sexos y al aplicar una presunción de culpabilidad en el varón por el hecho de serlo.

En fin que mas que la ley esté “pegada” a la realidad, diríase que la ley “pega” a la realidad. Y con saña.

0 comments on “Violencia de género o como la estadística se alza en fuente del Derecho

  1. javier grandio

    Lo que parece, apreciado Sevach, es que tanto tú como yo, como los Magistrados disidentes (de la sentencia) del Constitucional tenemos el alma machista y el corazón facha redomado.

    Es ése el argumento –concluyente y útil para desaguisados de cualquier índole- que desde algunos ámbitos entusiastas de la ley (naturales o forzosos) se suele utilizar por respuesta cuando, por caso, se propone triplicar (o más) las penas para TOD@S si se estima que ése es el camino para reducir la violencia de género … pero, claro, sin que prevalezca, como señala la Constitución Española, discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social.

    (¡)

  2. Enhorabuena por la explicación. Me convence más la argumentación de Sevach que la de los magistrados del Tribunal Constitucional. Además parece que un juicio científico de constitucionalidad en un tema tan crucial se salda con votación ajustada…Y por supuesto que las mujeres vocales del Tribunal Constitucional votan a favor de este atentado al Estado de Derecho…pues el Tribunal Constitucional ¡ no hace una a Derechas!

  3. Perdonen si les digo que están errados. Porque se centran en una discriminación sexual que no existe en la base de las decisiones que dicutimos, SINO EN EL ABUSO DE SUPERIORIDAD.

    Llamémosle fuerza física, lamémosle “temor reverencial”, sometimiento económico… lo que vds, quieran, porque hay situaciones, por desgracia, para todos los gustos. Saben vds. que abusa quien usa su fuerza a conciencia contra alguien a todas luces más débil e incapaz de defenderse en la misma medida: nadie puede dejar pasar un puñetazo, p.e., asestado por un personaje de treinta años y ochenta kilos contra un niño de diez años y treinta y tantos kilos. ¿Dónde están aquí la igualdad de condiciones y la proporcionalidad?… pues estamos en las mismas.

    Este es el espítitu del debate y no otro.

    Una vuelta por un Juzgado de Familia nos viene bien a todos para devolvernos a la realidad, fuera de disquisiciones filosóficas, que son muy guapas, eruditas y dicen muy bien de quien las hace, pero… no salvan vidas.

    La práctica nos dice que no comienza el daño con el primer golpe o navajazo. Comienza todo con los “tú te callas, que no tienes ni idea”; “tú te quedas en casa a cuidar de los niños, que yo ya volveré cuando quiera”; “el único que trae dinero a esta casa, soy yo”; “no me cuentes historias, que vengo cansado de trabajar. Es tu problema”, “si quieres salir, sales tú sola”… etc.
    Y cuando éstas y otras muchas faltas de respeto se hacen contínuas y se convierte a la pareja en un ser más despreciado que un paria hindú, porque (por regla general) ha dejado el trabajo para poder cuidar de los niñós (no todas las parejas tienen recursos para “canguros”), y no tiene otra vida que lavar, planchar, cocinar, subir y bajar colegios. desde las siete de la mañana hasta las once de la noche… las faltas de respeto se convierten en humillaciones (la pareja no es ya tal, sino “la fregona” desgreñada que no tiene tiempo ni para peinarse), la destrucción es inminente.
    Porque ella se ha visto convertida en una “cosa” que no gana dinero y que “no trabaja”. “Inútil”, por tanto, siquiera para el menor pensamiento inteligente. Hermafrodita, por ende… pues no parece sino que ella sola concibiera a sus hijos (“papá está de viaje”, “papá ha salido un momento”; “deja a papá, que está muy cansado”…)

    Miren las estadísticas de divorcios y verán que aquí está la base de la mayoría de ellos: el desprecio. Ese desprecio.
    Por regla general, ella calla… porque no tiene medios para oponerse: no tiene recursos económicos propios, no tiene un sitio a donde ir; hace tanto tiempo que no sale ni ve a los que eran sua amigos, que los ha perdido. Está sola … teme que la separen de sus hijos… y aguanta… y calla…

    No todos los hombres abusan de su posición social, familiar o de su fuerza física (o mental: me vienen a la mente los manipuladores; la peor raza nacida desde que Jekyll creó a Hide. Peligrosísimos, sobre todo porque son los últimos en saberse manipuladores… aunque tengan delante de sí una vida destrozada: la que ellos destrozaron).

    Pero yo uso un pc y no me descargo nada de nada… sin embargo, también pago los impuestos por “presunta criminalidad informática”. No me parece bien, pero me aguanto: porque está probado que la gran mayoría de los internautas se descarga hasta el “Chiki-chiki” (y ya hay que tener valor).

    Vayan a un Juzgado de Familia, insisto. Vean los telediarios. Y regresen para contarme cuantas mujeres han sido asesinadas por hombres y cuantos hombres han sido asesinados por sus mujeres. Y díganme si sentirían el mismo miedo ante un ser de metro cincuenta que balbucea con la poca fuerza de sus cuarenta y tantos kilos, que ante uno de ochenta kilos que no hace más que gritar y asestar puñetazos en todas las superficies que encuentra, para gritar sus “razones” desde un metro setenta de estatura.

    Hablamos de ABUSO, no de discriminación sexual. Porque es más duro el puñetazo de un hombre que el de una mujer o un niño (a menos que midan y pesen más que él, que también puede ser… o que estén entrenados). Porque humilla y destruye más el “no tienes pito que tocar, porque aquí el dinero lo traigo yo” dirigido a alguien que ha perdido su trabajo por entender y atender a su familia, que a alguien que mantiene su fuente de ingresos (al menos tiene la posibilidad de pillar su hucha y decirle mientras atraviesa la puerta: “¡que te aguante tu tatarabuela!”)

  4. JuanFran

    Yo estoy con Olay al 100% (incluso con su ejemplo tangencial del pirateo de los CDs, aunque ese es otro tema).

    Donde no hay igualdad, no se puede invocar el principio de igualdad. Donde hay una relación de JERARQUÍA (el hombre maltratador sobre la mujer), prevalece el principio de dignidad de la persona (también está en la Constitución Española) y, a mi juicio, cabe la discriminación positiva (o negativa, según se mire).

    Por cierto, esta Sentencia del TC es tan válida como cualquier otra. Aunque la mayoria haya sido ajustada, la Sentencia y sus implicaciones lo son de TODO el TC. Por favor, que algunos dejen de poner en solfa la legitimidad del Parlamento para aprobar leyes, la del Gobierno para aplicarlas y la del TC para emitir juicio sobre su constitucionalidad.

  5. William H. Rehnquist

    Aunque creo que todos compartimos el sentimiento que inspira en cuanto al fondo el post de Olay, creo que (al menos expreso aquí mi parecer) no se puede compartir la conclusión a la que llega, es decir, la justificación de la “discriminación positiva” en la punibilidad. Y ello por varias razones:
    1) El abuso de superioridad está expresamente contemplado como causa que agrava la responsabilidad criminal en el artículo 22.2 del Código Penal, por lo que es perfectamente posible en la práctica la imposición de penas diferentes por un mismo hecho (apreciando en unos casos la agravante y en otros no) sin necesidad de establecer penalidades específicas en función del sexo del comitente.
    2) La comparación que hace respecto al canon digital creo es, cuando menos, extraña. Dice que estadísticamente se ha demostrado que la mayoría de los internautas descargan y que por eso ha de aguantarse uno. Mi sorpresa es monumental, pues lo que en el fondo subyace a ese razonamiento es una apología de la resignación. Dejando de lado que las estadísticas son manipulables ¿Es que porque la mayoría infringe la normativa debo soportar la imposición de una medida preventiva (como el canon) que pese sobre mí cuando yo no cometo infracción alguna?
    3) Existe otro dato que no se ha tenido en cuenta, y que ha sido puesto de relieve incluso por propias mujeres letrados, que es el fenómeno de la denuncia falsa. También está demostrado que existen mujeres que, por motivos diversos (el obtener un divorcio con medidas más favorables, por venganza o por otras circunstancias) denuncian falsamente malos tratos. ¿Qué hacer si se demuestra que una mujer ha denunciado falsamente el sufrimiento de malos tratos? ¿Inventamos otro delito con mayor penalidad por intentar “prevalerse” de su condición de ser humano especialmente protegido?
    4) Ha de cortarse de raíz todo abuso, provenga de manos varoniles o femeninas, pero creo que el camino no es el aumento de la punibilidad al sexo masculino. Abusos los hay en todos los ámbitos de la vida (incluso en el laboral, donde el abuso de superioridad se da con aspectos realmente macabros sin que el legislador en este aspecto se haya mostrado tan “avanzado”).

  6. javier grandio

    No sé si el grado de “actuación” de la persona maltratadora guarda relación directa con el calibre de la pena. Me surgen dudas en bastantes supuestos.

    Lo que sí me parece lógico es que dicho grado, o intensidad en el maltrato, NO guarde relación alguna con el distingo previsto por el legislador en función del sexo de la persona que lo ejerce; por lo que dicha discriminación (+ ó -), en mi opinión, podría tener una finalidad distinta de la anunciada.

    La descripción que realiza Olay me parece muy afortunada, estando convencido de que a las personas maltratadoras, a todas, hay que imponerles la máxima pena posible.

    Pero, de verdad, sigo sin encontrar ni entender el motivo del distingo legal (en el orden formalmente regulado por la ley).

  7. Magnífico comentario el del tal William. Muy razonado y convincente. En cuanto a Olay y Juanfran admito la premisa menor pero no la conclusión. Por supuesto que hay hombres que aplican el desprecio y la superioridad en el peor perfil machista de nuestra sociedad, pero no hay que atacar penalmente la causa inmediata y facilona: a los hombres por ser hombres. Habrá que atacar la causa mediada, o la causa de la causa: la ignorancia y la pésima educación. Mírese los lugares de España o la procedencia de los maltratos machistas mayoritaria y se comprobará que en su mayoría procede de emigrantes, andaluces y similares. Y con ello no critico a sus países ni regiones, sino una seña de identidad estadísticamente comprobable. Sé que ser culto ni rico no es un antídoto para ser maltratador, peor he dicho “educado” como sinónimo de “civilizado” que es otra cuestión.

  8. Ricardo

    Vamos, ¿desde cuándo la estadística se ha convertido en fuente del Derecho? ¿Estamos ante la razón de la fuerza o la fuerza de la razón?
    ¿La violencia es una cuestión de pura estadística o de muchos más factores de toda índole?
    Ciertamente, el eje de la “constitucionalidad” de la mal llamada Ley de violencia de “Género” (¿desde cuándo todos los hombres maltratan a todas las mujeres?) que es la mayor agresión de algunos hombres sobre algunas mujeres (eso no se discute, como dato cuantitativo), ha justificado para la mayoría de los miembros/-as del TC la constitucionalidad de una norma que choca frontalmente y de facto con el principio de igualdad ante la ley y el principio de generalidad de la ley penal (arts. 14 y 25 de la Constitución).
    Pero la aberración jurídica de esta doctrina es palmaria, pues si los fríos números (tras los cuales se esconden víctimas y verdugos, no se olvide) justifican un diferente tratamiento penal y mayor castigo en función del sexo del delincuente, entonces por esa misma regla, podríamos justificar mayor castigo para los delincuentes de unas razas sobre otras, pues la estadística revela que hay mayor tasa de delincuencia en determinados grupos sociales que en otros. Sucedería lo mismo, si de estadísticas se trata, con la procedencia económica, social y geográfica de la mayor parte de los delincuentes de todo tipo, pues esas mismas estadísticas revelan que en Madrid, Barcelona o Valencia, se mata, roba y viola mucho más que en Segovia o en Teruel y que además la mayoría de estos crímenes se cometen por personas de grupos sociales marginales o pobres, tomando como ratio x cantidad de habitantes, entonces, siguiendo la estadística y el dato matemático, ¿ello avalaría que se castigase mucho más a un delincuente por ser barcelonés que a un turolense? Vaya desatino sería, verdad?
    Se diga lo que se diga, la condición sexual del delincuente no puede determinar su mayor o menor castigo, sino que la ley penal es más justa cuando es igual para todos y todas, porque el delito castiga la acción del delincuente, que es lo que se desvalora, lo que se reprocha jurídicamente, no el sexo, la condición social o el origen étnico del delincuente.
    El TC como tantas veces antes, queriendo ser muy social y progresista, ha sido todo lo contrario, pues permite mayor castigo en función del sexo del delincuente, en lugar de propugnar un endurecimiento de las penas simplemente, para todos o todas los /las delincuentes reos de este tipo de delitos, donde lo que subyace es el abuso de una persona sobre otra, y lo que hay que proteger no es a un género sexual sino a personas en abstracto de los ataques injustos de otras personas en abstracto. Eso es la técnica penal, y así se entiende en todos los estados democráticos y de Derecho a los que nos queremos homologar. El dato del sexo, la edad, la etnia o cualquier otra condición personal como vía de agravamiento constitucional de la pena no dejan de ser un retroceso y un disparate en términos jurídicos e históricos, y resucitan en derecho penal de autor del que tanto uso, aberrante uso, hicieron los nazis alemanes y otros dictadores sangrientos en el pasado. Al tiempo!

  9. Totalmente de acuerdo con Sevach. Desgraciadamente, la sentencia del TC, tan impresentable como sonrojante desde el punto de vista jurídico, está a la altural de la actual composición del TC. Pero vamos a ver, ¿ qué se puede esperar de un TC que ha anunciado tras la muerte de uno de los Magistrados no adscritos al sector retroprogre que a partir de ahora es prioridad máxima resolver el recurso contra el estatuto de cataluña?. O sea, ahora que se ha muerto un Magistrado de los que no gustaban al gobierno, acaleramos las deliberaciones. Vamos, impresentables ellos, e impresentables sus sentencias. Nada desentona. Todo a nivel del barro.

  10. Hum… espero ser capaz de llevar un orden “inteligible” (pero no me pidan que me dirija a cada comentario en particular… tengan piedad):

    a).- El parricidio es una de las formas más aberrantes de homicidio por la AGRAVANTE DE PARENTESCO. El delito conlleva, pues, la agravante; y no veo que nadie se lleve las manos a la cabeza deduciendo que “todos los padres son potenciales homicidas” por el hecho del parentesco.

    De ahí mi intento de ejemplificar respecto de las descargas de internet: el hecho de que (¡OJO!: remito a mi anterior comentario, donde no aduje para nada ninguna estadística en materia de pirateo informático. ¿Es que las hay?) mucha gente se baje el politono del Chiki-Chiki, no me convierte a mí automáticamente en “cyber-delincuente”. ¿Que me aguanto con los cánones al respecto, así como los del paquete de DinA4, porque la SGAE pretende que voy a plagiar a Sabina en cuanto comience a rellenar la hoja?… pues me aguanto, porque no me queda otra en DEMOCRACIA, lo mismo que si gana Zapatero (que el Cielo lo tenga en su Gloria, je) o que si va a Eurovisión el Rodolfo ese: me aguanto porque la mayoría lo ha elegido, pero NO ME RESIGNO, porque el derecho al pataleo y a intentar cambiar las cosas no me lo quita nadie; y ese es otro aspecto de nuestra bendita democracia. Lo mismo que no me quita mi CONVICCION DE ABSOLUTA INOCENCIA por mucho que el 99,99% de los internautas puedan ser coadyuvantes del top-manta o que las tres cuartas partes de este país hayan demostrado ser horteras y frikis perdidos.

    Es decir: Lo que se predica de la generalidad no me afecta a mí: porque por muy cyber-nauta que sea, yo no me descargo nada. Porque por ser mujer, no soy una “histérica”, porque por ser blanca no soy racista; porque por tener unos estucios no soy pedante, etc, etc, etc…

    Al margen de estadísticas, cada quien se incluye en la que… ¿teme ser incluído?.

    Por tanto: no generaliza tanto el TC como los detractores de la decisión de marras.

    b).- Por supuesto que también las mujeres manipulan (de hecho, debe ser lo primero que aprendemos al poco de nacer). Y que “abusonas” las hay unas cuantas (ahora: ¿en serio que este extremo SÍ está PROBADO y NO que la mayoría de las condenas por maltrato sean para varones?. ¿Hay estadísticas de lo primero y no de lo segundo?. ¿Valen las estadísticas para lo primero y no para lo segundo?. Me aclaren estos extremos, por favor… al margen del sexo del comentarista, es decir: objetivamente… si puede ser).

    Ahora bien: el caso de la mujer que aduce falsa denuncia, no tiene nada de diferente del de un hombre que haga lo propio: lo mismo ha de probar aquélla que le inventa a la pareja cuatro imaginarios puñetazos, que aquél que fabula con la drogadicción inexistente de la cónyuge. En ambos casos HAN DE PROBAR. En ambos casos se les puede caer el pelo si la parte Iinjustamente denunciada decide meterles una querella por denuncia falsa. En cualquier caso: ¿que hay un problema de moral y conciencia tanto de la persona que acude a este injusto, como de la persona que lo ampara, propone y lleva a cabo ante un Tribunal?: lo dicho… es un problema de ausencia de ética, personal y/o profesional, que deberá ser reclamado en el lugar oportuno. Pero no deja indefenso al contrario, como lo deja un navajazo entre los riñones o un rostro machacado a puñetazos. Y, perdonen que les diga, que en mi acervo de conocimientos está el de unos cuantos abogados-varones (también ellos) que no se cortan un pelo a la hora de aconsejar a sus clientes semejante aberración.

    ¿Dónde está la “ventaja” de sexo o discriminación positiva, si no hacen prueba?.

    c).- Ultimamente percibimos en los Juzgados de Familia la efectividad de la presión de las asociaciones masculinas en relación a las decisiones judiciales en materia de custodias y pensiones compensatorias y por alimentos: de donde estamos viendo paradojas tales como la concesión de custodias compartidas a señores CONDENADOS por malos tratos. Estamos viendo crecer una especie de “estigmatización” de las esposas reclamantes de pensión compensatoria (generalmente, la reclaman aquéllas que se han pasado años dedicadas a tener la comida a punto y caliente y a los niños “en su sitio”, para que el esposo esté contento) que se ven con una mano detrás y otra delante en la cincuentena de sus vidas: “arpías aprovechadas y vagas” que pretenden vivir cómodamente sin trabajar, del esfuerzo y sudor de un señor que no les debe nada.

    ¿Hablamos entonces de una nueva corriente de discriminación positiva a favor de los hombres?.

    Miren: Dicen que la vida es muy complicada, pero yo pienso que somos los humanos quienes solemos complicarla… y complicarla a otros.

    Y, en estos temas, el buscarle la quinta pata al gato está a la orden.

    d).- Algo que me ha llamado la atención…
    Y es que no creo que el estatus social, previos estudios y formación, den la altura ética de una persona. Porque la ética, la educación y la moral (lo mismo me da que sea cristian, budista, agnóstica, atea… se trata de la asunción de unos principios, que comienzan por aprender a distinguir lo que está bien de lo que no lo está) se aprenden por imitación y, por desgracia, hay tantos personajes encumbrados a los que nadie mostró en sus vidas que no se puede conseguir lo que uno desea a costa de pisar las cabezas de los demás… que hay unos límites al deseo, a la ambición… que dejan de ser sanos cuando destrozan todo aquéllo que les estorba en su consecución…

    Gracias por todos los comentarios (con permiso del autor de la bitácora). Ha sido una gozada leerles a todos vds. Mil gracias.

  11. Francisquín

    Hola a todos:

    Por mi parte estoy plenamente de acuerdo con el brillante artículo inicial de Sevach y con la aportación magistral del tal William. En esta última se recogía que el agravante por abuso (en los ejemplos que Olay aportaba respecto al tamaño del agresor) está legislado en el artículo 22.2 de Código Penal y creo que este argumento es aplastante y “desarticula” el hilo argumental de la Ministra y el de Olay. El de la ministra creo se debe a su condición de ser cabeza de una cartera a mi parecer bastante supérflua, ¿”Ministerio de Igualdad”? y yo que pensaba que la Constitución ya decía que todos éramos iguales ante la ley. Lo único que hay que hacer es aplicar el principio, y para ello no creo que se necesite un ministerio. La analogía de Sevach es también muy acertada: siguiendo esta lógica deberíamos imponer condenas más altas a extranjeros, a andaluces, yo añado ¿por qué no a gente de bajos ingresos, que probablemente también cometan este tipo de delitos con más asiduidad? Me imagino (con el derecho a equivocarme) que todos estaríamos de acuerdo en que esto sería una injusticia. Y aun así hay voces (por supuesto respetables también) que apoyan la medida, como la de la contertulia Olay.

    Yo personalmente opino que la argumentación de Olay no es correcta porque esconde un “non sequitur” (un infundado “…y por lo tanto…”) y también porque está fundamentada en el plano emocional, lo cual es peligroso y no puede ser aceptable en un estado de derecho ya que con ello podríamos justificar también linchamientos, castraciones a violadores, ley del Talión, etc.

    Dice Olay que es un abuso que un hombre de 80 kg le dé un puñetazo a su mujer de 45 kg. Y por supuesto que tiene razón, pero ¿se infiere de ello que es menos injusto que un hombre de 60 kg le dé un puñetazo a su mujer de 100 kg? ¿y qué pasa si es la mujer de 80 kg la que le da un puñetazo a su hombre de 60 kg? o qué pasa si a mí (hombre – 68 kg) me da un puñetazo un hombre de 80 kg? ¿es que me duele menos? Y qué pasa si un hombre de 80 kg le da un puñetazo a otro hombre de 80 kg? ¿y si el primero es boxeador? Podemos extender estos ejemplos y algunos más absurdos hasta el infinito y descubriríamos que podríamos crear mil normas adaptadas a situaciones que llamaríamos estándard en los que el cruce de unos parámetros determinados predestinaría la pena a imponer. ¿Es esta la forma de crear igualdad y justicia? Personalmente opino que no. Y por eso el delito debería estar penado en función del delito en sí, sin importar la raza, religión, SEXO, condición social, etc.
    La comprensión de este principio tan básico, que es a la postre lo que expone Sevach, debería al menos ponernos en alerta cuando oímos tales exabruptos como el de la ministra.

    Una vez vi un reportaje sobre hombres maltratados por sus mujeres. Sí, seguramente es una minoría pequeña en la sociedad pero el hecho es que una mujer maltratada tiene la posibilidad y los mecanismos (de los que cada vez más a menudo se está abusando, según me comentaba recientemente un amigo guardia civil) de denunciarlo y obtener una ayuda legal y fáctica. Un hombre que acude a una comisaría a denunciar malos tratos, lo primero que tiene que soportar son las carjadadas y las mofas de los agentes, su incredulidad y por supuesto su impasividad. Lo que quiero decir con esto: es triste estar enfermo de cáncer pero lo es aún más si la enfermedad se llama “lupus eritematoso sistémico” entonces sí que estás perdido. Una enfermedad debería ser una enfermedad y contar con todo el soporte científico para erradicarla. Una agresión, sea del origen que sea y a quien sea, también.

    Un saludo a todos

  12. Ricardo

    Y ahora, también según entienden algunas personas, también el dato del peso físico, se ha convertido, la gracia (maldita la gracia) de cierto sector “progresista de diseño” en fuente del Derecho, por favor! que va a ser que Goebbels y su satánico jefe andan sueltos de nuevo!
    Por un prurito de rigor, más técnica, más argumento jurídico y menos casuística o menos estadística a la hora legislar, que con tanto caso práctico, lo general degenera en lo particular, lo singular se hace regla y de ahí, a las normas excepcionales sólo media un pequeño paso.

    Por cierto, y sin mala milk, comparar churras con merinas, no es justo, porque la mal llamada violencia “de género” (mal llamada porque afortunadamente, la inmensar mayoría de las personas de género masculino no agreden a las pesonas de género femenino en su vida, algo que parece obviarse siempre y por sistema) no es un tipo comparable ni en gravedad, ni en entidad a los delitos que puede suponer el pirateo informático, las descargas ilegales de internet o los delitos contra el derecho de autor: estas figuras mejor debieran ser simples ilícitos administrativos que verdaderos delitos, pero ya se sabe lo poderosas que son ciertas editoriales, medios de comunicación y la onnipresente SGAE – verdadera mafia legalizada – que han conseguido que tales conductas se castiguen penalmente para proteger su chiringuito y su parte de pastel.

    Si lo que se pretende es proteger a cualquier mujer o cualquier hombre de los “malos tratos” o de violencias mayores, mejor sería considerar un aumento decidido y notable de las penas de prisión para todos los delitos contra las personas, legislar su cumplimiento íntegro sin beneficios penitenciarios para reprochar aún más tales delitos, considerar ciertas lesiones y “malos tratos” como verdaderos intentos de asesinato, lo que es en definitiva “cargar la mano” en los/las culpables de estas conductas, porque es lo único que es disuasorio (igual que sucede con la disuasión de las normas tributarias y las de tráfico, que cargan la mano en el bolsillo)
    Acaso, ¿la Constitución prohibe imponer una pena de 40 o 50 años íntegros de prisión por un asesinato?

    Quedarse sólo en que la pena estará orientada a la reinserción del preso, no deja de ser un planteamiento sectario e infundado como otro cualquiera, pues “orientar” no es “determinar”, y el reo no se puede beneficiar penalmente de su propia acción delictiva, porque eso es sencillamente aberrante y absurdo, propio de una sociedad tarada. Además la experiencia revela que muchísimos delincuentes no tienen reinserción posible y vuelven a las andadas porque no dan para más como personas o, lo que es peor, no quieren dar para más, y ahí está los casos de los pederastas o los psicópatas, que no hay manera humana de reinsertarlos, y en eso la ciencia no tiene duda.
    Por cierto, a ver si en este país, y en todo nuestro entorno, deja de haber tanta sensibilidad y tontería con los derechos de los delincuentes y su reinserción quimérica, y los/las juriconsultos se empiezan a preocupar más de crear un Derecho penal basado en la víctima y no en el autor, pues la víctima del delito es el sujeto sobre el que se realiza directamente el delito, quien lo sufre en carne propia, y en definitiva es quien merece que se restaure o restablezca su esfera de derechos lesionados por el delito.
    La función principal del Derecho penal y la pena es la protección de toda la sociedad proyectando la disuasión en el/la probable delincuente, y esa es la función esencial de la pena, que parece que se quiere soslayar con la defensa ultramontana y torticera de la “reinserción” del reo, que no es y no puede ser la finalidad esencial de la penal, del castigo penal. Porque en definitiva, el derecho a la reinserción social del preso, como todos los derechos, no es un derecho absoluto y tiene que existir un castigo al delito, porque si no el delito es más inútil que la última rebanada del pan bimbo. Si la sociedad no castiga el delito y al autor del mismo, entonces no quedará otra cosa que el recurso a la venganza privada, y eso es la quiebra de cualquier estado en sí misma, porque las venganzas serían lo habitual cuando el estado se desentiende del castigo al delincuente y no satisface, en parte, a la víctima cuando ésta no ha perdido su derecho primordial tras sufrir el delito: su propia vida.

    Por cierto, la sociedad de a pie de calle pide, clama por castigos más duros para ciertos delitos contra víctimas especialmente desprotegidas, y si lo “progre” es legislar en función de la realidad social del momento, o en palabras de ese ex fiscal franquista, hoy ministro socialista llamado Bermejo, “lo que aconseje la jugada” ¿por qué no se hace caso de la calle por un legislador que se jacta de su progresismo? ¿Por qué no se satisface el clamor popular que exige penas mayores de prisión para determinados delitos? ¿Por qué tanta hipocresía y tanta falacia con recibimientos a padres de las víctimas para luego no hacer nada?

    Será que hay muchos/-as déspotas travestido/-as de presunto/-a progre pijo/-a de diseño, y ya se sabe todo para el pueblo (sobre todo cuando toca votarle a uno, y el pueblo lo representa el elegido) pero sin el pueblo, que les importa un bledo, y no deja de ser la chusma a la que se recurre cada cuatro años, pero mis nenas a cole privado para niñas bien y de compras a Harrods en avión de la Fuerza Aérea eh José Luís!
    Al fin y al cabo dime de lo que presumes y te diré de lo que careces, y….. no falla, siempre es así.
    Saludos cordiales

  13. Bueh… si vamos a coger el rábano por las hojas para quedarnos con el “·asunto de los kilos”, obviando el resto de los contenidos, es que no sirvo para la parábola. Asi que me quedo con aquéllo de “el que quiera entender, que entienda”.

    Y yo no le llamaría “emocional” (al margen de la lógica reacción emocional) a la tremenda estampa de una chica atravesada por un cuchillo carnicero que hemos visto todos (creo) en los diarios hablados y escritos hoy mismo. Como tampoco llamaría tal cosa al hecho de que el último informe en materia de Derechos Humanos pone a España en la picota por el trato a inmigrantes y a las féminas (les guste o no, las noticias de contínuos asesinatos llegan a todas partes del orbe).

    Pero tengo que reconocer que sí me parece muy emocional alegar un presunto y contínuo carcajeo generalizado de las fuerzas del orden ante una denuncia masculina por malos tratos. Casi que lo dejo así…

    Así que, por mí, que la agravante se incluya directamente en el delito. Me parece estupendo. Mucho mejor que la venganza (castración, talión) que parece se me presupone alegremente y va a ser que no, señor mío: porque la venganza es cosa de personas poco inteligentes y me tengo por algo más…

    Como me parecería también bárbaro que se cumpliesen íntegramente las penas. Perp de todos es sabido que en este país queda proscrita la cadena perpétua y, como tal, se entiende que nadie puede cumplir más allá de treinta años de prisión (¡Ja!:: no conozco ningún caso que haya llegado a cumplir tanto).

    La recaudación de firmas del padre de la niña Mari Luz, se ha visto en agua de borrajas: ya ha sido advertido directamente por el Presidente de que no se instaurará en este país la cadena perpétua. Para ningún tipo de delito, por sangriento, abominable y reincidente que pueda ser.

    Y digo yo: ¿qué problema habrá en “aprovechar” para modificar la Constitución en este aspecto, ya que pretenden hacerlo para declararnos Estado laico?.

    Como no va a suceder semejante reforma, ya me contentaría yo con que las familias educásemos a los hijos en el respeto.

  14. Ricardo

    No si al final, va a ser que mucho odio al delito y toneladas de compasión por el delincuente, y a la víctima que le vayan dando por donde la espalda pierde su santo nombre.
    Pues los /las que tanto predican, porque bien se ve, nunca les ha tocado sufrir en carne propia, que no haya penas más severas e íntegras, al menos 40 o 50 años en prisión para quienes con su delito han evidenciado que no pueden vivir pacíficamente en sociedad y su conducta antijurídica ha provocado víctimas, porque seguramente no tienen voluntad de convivir en paz y no dañar al prójimo, a ver con qué se soluciona la problemática de esta clase de execrables delitos??
    Porque va a ser que la solución pasa por mirar siempre a la dichosa reinserción del reo y “pasar cantidad” de la víctima, a la que siempre se obvia en el Derecho penal de autor que tanto le gusta al TC y a los jurisconsultos presuntamente progresistas, y eso no es así.
    ¿A lo mejor es que algunos/-as se creen que el delito y los delincuentes se frenan a base de películas de Bambi y leyendo las obras completas de Suso de Toro en ediciones infantiles de El País/Aguilar? Vamos, que el mundo delictivo es algo así como tratar con un teletubbie algo travieso.
    Pues va a ser que no, que en este tipo de delincuencia, en la delincuencia que atenta contra la vida, la integridad física y psíquica de las personas y en los delitos de lesiones, sean mujeres, hombres u otros colectivos las víctimas, resulta que suele haber sangre, mucha sangre, lesiones desagradables de ver (incluso por el personal facultativo) y situaciones aberrantes como pocas,……, es decir, va en serio, es real, y no es nada agradable comprobar las desgracias que un ser aparentemente humando, recrea su faceta más salvaje y animal sobre otro ser o seres humanos.
    Por favor, apoyemos un Derecho Penal más contundente, más serio, más riguroso y que procure que el delincuente expíe su culpa realmente, cumpliendo la condena íntegra, de 40 o 50 años de prisión, que es lo mínimo que merece su conducta delictiva. Ese es el único modo contrastado o al menos más eficaz, para lograr que la pena sea disuasoria, y evite que ciertas personas se planteen si quiera osar atentar contra la vida o la integridad ajena.
    Sin disuasión y coerción efectivas no hay Derecho penal, y en definitiva, sin Derecho penal, el resto es puro papel de fumar. Aumento de penas y cumplimiento íntegro de las mismas, sin beneficios penales para las conductas delictivas más terribles, para que el delincuente no se beneficie de su delito, es la vía más eficaz para salvar vidas y garantizar el respeto a la ley que la sociedad se ha dado a sí misma para convivir pacíficamente. El resto son juegos florales y una mentira como otra cualquiera.

  15. Una matización sobre algo que figura en los comentarios de “Olay”:
    El padre de la niña asesinada en Huelva por un abominable pedófilo no está “recaudando” firmas, por lo menos, no consta que esté “recaudando” por su iniciativa. Hasta donde sabemos, este sufrido señor, lo único que está pidiendo legítimamente es firmas para castigar más a los delincuentes como el que ASESINÓ a su hija de sólo 5 años. Creo que recaudar es un exceso verbal nada afortunado: Recabar, pedir, solicitar, recoger…….. firmas, eso es lo que hace este buen señor. Cuidado con el lenguaje, que sin entrar en las intenciones del autor, nunca es neutral. No se recaudan firmas, se recogen firmas por una buena causa.

  16. El código penal, gracias a una de las reformas impulsadas por el Presidente Aznar prevé que en determinados supuestos el máximo de cumplimiento sea de 40 años. Realmente 40 años en prisión es una cadena perpetua aunque no reciba ese nombre. Lo que habría que hacer, a mi modo de ver, es elevar las penas previstas por homicidio y asesinato, que son de 10 a 15 años, y de 15 a 20, respectivamente. Mientras que un asesinato perpetrado por un terrorista es castigado con 30 años de prisión, un asesinato perpetrado por otro criminal no terrorista, podría quedarse en sólo 15 años de cárcel, prácticamente la misma pena que la prevista para supuestos agravados de violación.

  17. recaudar: dsinónimos

    *colectar, recoger

    recaudar. (Definición RAE):

    (Del lat. *recapitāre, recoger).

    3. tr. ant. Alcanzar, conseguir con instancias o súplicas lo que se desea.

    Sin más comentarios. A mi juicio, no se merecen.

  18. Francisquín

    Un saludo a todos:

    Olay, es muy paradógico leer tu penúltimo artículo, aun cuando parece que te estás defendiendo del atributo, a uno ahora sí que le da la impresión de que se queda corto describiendo la argumentación como “emocional”. Lo de “atravesada por un cuchillo de carnicero” es realmente digno de película de terror pero a ver si me explico mejor con lo del (pre-) juicio emocional y pongo un ejemplo más neutral y dirigido a mi persona: si alguien abusara sexualmente de mi hija de cuatro años, probablemante no tendría ni para empezar con el famoso “cuchillo de carnicero” si agarro al agresor pero pienso que debemos reconocer que ESA no puede ser una buena base en un estado de derecho, espero haberme explicado mejor ahora…

    Por una parte, tu argumentación de los quilos, que convertías en base jurídica para el agravante de “abuso” ahora se ha convertido en “parábola”, mmhh…
    Por otra parte se te ha “supuesto alegremente venganza” (¿?) No sé, vuelvo a leer el escrito y no encuentro nada parecido. Personalmetne me limité a decir (y copio la parte) “(…) con ello podríamos justificar también linchamientos, castraciones a violadores, ley del Talión, etc” Ya que te gusta la RAE, esto es una primera persona del plural del condicional simple, en la que por tanto el hablante también está incluido. Pero en fin, en algo te doy la razón, y es cuando dices: “el que quiera entender, que entienda”

    Y por cierto, el “carcajeo” de los denunciantes masculinos no es presunto, según los declarantes era bastante real y audible, pero en fin, debo estar argumentando “emocionalmente” ya que también soy hombre…

    Y para terminar, un par de aclaraciones personales que en realidad no vienen al tema que nos ocupa: soy español y vivo en Alemania desde hace 12 años, por tanto de la cuestión de violencia y discriminación contra emigrantes estoy un porrón sensibilizado, créeme.
    Y personalmente también estoy plenamente de acuerdo contigo sobre el cumplimiento íntegro de las condenas (de TODAS las condenas) Lo digo porque no entendí muy bien la ironía de “como me parecería también bárbaro que se cumpliesen íntegramente las condenas”.

    Y una última cosa: España ya es un estado aconfesional según nuestra constitución. No sabía que se estuviera planteando hacerlo laico, pero personalmente sería uno de los que firmaría ahora mismo para que fuera así.

    Un saludo a todos, y especialmente a Olay, aunque critique tu punto de vista quiero que sepas que lo respeto plenamente igual que todos nos respetamos en este blog, creo que todos estamos de acuerdo en que lo uno no es incompatible con lo otro.

    Francisquín

  19. Veamos:

    1.- El tema de “los kilos” me sirvió (eso pretendía)) para ilustrar el abuso de superioridad física. Junto a éste, hable de cosas como temor reverencial y sometimiento económico, como otros ejemplos de abuso de superioridad. Más claro no puedo escribirlo.

    2.- Quien quiera ver ironía en cuanto afirmo respecto del íntegro cumplimiento de las penas, que la vea. Porq

  20. (Perdón: se me fue el dedo antes de terminar)

    2.- Cuando digo que me parecería bárbaro que se cumpliesen íntegramente las penas, digo exactamente lo que pienso y deseo. Esa es Mi forma de pensar, al margen de cualquier interpretación que se me quiera hacer.

    3.- He escrito estas líneas con la intención de compartir mi forma de pensar. En ningún caso de imponerla.

    4.- Creo que no exagero en absoluto al describir la última agresión habida en este país. Yo ví la escena, al igual que miles de españoles. Y sí: evidentemente, al margen de la descripción de esa escena, la reacción emocional tiene que ser intensa. Como lo es ante el rostro de una chiquilla de cinco años que no volverá a bailar.

    Pero no he llegado aquí a defenderme, sino a exponer mi opinión. La opinión de una persona: Olay. Sin comillas.

    Una última cosa, Sr. Sevach: Me ha llamado la atención que, al pulsar sobre la url de su bitácora desde Google, me ha salido esta advertencia: (copio y pego)

    Advertencia- Si visitas este sitio web, tu equipo puede resultar dañado.
    Sugerencias:

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    Asesoramiento proporcionado por Google

    Me ha alarmado pero, aún así he entrado, pensando que sería alguna jugarreta de un hacker. Ahora veo que la página funciona bien y, aparentemente, a mi sistema no le ha pasado nada. No obstante, quería comentárselo, por si tuviera que tomar algún tipo de medida… ponerse en contacto con Google o no sé…

    Un saludo.

  21. No quisiera pecar de machista, o al menos lo intetaré.
    Con todos mis respetos a las decisiones del Tribunal Constitucional me parece una barbaridad aplicar al agresor varón mayor penalidad que a la mujer, por unos mismos hechos delictivos, No creo que las medidas deban ir por la politica represiva del derecho penal y menos por la discriminación ante unos hechos iguales eso es politica a “corto plazo”.
    El tema quizá tuviera que enfocarse por otro tipos de medidas desde la escuela hasta la tumba. Cambiar la cultura, cambiar las costumbres. Indudablemente el legislador siempre tiene la pluma dispuesta para sacar nuevas leyes o reformarlas, pero en el ámbito de desarrollo, ejecución, comprensión y asunción por la sociedad siempre nos quedamos cortos.
    ¿ No será culpa de la precipitación ?

  22. Progre

    VEAMOS LO QUE DIJO JOAQUÍN LEGUINA SOBRE LAS RECIENTES “SENTENCIAS” EMOCIONALES DEL TC Y LA CAMARADA MARIA EMILIA CASAS, Y SIN PREJUICIOS, LEAN QUE NO TIENE DESPERDICIO:

    El ex diputado socialista y ex presidente de la Comunidad de Madrid Joaquín Leguina, considera que el Tribunal Constitucional pecó de “impresentable politización y sectarismo” con su decisión de avalar la disposición de la Ley Integral contra la Violencia de Género que en los casos de malos tratos fija penas más graves si el agresor es el hombre que si es la mujer. Leguina añade que la sentencia fue “dictada en defensa del Gobierno, único avalista político de esta ocurrente novedad penal” y se lamenta: “como la que nos espera, tal como están las cosas, a propósito del Estatuto catalán”.

    En un artículo en la revista El Siglo recogido por Europa Press, Leguina afirma que la sentencia “echa sobre el TC la última paletada –por ahora– de desprestigio a causa de su impresentable politización y sectarismo”.

    El ex diputado califica la sentencia de “farragosa”, “confusa” y “dictada en defensa del Gobierno, único avalista político de esta ocurrente novedad penal”, además de “interpretativa”, y añade: “como la que nos espera, tal como están las cosas, a propósito del Estatuto catalán”.

    El Alto Tribunal anunció el pasado 14 de mayo su respaldo a la Ley Integral contra la Violencia de Género a raíz de una cuestión de constitucionalidad planteada por la titular del Juzgado de lo Penal número 4 de Murcia, María Poza.

    En su artículo, Leguina destaca que “una vez más” el TC quedó dividido entre “progresistas”, que apoyaron la sentencia, y “conservadores”, que emitieron un voto particular. “Y según esta ley del embudo a quienes nos negamos a admitir que los varones somos un grupo opresor nos tocará ser tachados de conservadores”, añade.

    Leguina, que era diputado cuando se aprobó la ley en la pasada legislatura, afirma que durante su tramitación preguntó a varios parlamentarios y al ministro ponente, el de Trabajo y Asuntos Sociales, Jesús Caldera, por el origen de la propuesta, y llegó a la conclusión de que procedía de “un pequeño y aguerrido grupo de feministas radicales que había encandilado con sus rompedoras ideas al presidente del Gobierno”.

    Nadie discute las “verdades reveladas” de Zapatero

    “La ausencia del debate interno respecto a las verdades reveladas por el jefe hizo el resto y le ley se aprobó, incluyendo esa enmienda al Código Penal”, añade el antiguo dirigente socialista.

    De ese modo, prosigue, las “feministas radicales” lograron su objetivo de que su “pretensión ideológica” de que los hombres son en su conjunto un “grupo opresor” haya quedado “grabada a fuego en las leyes democráticas”.

    Por ello, Leguina lamenta especialmente que el TC respaldara que las penas sean más duras para los hombres porque “el autor del delito inserta su conducta en una pauta cultural generadora de gravísimos daños a sus víctimas” porque ello implica que “lo quieran o no, los hombres están sujetos a una pauta cultural que les supera como individuos, es decir, los varones forman parte de un grupo opresor, que es lo que las fundamentalistas del nuevo feminismo querían demostrar”.

    El ex presidente madrileño señala en su artículo que aunque la diferencia de penas entre hombres y mujeres no es grande –prisión de seis meses a un año si el agresor es un hombre y de tres meses a un año si es una mujer–, si es importante en el campo de los principios jurídicos.

    En este sentido, recuerda que en el antiguo régimen los delitos se penaban con más severidad si el delincuente era del pueblo llano que si era un noble, una situación que fue abolida por la Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1789, con un principio (“La ley debe ser igual para todos, tanto cuando proteja como cuando castigue”) que fue recogido por la Constitución española en su artículo 14.

    Para Leguina, “ni el feminismo de hace un siglo (ni el de hace 25 años) ni el ecologismo en fechas pasadas eran lo mismo que son ahora”, y lo que ha cambiado es que “antes denunciaban y exponían razones”, mientras que ahora “incrustados en el Estado, mandan y ordenan”.

    CONSTE, ESTO NO LO DIJO UN SIERVO DEL PP, NO VAYA A SER QUE YA SE TILDE DE FACHA Y LA HABITUAL LETANÍA PROGRE PARA DEFENDER SU “ARGUMENTO”, CUANDO SE PONEN ESTUPENDOS Y NOS DELEITAN CON SU VERBORREA VACIA.
    QUIEN OPINA, TAN ATINADAMENTE, ES D. JOAQUÍN LEGUINA, QUE ÚLTIMAMENTE PARECE HABER RECOBRADO EL SENTIDO COMÚN, QUE NO TENÍA CUANDO ESTUVO EN LA POLTRONA.
    RAZÓN, NO LE FALTA, PERO LEAN SIN PREJUICIOS, LEAN POR FAVOR

  23. Sinónimos aparte, que también conozco,por ciencia propia o porque dispongo y consulto a diario un manual como el suyo, supongo, no me diga “Olay” que “recaudar”, para el común, para los que no somos catedráticos de la cosas, suele usarse por reunir dinero o efectos de tipo económico, y ya está bien de ser tan rebuscado, tan retorcido, que es que hay quienes se pasan de listo o de lista, y caen de bruces en la pedantería hortera de bolera.
    Cuando “Olay” puso recaudar, lo puso errónea o deliberadamente, pero, desconociendo su intención, que acaso no importa, sí están muy claras las buenas intenciones del Padre de la niña asesinada en Huelva, de recoger firmas para que se castiguen más a los asesinos pederastas, por más que algunas personas se pasen de listas, hablen ex catedra o nos quieran dar lecciones y disquisiciones por un tubo, en las que se pierden, indefectiblemente. El clamor en nuestras calles pidiendo castigos ejemplares para asesinos como el de Mari Luz es imparable, por más que los de siempre le sigan el juego a los delincuentes, como siempre

  24. El Sr. Leguina, lamentablemente, padece el mal de Alzheimer (el mismo que aqueja a D. Adolfo Suárez).

    ¿Quiere decir que es más sensato en los pensamientos que expresa bajo esta situación que antes de padecerla?.

    Sólo pregunto. Porque yo no soy médico y, por tanto, me abstengo de conclusión alguna.

    E insisto: yo me llamo Olay, sin comillas. Yo no sé si José se llama así y ni me importa ni me incumbe ni me afecta o deja de afectar a la hora de contestar un comentario y/o expresar mi opinión.

    Lo que sí me afecta es la falta de educación y respeto: el último recurso de quien carece de argumentos y/o defensa.

    Sr. Administrador, discúlpeme: me retiro. Le deseo toda la suerte del mundo a su bitácora y cruzo los dedos porque se haga invulnerable a los amigos del cyber-destrozo.

    Saludos.

  25. Sevach

    Para Olay: Unicamente para pedir disculpas por mi papel de moderador si alguno de los comentaristas se ha excedido en sus expresiones o tono. En todo caso, agradezco tus valiosos comentarios y sí dejo constancia de que esta web siempre ha apostado por la libertad de expresión unida al respeto. De hecho, no faltan comentarios que evidentemente no afloran y la “guadaña” de Sevach ha impedido la grosería, la injuria o la pérdida de papeles. Lo dicho, gracias a todos.

  26. Francisquín

    Hombre, no caigamos en algo tan feo como los insultos. Que cada uno exprese aquí su opinión, que esto hace este tipo de blogs tan interesante. Yo mismo critiqué arriba lo que decía Olay pero me apena sobremanera que se haya retirado del blog después del último comentario de José…sus opiniones eran tan interesantes como las de los demás y nada justifica el descrédito en una discusión.

    Un saludo a todos

  27. Está claro que éste es un asunto polémico, a la vista del encendido debate que se produce entre partidarios y contrarios, de la ley y de la sentencia que la convalida. También hay quien arrima el ascua a su sardina y aprovecha que el pisuerga pasa por Valladolid para “sugerir” que la causa de todos los males que nos afligen es, una vez más, del maligno ZP, olvidando que esta ley fue aprobada por unanimidad en el Congreso y en el Senado, y que la cuestión de constitucionalidad no la ha planteado ningún partido político, sino algunos jueces (por si acaso, aclaro quecon este plural incluyo tanto a los jueces de sexo o género masculino, como a las “juezas” del sexo o género femenino), que, a mi juicio, con buen criterio han dudado del encaje constitucional de una ley que aplica una agravante a determinadas conductas punibles, por el mero hecho de pertenecer al sexo masculino, condición que, por otra parte, y salvo los transexuales, no es algo que pueda elegir el interesado.

    Volviendo al argumento de Sevach, coincido plenamente con su opinión de que no es razonable que la estadística pueda convertirse en fuente del Derecho y en criterio válido para la Ley, pero ya estamos muy acostumbrados a eso sea así.

    El problema es que si este criterio estadístico se lleva hasta sus últimas consecuencias, me temo que los que pertenecemos al género masculino lo tenemos muy crudo.

    Por curiosidad he comprobado que, según las estadísticas del INE sobre condenas en procedimientos penales de los últimos años, que se pueden consultar en la página web del propio instituto nacional (http://www.ine.es/jaxi/menu.do?type=pcaxis&path=/t18/p420&file=inebase), el porcentaje de hombres condenados (por todos los tipos de delito) en los últimos tres años de los que se tienen datos, ha sido: 91,84% en 2006; 92,12% en 2005, y 92,39% en 2004. Creo que las perspectivas no pueden ser más desalentadoras para el sexo masculino.

    Ahora entiendo el título de un magnífico libro del genetista inglés Bryan Sykes: La maldición de Adán.

    ¡Que Dios nos coja confesados!

  28. rutilanes

    No resulta necesaria la sardina ni el ascua ni ir a Valladolid para ver el agua del Pisuerga discurre por allí.

    Basta con escuchar las recientes palabras del diputado Leguina (algo denostado últimamente por su partido, cual Rosa innombrable, por aparente conversión al fascismo) respecto a esta ley.

    Preguntó a varios parlamentarios por el origen de la propuesta y llegó a la conclusión de que procedía de “un pequeño y aguerrido grupo de feministas radicales que había encandilado con sus rompedoras ideas al presidente del Gobierno”.

  29. Nadie duda de que la iniciativa de esta ley haya surgido del Gobierno de Zapatero. pero lo penoso de este asunto es que ningún partido, ni ningún político (salvo casos muy marginales), han cuestionado ni la oportunidad ni el contenido de esta ley, ni lo harán con otras que vendrán en la misma línea, porque parece que el sentido común (que ya se sabe que es el menos común de los sentidos) no resulta políticamente correcto en estos días.
    Lo del Pisuerga y Valladolid va por los que aprovechan cualquier ocasión, como, en este caso, una sentencia del TC para meter una puyita a ZP, que seguramente se merecerá muchas, pero, como dijo Ulpiano, “suum cuique tribuere”.

  30. rutilanes

    Bueno, es que aun a costa de estrellarse contra la razón, esa ley parece tener la virtud política de catalogar como reaccionario a quien la pueda cuestionar.

    A ver quién es el político que se atreve. Ése puede ser el quid.

  31. Escribo en este apartado a raíz de una reciente noticia. La noticia dice así «Castigan como violencia de género la agresión en un matrimonio de mujeres – Un juez ha condenado a siete meses de cárcel a unas de las cónyuges por insultar y agredir a su esposa».

    Y escribo no por tener ningún interés en resucitar la interesante polémica que ha dividido en dos bandos las opiniones personales aquí vertidas (personalmente me alineo con quienes siguen la línea marcada por Sevach en su comentario), sino solo porque el tema me pareció en su día y me parece muy interesante en diversas vertientes, ya que, en mi opinión, además de aspectos errados y negativos como el de la discriminación positiva, la mencionada ley sobre la (mal llamada) violencia de género adolece de fallos agudos ya desde su título, fallos que no por ser terminológicos son de pequeña entidad, pues afectan gravemente al principio de seguridad jurídica. Creí en su día y creo ahora que al servicio de la seguridad jurídica no puede estar la confusión que el revuelto de setas con champiñones que supone mezclar palabras de origen latino importadas del inglés con acepciones que no tienen en castellano (como la palabra “género”) ha producido.

    En otro momento y lugar (http://www.cositalcantabria.org/phpBB2/viewtopic.php?t=162) ya tuve ocasión de manifestarme en contra de ciertas piruetas lingüísticas como esta de la violencia de género diciendo entonces que:

    1.- En cuanto SERES VIVOS, la diferencia entre hombre y mujer es “de sexo”.
    2.- En cuanto SUSTANTIVOS, la diferencia entre hombre y mujer es “de género”.
    3.- Conceptualmente, cruzar ambas caracterizaciones es incorrecto e imposible -por tratarse de realidades no comunicables- siendo, por lo tanto, absurdo atribuir diferencias de sexo a los sustantivos hombre y mujer y diferencias de género a las entidades hombre y mujer, por mucho que esto último se haya convertido ya en un lugar común para expresar genéricamente la lucha por la recuperación de la igualdad por razón de sexo.

    Pero ahora, a la luz de la noticia (esperada por otra parte), desde luego, de primeras, ya habría que hacerse preguntas de difícil respuesta ahora, después de la ley indicada y de sus interpretaciones extensivas: ¿Cual es el sexo de una mujer?, ¿Y cuál es su género?

    Entonces, en su momento, ya cupieron otras como p.e.: Siendo la palabra “género” masculina, ¿no debería haberse usado para el título de la Ley otra que no pudiera tener connotaciones machistas, quizá cambiándole el sexo, digo el género, a la palabreja y haberle llamado a la ley «Ley de violencia de génera» para así haber dado más gusto a quienes forzaron su nombre en base a un argumento tan endeble que intentó aproximar internacionalmente a España a culturas anglosajonas con las que no nos unen muchas cosas unificando terminologías con absoluto desprecio de las distorsiones que internamente se generarían? Y sobre ello cabe además preguntar: ¿Cuántos son los que transigieron con la felonía con que desde el Parlamento se agravió a la Real Academia de la Lengua Española (lengua que nadie protege por el solo hecho de no ser minoritaria)? ¿Aún hoy mantienen su posicionamiento a favor, o están arrepentidos? La cuestión de fondo, la materia sobre la que versa la Ley, ¿no podía haberse tratado igual sin trastocar ejes del elnguaje?

    Pero, ahora, sobre todo, caben nuevas preguntas: ¿Para qué nos sirve haber tenido claro toda la vida que la diferencia entre palabras es de género y no de sexo, y que la diferencia entre personas -seres del género humano- es de sexo y no de género?. Bueno quizá para nada, ya que ahora esto del género ha generado tanta confusión que hoy ya no sabemos si el sexo de la mujer que era el macho de la pareja es el que era femenino y su género masculino o es al revés. ¿O es que son los dos femeninos?

    Dicho de otro modo: ¿Cual es el género de la palabra “mujer”? Femenino. Y ¿cuál es el género de una mujer? ¿Depende del rol, o sea, que si la mujer es el macho en la pareja su sexo es femenino pero su género es masculino? (¿Se aclaran?).

    Llegados a este punto creo que, por desgracia, debo preguntar a lector ¿Y usted, sabe usted quién es? ¿Aún? Pues tiene mérito oiga. Porque yo, que una vez tuve claras algunas cosas, cada día me veo más desorientado en la “claridad” forzada que me imponen.

    Tanto que pienso que si todo estuviera ya claro, seguro que podrían explicarse a los niños estas cosas. Inténtenlo. Explíquenles esto a los niños. Explíquenselo (si pueden).

    Yo, a mi pesar, seguiré comulgando con ruedas de molino aderezadas de frustración por impotencia.

  32. LA VIOLACIÓN DE LA CONSTITUCIÓN ES INDISPENSABLE PARA SER POLÍTICO
    Todavía en la Ley de la Violencia de Género hay quien se atreve a denunciar. Pero, ¿quén se atrevió a denunciar el caso del “Servicio Obligatorio sólo-para-varones?
    Aquí se violó el derecho a no ser discriminados de millones y millones de jóvenes a lo largo de 23 años, y ningún político dio señales de darse cuenta.
    De hecho, un 100% de la administración y de la oposición son violadores de los derechos de los ciudadanos.
    Por esta razón nadie se atrevió a decir nada, excepto algunas cartas al director (pocas, pero en casi todos los periódicos). Podéis ver explicaciones en nuestro web.

  33. Pingback: La irrenunciable libertad de expresión de los jueces ante la violencia de género: una garantía del Estado de Derecho | El Blog de Derecho Público de Sevach.

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