Parece que en tiempo de crisis los gobernantes comienzan a regalar los oídos de los electores anunciando severos recortes del número de altos cargos, que en los últimos años ha crecido desaforadamente. El Gobierno Central, ante la presión de la moción aprobada por el Congreso, está al borde de anunciar un plan de supresión de altos cargos en la Administración, e incluso el Ministro de Fomento ya ha anunciado la poda en las empresas públicas. Incluso los gobiernos autonómicos anuncian medidas para aplicar el bisturí, mientras los Ayuntamientos disimulan como si no fuera con ellos estas iniciativas. Lo mas curioso para Sevach es que no se conoce ningún alto cargo que haya dimitido por la sola razón de contribuir a aliviar las arcas públicas, por considerar autocríticamente que su labor es prescindible y su dimisión económicamente recomendable. Se ve que los altos cargos públicos no son como los lemures que cuando aprecian la superpoblación se lanzan por un precipicio al mar para limitar su número. Mas bien recuerdan a las manadas de ñus africanos que muestran los documentales en frenético galope en época de sequía y se aplastan para conseguir sobrevivir.

Lo cierto es que el anuncio del gobernante de suprimir altos cargos es recibido con complacencia por el pueblo. Sin embargo, esta medida (al igual que la publicidad de la telefonía móvil o la composición de las croquetas vendidas como caseras) ha de analizarse bajo la superficie para comprobar con tristeza que es un regalo envenenado pues el ahorro es ficticio. Veamos.

1. Suprimir altos cargos supone una fácil coartada contra los funcionarios, legitimando al político maquiavélico para recortar sus sueldos, plazas y condiciones.

2. Suprimir altos cargos permite mandar a la trinchera a los “enemigos políticos”, que frecuentemente son miembros del propio partido que por cuotas de reparto ocupan altos cargos (“cuidado, que vienen los míos”).

3. Suprimir algunos altos cargos permite que se mantengan los niveles, condiciones y prebendas retributivas de los que se quedan ( al fin y al cabo serán menos a repartir).

4. Suprimir altos cargos nunca perjudica seriamente a la bolsa y estómago de sus titulares.

A)    Si los altos cargos cesados no eran funcionarios, siempre se contará con el “paracaídas de oro” de otra Administración del mismo color ideológico (autonómica, provincial, local o institucional). Todo el mundo sabe que la pérdida de las elecciones (estatales, autonómicas o locales) del partido gobernante ha provocado un éxodo hacia los cuarteles de invierno de otras Administraciones que abren sus puertas de “personal eventual” para acogerles amorosamente en sus brazos. Hoy por tí, mañana por mí.

B)      Si los altos cargos cesados eran funcionarios, siempre podrán reincorporarse como funcionarios de a pie pero con sueldo de gobernantes (el complemento de ex -alto cargo goza de buena salud).

C)          Si los altos cargos cesados eran funcionarios pero no les dio tiempo a consolidar el complemento de alto cargo (dos años continuados), siempre podrán ocupar una apetitosa plaza de funcionario de libre designación, aunque el cesado sea arqueólogo y la plaza de asesor jurídico, pues al fin y al cabo, los nombramientos para puestos de libre designación, son discrecionales.

D)        Si los altos cargos cesados no eran funcionarios, siempre habrá una Fundación o sociedad de capital público que los acoja amorosamente en su seno, mediante contratos laborales de alta dirección, o contratos de servicio determinado u otra fórmula que siempre las hay, y además sin control.

Se ve que las leyes sobre los “altos cargos”, las aprueban quienes son o tienen expectativas o posibilidad de serlos. Nuestros políticos serán ángeles, demonios o jarrones chinos, pero no tontos.  Y por eso, nuestro Derecho mima a los “altos cargos”.  Lo que sí quiere dejar claro Sevach es que cuando la Administración Pública tropieza con el iceberg de la crisis económica hay que recordar que el Titatic sólo tenía botes salvavidas para los pasajeros de primera clase…

Escrito por JR Chaves

Humanista, jurista y amigo de sus amigos.

0 Comentarios

  1. Los altos cargos consideran la política como “la Cosa nostra” y por eso se ayudan entre ellos (aunque también tienen luchas internas). El suprimir altos cargos es un gesto para la “galería” pero lo que había que reflexionar es lo siguiente: Si tales altos cargos eran suprimibles, quiere decir que ni había austeridad ni eficiencia en el gasto, y tales cargos eran un refugio o parada y fonda de colegas políticos.

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  2. Curiosamente, este caso se ha dado en nuestro ayuntamiento. Tras perder “las gaviotas” el poder en Govern, Consell y Ayuntamiento de Palma se han refugiado en otros ayuntamientos e instituciones menores como la mía.

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  3. Y luego son los mismos que van por ahí diciendo que los Jueces o los Médicos son corporativistas … es que es para ponerse a llorar y no acabar.

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  4. Curiosamente se suprimen las Direcciones Generales o Subdirrecciones que eran ocupadas por funcionarios, que pasan sin mayor hostilidad a la incomoda situación de jefes de servicio, ya de vuelta de todo y sin ningún atisbo de presión mediática, y con un sueldo muy similar al del alto cargo. El ahorro, unos eurillos anuales..cosas veredes

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  5. En efecto, las croquetas “caseras” son de composición dudosa, pero, al menos, tienen fecha de caducidad y, por otra parte, no se nos venden a precio de marisco “del bueno”. La croqueta de alto cargo es harina de otro costal.

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  6. Leshe y jabah que decia mi abuela

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  7. la condición de “alto cargo” imprime carácter porque quien la adquiere “consolida” tal condición y no hay quien lo devuelva a su puesto de origen, sea o no funcionario.

    En una situación normal la designación de altos cargos es una manifestación de poder -puede más quien más altos cargos nombra- y tambien responde a la ya mencionada necesidad de dar cobijo a afines políticos y recompensar “servicios prestados”.

    El problema surge cuando ante una difícil coyuntura económica se deciden suprimir algunos de ellos, lo que revela claramente su carácter prescindible e innecesario.

    ¿Qué hacer entonces con los amortizados? Raramente volverán a sus destinos de origen, lo más probable es que sigan escalando en el escalafón cargos de libre designación.

    Y entonces se da la paradoja de que los que menos méritos atesoran acaban incluso mejorando su situación pese al cese puesto que son designados para ocupar puestos de designación todavía más discrecional -dada su falta de méritos- que suelen coincidir con los de mayor responsabilidad, mientras que los de mayor capacitación y méritos (altos funcionarios o relevantes profesionales privados) acaban regresando a sus puestos de origen.

    La verdad es que la organización administrativa nunca ha atendido a los principios de eficiencia y máxima optimización de recursos humanos.

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  8. Estoy muy de acuerdo con el contenido del post, únicamente comentar que son los lemings los roedores que se lanzan al precipicio y no los lemures que son una especie de primates.

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    1. Te agradezco el comentario, Julio, porque no soy experto, pero me parece que muchos científicos siguen concibiendo a los lemures como una especie de roedores con tendencia al suicidio colectivo: http://www.tercera.cl/contenido/27_70407_9.shtml

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    2. El lémur que al principio fue calificado como roedor es el Aye-Aye.

      Su apariencia demoníaca y su reputación de animal de mal agüero sí que recuerda a muchos altos cargos. La pena es que estos últimos no estén también en peligro de extinción.

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  9. El Actimel ayuda a regular el tránsito intestinal.» autor: nerviosito

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  10. En Andalucía es más que probable una reestructuración de Consejerías. Es un lavado de imagen de cara a la galería con motivo de la crisis. Lo cierto y verdad es que ningún alto cargo se quedará sin recolocar.» autor: cantada

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  11. En materia de altos cargos no funciona el principio del acordeón, ya que cuando hay buenas expectativas económicas crecen los altos cargos pero cuando la crisis llega, no bajan…y así nos va.» autor: torolevantado

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  12. […] Cosas que nunca te dije cuando me comprometí a reducir los altos cargos contencioso.es/2010/03/10/cosas-que-nunca-te-dije-cuando-me-…  por cantada hace 2 segundos […]

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  13. La basura de los altos cargos es que una vez aupados en el poder no piensan bajarse de el y si los quitan de ahí los pondran en otro lado y el resultado será el mismo.» autor: polvos.magicos

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  14. La supuesta reducción de cargos en la Junta de Extremaduraha sido una auténtica tomadura de pelo ya que ha tocado a una parte ínfima de los altos cargos, eventuales y jefes de servicio y sobre todo porque la mayoría de estos vuelven a sus puestos bases con los complementos garantizados, es decir, ganando prácticamente lo mismo con lo cual no sé donde está el ahorro.

    Dan mucho bombo que ante la crisis financiera que sufre la Junta de Extremadura, creada por ellos mismos por su despilfarro y mala gestión, se aprietan el cinturón y se sacrifican, pero esto es totalmente falso por lo expuesto anteriormente y los únicos perjudicados son los interinos y los que estaban en la bolsa a espera de ser llamados para trabajar. Contrasta la publicidad que han dado a los falsos recortes de altos cargos y sin embargo han omitido que han congelado las bolsas de llamamiento y que parte de los interinos se van a la calle y sin posibidad de volver a trabajar por la congelación de las bolsas, con lo que su crisis al
    final la sufren los mismos de siempre.

    Y más sorprendente si cabe es este repentino cambio en el llamamiento cuando hace poco se crearon bolsas transitorias en algunas especialidades ante la urgencia y falta de plazas, es decir, en poco tiempo se pasa de la urgencia para contratar personal a congelar las bolsas con el evidente perjuicio para los que han estudiado oposiciones y dando al traste con sus expectativas.

    Y a este cúmulo de desprósitos se une las múltiples contrataciones de personal a través de las empresas públicas encuadradas en GPEx sin pasar ningún tipo de oposiciones y realizando el mismo trabajo que el personal de la Junta, lo cual es claramente ilegal ya que la Ley 7/2007, de 12 de abril, por la que se aprueba el Estatuto Básico del Empleado Público, dispone, en su artículo 9.2: “En todo caso, el ejercicio de las funciones que impliquen la participación directa o indirecta en el ejercicio de las potestades públicas o en la salvaguardia de los intereses generales del Estado y de las Administraciones Públicas corresponden exclusivamente a los funcionarios públicos”, y así ha sido confirmado recientemente por una sentencia.

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  15. Los altos cargos mucha veces son personajillos sin oficio ni beneficio conocido y siempre encuentran agujero donde meterse.
    Me viene a cuento lo de miembros y miembras (masculino y femenino) pero hay una excepción, cuando decimos “este personaje político es UN CARGO PUBLICO” debemos decir “este personaje político es UNA CARGA PUBLICA” (sin comentarios)

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  16. […] Cosas que nunca te dije cuando me comprometí a reducir los altos cargos [ contencioso.es ] […]

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