De la Universidad

Gresca judicial de profesores universitarios por recensiones negativas

Decía Calamandrei que “la soberbia es la enfermedad profesional del juez”, pero puede decirse que es un mal que abunda también en la órbita universitaria, donde la fuerza de las Escuelas científicas, la elevada autoestima inherente a la posesión de la máxima categoría académica o la “miseria de la condición humana”  ofrece episodios que empañan la idílica visión de la ciencia, como fruto aséptico del estudio y la investigación. No deja de ser curioso que la libertad de cátedra que es la garantía para impartir docencia con amplio criterio y con exclusión de dogmas y “pensamiento único” vaya acompañada en algunos casos, afortunamente minoritarios, de la intolerancia frente a las críticas procedentes de colegas.

1. Viene al caso porque en estas fechas tiene lugar el juicio ante un Tribunal penal francés en virtud de la denuncia por difamación formulada por la Dra. Karin Calvo-Goller, profesora de la Escuela de Derecho y Economía de Israel, frente al célebre profesor H. Weiler, Director de la prestigiosa Revista Europea de Derecho Internacional. En esta revista se publicó una reseña por el eminente profesor Thomas Weigend, Decano de la Facultad de Derecho de la Universidad de Colonia sobre la obra del Dr. Calvo-Goller, titulado “The Trial Proceedings of the International Criminal Court. ICTY and ICTR Precedents”(2006) que versa sobre procesos judiciales ante la Corte Penal Internacional  el Tribunal Permanente de Justicia Internacional y el Tribunal de Rwanda, obra que fue severamente calificada en la recensión como “refrito jurídico” e “improductivo” , entre otros.

En junio de 2007, la Dra. Calvo-Goller escribió el profesor Weiler en su calidad de editor de la Revista, solicitando la eliminación de la recensión crítica, alegando que iba “más allá de la expresión de una opinión, comentario y crítica justa” y contenía “falsas declaraciones de hechos que el autor de la revisión, un profesor de derecho penal, no podía razonablemente dar por ciertos”. También alegó que ” la opinión era un insulto indirecto al Tribunal Permanente de Justicia Internacional y actuales funcionarios de la CPI, el abogado defensor de la ex Yugoslavia y para Rwanda”.

En una respuesta a la Dra. Calvo-Goller, el profesor Weiler se negó a quitar la revisión, expresando su comprensión por los sentimientos heridos de la Dra. Calvo-Goller, pero también señalando el carácter poco ortodoxo de la solicitud:

“ He visto toda clase de comentarios y de vez en cuando recibido cartas de autores insatisfechos. En estos largos años de experiencia nunca he recibido una carta como la suya, tanto en contenido y tono. Se aparta de lo que en mi opinión, se consideran las convenciones comunes del discurso académico y la publicación académica. (…) . Es una petición desmesurada exigir la eliminación de una recensión crítica. Sólo concibo aceptar tal solicitud en las circunstancias más atroces de, por ejemplo, mala fe, conflicto de interés, etc En el examen de una queja como la suya la tarea del editor no es participar en una nueva recensión, sino evaluar si el recurso se inscribe en una de esas categorías extremas de atroz irracionalidad”

Y, tras examinar el escrito del quejoso, el  profesor Weiler concluye que la eliminación del artículo publicado no se justifica:

“ Mi conclusión de esta investigación preliminar es que las sólidas razones que preciso para suprimir una recensión del libro no concurren. De hecho ni siquiera se aprecia en una primera impresión. No encontré nada para cuestionar la integridad o la profesionalidad del autor de la recensión y, con independencia de si comparto sus opiniones o conclusiones en su libro, debo rechazar su petición”.

No obstante, el profesor Weiler indicó que sometería la cuestión al profesor Weigend por si consideraba  oportuno cambiar por propia decisión su escrito de recensión, y además brindó a la profesora  Calvo-Goller la posibilidad de acudir a la página web de la Revista, y que sería “perfectamente aceptable que usted escriba un comentario que, después de la aprobación editorial, pueda ser publicado en la página web y visto por cualquiera que lea la revista”.

El profesor Weigend se negó a realizar ningún cambio y la Dra. Calvo-Goller no envió ningún comentario, con lo que el tema se judicializó.

El asunto ha tenido notable resonancia mediática, sobre todo por la gravedad de plantear en sede penal (no de responsabilidad civil) los posibles excesos de la crítica científica, con el añadido de que el venablo se orienta frente al editor ( y no frente al autor) y que los implicados son profesores universitarios de prestigio.

No sabemos el desenlace, pero como me comentó un afamado jurista, “no tengo dudas de que el profesor Weyler saldrá absuelto, como tampoco tengo dudas que el querellante venderá más libros”.

2. Cualquiera que conozca el mundo académico sabe que dispone de plataformas editoriales para criticar y ser criticado. Sin crítica, positiva o negativa, no hay avance de la ciencia. Ahora bien, tan cierto es que hay recensiones y críticas de artículos o resultados investigadores de colegas tan elogiosos que resultan empalagosos y sospechosos de credibilidad, como hay otras críticas tan duras que revelan una animosidad subyacente por encima del valor objetivo del artículo o el libro.

Aquí es donde radica la grandeza del profesor o investigador. En saber separar lo personal, lo clientelar, lo corporativo, la discrepancia personal, del fruto objetivo de la labor investigadora del colega. Y ese es el reto que deben aprender los profesores universitarios. Tarea difícil cuando en ocasiones acceder a la codiciada Cátedra ha supuesto dejar cadáveres en el camino y rendir pleitesías infames. Parafraseando a los asesinos de Viriato, “ La Escuela no paga traidores”, o como decía cierto Catedrático de Derecho, “en mi carrera universitaria nunca he hecho prisioneros”. Y es que diríase que hay profesores para los que no está vigente el Convenio de Ginebra sobre trato digno a enemigos o civiles, de manera que una recensión del libro del competidor, una intervención en un foro, una conferencia o los debates en torno a un tribunal para valorar una plaza o tesis doctoral, son ocasiones para machacar y hundir en el barro al contrario.

Para Sevach esa conducta que, insisto no es la regla sino la patología minoritaria (pero no por ello gravemente dañina) es contraria a la grandeza de la Universidad y a la alta misión que tiene encomendada.

3. Para finalizar, e ilustrar la elegancia de la reacción real de un profesor español frente a las críticas de un colega a uno de sus trabajos, he encontrado una deliciosa respuesta ofrecida por un Profesor Titular de Derecho Constitucional ante la crítica vertida por un Catedrático de Derecho Constitucional. Dicha respuesta es sabia, elegante, irónica y muy razonada, y por ello invito a los lectores a que disfruten con su lectura.

8 comments on “Gresca judicial de profesores universitarios por recensiones negativas

  1. Este artículo me parece digno de figurar entre los mejores que he leído en mi vida sobre la casta profesoral y sus dislates.

    ¡Gracias, Sevach!

  2. Maximilen Robespierre

    Me recuerda la pelotera que tuvieron en su tiempo Leonardo Prieto Castro y N Alcala Zamora o este ultimo con Fenech y Carrera. JE JE JE

  3. JUAN DE DIOS DE BAILEN

    Sevach, tu articulo impresionante creo que has fotografiado a una parte de poseídos que se creen que tienen todo el saber, el articulo es de los que dejan huella, y si es la carta de contestación que nos recomiendas del Profesor Pereira Menaut respondiendo al Profesor Guillermo Escobar, más clara, elegante y documentada difícil será, se ve quien tiene el saber y sin embargo lo deja a mejor criterio aunque la parte si bien altamente titulada no esté a la altura.

    Estupendo.

    • Leí hace tiempo, con gran interés, las críticas de mi ex profesor Guillermo Escobar.

      Es un tipo verdaderamente excepcional (¡¡¡y poco ortodoxo!!!), siempre va a contracorriente, es sumamente crítico, exigente y perfeccionista. Guardo un muy buen recuerdo de él pues, aparte de darnos clases teóricas, nos enseñó a leer sentencias del TC, resumir sus fundamentos e ir más allá (buscando la justicia material). Y lo que es más interesante aún, nos proyectó varias películas (All the kings man, por ejemplo) e hicimos debates y trabajos sobre ellas. ¿Qué profesor de D. Constitucional explica la división de poderes con una película?

      Quizá por ello no sea catedrático. Pero igualmente es un gran maestro: nos enseyó un método y disciplina, que luego hemos podido aplicar a otras asignaturas con éxito.

      Saludos.

  4. Gabriel

    Hay recensiones ciertamente espectaculares. Sirva un ejemplo:

    http://www.indret.com/pdf/187_es.pdf

    • Querido Gabriel, es que el nivel de los doctores actuales es verdaderamente triste.

      No sé en otras facultades, pero en la mía no hay ni un solo doctorando que no haya obtenido menos de sobresaliente en su tesis. Debe ser el agua o algún factor ambiental, desde luego, el que les hace tan aplicados e inteligentes por la zona del Corredor del Henares. O bien el clientelismo, corporativismo, enchufismo, etc.

  5. Pingback: Avispas africanas en la Universidad : injurias y zancadillas – delaJusticia.com

  6. Curioso. Parece que había leído el post e incluso había participado en el foro. ¡Pero no me acordaba!. Lo que me hubiese venido muy bien para escribir un par de cosas que acabo de publicar, donde precisamente pongo de relieve que en la academia jurídica española lo que falta y no sobra es precisamente la crítica:

    http://www.indret.com/pdf/1228_es.pdf

    Saludos cordiales

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