Sobre los empleados públicos

Un Observatorio para el Empleo Público: el cuento de nunca acabar

Se acaba de publicar en el BOE  el Real Decreto 868/2010, de 2 de julio, por el que se crea el Observatorio del Empleo Público. Para los sindicatos lo ideal sería un “Conservatorio del Empleo público” y para los políticos la solución definitiva sería un “Tanatorio del Empleo Público”. Veamos la utilidad de optar por tal espécimen del “ Observatorio” en tiempos de crisis, que tiene se define de forma ambiciosa en su acuerdo de creación: “El Observatorio del Empleo Público es un órgano colegiado, adscrito al Ministerio de la Presidencia, a través de la Secretaría de Estado para la Función Pública, al que le corresponde la realización de diagnósticos en materia de recursos humanos, el análisis de la situación del empleo público y la formulación de propuestas y recomendaciones de actuación”. Parece bonito pero como dice la sabiduría popular, ni es oro todo lo que reluce ni hojalata lo que no brilla, aunque quizás sea mas acertado aquello de “ mas ruido que nueces”.

1. La creación de un “ Observatorio”, como medida pública, ya se contempla en el inédito Manual del Político Escurridizo como segunda regla de supervivencia (tras la primera regla “Culpa a las anteriores autoridades”), y se expresa así “ Si falla la primera regla, crea un Observatorio a bombo y platillo y pon sordina a sus resultados”. Así y todo, este invento tecnoburocrático presenta grandes ventajas:

1ª Da idea de modernidad e innovación.

2ª Su denominación evoca neutralidad, pues al limitarse a “ Observar” no molesta a las Administraciones autonómicas ni entes locales ni otros ámbitos corporativos.

3º Da un respiro y permite ganar tiempo a las autoridades competentes sobre empleo público. Mientras se constituye el órgano, se reúne, aprueba Planes, realiza Memorias y papiroflexias varias, todos se quedan expectantes.

2. Ahora bien, la primera reflexión que se suscita con dicho Observatorio a Sevach parte de que, a la hora de crear un órgano administrativo la Ley 30/1992 impone la economía y ausencia de duplicidad, o sea, que no debe crearse un órgano si existe otro órgano con funciones coincidentes. Pues bien, basta leer el  organigrama del Ministerio de Administraciones Públicas o de la Consejería autonómica con competencias homólogas para ver que hay decenas de órganos que tienen atribuida esa función de “diagnosticar” y “proponer” medidas sobre el empleo público, sin olvidar los órganos de representación ( Juntas de Personal y Mesas Negociadoras) donde se canalizan propuestas y cristalizan acuerdos. Es más, el viejo Consejo Superior de la Función Pública creado por la Ley 30/1984 no sirvió para nada ( por aquello de sentar a la mesa a todos y contar con meras competencias de aconsejar) y fue suprimido por la Ley 7/07, así que hacerlo renacer de sus cenizas reconvertido en un “ Observatorio” resulta hilarante.

De seguir esta tendencia a crear y recrear órganos, la función pública está llamada a “mirarse el ombligo” y autodiagnosticarse, con pomposos dictámenes que jamás se traducirán en normas.

3. Por otra parte, es chocante que en vez de desarrollarse el Estatuto del Empleado Público aprobado por Ley 7/07 (con leyes estatales o autonómicas) que va camino de superar el record temporal de reflexión pública empleado por el Tribunal Constitucional en dictar sentencia sobre el Estatuto catalán, el Estado opte por considerar su modificación ( ¿ o rectificación?), ya que está claro que los dictámenes del Observatorio serán la “coartada técnica” para vaciar de contenido y aplicar bisturí al estatuto del empleado público.

4. Por último, dicho órgano resulta muy curioso, por un lado, porque el Real Decreto silencia quien lo impulsa y cómo se expresa su actuación. O sea, es como crear un coche sin saber qué motor utiliza y en qué dirección. Eso si, la carrocería preciosa.

De entrada dicho Observatorio como precisa su acuerdo de creación, será convocado por su Presidente ( el Ministro del Ramo) o a solicitud de la mayoría de sus miembros, con lo que siendo un órgano consultivo de 24 miembros de los cuales 13 son designados por la Administración del Estado, fácil resulta vislumbrar que difícilmente las inquietudes de la función pública institucional, local o autonómica, o sencillamente técnicamente aconsejables y políticamente incorrectas, jamás podrán debatirse en el Consejo y por tanto jamás figurarán en sus Memorias o dictámenes.

Pero es más, el apartado b, del art.3 del citado Real Decreto encierra un peligroso signo cuando encomienda a tal Observatorio: “Realizar diagnósticos en materia de recursos humanos de las Administraciones Públicas para lograr un adecuado redimensionamiento de las plantillas existentes y la elaboración de criterios generales que delimiten los sectores cuya actividad se debería reservar a empleadas y empleados públicos, así como los que sirvan de orientación para delimitar la prestación de los que puedan ser externalizados y las condiciones de prestación de éstos”.

Así, Sevach realiza una lectura entre lineas, de la letra pequeña y se ofrece a traducir ese apartado para el común de los ciudadanos:

“ Para lograr un adecuado redimensionamiento de las plantillas”. O sea, se trata de buscar fórmulas, Planes de Empleo o modificaciones legales que adelgacen las plantillas, permitan amortizar plazas o la movilidad forzosa de los empleados públicos.

“ Elaboración de criterios generales que delimiten los sectores cuya actividad se debería reservar a empleadas y empleados públicos, así como los que sirvan de orientación  a los que puedan ser externalizados”. O sea, se trata de fijar ámbitos donde acudir al sector privado (sociedades instrumentales, concesionarias,etc) que permitan una especie de “desarme burocrático”.

Sin embargo en estas expresiones se echa en falta lo auténticamente importante:

a)    Deslindar de forma clara, y no con generalidades, los puestos reservados a funcionarios y los que puede desempeñar el personal laboral. Parece que la Administración no ha escarmentado del trajín de las dos  últimas décadas con el desembarco de personal laboral para funciones genuinamente públicas con su secuela de funcionarizaciones y consolidaciones.

b)    Deslindar de forma clara, los puestos reservados a empleados públicos (ya sean laborales o funcionarios) y los que puede desempeñar el personal eventual. Parece que la Administración tampoco ha escarmentado del fenómeno de las dos últimas décadas con el expolio de funciones burocráticas y directivas por personal eventual, que teóricamente solo podría realizar funciones de asesoramiento.

Por todo ello, y pese al valor del celebrado Observatorio de Jefes Tóxicos mencionado por Antonio Arias en un divertido post, creo que el Observatorio Del Empleo Público, (ODEP), conseguirá el efecto inverso a lo pretendido y entonces lo único conseguido correcto será lo que evocan sus siglas leídas al revés.

0 comments on “Un Observatorio para el Empleo Público: el cuento de nunca acabar

  1. Ya tenemos unas cuantas butacas para sentar a más amigos con carné del partido cobrando opulentos sueldos… Más clientelismo, más corrupción, más opacidad con el estado de derecho…

    Vive l’Espagne! Je suis Napoleon!

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    • Hola Peterlove, estoy toalmente de acuerdo contigo, al final tendremos que darle la razón a nuestra juventud española que dicen y con muha razón: que vivimos dentro de una dictadura enmascarada. Aquí se ordena y manda sin respeto alguno a nuesta democracia, a nuestra Constitución y por supuesto a nuestro Estado de Derecho.

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  2. Pablo Soto Mirones

    Coincidiendo inicialmente con todo lo expuesto por Sevach, creo que habría que puede profundizarse a renglón seguido en por qué las cosas están siendo así, y si tienen remedio (sobre lo que por cierto José Ramón ya apunta algunas apreciaciones).

    Aunque hace años que yo ya sabía que la tostada siempre se me caería por el lado de la mantequilla, la verdad es que a lo largo de mi carrera de más de 30 años nunca esperé que la situación y la propia regulación normativa de la “Función Pública” (así, en mayúsculas, como le corresponde por su importancia real) pudiera acabar resultando tan arruinada, decepcionante y -por qué no decirlo- tan mala. Sin embargo, eso es lo que se ha venido consiguiendo en España desde 2007.

    En cuanto a por qué las cosas están siendo así, en Mayo de 2007 pude confirmar la atracción que tuvo la posibilidad de pasar a la historia como el Ministro de turno que introdujo innovaciones de gran calado solucionando los irresolubles problemas que hasta entonces había generado la inconstitucional expansión de los contratados laborales en la Administraciones públicas –vía contratos temporales preferentemente-, expansión que había dado lugar a la coexistencia forzada de dos tipos de personal en el empleo público (funcionarios y laborales).

    La innovación –salomónica- de refundir en una sola categoría profesional (“Empleados públicos”) lo que constituían por naturaleza dos realidades diferentes (estatutaria una y no estatutaria la otra) era tan fuerte y de tal atracción que ambas categorías acabaron finalmente, por tanto, forzada y violentamente encorsetadas en un mismo cuerpo legal (obsérvese como con el EBEP, en el fondo y sin que apenas nadie lo advirtiera, sin embargo, se había dado un primer paso para el debilitamiento de la propia Función Pública, de cara a su futura eliminación, usando primero –como paso previo- su difuminación mediante la asimilación y la confusión dentro de un conglomerado más amplio y, por consiguiente, menos definido y característico).

    Poco importó que ello representara seguir la línea opuesta a lo correcto y, por tanto, a lo previsible.

    Sí, porque si el TC interpretando la Constitución española vigente ya se había pronunciado a favor de que la Administración Pública estuviera servida por funcionarios públicos y de precisar la excepcionalidad del recurso al personal laboral, lo lógico hubiera sido dictar una Ley que afrontara los hechos –el equilibrio funcionarios/laborales se había invertido en menos de 10 años- e intentara poner orden y reconducir las cosas a su ser y estado natural (convergiendo con lo dispuesto en la Constitución y no yendo en su contra). Debería haberse corregido la desviación interesadamente ‘perpetrada’ desde las tres Administraciones españolas.

    Pues no. Resulta que importaba más la consecución de ciertos laureles en la línea indicada de alcanzar la consagración como el mayor “Innovador” de todos los tiempos en la materia (también al introducir innovaciones como la “Evaluación del desempeño” y otras menores).

    El señor Ministro de entonces, sin duda consideró que la Constitución se había confundido estableciendo lo que establece –cuando para él la cosa debería haber sido distinta- y que los ciudadanos también se confundieron cuando la votaron y, además, pensó que él tenía todas las soluciones, y podía imponerlas por su mano mayor. Quizá la Función Pública estuviera de más. En los tiempos que corren quizá esté llamada a desaparecer. Y así, sin encomendarse a Dios ni al Diablo, ni encaminar la reforma por el procedimiento de la modificación constitucional, siendo Ministro y teniendo la sartén por el mango, buscando los apoyos necesarios, los de los sindicatos y los de los nacionalistas por ejemplo, y dando un giro de timón, disimuladamente, fue preparando el cambio desburocratizador, externalizador y privatizador que tanto favorece a los políticos.

    Total además… quién se va a revolver.

    Sí, pero… El problema es… ¿y las consecuencias del camino emprendido?, ¿van a ser solo para nosotros? ¿Nadie se da cuenta de que las vamos a pagar todos?

    En fin. Desde la experiencia de mis 30 años de serena aplicación en lo que era no solo mi trabajo sino además mi vocación, lamento decir sin temor a equivocarme que continuando la dirección que se sigue aumentará la desmotivación que ya resulta de todas las medidas que a partir de 2007 nos han ido aplicando a los funcionarios en los últimos años, incluyendo el EBEP (después de no sacarnos nunca además de la permanente pérdida de poder adquisitivo respecto del incremento anual del IPC, y encima hundirnos más con el recorte salarial de 2010), todo lo cual, lamentable y desgraciadamente, traerá consecuencias negativas para todos.

    Hace ya muchos años que me dieron un sabio consejo: «Cuídate sobre todo del tonto útil». ¡Qué gran razón tenían! Para no haber hecho las reformas necesarias e introducir las que no lo eran ni era prudente introducir… mejor hubiera sido dejarlo todo como estaba.

    Por eso, si el Observatorio sirviera al menos –ojalá- para lo que dice SEVACH [«…el Estado opte por considerar su modificación ( ¿ o rectificación?), ya que está claro que los dictámenes del Observatorio serán la “coartada técnica” para vaciar de contenido y aplicar bisturí al estatuto del empleado público …»], en mi opinión bienvenido sea.

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  3. Angeles García Suárez

    De nuevo estoy de acuerdo con el acuerdo que ud realiza, pero le faltó, a mi juicio un punto por analizar que es la creación de un nuevo órgano que de nuevo servirá para colocar a los amigos, amigas, familia, etc….. con buenas dietas, y mientras tanto, los sueldos de los empleados públicos se han reducido (de manera diferente a funcionarios y laborales pues a estos últimos la rebaja del 5% se realiza sobre la masa salarial y se congelan las pensiones…. todo antes que adelgazar el monstruo estado y perder pasta gansa y privilegios.

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  4. Pingback: Un Observatorio para el Empleo Público: el cuento de nunca acabar

  5. Interesante artículo. Enhorabuena

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  6. Pingback: Anónimo

  7. Pues a mí me da ansia de estos pobrecitos políticos porque cada vez tienen más complicado encontrar una denominación para esos sumideros de dinero público que se les ocurren.

    Yo les propongo elegir al azar una parabra de cada columna de la tabla siguiente y ¡voila!, ya tienen bautizado el nuevo chiringuito.

    Cámara———Arbitraje———-Económico
    Instituto——Impulso————Diálogo
    Agencia——–Intermediación—–Empleo
    Órgano———Participación——Social
    Comisión——-Acuerdo————Laboral
    Consejo——–Negociación——–Público
    Comité———Promoción———-Técnica
    Junta———-Evaluación———Jurídica
    Agrupación—–Coordinación——-Administrativa

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  8. ¿Observatorio?, ni que fuéramos bichos raros…

    Más que un observatorio, lo que quieren es ponernos en el punto de mira para después disparar.

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  9. Maximilen Robespierre

    Ahora existen observatorios para todo, para la economia, el trabajo y el capital… pero son solo eso agujeros por donde el “miron” de turno asoma el “ojete” se satisface, y… !a otra cosa mariposa ! Sinceramente con la que está organizada a nivel economico dedicarse a discutir si Cataluña es nación, nacionalidad, region autonoma o Länder es una insensatez. Mas insensato dedicarse a observar a los empleados publicos como si fuesen fieras enjauladas en un zoologico.
    Señores politicos !vayanse! , es lo mejor que hacen por el bien de España.

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  10. Es significativo lo de los “empleados públicos” del Metro: han conseguido que la rebaja sea solo del 1 por ciento. Lo que viene a demostrar las sólidas convicciones de los políticos. Los funcionarios que no tenemos ese medio de presión somos marginados y a nosotros la crisis nos cuesta el 5 o el 7. Todos somos iguales, pero algunos – los sindicalistas – son más iguales que otros. Suscribo plenamente el comentario de Pablo Soto Mirones: esa es la triste realidad de este triste pais.

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  11. Enhorabuena, Sevach, por el comentario. Querría plantear algunas cuestiones en referencia a este tema, que también cuadrarían en otros:
    ¿Qué soluciones se aplican en otros países, tales como Holanda, Suecia, Francia o Alemania?
    ¿Qué resuldados daría aplicar el buzón de sugerencias de ahorro público que se ha implantado en el Reino Unido?
    ¿Las sociedades instrumentales para la externalización serán de naturaleza pública o privada?

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  12. Tomado del blog de la Asociación para la Defensa de la Función Pública Aragonesa, a propósito del nuevo Observatorio:

    A esta Asociación le interesa destacar, entre las funciones del nuevo Observatorio, la de recoger, analizar y difundir información en materia de empleo público de las Administraciones Públicas para la mejora y modernización de las mismas, así como la elaboración de un informe anual sobre las tendencias presentes y futuras del empleo público.

    El esfuerzo realizado por esta Asociación, hasta ahora sin resultado, para que el Gobierno de Aragón elaborase un boletín estadístico periódico con información sobre la evolución de la función pública aragonesa, podría verse ahora respaldado por la obligada labor de difusión de información en materia de empleo público que corresponde realizar al nuevo Observatorio. Esta Asociación se va a dirigir al citado Observatorio, con la finalidad de que la información recogida, analizada y difundida se desglose oportunamente por cada una de las Administraciones autonómicas.

    Creemos indispensable que el nuevo Observatorio dirija su atención, al menos, a los cuatro aspectos siguientes del empleo público: la selección de personal de nuevo ingreso –aprobación de las ofertas anuales de empleo público y condiciones de ejecución de los procesos selectivos-, las tasas de interinidad existentes en cada Administración –causas, consecuencias y remedios-, el régimen de provisión de puestos de trabajo –ámbito de la libre designación, estado del régimen de concurso de méritos y uso o abuso de las comisiones de servicios- y el régimen retributivo, vigilando el respeto por las diferentes administraciones de la normativa básica y de los limites presupuestarios anuales para los incrementos de la masa salarial.

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  13. Hola,

    este observatorio se crea a iniciativa del presidente del Consejo encargado de elaborar el EBEP, como recoge en una carta. Pensad en “la imposibilidad de meter mano a varones y caciques por parte de la Administración Central…” y en la tendencia occidental respecto a los trabajadores que prestan servicios de la “función pública”…no se puede navegar contra corriente.

    La idea del observatorio, y muy buena, es lo que dice la Asociación aragonesa que cita el compañero Montaraz. A día de hoy los datos de empleo público son “una marranada” y los “administradores” están felices con la idea 😀

    Va en serio.

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  14. quise decir “de la Comisión”

    Un saludo

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