De Jueces y la Justicia

Cuarenta cosas que debería pensar todo juez antes de sentenciar

Veamos un catálogo de las cosas que un juez sensato y sensible debería tener presente al dictar sentencia

Sentencia judicial  Si nos asomásemos al interior de la cabeza del juez enfrascado en el examen de autos, expedientes o normas, posiblemente nos sorprenderían los prejuicios, talante  o criterios que guían su brújula profesional.

 Intentaré ofrecer un catálogo de las cosas que un juez sensato y sensible, debería tener presente a la hora de dictar una sentencia ( endulzadas con con castizos refranes).

 1. No debo olvidar que soy humano. Ni soy Hércules ni un Quijote. Solo un empleado público en quien se deposita la confianza en un trabajo artesanal de identificar y aplicar la norma, y en su caso, verificar la realidad de unos hechos. (“Dime de lo que presumes y te diré de lo que careces”)

 2. No debo esperar el aplauso ni temer la crítica. Me pagan por sentenciar, no por alimentar o proteger mi ego. Debo recordar que el que gana un pleito suele ser ingrato ( se gana por mérito propio: del abogado victorioso) y el que pierde siempre está descontento ( se pierde por culpa ajena: del juez). (“ Haz el bien, sin mirar a quién”).

 3. No hay litigio insoluble (“ Quien busca, halla”).

4. No debo dejar de consultar y estudiar las normas y la jurisprudencia, mas allá de lo que las partes han expuesto en el pleito. (“ Libro cerrado, no saca letrado”).

 5. No debo dar por cierto todo lo que se afirma por los abogados envuelto en citas, leyes y sentencias ( “Un abogado listo, te hará creer lo que nunca has visto”).

 6.No debo escatimar razones para convencer ( “Lo que mas trabajo cuesta, más dulce se muestra”).

 7. No debo refugiar las razones del fallo en vacíos sobreentendidos: “ Es notorio”, “ Va de suyo”, “ Se desestima por su propia lógica”, “ No hacen falta arabescos argumentales”, etc. ( “Meando claro y cagando recio, nadie te llamará necio”).

 8. No debo precipitarme en sentenciar contrarreloj: el tiempo y esfuerzo de las partes requiere un mínimo de sosiego y reflexión. (“ Las prisas son malas consejeras”).juez rápido

 9. Tampoco debo dedicar todo mi tiempo y vida para elaborar cada sentencia, dando vueltas y revueltas sobre las posibles respuestas a cada cuestión, pues las sentencias como los melones, si maduran mucho, se pasan (“ Quien mucho abarca, poco aprieta”).

 10. No debo utilizar calificativos denigrantes de la argumentación de los abogados (“disparate”, “absurdo”, “torpe”,etc), y menos adjetivarlos (“manifiesto”, “patente”,”ostensible”…). Los abogados hacen su trabajo y los planteamientos arriesgados de hoy quizás sean acogidos por las sentencias del Supremo del mañana. (“ Errar es humano, perdonar es de sabios”).

 11.No debo perder de vista la realidad por encima de formas, palabrería y leyes: “sentencia” tiene la misma raíz que “sentimiento” (“Será buena la fruta, si el juez de la vida disfruta”).

 12.No confundir extensión con calidad ( “Lo bueno si breve, dos veces bueno; y si malo, menos malo”).

 13. No debo retrotraer las actuaciones si puedo resolver la cuestión de fondo y evitar pérdidas de tiempo, dinero e ilusiones (“ Para ese viaje no hacían falta alforjas”).

 14.No debo frivolizar con la imposición de las costas ( nadie debe “ir por lana y volver trasquilado”).

 15. No debo transcribir extensos fragmentos de sentencias de jurisprudencia hasta la náusea ( “ A buen entendedor, pocas palabras bastan”).

 16. No debo dejar fallos judiciales abiertos que provoquen interminables incidentes de ejecución ( no avalar la maldición gitana de “pleitos tengas y los ganes”)

 17. No debo intentar contentar a todas las partes: el Derecho da o quita la razón pero no la hace divisible ni elástica. ( “ No se puede servir a dos señores a un tiempo y tener a cada uno contento”).

 18.No bajes la guardia de la atención con la sola lectura de demanda y contestación, pues prueba y conclusiones pueden variar las opiniones. ( “ Hasta el rabo, todo es toro”).gato sorprendido

 19.No debo descuidar las formas y la extensión de la sentencia (“Con orden y medida, pasarás bien la vida”).

 20. No debo dejar sin releer la sentencia antes de dictarla pues las erratas van mal con la solemnidad de una sentencia ( “una guinda podre arruina el pastel”).

 21.Si la cosa es discutible, o si tiene gran importancia, aunque se tenga un criterio forjado, hay que dejar enfriarlo para repensarlo ( “ccsa con mala cara, consultarlo con la almohada”).

 22.No tener reparo en cambiar  el proyecto de sentencia aunque esté muy avanzado, cuando se advierte un error, enfoque o razón mas claro, justo o correcto (“ Mejor volverse atrás que perderse por el camino”).

 23. No cambies tu personal criterio por seguir la cómoda corriente de otros compañeros (“ Lleva siempre tu camino, y no mires nunca el de tu vecino”).

 24. No dejar que el temor reverencial del poder y los políticos condicionen el sentido de lo justo ( “ Quien con niños se acuesta, mojado se levanta”).

 25. No intentes hacer sentencias exquisitamente redondas, exactas, infalibles y diamantinas pues en el sinuoso Derecho Administrativo, en el marco de un complejo proceso, buscar lo perfecto puede ser peor (“Lo mejor es enemigo de lo bueno”).pensando sentencias

 26. No hay que olvidar que me pagan por sentenciar ( “Ya que aprendiste a cobrar, aprende también a trabajar”).

 27. No olvidar que la intolerancia o soberbia que refleje la sentencia puede ser la misma que nos aplique un Tribunal superior en rango al revocar la propia ( “ A cada cerdo le llega su San Martín”).

 28. No aproveches la sentencia para dar un varapalo a terceros o sentar doctrina académica ( “Agua que no has de beber, déjala correr”).

 29. No dejes que tu atención se desvíe del auténtico foco conflictivo, y si la raíz del mal está en un reglamento o una ley, cuestiónalas con firmeza ( “ Muerto el perro, se acabó la rabia”).

 30. No dejes que la adulación de un abogado te nuble la visión jurídica ( “La adulación es como la sombra: no hace mas grande ni mas pequeño”).

 31.No respondas a la vehemencia o insolencia de un abogado con el mismo tono en sentencia ( “A palabras necias, oídos sordos”).

 32. No descalifiques con desdén o grosería en tu sentencia el criterio o sentencias de otros compañeros ( “La ropa sucia se lava en casa”).

 33.No escatimes la educación y el respeto en el uso de formas  y expresiones (  “ Lo cortés no quita lo valiente”).

 34. No olvides que el Derecho no es una ciencia exacta y que el Ilustrísimo, la toga y el mazo no dotan de infalibilidad (“Aprendiz de mucho, Maestro de nada”).

 35. No seas tan arrogante como para ignorar con ligereza la jurisprudencia consolidada (“Donde hay patrón, no manda marinero”).

 36.No pasará a la historia tu sentencia, ni figurará tu nombre junto a Ulpiano o Mommsen. Los autos se archivarán, la sentencia será una gota de agua en el océano de la base de datos, las partes lo recordarán como una inundación pasada ( los que ganan como algo que regó los campos y los que pierden como algo que los anegó), y los abogados  seguirán su vida. (“ En el ajedrez el Rey y el Peón, van siempre al mismo cajón”).

 37. No pienses que tu sentencia es firme e incuestionable ( “El juez propone y el Tribunal Constitucional dispone”).

 38. No vaciles en admitir la solicitud de “rectificación de errores” de sentencia o complemento del fallo, o nulidad de actuaciones ( “ A grandes males, grandes remedios”).

 39.No por “fallar” con el “fallo” de la sentencia,  se acaba el mundo (“ Errando se aprende”).

 40.No debo renegar de la sentencia que firmé (“Cada palo, aguante su vela”).

    Pero sobre todo, me agrada un refrán de origen bíblico: “ Con la vara que midas, serás medido” (Mateo 7,2).

  Para terminar, y que se me perdone la licencia de incorporar refranes ilustrativos, citará un expresivo fragmento de El Quijote ( Capítulo LXVII):Sentencias de Quijote

 “- Mira, Sancho- respondió Don Quijote-: yo traigo los refranes a propósito y vienen cuando los digo como anillo en el dedo; pero tráeslos tú tan por los cabellos, que los arrastras y no los guías; y si no me acuerdo mal, otra vez te he dicho que los refranes son sentencias breves, sacadas de la experiencia y especulación de nuestros antiguos sabios; y el refrán que no viene a propósito antes es disparate que sentencia”.

 

 

18 comments on “Cuarenta cosas que debería pensar todo juez antes de sentenciar

  1. Interesantísimo decálogo práctico del buen juez sentenciador, reflejo de conocer bien el oficio y sus riesgos, la verdad es que esas reglas deberían de exhibirse en la Escuela Judicial y meterlas en la cabeza de los nuevos jueces porque con los antiguos hechos a diferentes costumbres, no cuentes.
    Como abogado con más de 20 años de ejercicio estoy totalmente de acuerdo con ellas.
    Con este Sevach y los pocos jueces que son de este estilo, los que propugnamos un poder judicial de nuevo cuño, vamos a tener que contar y salvarles de la depuración que obligatoriamente hay que hacer.
    Se agradece que un juez contribuya de este modo al bien público desde su trabajo y desde este blog que no poco tiempo te tiene que ocupar, ya que buscar esas citas no es cosa de coser y cantar.
    Un saludo de un picapleitos murciano que actua con seudónimo y que sigue tus trabajos blogueros.

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    • No se preocupe que, aunque no lo enseñen en la escuela judicial, lo hemos difundido entre algunos compañeros de la promoción 64. Me ha parecido interesantísimo, tanto que lo he impreso para tenerlo a la vista en los momentos en que uno se nubla con alguna resolución o le asaltan dudas. Como juez que se va a incorporar en breve a la carrera, le doy las gracias al Sr. Sevach!

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  2. Muy bueno como siempre, añadir alguna más, a mi torpe entender.
    Les pagan por dictar Sentencias pero sin dilaciones, a veces algunos son lentos como el caballo del malo.
    Les pagan ademas de por Sentenciar, por hacer cumplir lo sentenciado. Sin esta parte, la sentencia no sirve para nada es un papel mojado, y cuando el juzgador vea que hay reiteración de tomadura de pelo en el acatamiento de las sentencias debería imponer los medios legales y necesarios para realmente se cumplan las sentencias y que el condenado que obvie o no acate la sentencia sepa que no se puede reír dos veces. El juez sea hombre o mujer, tiene que ponerse los pantalones y hacerse respetar. Por supuesto que ademas las dilaciones de las partes durante el proceso o durante la ejecución tienen que tener consecuencias.
    Por último, siempre resolver sobre todos los extremos objeto de litis. Se supone que siempre es así, pero en la práctica, y con algunas sentencias, se ve que con ir a lo mínimo de lo mínimo y despachar el asunto, están ya cumpliendo, y no es así.

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  3. “Hombre refranero, hombre puñetero”, Sevach, y eso van a pensar de ti tus colegas, porque además “nadie es profeta en su tierra” (ni en su terreno), así que me temo que, por desgracia, no te van a hacer ni caso en tus consejos.

    Me da la impresión que en el gusto de la judicatura hay otros refranes como aquel de que “el que a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija” y en este bosque hay algunos árboles mejores que otros… Incluso aquél otro de “Ande yo caliente,…”, pero en fin, es loable tu intento o reflexión. Ya sabes aquello de “consejo no pedido, consejo no oído”, o peor aún, “consejo no pedido, lo dan los entrometidos” o aquello otro de Napoleón “No me deis consejos que yo sé equivocarme solo”

    Y ya que citas a Don Quijote no olvidaremos sus consejos a Sancho cuando iba para gobernador y juez de su ínsula (capítulo 42, segunda parte), que para un juez tampoco son malos:

    “…Si acaso enviudares, cosa que puede suceder, y con el cargo mejorares de consorte, no la tomes tal, que te sirva de anzuelo y de caña de pescar, y del no quiero de tu capilla, porque en verdad te digo que de todo aquello que la mujer del juez recibiere ha de dar cuenta el marido en la residencia universal, donde pagará con el cuatro tanto en la muerte las partidas de que no se hubiere hecho cargo en la vida. Nunca te guíes por la ley del encaje, que suele tener mucha cabida con los ignorantes que presumen de agudos. Hallen en ti más compasión las lágrimas del pobre, pero no más justicia, que las informaciones del rico. Procura descubrir la verdad por entre las promesas y dádivas del rico, como por entre los sollozos e importunidades del pobre. Cuando pudiere y debiere tener lugar la equidad, no cargues todo el rigor de la ley al delincuente, que no es mejor la fama del juez riguroso que la del compasivo. Si acaso doblares la vara de la justicia, no sea con el peso de la dádiva, sino con el de la misericordia. Cuando te sucediere juzgar algún pleito de algún tu enemigo, aparta las mientes de tu injuria y ponlas en la verdad del caso. No te ciegue la pasión propia en la causa ajena, que los yerros que en ella hicieres, las más veces, serán sin remedio; y si le tuvieren, será a costa de tu crédito, y aun de tu hacienda. Si alguna mujer hermosa veniere a pedirte justicia, quita los ojos de sus lágrimas y tus oídos de sus gemidos, y considera de espacio la sustancia de lo que pide, si no quieres que se anegue tu razón en su llanto y tu bondad en sus suspiros. Al que has de castigar con obras no trates mal con palabras, pues le basta al desdichado la pena del suplicio, sin la añadidura de las malas razones. Al culpado que cayere debajo de tu juridición considérale hombre miserable, sujeto a las condiciones de la depravada naturaleza nuestra, y en todo cuanto fuere de tu parte, sin hacer agravio a la contraria, muéstratele piadoso y clemente, porque, aunque los atributos de Dios todos son iguales, más resplandece y campea a nuestro ver el de la misericordia que el de la justicia. Si estos preceptos y estas reglas sigues, Sancho, serán luengos tus días, tu fama será eterna, tus premios colmados, tu felicidad indecible,…”

    Por cierto, que hay un refrán nuevo que debiera pasar al refranero, no para jueces sino para sus resultados “Cuando entras en un juzgado, entras con un problema y sales con varios”.

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    • Te veo muy inspirado. Tendré que acudir mas a menudo a los refranes;al fin y al cabo son el “common law” del pueblo llano, o sea, sabiduría cristalizada de la experiencia. No hay cosa mejor, y a veces los juristas padecemos “mal de altura” perdidos en conceptos.
      Un saludo… y oportuna la cita de la ínsula Barataria

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  4. Me encanta el artículo. Los refranes bien escogidos.

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  5. Pingback: Cuarenta cosas que debería pensar todo juez antes de sentenciar | Policías Locales Andalucía

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  7. Ingenioso y acertado,como siempre. Lo que ocurre es que, pretender que un juez haga todo eso para lo que en España le pagan, menosprecian y vituperan, y encima teniendo que enmendar muchas veces la nefasta actuación procesal de los defensores de las partes para no perjudicar a sus defendidos, es simplemente utópico. No hay duda de que en España la justicia no es del mejor nivel posible, pero en general creo que está razonablemente equilibrada con lo que se gasta en ella y la calidad de la curia.

    Saludos

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  8. Impagable, maestro Sevach.

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    • Gracias sinceras. Eso compensa haberlo realizado de un tirón pasada la medianoche, agotado de leer autos y con la vista flaqueando. Lo,curioso es que la meta eran … ¡ Quince cosas¡ … Y me salieron cuarenta.
      Un cordial saludo

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  9. Hola soy un estudiante de derecho y en mi carrera estaré presente a la hora de dictar una sentencia por lo cual opino que la información es muy buena y a mi parecer existen demasiados jueces insensatos que no creo que tengan presentes estos puntos .

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    • Curioso que un estudiante de derecho tilde de insensatos a “demasiados jueces”. No digo que no pueda haber demasiados jueces insensatos, pero ¿de verdad crées tu que eres el mas idóneo e instruído en derecho como para valorar eso? ¿Es eso sensato?

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    • Los jueces deben tener una mayor preparación, para poder ocupar esos puestos tan importantes, desgraciadamente eh visto y en propios casos personales; Como con frecuencia los jueces tienen una negligencia en el momento de emitir alguna sentencia (como ejemplo podemos mencionar un caso muy popular que se filmó “Presunto Culpable”), de hecho es conocido que en México uno de sus grandes problemas son sus dependencias para administrar la Justicia y desgraciadamente tenemos que vivir viendo ese tipo de cuestiones. ¡Buen día!

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  12. Actualmente, no existen entre todos los Tribunales españoles ni siquiera cinco Magistrados que puedan reputarse como grandes juristas.Buenas noches.

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