libros de administrativoDe Alemania no solo nos vienen los temores de su papel de árbitro, juez y parte de la economía europea sino un enorme legado sobre el Derecho Público. Lo demuestra el delicioso primer volumen de ” Juristas y enseñanzas alemanas”  (1945-1975) de Francisco Sosa Wagner ( Marcial Pons,2013), que me apresuro a recomendar por su utilidad y brillantez. En primer lugar, porque muchos que vivimos del Derecho Administrativo somos hijos de manuales y enseñanzas que de forma confesa se apoyan en “los hombros de gigantes alemanes del Derecho público”.

 En segundo lugar, porque me cuento entre los que ni hablo alemán, ni cuento con todas las traducciones al español que desearía de la obra de los juristas alemanes. Y por eso agradezco la generosidad de quien los conoce, estudia y nos lo ofrece de forma clara, didáctica y amena. Pero asomémonos a sus páginas. Pasen y vean.

 1.  Así, en la línea del impagable ” Maestros alemanes del Derecho Público” (Marcial Pons,2005), con la entrega de esta primera parte de “Juristas y enseñanzas alemanas”, ceñido al período 1945-1975, he disfrutado de un maravilloso paseo por la fábrica de ideas jurídico-públicas mas fecunda del pasado siglo. Para prepararse a su lectura, hay que borrar el prejuicio de la barrera artificiosa entre Derecho Constitucional y Derecho Administrativo, pues vamos a ser testigos de la vida y obra de profesores de “Derecho Público”, etiqueta global mas realista y rigurosa, pues permítaseme una chusca imagen, es mas fácil comprender y conocer el mundo del embutido si se estudia al cerdo completo que si solo se focaliza en el estudio del jamón (Derecho Constitucional), las paletillas (Derecho Administrativo) o el chorizo (Derecho Penal), pues la sangre y esqueleto sirve y da cohesión a un todo unitario.

 Pues bien, por el libro desfilan profesores alemanes de la época analizada con sus filias y fobias, su posición ante los cambios políticos y el problema de su supervivencia tras el desplome del nazismo y caída del Tercer Reich.

Sosa Wagner

Marcial Pons 2013

 En la primera parte, Sosa da respuesta a la crucial pregunta que el mismo expresa en los siguientes términos: “ ¿Qué consecuencias había tenido en el mundo profesoral el paso por la historia alemana de lo que con exactitud terminológica y cromática podemos llamar ” la bestia parda”? (….). A renglón seguido nos expone el escenario con sus dotes literarias:” Resulta estremecedor pensar y poner caras a aquellos profesores que habían chapoteado gozosos en la charca nazi y a quienes, por el contrario habían vivido dramas personales intensos, esos que dejan cuchillos en forma de cicatrices, angustias que infligen latigazos de tragedia. Y ahora, tras la monstruosa inmolación, se vuelven a encontrar como viejos colegas y han de recomponer sus vidas, y hacerlo cuando aún hay espejos que reflejan miradas vidriosas y muchas vivencias comunes han muerto en medio de una melodía fúnebre” (pag.25).

 Y así, maestros y discípulos que con ocasión del ascenso del nazismo mostraron su adhesión u oposición al poder establecido, se verán obligados a afrontar el día después del desplome del régimen en el marco de la reconstrucción de un nuevo Estado (¿nuevo?), con una flamante Constitución de nuevo cuño ( la Ley Fundamental de Bonn de 1949). Si la Universidad en tiempos de bonanza y sosiego ideológico es un contexto de tensiones y conspiraciones, fácil puede suponerse que la posición de unos u otros ante el régimen pasaría factura en tiempo de paz a la hora de obtener una u otra Cátedra, tanto para ser elevados a los altares doctrinales como relegados al infierno académico. Impresiona en el libro leer la decadencia de Carl Schmitt, la injusta vendetta frente a su discípulo aventajado Ernst Forsthoff o la contumacia de Werner Weber, mientras subía la cotización académica de quienes sufrieron persecución o exilio (Walter Jellnek,  Hans Kelsen, Adolf Merk o Karl Loewenstein).

   Sosa incluso nos cuenta la anécdota menor pero significativa de que “Cuando se celebra el ochenta cumpleaños de Carl Schmitt en Santiago de Compostela, donde vivía su hija casada con un catedrático español, sólo aparecen por la ciudad del Apóstol Forsthoff y Kaiser. “(pag.31). Por cierto, permítaseme una concesión mía a la frivolidad, y para los curiosos por la insólita conexión entre Schmitt y España, y aunque Sosa lo silencia, les informo que Anima Schmitt, la hija única de Carl Schmitt, se casó con el Catedrático de Historia del Derecho Alfonso Otero, a quienes ( y seguimos con la confidencia) podemos ver en el …¡ 90 cumpleaños del Maestro!, rodeados de los fieles (aquí identificados).derecho administrativo alemán

  El resultado del desencuentro entre Caín y Abel, es una fractura de las correlativas escuelas jurídico-públicas entre “schmittianos” (Carl Schimtt) y “smendianos”(Rudolf Smend), aunque hay quienes van por libre (Otto Bachof ). Un panorama que posiblemente alimentó los mejores juristas de la historia.

 2. Junto a la detallada evolución y tensiones de tan eminentes profesores, resulta apasionante en el libro comentado, la exposición de la génesis del Tribunal Constitucional alemán, su sistema de provisión de magistrados, sus aciertos y errores, pero sobre todo, como desgrana los factores que han contribuido a forjar su reconocido prestigio, situándose junto con el Tribunal Supremo de Estados Unidos en cabeza de la liga de los Tribunales mas prestigiosos del mundo.

 La obra, examina con pinceladas impresionistas la vida y obra de grandes figuras de la época, que me ha dejado una vívida impresión de su rasgo esencial que personalmente sintetizo así: Erns Forsthoff: un genio en apuros; Theodor Maunz: un zorro superviviente; Gerhard Leibholz y Roman Herzog: dos titanes imbatibles desde el Tribunal Constitucional; Carlo Schmid: un lobo estepario; Otto Bachof: el flautista de Hamelín, con prodigiosa vida y fecunda obra; Günter Dürig, el equilibrista; Karl Polak, infortunado protegido por la negra sombra de Walter Ulbricht.

3. Para finalizar, tras una rápida cita de plumas españolas que acogieron el legado alemán ( García de Enterría, Retortillo, Gallego Anabitarte, Luciano Parejo, Carro Fernández-Valmayor, etc) y como todo trabajo académico que se precie, la obra de Sosa se ultima con unas valiosísimas ” Lecciones de interés para España”  sobre cuestiones cruciales para el Derecho Administrativo: como organizar territorialmente un Estado bajo racionalidad y un manto unitario, afirmando Sosa que ” un Estado federal exige que, lealmente, el todo crea en las partes y las partes  en el todo, lo que desgraciadamente no es el caso de España”(pag.178); sobre como diseñar un Tribunal Constitucional con prestigio y legitimación para pronunciarse sobre las grandes cuestiones de Estado; sobre la desnaturalización de los partidos políticos que siguen intereses oligárquicos y que “ponen sus sucias manos” sobre lo divino de la cosa pública; la herencia española que debemos agradecer a los juristas alemanes de fenómenos tan familiares como los conceptos de vinculación de la Administración a la Ley, los controles de los abusos de la delegación legislativa, la problemática del Estado prestacional, la configuración de los derechos fundamentales con su huella en la Constitución española, la críptica figura de la garantía institucional, el principio de lealtad institucional, la autonomía local constitucionalmente garantizada, etc.

 4. En definitiva, con esto termino mi sencilla y rápida glosa del libro ( y  permítaseme  la confidencia de la dificultad de realizarla esta mañana de Domingo, mientras tres niños solicitan a su padre atención con la vehemencia que es propia).

  En fin, pretendo recomendar vivamente su lectura porque ya sabéis que me gusta compartir lo que disfruto y el goce intelectual es manjar extraño que debe prodigarse.

 Pero sobre todo, porque podemos aprender mucho y me encanta la oportunísima cita de Antonio Machado por boca de Juan de Mairena, que hace Sosa : ” Nunca os jactéis de autodidactos, os repito, porque es poco lo que se puede aprender sin auxilio ajeno”.

  En fin, esperaremos la II parte de la obra del prolífico eurodiputado Francisco Sosa Wagner, autor del que recientemente comentamos sus “Cartas a un euroescéptico”.

Escrito por JR Chaves

Humanista, jurista y amigo de sus amigos.

3 Comentarios

  1. […] polémica entre Carl Schmitt y Hans Kelsen ( dos gigantes iuspublicistas alemanes que abordé en anterior post) sobre quien debía asumir el papel de “guardián de la Constitución” durante la crisis de la […]

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  2. […]  El propio Sosa en su amenísima obra Juristas y enseñanzas alemanas, I, afirmaba que la distinción entre jueces conservadores y progresistas que se predica en España, […]

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  3. […] que le viene de lejos y le llevó a publicar una obra pionera en traer a España noticia de los “Maestros alemanes del Derecho Público” (2002) o mas recientemente defender con vehemencia el poder judicial frente al acoso […]

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