De la Universidad

Fraude en la Universidad: copiar impunemente con los smartphone

Contencioso.es - JR Chaves - Fraude en la Universidad: copiar impunemente con los smartphone

En estos días me he tropezado con la tercera persona, que siendo alumno de estudios universitarios, me comenta su indignación por la forma en que algunos compañeros aprueban.copiar movil fraude

La historia se está repitiendo en muchas Universidades españolas (no en todas, ciertamente, ni en todos los Centros, ni en todas las asignaturas) y consiste básicamente en que en los exámenes tipo test o por escrito, sencillamente el alumno aprovecha para hacer subrepticiamente una foto desde su smartphone de las preguntas y enviarla al exterior, donde un tercer alumno o incluso alguna Academia de avispados sinvergüenzas se encarga de confeccionar rápidamente las respuestas y reenviarla al grupo de WhatsApp o individualmente a los alumnos que están “en el ajo”. Y en ese momento, basta con acudir al sistema clásico de copiar de esta “chuleta tecnológica” que es la pequeña pantalla, con el añadido de lo manejables que son los teléfonos móviles. El aprobado está servido.

Esta situación es intolerable e invito a que las autoridades académicas españolas, que no lo hubieren hecho ya, tomen cartas en el asunto.

1. Veamos las razones para frenar esta infame práctica de la “chuleta electrónica” que se da en cuestionarios tipo test y exámenes de contenido memorístico por escrito.

 – Se está tolerando una conducta de falsedad, éticamente intolerable en quien tiene la fortuna de ser alumno de una institución de educación superior.

– Quien aplica un método ilegítimo para aprobar un examen, como el tigre que prueba sangre humana, seguirá ese método en el resto de las asignaturas e incluso en la vida fuera de los muros universitarios.

– Se está burlando de los compañeros que se esfuerzan y sacrifican tiempo y energías en el estudio. Además provocan el aumento del nivel de rendimiento lo que puede llevar a que quien no se sirve de estas artimañas y demuestre un rendimiento justito quede eliminado.

– Se está engañando a la sociedad que recibirá a alguien titulado como cirujano, economista o abogado, por ejemplo, y que realmente tiene enormes vacíos formativos. O sea, se ofrecerá gato sarnoso por sana liebre.

– Se está incidiendo negativamente en la reputación y rendimiento de la Universidad, y con ello, al conjunto del sistema educativo.

2. A continuación situaremos las posibles vías para atajar el problema.

– En primer lugar, la formación deontológica de los alumnos, esto es, educar en principios y valores como la buena fe, la lealtad y la verdad. Ya sé que es mucho pedir, pues corren malos tiempos para los «principios» cuando vivimos tiempos de vértigo, de tecnología que permite obtener todo rápido y gratis, y donde no importa el esfuerzo sino los resultados.

Junto a ello, recordar que hay infracciones de disciplina académica (el viejo Decreto disciplinario de 1954, el Estatuto del estudiante y algunas leyes autonómicas), pero para imponer sanciones disciplinarias primero hay que pescar al infractor.

– En segundo lugar, la formación deontológica de los profesores. Los profesores deben ser formados en la importancia de los exámenes y la transparencia. Está muy bien la libertad de cátedra pero también su deber de evaluar el rendimiento objetivo de los alumnos. Hay profesores que se cuidan de vigilar realmente en los exámenes, pero no faltan los que de forma indolente se sientan en la mesa de la tarima y hojean periódicos e incluso con tabletas, permitiendo la «copia descarada». No es un desdoro que un profesor vigile en los exámenes, sino que tiene que hacerlo activamente y técnicas hay de sobra: pasear entre las mesas, situarse en la parte posterior y a la espalda de los alumnos para que sientan la mirada en la nuca, inclinarse súbitamente sobre algún ejercicio, etc.

Y por supuesto, aunque no es cómodo vigilar exámenes sí es una actividad esencial que tiene lugar una o dos veces al año… ¿por qué no están varios profesores y becarios de la asignatura, o de otras del mismo área, de manera que la vigilancia descanse en una proporción razonable y con efecto disuasorio?. No. ¿acaso es mejor que un solo profesor vigile una cincuentena de alumnos y además que se dedique a mirar el reloj y soñar con un cielo de complementos retributivos?.

– En tercer lugar, la prohibición de tales artilugios en los recintos de examen. Y aunque hay muchas tecnologías para el copieteo, el uso y abuso de los móviles es lo mas generalizado y urgente. No hay problema en avisar de su prohibición y en que los alumnos depositen sus móviles en la tarima o bandejas (si lo hacen en los parques de atracciones o los aeropuertos, también pueden hacerlo en las aulas).copiar con smartphone

3. El problema viene dado con el pícaro que oculta el smartphone entre la ropa y se atrinchera en su dignidad humana resistente a cacheos. Pero aquí tampoco hay problema insalvable. ya que la tecnología pervertida en su uso se combate con tecnología puntera.

Es cierto que la solución de oro serían los inhibidores de móviles. Muerto el perro se acabó la rabia. Algunas Universidades dieron un paso adelante pero la legislación sobre telecomunicaciones y los Informes jurídicos gubernativos consideraron que tales inhibidores afectaban a las redes de comunicaciones e impedían medidas de emergencia o seguridad pública, salvo excepcional autorización para su implantación. Y por eso, muchas Universidades dieron un paso atrás, y optaron por la alternativa de extremar la vigilancia al máximo. Otras han seguido con los inhibidores.

Es llamativo por no decir altamente cuestionable jurídicamente que un acuerdo adoptado por el el Comité TCAM (Comité de vigilancia del mercado y evaluación de la conformidad en materia de telecomunicaciones), fije límites vinculantes hasta el punto de justificar limitaciones y sanciones… ¡A las Administraciones Públicas que persiguen tutelar intereses públicos relevantes!. Me temo que estamos nuevamente ante un fenómeno conocido de extralimitación en la aplicación de la Directiva 9/1999 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 9 de marzo,sobre equipos radioeléctricos y equipos terminales de telecomunicación y reconocimiento mutuo de su conformidad, y que conduce a un esperpento jurídico: una práctica opaca (prohibición de inhibidores donde hay altos intereses en juego, sin recepción legal expresa), prohibición indiscriminada pues la Administración opta por la mayor (prohibición universal de inhibidores) esgrimiendo ese monstruo que son las genéricas razones de “orden público”.

De hecho, el art.7.2 de la Directiva comunitaria es tajante cuando señala:

“los Estados miembros sólo podrán restringir la puesta en servicio de equipos radioeléctricos por motivos relacionados con el uso efectivo y apropiado del espectro de radiofrecuencias, la prevención de interferencias que resulten perjudiciales o por motivos relacionados con la salud pública.”

Y subrayemos que el art.1.5 no limita la autorización de inhibidores a razones de “seguridad pública” sino que deja fuera del objeto de la Directiva – referida a la verificación de equipos radioeléctricos y equipos terminales de telecomunicación, ese ámbito: «La presente Directiva no se aplicará a los aparatos utilizados exclusivamente paraactividades relacionadas con la seguridad pública, la defensa, la seguridad del Estado (incluido el bienestar económico del Estado en caso de actividades relacionadas con cuestiones de seguridad) y las actividades del Estado en el ámbito del Derecho penal» (art.1.5). O sea, expliquemos gráficamente el aparente disparate: como si una Directiva se ocupa de regular los animales de compañía, dejando fuera de su regulación a los gatos, y la Administración invoca la Directiva para no autorizar ningún animal de compañía salvo los gatos.

Habrá que ver la nueva Ley 9/2014, de 9 de Mayo, de Telecomunicaciones y los Tribunales lo que dicen al respecto, y por supuesto aprovechar las posibilidades que se abren para que un futuro Real Decreto pueda incorporar puntualísimas excepciones, dado el portillo abierto por el art.33.2 que nos orienta sobre los valores que deben armonizarse en estas cuestiones:

Asimismo podrán imponerse límites a los derechos de uso del dominio público radioeléctrico para la protección de otros bienes jurídicamente protegidos prevalentes o de servicios públicos que puedan verse afectados por la utilización de dicho dominio público, en los términos que mediante real decreto se determinen. En la imposición de estos límites se debe efectuar un previo trámite de audiencia a los titulares de los derechos de uso del dominio público radioeléctrico que pueden verse afectados y se deberán respetar los principios de transparencia y publicidad.

Quede constancia, como opinión personal, que pienso que lo que habría que hacer es fijar determinadas aulas destinadas a exámenes “blindadas tecnológicamente” o con inhibidores de extensión limitada al aula y solicitando la comprobación, visado o autorización de la Secretaría de Estado de Telecomunicaciones u órgano competente (cosas mas crudas se han negociado por las Universidades, y “antes” de desarrollarse la Ley de Telecomunicaciones deberían “moverse” para exigir una regulación clara de la excepción, en vez de “quejarse a toro pasado”).

Lo que no debe amparar el Derecho son las interpretaciones absurdas ni la desproporción de medios, y es cierto que quizás las comunicaciones deben estar libres para casos de emergencia pero también que nada impide habilitar espacios concretos y solicitar autorización para ello; no hablamos de inhibidores en cines sino en aulas concretas durante la celebración de exámenes al servicio de la educación superior (o de oposiciones para acceso masivo al empleo público, por ejemplo).

4. Así que en tanto el legislador, el reglamentador o los Tribunales, se pronuncian sobre esta insólita situación, nos queda la imaginación:

a) Que se establezca un arco metálico a la entrada del Aula de exámenes. Y que nadie diga que la Universidad es un templo y no una cárcel. ¡Ya veríamos lo que ponen en la Iglesia de San Marcos si roban los cepillos!. Además no se trata de inundar las aulas de arcos metálicos sino solamente en determinadas aulas para los exámenes que no sean orales.

b) Que se utilice por los profesores una aplicación que sirva para detectar móviles. Y las hay, y son económicas (caso de Pocket Hound, entre otras técnicas). Y si el alumno se resiste o insiste en que no lleva nada, no hay que cachearle. Sencillamente el profesor le informará antes del examen, o bien que se siente cerquita de él para hacer el examen, o que le hará un examen oral o personalizado por escrito otro día.

 O sea, soluciones “haberlas, haylas”.

5. Lo que es una majadería es lo que escuché a distintos profesores (minoría, afortunadamente) que se oponían a estas medidas con estos peregrinos argumentos:

profesor despistado– Soy un profesor y no un vigilante carcelario.

– Soy un profesor y por lo que me pagan no voy a vigilar mocosos.

– Soy mayor y no entiendo nada de esos aparatejos: pero sí sé cuando un examen está bien.

– Siempre se copió y forma parte de la vida universitaria.

– No hay dinero para gastarlo en esos controles. Hay prioridades.

– No importa que copien en los exámenes. Al fin y al cabo, ya la vida les demostrará la necesidad de aprender a ejercer la profesión.

6. En fin, en vez de hablar de tanta excelencia de las Universidades, quizás no estaría de más empezar por demostrar que se está acorde con los tiempos y ofrecer garantías de que lo que se enseña, se aprende y se evalúa con objetividad. O bien se implantan garantías tecnológicas, o se cambia el sistema de exámenes por otro modelo menos memorístico, o se incrementa la proporción de vigilantes por examinados. Lo que no es solución no es tolerar la vía de agua en el buque y seguir tocando el violín académico como cuando se hundía el Titanic. La pasividad en la reacción ante estas conductas, supone hacer cómplice del fraude a las autoridades académicas simplonas que lo toleren.

Y perdonen que lo diga con tanta contundencia, pero creo que la educación es lo que nos ayuda a mejorar, evolucionar y salir adelante como personas y ciudadanos. Y me duele que se tolere este nicho de fraude que, insisto, por los testimonios directos recabados al menos lo padecen tres Universidades públicas distintas, y creo que con ese muestreo puedo inferir que muchas más están incursas en tan penosa dejadez.

37 comments on “Fraude en la Universidad: copiar impunemente con los smartphone

  1. María Jesús Muñoz

    Basta con realizar un examen en el que no sea un problema disponer de tecnología, sino que la tecnología ayude a su mejor resolución. No obstante, este tipo examen necesita, par ser superado, de un alumnado entrenado en el uso de las tecnologías y motivado hacia el aprendizaje (no se que es lo más difícil). Como docente este ha sido mi útimo tipo de examen hace 15 días en ñla Universidad en una optativa de cuarto y el resultado ha sido flojo, muy flojo…, tenemos mucho por lo que reflexionar y agradezco al autor del blog que haya dado pie a las reflexiones.

  2. Copión

    Siendo sincero… Copié durante toda mi vida de alumno.
    Empecé en secundaria, y no paré hasta terminar la Universidad.
    No es que me hiciera falta. Normalmente me sabía perfectamente la pregunta al haber hecho la chuleta, pero me gustaba ir con seguridad.
    Pero en general siempre tuve mucha suerte. Incluso cuando no se podía copiar, limitaba mi estudio a lo que intuía que podía caer. Y casi siempre acertaba.
    Acabé todos mis estudios con buena nota y empecé desde abajo en una empresa.
    El esfuerzo no se copia, ni te sale de chiripa…
    4 años después, me hicieron jefe de un departamento, y a los 2 años, socio.Y lo soy, en gran parte, por los conocimientos que adquirí durante mis estudios… Y mis méritos me los reconoce mi jefe, que estuvo varios años opositando y memorizando temarios parecidos a los que yo copiaba.
    Con todo esto quiero decir que no seamos dramáticos. Lo importante es aprender… Y en eso no hay notas.
    Los exámenes y las notas son instrumentos puramente administrativos para comparar unas personas con otras y poder tomar decisiones más o menos objetivas.
    Os aseguro que copiando se aprende, y mucho.
    ¿Es poco ético e inmoral? Eso depende del valor que le dé cada uno a la nota que saque.
    Habitualmente hago selección de personal y tengo comprobado que el mejor candidato rara vez es el que tiene mejor expediente académico.
    El mejor candidato es el que sabe analizarte y darte lo que le estás pidiendo incluso antes de decirlo.
    ¿Y sabéis cómo se aprende a intuir a las personas?
    Copiando en los exámenes.

    • No he copiado nunca y he tenido buen expediente académico, incluso muy bueno. No se debería copiar salvo en circunstancias muy extremas: no está bien hecho, es hacer trampa y significa engañara a los que mañana pueden estar compitiendo contigo por una beca, un premio o un puesto de trabajo, y a la sociedad que subvenciona tu formación académica.

      Mucha de la gente que he conocido académicamente brillante no copiaba y por supuesto que han brillado profesionalmente. Sólo una sociedad de zoquetes como esta no es capaz de valorar el estudio honrado. Lo malo de esta gente brillante y honrada es que no pocos han hecho las maletas al no encontrar más que jefes o profesores mediocres que, efectivamente, prefieren el músculo a la inteligencia, la pillería a la ética intachable, y las pelotas a la racionalidad…. y así nos va.

      Saludos,

  3. Copión

    Ah! Otra cosa. También soy profesor en un módulo de un master universitario.

    Sólo valoro a mis alumnos por su participación en clase.

    Claro que… Si me obligasen a hacer exámenes dudo mucho que alguno pudiera copiar sin que me enterase:)
    Y creo que le daría la oportunidad de defender lo que ha aprendido después del examen en una simple charla.

  4. bruixaveriada

    Yo ya hace años que acabé la carrera, pero creo que las cosas no han cambiado tanto. Si acaso para peor, porque no puedo llegar a entender que en una carrera como Derecho, donde la argumentación tiene que ser básica, se hagan exámenes tipo test. Si hubiera un examen cada semana, y teniendo en cuenta la cantidad de alumnos, podría disculparlo. Pero teniendo en cuenta que hablamos de uno o dos exámenes durante el curso, no lo entiendo. Así ves escritos que presentan abogados, con su titulación y su número de colegiado, con faltas de ortografía, inconexos o directamente que no se entienden.

    Estoy de acuerdo que la sociedad no da para hablar de moralidad y que muchas veces cuando hablas de moral la gente te mira como si estuvieras lelo directamente, pero por algún lado hay que empezar. Igualmente, esperar que la vida (gran concepto) ponga a cualquiera en su lugar me parece que es un argumento no válido: siempre habrá quien no necesitará demostrar sus conocimientos por los enchufes de que disfrute.

    Finalmente, quiero agradecer, como muestra de que en una facultad de derecho se puede hacer una buena tarea, a la cátedra de derecho laboral del turno tarde-noche de la Universidad de Barcelona de los años 80 que me enseñaran a redactar demandas y contestaciones, que me obligaran a leer textos jurídicos para esas redacciones y que me suspendieran, si, por dejarme la firma en una contestación a la demanda. En sus exámenes estaba claro que o conocías la materia o suspendías.

  5. Juan José Marín Fernández

    Pues la verdad, con este método al menos los alumnos se arriesgan a ser expulsados, si el profesor más avispado, les caza infraganti.

    Pero frente a esta práctica, que no constituyen más que la expresión tecnológica de las chuletas de toda la vida, se alzan los que compran los títulos. Y esta estafa, ya no es de este orden. Pero parece que con esto de la autonomía universitaria, el buen rollito y la libertad de cátedra, nadie quiere ver que algunas bastantes más de las deseadas instituciones de enseñanza llamadas Universidades, sobre todo las que ahora proliferan como moscas en verano, vendan bajo precio títulaciones. ¿Vamos, que hacen licenciados en derecho en seis meses¡.Y arquitectos, en un año. Eso sí, bajo la forma de unas cuantiosas y bien pagadas tasas universitarias. Pero ni políticos, ni universidades, ….todos ellos afectados del virus de la sordera-ceguera congénita se dan por entereados. Así se explica, que estos personajes, en la calle con su titulación y su falta de escrúpulos, atizando sablazos al personal… y otros cuantiosos desmanes que se cometen. En fin… cosas de la vida.

  6. Es un problema menor comparado con los miles de enchufados y de interinos que tenemos que soportar los ciudadanos. Que nadie olvide que en la península Ibérica, se desplegó como género literario «La Picaresca», y siempre la realidad supera la ficción. Que alguien me conteste, ¿por que los magistrados de lo contencioso administrativo no deducen más testimonios a la Fiscalía?, en los miles de asuntos, que se podrían clasificar como «enchufes» que llegan a sus manos. No se preocupen, yo tengo una intuición, el principio de intervención mínima del derecho penal, seria aplicado para archivar, y haría que fuera un simple y temporal analgésico para la conciencia colectiva. Pues las Fiscalías no funcionan. pero ese es otro tema.

  7. Confía en el tiempo

    También podíamos cuestionarnos todo el sistema educativo. Cuestionarlo porque no va acorde a los tiempos y a las necesidades sociales. Estoy muy de acuerdo con lo planteado en este post pero quisiera recordar lo que decía Ortega y Gasset: «Los títulos son la acreditación de los burros». Actualmente, muchas universidades privadas venden títulos y sé de sindicatos que ofertan la carrera de Derecho d o de Criminologia con el fin de que sus afiliados obtengan un título sin esfuerzo (exámenes tipo tests con poca o nula vigilancia en la que pueden hablar entre los alumnos y consultar textos), con la finalidad de fidelizar y, si son funcionarios, poder optar a puesto de niveles superiores. Todo es un fraude y demuestra la nula confianza en la sociedad cuando quienes han de evitar estos males participan en los mismos. Y lo peor es que cuando estás frente a un juez, abogado, cirujano, médico, arquitecto, político, etc,. desconoces su formación real de la vida pues lo único que muchas veces te muestran es sus títulos y poco más que la superación de una oposición donde se premia tener una memoria prodigiosa.
    En fin, en manos de quienes estamos!!!!

  8. Bajar a la realidad

    Siempre se ha copiado y siempre se copiará. Lo de inculcar los valores del esfuerzo y la verdad a loa alumnos quizá valga para Harvard, pero en una universidad española se iban a reir de ti, es triste, lo sé, pero es así. Impedir que los alumnos copien es casi imposible, lo que hay que hacer es ponerlo difícil y sancionarlo, de ese modo muchos no copiarán y los que pese a todo consigan copiar habrán demostrado ser gente espabilada y que sabe sortear las barreras, algo que también es muy importante en esta vida.

  9. Bien por el articulo, en mi universidad ya sucedió y las autoridades solo suspendieron un semestre a los estudiantes, es muy probable que si esto aumenta, tambien aumentara los semestres de suspencion

  10. Darkwing

    tengo una carrera , un master y me estoy sacando un titulo con mucho esfuerzo, nunca me ha parecido bien ver compañeros que copian, pero reconozco que en depende que asignaturas les doy » en parte» el visto bueno…. he tenido que sufrir en mis carnes profesores que solo te aprobaban si les hacías una copia literal del libro, recitándolo como un loro y sin entender ni papa…hacer un esfuerzo memoristico brutal para que a los dos días del examen no te acuerdes absolutamente de nada porque un esfuerzo tan grande sin comprensión es la cosa mas inútil que he visto nunca. con respecto a los exámenes de tipo test quiero decir que también tienen su punto bueno para los que de verdad estudiamos, pues te permite estudiar entendiendo las cosas, no memorizando datos inútiles….y además seamos realistas, tenemos carreras en las que te dan materias que no sirven absolutamente para nada, pues es lamentable que un futuro abogado no tenga ni pajolera idea de como hacer una demanda al terminar la carrera, que un veterinario le hagan estudiar electricidad ( ni que los perros llevasen fusibles…) o que un futuro corredor de seguros no sepa como poder enfocar su futuro negocio…¿y todo esto porque?.
    pues simplemente porque tenemos un sistema educativo que con eso de que hace falta cultura general…nos mete un monton de bazofia en la carreras o cualquier otro estudio de titulación que conlleve estudio., que no digo quela cultura general no sea necesaria, pero entiendo que para eso esta la educación básica, y que cuando se accede a ciertos niveles educativos hay que dejarse de pamplinas y hay que ir a lo que hay que ir…llevo media vida estudiando…y siempre se repite la misma historia…es indignante que siempre se nos achaque el mal a los alumnos que tenemos que ver como para sacarse una titulación que te permita ganarte la vida, tienes que sacarte una carrera/titulo al que dedicas mucho esfuerzo…y cuando sales no tienes ni idea..

    perdon por la parrafada, pero creo que ya va siendo hora de que se revisen el sistema educativo y que cuando uno acceda a una carrera salga sabiendo ejercer profesionalmente, que un medico sepa reconocer a un paciente, un abogado hacer una demanda, o un economista hacer correctamente un balance…

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  12. Ramiro

    Totalmente de acuerdo con el excelente artículo.
    Mi hijo, que estudia Derecho en una Facultad bastante dura, como la de Zaragoza, con mucho esfuerzo y dedicación, está francamente indignado de ver la competencia desleal de los compañeros que copian impunemente, pues nadie les dice nada, o el profesor examinador correspondiente, pasa de todo…
    Esas personas que se acostumbraran a andar por los atajos, no por los caminos rectos, también actuarán así en su futura vida profesional, como muy bien dices.
    Realmente es tan difícil la prohibición de esos aparatos en clase, o la obligación de depositarlos en la mesa del profesor, con carácter previo al examen, por ejemplo…?
    ¿O es que queremos que aprueba el mayor número de posible de alumnos, para que nadie se cuestione el tan cuestionado plan Bolonia…?

    • Qué idiotez más grande. Yo he copiado en todos los exámenes de la carrera, incluso en selectividad y soy una excelente profesional, más que excelente. Los estudios universitarios españoles son muy teóricos y poco tienen que ver con el trabajo que después realizarás. Y eso que yo me dedico a lo que estudié.

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