Contencioso

El latín expulsado del templo judicial

teclasLeo en Confilegal que las frases en latín serán eliminadas de las sentencias por recomendación del último acuerdo de la Cumbre Judicial Iberoamericana en la XVIII Asamblea en Paraguay, y que España ha asumido el compromiso.

Parece ser que se pretende que las sentencias sean mas comprensibles por los ciudadanos, lo que es digno de elogio como punto de partida.

Ahora bien, aceptando que debe efectuarse el máximo esfuerzo por la simplicidad expresiva en las sentencias, hay que tener presente que si las leyes utilizan jerga y tecnicismos, las sentencias que las apliquen serán de similar tono; e igualmente no debe olvidarse que estas son la respuesta a los alegatos de los abogados, que a su vez son quienes tienen la misión de explicar las posibles oscuridades a sus clientes.

Aunque ya me ocupé del lenguaje judicial manifiestamente mejorable, se impone un comentario ante esta singular iniciativa.

friso latin1. Siempre he considerado que cuando se trata de algo tan importante como zanjar un pleito entre dos partes, la voz de la Justicia no ha de ser oscura, alambicada ni engolada. Y además, fundada en derecho, claro. Claridad en el planteamiento, razonamiento y fallo.

Es cierto que los tecnicismos y la jerga procesal contribuyen a la fronda de palabras que dificultan avanzar por el follaje de los fundamentos de derecho, pero ese es el precio de la exactitud y una motivación que merezca tal nombre.

2. Todos sabemos que la mayoría de los abogados se abalanzan sobre el fallo pasando de largo los antecedentes y fundamentos de derecho, y ya conociendo el final de la película están preparados, si el fallo es favorable, a leer con ojos complacientes los espléndidos razonamientos del juez que les dan la razón; y si el fallo es desfavorable, leerán de forma crítica los torpes razonamientos del juez que no ha sabido comprender el pleito.

Decorative Scales of Justice in the library

3. Las formas importan al redactar la sentencia. Primero fue suprimir los agotadores resultandos y considerandos. Después la paulatina eliminación de subjuntivos, sintaxis retorcida y frases enormes. Luego vendría el lenguaje políticamente correcto para no incurrir en violencia forense de género. Y ahora parece que vendrá la supresión de las expresiones latinas en las sentencias.

4. Confío en que se trate de una recomendación y como tal no extinga una seña de identidad del lenguaje forense que, a mi personal juicio, debería subsistir.

No se trata de citar a Ulpiano, Gayo, o citas de las Doce Tablas. No. Se trata sencillamente de tolerar la utilización en sentencia, y alegatos del foro, algunas expresiones latinas por varias razones.

  • Porque ofrecen una referencia y visualización inmediata de un instituto jurídico, sin rodeos.
  • Porque no oscurecen sino que dan claridad al discurso por su poder de síntesis.
  • Porque en una vista oral suponen un chispazo o guiño de amenidad.
  • Porque al expresarse en latín, es una manera de subrayar o enfatizar el instituto.
  • Porque tales expresiones latinas suelen ser cristalización de sabiduría jurídica, plasmando principios y reglas de experiencia.

¿Quien no recuerda la fuerza expresiva en la película El Silencio de los corderos, del lapidario “Quid pro quo” que espeta Hannibal Lecter a la agente Starling?.

Ello sin olvidar que lo importante es el mensaje y no la forma. Y si se sigue esta senda…¿por qué no prohibir toda la jerga judicial?. A ver como las sentencias hablan de retracto, litisconsorcio o legitimación, sin utilizar tales palabros. Todo un reto que posiblemente, en vez de aclarar al ciudadano, generará “llanto y confusión”.

5. Me temo que de cundir esta iniciativa, y otras de línea similar, las sentencias comenzarán a parecerse al lenguaje de los correos electrónicos o los guasap, en los que el pasado domingo el escritor Juan José Millás apreciaba que “el lenguaje pierde sangre, o sintaxis, por todos los costados. Parecen textos escritos por alguien a punto de morir, como las palabras rotas que pronuncia un infartado antes de rodar por la escalera”.

Y por favor, no pretendo alzar lo accesorio en principal y que los alegatos y sentencias se parezcan al discurso de Ciceron; sencillamente creo que suprimir las citas latinas de las sentencias es como quitar el chocolate al loro para ahorrar porque la sencillez y claridad del mensaje en las sentencias tiene otros frentes de ataque. Ya Angel Ossorio, a principios del siglo XX, en su espléndida obra (“El alma de la toga”, 1922) comentaba el elogio que hacía un magistrado de un abogado: “Habla claramente, para que le entienda el portero de estrados; y si lo consigue, malo ha de ser que no lo entienda alguno de los señores de la Sala”.

Un avance para los católicos fue suprimir la misa en latín pero sin prohibir citas, locuciones o términos, de igual modo que en el ámbito forense hay locuciones y términos latinos que ayudan a captar el mensaje judicial.

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En fin, espero no ver ninguna sentencia que en vez de referirse a la prohibición de “reformatio in peius” no exponga que “no puede aceptarse que el recurrente vaya por lana y salga trasquilado”, o que en vez del “fumus boni iuris” se diga en un auto de suspensión simplemente que “le damos la razón porque nos parece que tiene razón”. Y no digamos en vez de dirimir un litigio con aquello de “prior in tempore, potior in iure”, la sensación de darle la razón “al más veloz”.

Claro que no deja de tener gracia que un juez en la vista oral, en vez de “do ut des”, diga lo que literalmente significa, “te doy para que me des”.

En fin, al margen de que se exprese la sentencia en latín, arameo o esperanto, hay bellas palabras en castellano del ámbito jurídico que son musicales para los juristas.

 

19 comments on “El latín expulsado del templo judicial

  1. El sexador de gárgolas

    No creo que muchos a estas alturas sepan distinguir el matiz entre “do ut des” y “quid pro quo”. Pero eso ¿a quién importa?

    Lo que me temo es que van a eliminar el latín del lenguaje judicial para substituirlo por el inglés. Nuestros eximios próceres son así de papanatas.

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  2. Por aportar otro punto de vista.
    La medicina, en concreto la anatomía, lleva ya años de adelanto en esta misma cuestión.
    Y salvo los países de habla Hispana que tendemos a castellanizar todo, un médico canadiense, ruso, australiano, o de cualquier país asiático, o africano, tienen en común que definen y estudian en latín partes del cuerpo humano.
    Los distintos congresos para romper esa costumbre o cambiarla han modificado muy poco la cuestión en más de 2000 años. (por algo será)(el suajili africano nada tiene que ver con el latín y sin embargo lo utilizan para definir diferentes partes anatómicas)
    El Derecho toma otros derroteros en los castellano parlantes.
    Será que somos así de diferentes.

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    • Creo que la comparación no es afortunada y explico porqué.

      Aunque no soy jurista, me gusta el empleo moderado de las locuciones latinas en los textos judiciales. Pero cada país tiene una trayectoria legal y jurisprudencial distinta y cada uno ha elegido y adaptado, por tradición, los modismos latinos que mejor se adaptan a su idiosincrasia judicial, por así llamarla.

      En la ciencia ocurre lo contrario: las leyes son las mismas en cualquier parte en la que se enseñe, estudie o aplique. Eso invita a homogeneizar los términos (recurriendo al latín y al griego, fundamentalmente, pero también al inglés o a préstamos de otras lenguas) en aras de una comprensión universal de los conceptos científicos, ya que estos son también, de por sí, universales.

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  3. Qué pena.

    Enviado desde mi dispositivo Samsung

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  4. Sic societas, sic ius. Sic et simpliciter.

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  5. Mejor podrían remover el criterio del vencimiento objetivo a efectos de las condenas en costas, que duele más un sablazo tantas veces injusto que no enterarse de por qué le dan o le quitan la razón a uno, algo que seguirá siendo inasequible para el ciudadano per saecula saeculorom aunque esté escrito en castellano. Que, por cierto, muchas veces es castellano inventado, algo que por desgracia cada vez es más común (hace poco leía un auto notorio en un asunto no menos notorio que estaba repleto de “palabros” inexistentes en el DRAE). Saludos a todos y gracias como siempre a J.R. Chaves por el artículo.

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  6. Imposible decirlo con más acierto, PGT. Me da mucha pena. De un lado, parece que nos avergonzamos de nuestra fuentes del derecho, de sus orígenes y de la lengua madre del castellano, de la que parece que haya que enterrar hasta sus menores resquicios. De otro lado, es evidente que los zoquetes (permítaseme el eufemismo) que hay al timón de los Estados que suscriben el acuerdo no solo no son capaces de dar una buena educación y formación a sus ciudadanos (nemo dat quod non habet, pues ellos son los primeros ignorantes) sino que quizás ni les interese. Educar tiene mucho coste económico y de toda índole, así que aceptan que vamos a ser todos tontos y además es más económico acomodar las cosas por abajo, de forma que cada vez seremos más ignorantes pero también los mensajes ganarán en simpleza progresivamente. En fin, Oh tempora, oh mores…………….

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    • Tener súbditos catetos también simplifica enormemente la labor del político, ya que la cultura estimula la inteligencia, y esta, a su vez, el espíritu crítico. Y no hay nada más cómodo de gobernar que una nación de ciudadanos acríticos.

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  7. La regla de oro está en el artículo 148 del RORN, que data de antiguo. Mutatis mutandis (cambiando lo que se deba cambiar), las resoluciones judiciales deberán redactarse empleando en ellas estilo claro, puro, preciso, sin frases ni término alguno oscuros ni ambiguos, y observando, de acuerdo con la Ley, como reglas imprescindibles, la verdad en el concepto, la propiedad en el lenguaje y la severidad en la forma.

    El latín, si es culpable de algo, es de no ser susceptible de retorsión a conveniencia.

    Quizá primero entre nosotros, los profesionales del foro, tendríamos que jugar a encontrar las diferencias entre, por ejemplo: “motivar y desmotivar”. Y si queremos subir el nivel: “recurrir y reproducir”.

    Pero si hay que buscar culpables a la incomprensión del derecho por el común de los mortales, señale el dedo acusador al legislador que quizá peca mucho de latín y no del mandarín. A mi cada vez me suena todo más a chino.

    OTROSÍ DIGO: “Severidad en la forma” supone que no se use la fuente Comic Sans, tamaño 14, interlineado 1,5.

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  8. Los latinajos son frases hechas, aquilatadas durante siglos, lo que permite que todos entendamos perfectamente lo que se pretende decir, sin posibilidad de interpretarlo. Y si es necesario acudir con dirección letrada a los Tribunales, qué problema hay en que el abogado “traduzca” la sentencia como parte de sus servicios?
    Aportan precisión, como el nombre latino de las especies vegetales o las ininteligibles denominaciones de las enfermedades; por eso existen las jergas profesionales, para aportar esa precisión y no, como piensan algunos, para presumir (aunque sea iuris tantum)

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  9. ¿Y no es más trascendente para el ciudadano que se mejorara el lenguaje, po rejemplo, de las historias clínicas? A un paciente le entregan copia de su historia clínica, pero parece un escrito dirigido a otro médico en vez de al paciente.
    ¿Y de verdad resulta perturbador el uso de uina expresión en latín, o de cuatro expresiones, a lo largo de toda una sentencia? ¿Cuántas sentencias emplean expresones latinas? ¿Y cuántas expresiones empleadas hacen ininteligible la sentencia en conjunto?
    Y la supresión de tales giros latinos, ¿La piden los ciudadanos, o sus señorías producto de las reformas educativas que han suprimido las humanidades y el latín, y que tmapoco lo entienden?
    Y luego, en la radio, RNE, tiene un programa divulgativo del latin.
    Nunquam desesperare ante negrum panoramam …

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  10. Diego Casado Cuadrado

    O tempora, O mores. Estupendo artículo, como de costumbre

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  11. El que llama “latinajo” al uso correcto del latín, es que no sabe latín, ni su utilidad y exactitud, además de que sirve para evitar una interpretación errónea en lo que se quiere expresar.
    Si hasta en los llamados “programas basura” comprenden qué significa “conditio sine qua non”, o “ipso facto”, aunque sean mal pronunciados, no veo por qué habría de eliminar el uso de expresiones latinas en un ámbito de profesionales.
    Si los médicos, los biólogos, los químicos… en su trabajo tuvieran que evitar utilizar términos científicos por que el común de los mortales no sabemos de medicina, de biología o de química, mal iríamos.
    Cuestión distinta es dar una explicación en román paladino al destinatario de la sentencia y, en este sentido, bien podría utilizarse algún tipo de aclaración, aunque sea entre paréntesis, de la expresión latina que se utilice. Así como el médico debe explicar claramente al paciente qué dolencia tiene y cómo atajarla.
    Dicho esto, quizás algunos utilicen el latín, en ocasiones, para aparentar ser más erudito o inteligente. Parecer que quien habla de forma más oscura, es más inteligente o sabe más.

    Quiero fer una prosa en román paladino,
    En qual suele el pueblo fablar a su vecino,
    Ca non so tan letrado por fer otro latino:
    Bien valdrá, como creo, un vaso de bon vino.

    Gonzalo de Berceo

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  12. Me cuesta aceptar q los instrumentos jurídicos deban alejarse de las fuentes de la cultura, q deban ser las sentencias productos de una escritura inculta, atecnica y superficial. Ello porque el Derecho, siendo ciencia, tambien es arte. La cultura juridica no se improvisa, se obtiene desde los estudios de la Antiguedad. Las sentencias no son meramente imperativas, han de ser fundadas y basadas en la cultura juridica. No son la mera aplicacion mecanica de su literalidad. El operador juridico debe interpretar el Ordenamiento Juridico con diversas tecnicas, segun la normativa vigente. Debe expresar el juez, en cada sentencia, qué es el metodo sistematico q ha seguido, o qué es la presunción q ha aceptado?. Es un vicio hablar de dependencia, ajenidad, equidad, concurrencia desleal, precario, base reguladora, epiqueya, libertad sindical, incompetencia, litispendencia, prejudicialidad?, por citar algunas de las expresiones frecuentes en las sentencias. Es cierto q son conceptos juridicos de no facil scceso para quien no tenga una previa preparacion en Derecho. Del mismo modo ocurre con el “non bis in idem” expresion legal, aunque proceda del latin, o el “obiter dictum”, o “tertium genus” y tantas aportaciones de expresiones breves, en latin, q tienen un amplio y denso contenido, q cualquier estudioso del Derecho domina sin cuestión. Del mismo modo q cada año se enrriquece nuestro diccionario con expresiones inglesas o meramente usuales, qué duda cabe q tambien se ha enriquecido con expresiones sincréticas, en castellano o latin q tienen un contenido preciso y muy rico en matices y concreciones jurídicas.
    El vulgarismo judicial es posible, pero me parece q, o las resoluciones contendrían decenas y decenas de paginas explicatvas, siempre induficientes para el profano, o no se precisarian suficientemente los argumentos de apoyo de la decision.
    Ese mismo tecnicismo, imprecindible, existe en otras muchisimas areas del quehacer humano, no solo la medicina, arquitectura, biología o informática, sino en otras areas como la tecnica de construccion o reparación de los automoviles, los terminos de un electricista, la gastronomía, elementos necesarios en la clasificacion y recogida de hongos, el lenguaje marinero.
    No se puede vanalizar la fundamentacion de las sentencias. Alguien me dijo una vez q todas las personas debian recibir conocimientos minimos de Derecho, para actuar mejor en su vida. Cierto, pero eso debe aplicarse tambien a otras muchas disciplinas como las ya citadas.
    Los abogados son quienes deben trasladar al cliente lo relevante para éste de la decision judicial, de manera q pueda entender algo, pero es inimaginable q a un lego en Derecho, se le pueda trasladar en unas pocas expresiones q, siendo fieles a lo dicho en la sentencia, fundamenten la contundencia o la discutibilidad de la decision contraria adoptada.
    No es por salirme del tema, pero no puedo negar q buena parte de nuestro acerbo juridico deriva del Derecho Romano, y las fuentes utilizadas y recibidas con riqueza de contenido, se formularon en latin. El latin es cultura, no es una erudicion barroca y desleal con el lector.

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