Contencioso

No se leen las convocatorias y luego vienen los problemas

erroresMe deja patidifuso la noticia del reciente caso del Jurado del Premio Nacional de Traducción que lo adjudicó, tras una criba de aspirantes y examen de los trabajos, a la traducción al euskera de las obras en castellano de Santa Teresa de Jesús, pese a que las bases de forma clara imponían que las obras traducidas fueran “en lengua extranjera”. Toma ya. Una administración, unos funcionarios, unos miembros de Jurado especialistas… y se formaliza un acuerdo que se aparta de forma clara y ostensible del único requisito que no requiere mas conocimiento técnico que leer las bases. Increíble y digno de figurar en la historia de la chapuza burocrática española.

El problema es que sin errores tan chuscos, buena parte de litigios en procedimientos de concurrencia competitiva (oposiciones, subvenciones, premios, etc) se saldan en la sentencia con la simple lectura de las bases de la convocatoria y su aplicación al caso concreto, sin especiales artificios interpretativos.

La historia se ha repetido infinidad de veces (las suficientes para que desemboquen en los tribunales con sentencias invalidantes “sonrojantes”). Pero veamos la secuencia de los casos patológicos de Tribunales, Comisiones y Jurados.

captura-de-pantalla-2016-11-06-a-las-11-12-151. Se elabora la convocatoria con sus bases por técnicos afanados en el perfeccionismo extremo, con un resultado primoroso en extensión y casuística, y se deposita la confianza de su aplicación en un Tribunal, Comisión o Jurado que:

a) Considera tal labor colateral o secundaria respecto del cometido principal de su cargo o profesión;

b) Está presidido por un político o alto cargo, con prisas y frivolidad ante lo que se antoja burocrático;

c) Los vocales se apoyan en el buen hacer del secretario, quien suele estar enfrascado en llevar todo el peso de controlar documentación y orden de las sesiones.

Ya abierta la sesión de deliberaciones, la Comisión o tribunal se adentra a valorar los méritos, pruebas, ejercicios o documentación de interesados o participantes. Eso sí, acuden a la lectura del precepto concreto que indica la puntuación o criterios a aplicar, pero soslayan la lectura íntegra de las bases y evitando reflexionar sobre su finalidad, contexto y sentido (“cosa de leguleyos” o burocracia, piensan para sus adentros).

Así, la mayoría de los vocales, por desidia o falta de tiempo, no se molestan en leer con detalle las bases de la convocatoria. La misma actitud de desinterés ante las bases que muchos pasajeros de avión cuando la azafata explica las medidas de seguridad.

Y quien se molesta o tiene dudas sobre los derroteros equivocados de las deliberaciones, por aquello del “sesgo de grupo” o “sesgo de autoridad”, respetan mansamente el criterio mayoritario, aunque vaya encaminado al precipicio (a veces cuesta “decirle al rey que está desnudo”, o sea, al Presidente del órgano colegiado).

mafaldas2. El resultado errado queda formalizado en el acuerdo como voluntad del órgano colegiado, y si llegan las reclamaciones y recursos, lo castizo es “sostenella y no enmendalla”, o sea persistir en el error, por aquello de que el Goliat del órgano colegiado no puede haberse equivocado y quedar en evidencia por un reclamante picajoso.

Y finalmente el asunto acaba en los tribunales, donde los letrados públicos y los abogados de parte, se esfuerzan según la posición que defiendan. Unos en intentar descartar la literalidad y tozudez de la letra de la convocatoria aduciendo su finalidad (“donde dice digo, dice Diego”), y otros insistiendo en que lo que está claro no necesita interpretarse (“in claris non fit interpretatio”).

3. Al final, se pierde tiempo, energías, ilusiones y confianza en la administración. Y todo error podía haberse evitado sencillamente con el hábito de que el Presidente de cada Tribunal, Comisión o Jurado, facilite la copia de la convocatoria a los vocales y les recomiende su lectura, con el añadido de releerla antes de abrir las deliberaciones.

Eso al margen de que el deber ético de cada vocal es leérselas sin que nadie se lo indique porque si se asume un cargo es para ejercerlo con responsabilidad.

Lo que no puede aceptarse es que “unos por otros, la casa sin barrer”.

Y no se diga que hablo de ficciones, pues por un lado, confieso que en el pasado remoto participé como vocal en mas de un órgano colegiado sin haberme molestado en leer las bases (y no digamos en Mesas de Contratación sin leer los pliegos), y por otro lado ahí está el chusco caso del Jurado del Premio Nacional de Traducción o el de tantísimas oposiciones en que los requisitos, méritos o puntuación de las pruebas vienen fijados de forma clara e inequívoca en las bases y pese a ello, se atropella al inocente.

Seriedad señores.

opcion

13 comments on “No se leen las convocatorias y luego vienen los problemas

  1. Creo que se ha perdido de vista la intencionalidad política de la decisión, reconocimiento implicito de la realidad de Euskalerria que es una nación diferente del Estado Español, digo Reino de España.

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    • El caso comentado es más llamativo: no es que se considere el vasco lengua extranjera… sino… !!El castellano!!…

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    • Ni creo que sea el caso, ni creo que usted tenga claro el concepto de nación ni el de Estado (¿una nación diferente del Estado?); mejor dicho, es obvio que no lo tiene claro.

      Yo creo que tiene razón el post. Simplemente dieron un premio a la mejor traducción sin percatarse de que las bases exigían que fuera de un idioma extranjero a uno español, no siendo admisibles traducciones entre dos idiomas españoles. Aunque las teorías conspirativas son más atractivas, la realidad es que la negligencia y la desidia son casi siempre las responsables de estas cosas.

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      • Como veo que vd. es un erudito, solo un dato de este ignorante, el concepto de estado y el de nación, no es algo cerrado o invariable, sino que a lo largo de la historia ha sifrido cambios, como dijo un discipulo de Sosa Wagner, es un concepto discutido y discutible.
        Suerte tiene vd de tener claras las cosas que no son, pero si vd. habla con profesores de Derecho Constitucional se encontrará que no son las cosas tan claras y precisas, y creo que no lo hacen por conspirar ni ninguna ocurrencia de ese cariz.

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  2. En cualquier caso, el nuevo proceimiento permite subsanar el defecto e incluir las CCAA, Regiones o Provincias en las que exista un grupo que entienda que no forma parte del Estado Español y con ello salvar el dedazo, digo decisión de la Mesa o lo que sea. Ahora en serio, hace años acudí a un Concurso en el que las bases nos las habían “pasado” previamente para que comentaramos, al final se adjudicó pero se hizo una propuesta”creativa”, al final otra persona que había concurrido recurrió y como no podía ser de otra forma, los Tribunales le dieron la razón. Si es un concurso para una cosa y tu concurres ofreciendo algo diferente es raro que si te lo dan prospere, las bases se habían leido, pero …

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  3. Julio Planell Falcó

    Una vez más R.J. Chaves expone, con maestría, un hecho, que desgraciadamente, ocurre con demasiada frecuencia, y es que los órganos que juzgan, deben, primero leerse las bases que regulan el proceso de lo que deben decidir,Esto ocurre en oposiciones, pero, de vez en cuando, también ocurre, haciendo un simil, que te personas a una vista judicial y el juzgador no se ha leído el proceso, lo que conlleva serios problemas, que suelen acabar en recursos, que serían innecesarios, si antes se hubiera hecho ejercicio correcto de la responsabilidad de juzgar, y se hubiera el juez a quo leído el material que integra el respectivo proceso. ,

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  4. Habrá que preguntar a los organizadores del concurso por qué descartan, en un premio nacional de traducción, la posibilidad de que tal interpretación se diera entre las diferentes lenguas del estado, como si el esfuerzo y la pericia del intérprete no merecieran premio alguno. Quizás ahí estuvo el problema, en la concepción inicial del concurso. Luego ya, vistas las bases, pues el que admitió al concursante, para mandarlo a hacer cursillos y el jurado… ¿alguien sabe si deliberan y en caso de que la respuesta sea sí, sobre qué deliberan? Para pasar a los anales de la chapuza nacional, de todos modos que se apunten en la fila que chapuzas tenemos muchas.

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  5. He visto errores más graves (con sus consecuencias) en sentencias que no han tenido vuelta atrás. Aquí al menos se enmendó el error.

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  6. Porqué lo llaman amor cuando quieren decir sexo…. ese era el título que en la línea de fina ironía de JR se me ocurria al leer todo esto. Traducido a este caso donde los responsables ( varios) es imposible que no se hayan dado cuenta el título sería así: por qué lo llamar error cuando quieren decir prevaricación…

    Así avanza para atrás este país, no queriendo ver en las “chapuzas nacionales” auténticos actos de corrupción de baja o alta intensidad en alardes de proteccionismo corporativo sin límites. Por los siglos de los siglos….amén.

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  7. Pongámonos en su lugar. Somos el jurado.
    Somos justos. Leeríamos con cuidado las bases.
    Gozaríamos con la lectura de Santa Teresa, cuya lengua divina (trascendental, extranjera por excelencia) nos enbelesaría.
    Ya con los sentidos en exclavitud, con el alma encaminada, la relectura en nueva lengua.
    El resultado, ¿hay otro posible?. Que pierdo porque no pierdo.

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  8. Reblogueó esto en Iuslexblogy comentado:
    ¡Que gran verdad!

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Gracias por comentar con el fin de mejorar

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