Rincón del Opositor Sobre los empleados públicos

Tiempo de oposiciones: ¡ Que Dios reparta suerte !

Hace unos días el Diario El país anunciaba que “Es el momento de opositar” e informaban que “la oferta de plazas es la más alta de los últimos once años”. No es para menos, nos encontramos en un momento singular en materia de oposiciones. El secreto mejor guardado es la cifra final de la Oferta de Empleo del Ministerio de Política Territorial y Función Pública para 2020, cuando todavía no se ha ejecutado la de 2019, a la que se sumarán las ofertas de empleo autonómicas, locales y universitarias.

Veamos lo que se espera.

Las razones de esta eclosión de plazas, paradójicamente cuando la función pública precisa una seria reconversión (en cantidad, calidad y funcionalidad), son las siguientes.

En primer lugar, existe un embolsamiento de vacantes en cifra ingente desempeñadas por interinos de larga duración a las que se suman las generadas en estos años de vacas flacas. Los compromisos de estabilización y poder prestar servicio público reclaman pronta cobertura definitiva de las vacantes.

A ello se suma la etapa de jubilación masiva de funcionarios en que estamos inmersos (los que nacieron allá por el año 1955 e ingresaron en la Administración en vísperas de la Constitución, o sea, los que han alzado y servido a la Administración democrática).

En segundo lugar, los procedimientos selectivos anunciados en vísperas de la pandemia se paralizaron y deben reanudar su camino.

Y en tercer lugar, hay sectores especialmente sensibles a las ofertas masivas tras la pandemia como el sector docente, sanitario y policial.

Señalaremos que la pandemia (o más bien, las medidas adoptadas durante la pandemia) ha afectado al mundo de las oposiciones. La demanda se verá espoleada por el engrosamiento de aspirantes a plazas públicas procedentes del enorme desempleo del sector privado generado por la pandemia; los opositores se han visto sorprendidos por una suspensión indefinida de los procedimientos; y las administraciones han sufrido una sangría en sus arcas que les hace cuestionarse las necesidades de efectivos, unido al nuevo modelo de cita previa y administración electrónica que les hace replantearse el tipo de funcionario que necesitan.

Pero además de avecinarse una avalancha de procesos selectivos, por primera vez se plantearán modos singulares de realizar los ejercicios para evitar los riesgos de contagio. Además muy posiblemente los temarios incrementarán el peso de las pruebas y méritos encaminados a demostrar el dominio de la Administración electrónica y tecnologías de la información. Y lo que siempre estará presente será el dominio de las bases del Derecho administrativo, aunque posiblemente el sistema de cuestionarios ganará terreno a los ejercicios abiertos (escritos y orales), con lo que se ganará en rapidez de corrección y objetividad, pero quizá se perderá en acierto de seleccionar al más adecuado para el servicio público (memoria y empatía, o erudición y capacidad resolutiva, no siempre son virtudes unidas).

Lo deseable como mínimo, es que se cumplan los principios de imparcialidad y objetividad y que las bases de las convocatorias sean claras. Lo que quiere el buen opositor es tener seguridad jurídica, que se cumplan las expectativas de juego limpio, competir en igualdad, y no sufrir injusticias o verse inmerso en litigios costosos, largos e insatisfactorios.

No será fácil para los aspirantes sin experiencia previa en la administración, pues posiblemente numerosas convocatorias contarán con fases de concurso en que se valorarán los méritos de los servicios prestados como personal temporal, pero tampoco será un camino de rosas para los interinos porque no es fácil conciliar trabajo con el estudio, ni tampoco ponerse a estudiar a ciertas edades («hay un tiempo para cada cosa»).

Lo curioso es la extraña sensación que tengo al recordar que hace unas décadas también yo era un opositor con una enorme carga de zozobra y muchos sueños, y que enterré muchas horas estudiando encerrado como las hormiguitas laboriosas mientras las cigarras no faltaban; una época felizmente rematada con varios éxitos con plaza en cuerpos superiores, aunque debo reconocer que siempre estuvo presente el azar: ¿fui afortunado de tener unos padres que me mantenían mientras estudiaba sin trabajar?, ¿qué me hacía mantenerme digno cuando respondía sobre mi trabajo que «soy opositor», profesión sin retribución?, ¿tuve suerte de que no se presentase otro competidor mejor que siempre los hay?, ¿me benefició el día y la hora del examen, o fue la composición del tribunal con sus siempre subjetivos criterios?, ¿la bola del temario o el caso práctico fueron una bendición que podía haberse convertido en una trampa?, ¿no fue una suerte no tener el día del examen una crisis amorosa, una dolencia o un contratiempo funesto? ¿y si se hubiese presentado un aspirante con padrinos o la plaza se hubiese hecho a la carta?… Sí, el azar intervino en mi caso, pero también es cierto que la incertidumbre reduce su campo si hay esfuerzo, disciplina y motivación en el opositor. Camino amargo pero a veces aguardan dulces frutos.

En fin, como decía la canción de Gabinete Caligari, ¡Que Dios reparta suerte!, frase que procede del argot taurino, del momento en que los representantes de los toreos extraían de dos sombreros los toros que les tocarían torear por la tarde, sabiendo que uno u otro animal podía marcar la diferencia entre la gloria y el fracaso, entre la vida y la muerte.

NOTA.- Para los opositores a cuerpos superiores, creo que podrá serles útil mi reciente manual actualizado a Julio de 2020, titulado Derecho Administrativo mínimo (Ed. Amarante), cuyo contenido se ajusta al tronco común del Derecho administrativo general, exigido en el acceso a cuerpos de letrados públicos, técnicos superiores y administradores civiles, con un Índice tan ilustrativo como ambicioso en su meta de ofrecer una visión sistemática de lo esencial.

Time of oppositions: May God distribute luck!

20 comments on “Tiempo de oposiciones: ¡ Que Dios reparta suerte !

  1. Fernando Lorenzo Díaz

    Estimado sr. Chaves, no existe el libro en formato electrónico? Gracias.

    • Estimado Lorenzo, lo siento pero no es posible en formato electrónico pues soy culpable de unir “libro” y “papel”, cosas de mi generación. Saludos

  2. Pues yo también pasé varias oposiciones libres, las aprobé, y en las últimas, hace más de veinte años (a una única plaza de cuerpo superior de la administración local) se presentó una aspirante con Madrinísima y padrinos varios (me decían que estaba chalado por presentarme) además de una dolencia (gripe gorda) en el examen oral. Como quedé primero en los dos primeros ejercicios, suspendieron la celebración del tercero durante…un año!!

    No ataron del todo bien el tribunal o no se atrevieron al mamoneo ante la evidencia, había un ejercicio oral con cinco temas sacados con un bombo de lotería, , todavía no filtraban las preguntas ni dejaban que el aspirantísimo eligiera y pasase al tribunal el único tema que se había tenido que estudiar, puse recursos contra lo que no veía correcto, etc. Me salió bien.

    Los que queremos a nuestra Constitución también tenemos que reconocer el grave cáncer que le ha afectado: el enchufismo, la corrupción de los tribunales de selección, el laboralismo, el poder ilimitado de cualquier alcaldillo o concejalillo que se cree Napoleón, y por su puesto la tolerancia de los juzgados de lo contencioso ante la maraña de normas incongruentes y praxis de todo tipo (superiores categorías normalmente elegidas arbitrariamente que sirven para acumular puntos y consolidar situaciones, potestad de autoorganización omnímoda, EBEP en el que hay que escrutar artículo por artículo para saber si está vigente o no cada precepto, etc.)

    Cuando hoy me pregunta alguien cómo entrar en la Administración Local, le digo que no oposite, por su salud, uso de su tiempo y bienestar emocional, que se busque un padrino o protector, que no estudie, que es mejor hacer contactos. De opositar algo, al Estado o Comunidad Autónoma, y aun así.

    Si las cigarras que se divertían mientras Sevach estudiaba nos pasaran su currículum, seguro que veríamos que muchas serán hoy Jefes de Servicio.

  3. Respecto al comentario «… quizá se perderá en acierto de seleccionar al más adecuado para el servicio público (memoria y empatía, o erudición y capacidad resolutiva, no siempre son virtudes unidas)…».
    Tras más de 20 años trabajando en el sector privado y colaborando con muchos tipos de funcionarios, lamento decirle que es cierto que las oposiciones miden la memoria (no mucho más), quizás la capacidad para persistir en un objetivo (es duro estar sentando estudiando tantas horas) pero no es un proceso de selección que mida la erudición, la capacidad resolutiva del aspirante y mucho menos la empatía.
    Cierto es que amplio es el espectro funcionarial desde un bombero o médico a un juez; sin embargo los procesos selectivos, en general, están basados en la memoria casi exclusivamente.
    ¡Qué gran falta hace una reforma profunda de nuestra Administración Pública!.

  4. No me resisto a esta perla del TS (STS 23 abril 2007, rec. 2378/2002):

    La filtración de preguntas del examen constituye una anomalía de funcionamiento del Tribunal calificador, pero «no sería incardinable en el motivo de nulidad definido en el art. 62.1.e) de la (antigua) Ley 30/1992, pues no podría ser calificada como falta absoluta del procedimiento legalmente establecido y tampoco encontraría encaje en el inciso relativo a la infracción de las reglas esenciales para la formación de los órganos colegiados» (Fuente: «Control de concursos y oposiciones en la jurispruedencia», José Ramón Chaves, Editorial Reus, 2009)

    Creo que esta perla debería ser de inclusión obligatoria en todas las Bases de procesos selectivos que se publiquen, pues no cabe duda de que daría grandes ánimos a los opositores, a la vez que les situaría con los pies en el suelo respecto a qué se enfrentan, además de al temario.

    • Me siento profundamente avergonzada de que el Tribunal Supremo de mi país sea capaz de escribir semejante argumento sin despeinarse. También me siento avergonzada de que mi país sea capaz de aguantar lo que le echen l y al final, y para no seguir sintiéndome avergonzada, orienté a mis hijos a desarrollar su profesión en otros países donde podrían ser adecuadamente valorados sus méritos

  5. carlos

    creo que lo que quiere decir Hayek es que todo vale y nada es punible dentro de la administración, verdad?
    a partir de estas tolerancias en el proceso de entrada nos podemos hacer idea de las holguras ( término de Chaves ) en el resto de la maquinaria y procesos de administración. Y aún caben mas funcionarios? ¿quién les pagará? .En la edad media creo que ya pasó algo de esto con los señores feudales y los campesinos.

  6. Anónimo

    Tras mas de tres lustros en la abogacía, en donde continuo mal que me pese, decidí hace algo mas de un año preparar las oposiciones mas bajas (subalterno) y apuntarme a academia ( los sabados mañana).
    Viendo el temario y que varios amigos las habian sacado hace años, inocentemente pensé que seria algo asequible .
    Aun no hay examen ( ni se prevé con el covid) pero olvidé lo que un dia me dijo mi padre: “hay que estudiar de joven”.
    Siendo abogado y con niños pequeños es prácticamente imposible encontrar un hueco para no ya estudiar sino “memorizar “ literalmente los artículos y temario específico.
    Cuanto mas baja es la oposición mas gente se presenta (12.000 aspirantes para 80 plazas en mi CCAA) lo que provoca que las preguntas sean tan enrevesadas (para hacer criba) que exige prácticamente una memoria fotográfica, la cual perdí allá por cuarto de carrera .
    También es cierto que no he aprovechado el tiempo (cuarentena) para darle un empujón, ya que las primeras canas me han llevado a un estado adocenado incompatible con la férrea voluntad que exige la singladura.

    Ejemplo simple de pregunta en este tipo
    De oposiciones ” segun la Constitución Española, la capital de España es a) Barcelona, b) Madrid c)
    Ninguna de las anteriores “

    Por deformacion profesional ( piensa mal y acertarás) se habrán ido ustedes a la c).
    Efectivamente , pero porqué?
    Porque SEGUN la constitución española “ la capital de España es la VILLA de Madrid”
    Y esta era facil, imaginense el resto
    Tendré que seguir lidiando con mis querulantes hasta que me suene la flauta

  7. FELIPE

    Una curiosidad. La frase «a la ocasión la pintan calva», tan vinculada a opositores, procede de una antigua diosa romana llamada Ocasión que era representada como una hermosa mujer colocada sobre una rueda y con alas en la espalda o los pies. Con este simbolismo se pretendía reflejar que las oportunidades pasan de forma rápida. La diosa Ocasión tenía una característica muy particular en su cabeza. Mientras en la parte frontal tenía abundante pelo, en la zona posterior era calva. De esta forma se simbolizaba la imposibilidad de coger por los pelos a las oportunidades una vez han pasado de largo y lo sencillo que resulta, en cambio, sí se abordan de cara las ocasiones.

    Un cuento. Hace once años, alguien a quienes ustedes bien conocen, escribió una originalísima narración, vestida de imaginación, agudeza, ternura y humor, que tituló «Cuento de invierno para opositores a funcionario». Es momento de recordarla y disfrutarla. Recupérenla (https://delajusticia.com/2009/11/10/cuento-de-invierno-para-opositores-a-funcionario/), se harán un favor.

    Y una reflexión (muy personal). Tras esta revolución incierta e inacabada provocada por el asqueroso virus, todos, absolutamente todos, nos hemos convertido -en cierta manera- en opositores…de nuestra propia vida, de nuestra propia profesión, de nuestro propio sitio y sentido -o sinsentido- en la sociedad y, sí, también, de nosotros mismos. Mucha suerte en el examen.

  8. Iván M

    La verdad es que el libro es magnífico. Muy útil y recomendable.

  9. Carmen

    Comento por primera vez en mi blog jurídico favorito para agradecerle de corazón su dedicación!
    Acabo de aprobar la oposición a abogacía del estado y tengo que decirle que, mientras nuestro proceso selectivo estaba suspendido por la pandemia (antes de los dos exámenes prácticos), dediqué muchas horas a leer sus entradas actuales y pasadas, y que todo ello me ayudó muchísimo para superar los últimos ejercicios. Y encima de manera tan amena! Sin duda mi momento favorito del día era leerle!

    Muchísimas gracias.

    • Gracias por tus amabilísimas palabras, Carmen, que procediendo de quien ha superado una de las oposiciones de mayor prestigio, es de agradecer vivamente, y que se suma a alguna otra de compañeros tuyos con igual fortuna. Te deseo la mejor de las fortunas en el destino y mi enhorabuena por ese duro esfuerzo que habrá supuesto la obtención de tan elevado honor.
      Un saludo afectuoso

  10. alegret

    Lo peor de España, si duda, son sus funcionarios. Si soy así de taxativo, es porque los sufro cada día. A cambio de ganar una exposición exclusívamente memorística (aprender como loros unos temas de la Constitución, de la Administración, Laboral) reciben una canonjía de por vida, llena de «moscosos», pagas extras, estabilidad en el empleo, horario flexible etc. Para mí, la peor plaga de éste, nuestro Estado multiautonómico que tiene que soportar 3 millones y medio de funcionarios inútiles y carentes de toda empatía y habilidad para el trabajo, ¿alguno sabe idiomas? En el régimen franquista -y sin animo de elogio-, había 70.000 funcionarios, cuatro o mas veces menos que en la actualidad. Esta es la gran reforma pendiente de nuestro país: suprimir el puesto de 3 millones de vagos.

    • Sr. Alegret,

      Usted, y los que piensen como usted, lo tienen muy fácil: Desde mañana, no vuelva a utilizar ningún servicio público en el que le atiendan funcionarios: no vaya a centros de salud u hospitales públicos, no mande a sus hijos a escuelas públicas, no llame a los bomberos públicos, no denuncie o llame a las diferentes Policías, ni acuda a un juzgado, ni a una embajada o consulado si tiene algún problema en el extranjero, no utilice los servicios sociales de dependencia, no gestione nada en su ayuntamiento, ni siquiera si tiene problemas de ruido con el pub discoteca de debajo de su casa, no tramite pensión pública, etc.

      Sin duda, si todo el mundo hace eso, los funcionarios se extinguirán. Sólo quedarían los asesores de los políticos.

      Eso sí, si a su empresa la rescatan con dinero público, o por cualquier motivo la subvención. Pida la cuenta, por favor: eso lo tramitan funcionarios.

      No me consta que los funcionarios se dediquen a insultar y descalificar a otros trabajadores, profesionales o autónomos por el mero hecho de pertenecer al sector privado.

      Y créame, no sólo se piden temas de memoria. En algunas oposiciones se pide incluso saber multiplicar y dividir: 70.000 x 4= 280.000; 3.000.000 / 4 = 750.000. Y claro que saben idiomas. De hecho, existe la lacra de acreditar un C1 de conocimiento de la lengua autonómica. Fíjese, si no sabe catalán, valenciano, éuskara, gallego o, pronto, bable, no puede ser funcionario en la mitad de España.

    • Alfon Atela

      Creo que te equivocas, Alegret. La estructura del Estado es muy posible que no sea buena, pero eso no hace innecesarios (menos aun vagos) a los funcionarios que tiran de ella. Por poner solo un ejemplo sencillo de entender hoy, funcionarios son, por ejemplo (aunque de un tipo especial llamado personal estatutario), los profesionales sanitarios que llevan ya 6 meses «desvelados» para «velar» por tu vida y la mía, entre otras.

    • FELIPE

      La libertad -de expresión- le dijo un día a la ley -de la cortesía-: «Tu me estorbas». La cortesía le contestó: «Yo, en cambio, te guardo».

      La libertad de opinión, al menos la que es objeto de prédica y regalo en esta santa casa, si no viene acompañada de razones y respeto o solo se viste de generalizaciones, tablas rasas, bilis amarga y/o voluntarismo queda desnuda de virtudes y pierde, antes de empezar, el sano debate de pareceres… por auto descalificación.

      Soy abogado. Pero, he de reconocer que me indigna, contraría y exacerba la forma de actuar y comportarse de muchos letrados (con la inhibición complaciente de la Abogacía institucional: CGAE y Colegios de Abogados). Sin embargo, no por ello me deja de gustar ¡la Abogacía! y su sagrada función (tan vital, tan enriquecedora y tan poderosa) a años luz de quienes hacen por ensuciar su buen nombre.

      Soy abogado, Y he de admitir que me irrita, exaspera y enerva la forma en cómo se comportan y actúan ciertos magistrados, LAJ, fiscales, abogados del estado, procuradores, agentes, oficiales y auxiliares de Juzgado y… muuuuuuchos justiciables. Sin embargo, no por ello deja de maravillarme ¡la Justicia! y su fortaleza para aguantar los embates y tormentas de aquellos (concretos operadores y protagonistas) que no la quieren o entienden y/o se aprovechan o abusan de ella.

      Soy abogado, Pero, he de confesar que no alcanzo a entender la infinidad, la precipitación o demora y el sinsentido de mucha de la normativa de nuestros ejecutivos y parlamentos nacionales y autonómicos (tiempo y forma de elaboración; lógica, sistemática y contenido; claridad y calidad; y encaje en el sistema). Sin embargo, no por ello dejo de creer y venerar a ¡la Ley!, reina madre de nuestra sociedad, víctima, y no culpable, de tanta ineptitud y capricho, que solo sueña con llegar a tener mejores orfebres.

      Soy abogado. Pero, he de conceder que no entiendo porqué sistemáticamente se dilatan y dilatan los procedimientos administrativos salvo cuándo es para ejecutar (provisional o definitivamente) al administrado, ni porqué en ciertos casos se mira con desconfianza al ciudadano afectado (y a su letrado) o se le trata con superioridad y displicencia. Sin embargo, no por ello dejo de creer en ¡la Administración y en la Función Pública! que dibuja nuestra Constitución y en la necesidad de llegar a ella.

      Soy abogado. Pero sobre todo creo en la máxima «una persona un puesto de trabajo», que es lo mismo que decir «una persona una vida independiente». Y, en este desierto -y desastre- de paro que es nuestro país, la lluvia de empleo a través de oposiciones debe ser recibida por todos como agua de mayo.

  11. Promoción interna

    Paso por aquí casi a diario y hoy me voy muy contenta de ver que este autor, al que admiro tanto, habla de sus aprobados haciendo mención a la suerte. Yo he aprobado este año la promoción interna al A1 y siempre lo digo, he tenido suerte, con otras bolas me habrían tumbado en el oral, con otro caso práctico no me habría lucido… Y no es falsa humildad y tampoco significa que no me hubiese esforzado. es lo cierto. Ya lo dijo también Sevach hace años: eso de que el que la sigue la consigue es un mito. Si la diosa Fortuna no nos sonríe… Nada vale de nada.

  12. Eduard Grandío Pallerols

    De parte de un opositor, gracias por este ilustrativo y alentador post. Teniendo en cuenta su carrera profesional en el seno de la administracion y del poder judicial, ¿Hay algun consejo que le parece ineludible dar a quien este preparando oposiciones (ya son mas de dos años) y, aunque tenga mucha motivacion, no deja de tener incertidumbre a la hora de vislumbrar como algo muy lejano el fin de esta etapa y pasar a ser funcionario de carrera?

    Muchas gracas y que pase un buen dia

    • Claro, el consejo de Cela matizado: » El que resiste, aumenta las probabilidades de ganar». Tranquilo, que la luz del túnel avisa del éxito a los que se esfuerzan. ¡ Ánimo!

  13. Gracias por la nueva entrada, como siempre acertada.
    Pero hoy es especial porque me ha hecho recordar los tiempos de mi lejana juventud, preparando judicatura y trabajando como Juez sustituto al mismo tiempo. Una etapa muy dura de mi vida que por suerte o por un conglomerado de factores, similares a los que explica, acabó satisfactoriamente. Tras años de servicio público y para evitar desplazamientos me dediqué al ejercício libre y luego como abogado en exclusiva de varias empresas privadas, ahí sí que conocí la arbitrariedad del «dueño» en los ascensos, contrataciones y despidos, por lo que puedo decir que quienes se quejan de la administració pública alabando la privada no conocen la realidad.
    Es muy fácil hablar de corrupción pero sabemos que la administración ofrece medios para acabar con ella o subsanar sus efectos, mientras que la privada ninguno, al contrario es un elemento favorecedor de la misma.
    Por suerte y gracias a la crisis económica, reingresé en la administración, esta vez en la local y puedo decir que acabaré mi carrera en pocos años con la satisfacción de no haber perdido nunca la fe en el servicio público y por haberlo practicado durante muchos años.
    Por cierto, la mayoría de funcionarios sí que sabemos idiomas, no solo las lenguas oficiales de cada nacionalidad española sino las europeas más frecuentes e incluso ya comienzan a ingresar quienes hablan árabe y chino. No olvidemos que hace años que estamos en Europa y que cada vez más la interacción con organismos europeos se tramita en inglés o francés.
    Muchas gracias por los recuerdos que ha despertado.

Gracias por comentar con el fin de mejorar

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: