Pese a que se dice que el Derecho administrativo es cambiante y motorizado, hay problemas enquistados que nunca pasan. Buena prueba de ello son las diez sombras del Derecho administrativo, que son inmunes al paso del tiempo… Realicé un video hace ocho años y tiene total actualidad. Si usted quiere captar en tan solo seis minutos los problemas más graves del derecho administrativo, de forma melodiosa y clara, no se arrepentirá (y la música de fondo, muchos administrativistas veteranos la reconocerán):
No será galardonado con los Globos de Oro, aunque viajando hacia atrás en el tiempo, quizá merecería un lugar entre las Historias para no dormir, de Chicho Ibáñez Serrador.
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Soberbia exposición
totalmente de acuerdo, en lo referentes a la jurisdicción contencioso administrativa, ésta debe de optar de una vez por regular las relaciones entre las administraciones del estado y los particulares, protegiendo a éstas de sus súbditos, regular en equidad las relaciones entre administraciones y ciudadanos, o regularlas tendiendo a ayudar al más débil, como sucede en campos como consumo o laboral.
Increíble, si me dice que el vídeo lo ha hecho ayer, me lo creo. No hemos avanzado nada, es más, creo que hemos retrocedido.
Es cierto, poco han cambiado las cosas, lamentablemente, en esos aspectos menos transparentes de la Administración y el Derecho Administrativo.
Un único pero… El final. No en todos los casos (y tengo razones personales para sentirme víctima de alguna de estas «sombras») el ciudadano es el pobre inocente al que, si se descuida un poco, la Administración «atropella» o «avasalla».
Acabo de terminar de redactar un par de informes técnicos a sendos Recursos de Alzada de un mismo ciudadano. Y éstos (me refiero a los Recursos) me han servido para descubrir (lo he buscado y no he conseguido encontrarlo) que no hay responsabilidad para el ciudadano, administrativamente hablando, si usa y abusa, hasta la saciedad y con total descaro, de las falsedades y las omisiones expresas, con el único fin de conseguir acceder a lo que ha solicitado, en este caso, el reconocimiento de un derecho de paso a través de un monte público.
Seguramente habrá una buena razón para ello. Y hasta soy capaz de intuirla. Pero cuando das con alguien que hace un uso inadecuado de las garantías que las leyes ofrecen a los administrados frente a la Administración, hace que te replantees si no sería posible ofrecer esas garantías sin permitir ciertos excesos.