De Jueces y la Justicia

De las razones por las que los jueces no deben ejercer su derecho a la huelga

ovejita - delaJusticia.com

En su día, argumentamos los fundamentos constitucionales y lógicos que avalan el derecho de huelga en manos de jueces y magistrados y no debe ponerse en cuestión la titularidad de tal derecho. Cosa distinta es la oportunidad o conveniencia de ejercerlo en las condiciones que se barajan en los medios de comunicación ( huelga espontánea, parada transitoria, expectativa ante los acuerdos de las Juntas de Jueces de Madrid y Extremadura, listado de jueces comprometidos, etc…). Visto lo visto, parece que la huelga o paro anunciado no sería una buena medida para los jueces ni para la Justicia. Veamos las razones.

1º Porque la fuerza de una huelga o paro concertado es directamente proporcional a la cantidad de personas que la secundan. En el caso de la huelga anunciada de jueces, tan sólo dos Juntas de Jueces ( Madrid y Extremadura) han postulado dicho paro, y la lista informal de jueces que secundarían tal medida no alcanza la quinta parte del colectivo, pese a que la inmensa mayoría de jueces comparte la inquietud del cuerpo judicial. En suma, no hay unidad de acción del colectivo judicial, y un paro o huelga de una minoría sería interpretado como triunfo de las tesis contrarias.

2º Porque resulte como resulte un paro o huelga de jueces, la versión que llegará a la opinión pública es la que ofrezcan los medios de comunicación, que son accesibles y controlados de una u otra forma por el gobierno. La huelga está sostenida por un plataforma de jueces quejosos, viva pero desvertebrada; en cambio, el gobierno cuenta con un sólido aparataje de gabinetes para ofrecer a la función pública su particular versión.

3º Porque la reivindicación fundamental de los jueces se sitúa en la reivindicación de mayores dotaciones de recursos humanos (jueces) para poder atender su función con dignidad ( sin sacrificios personales ni saturaciones que no debe soportar el ciudadano). Otras reivindicaciones son secundarias pero igualmente legítimas: modernización auténtica, legislación procesal que garantice la independencia judicial y el despacho judicial eficaz, etc. Sin embargo, las legítimas peticiones serán posiblemente tergiversadas en una manida e impopular reivindicación de incremento retributivo. Y la sociedad condenará esta explicación cuando se le presente por el Ministerio. El pueblo verá lo que quiere ver.

4º Porque el colectivo judicial ha conseguido transmitir hoy día a la sociedad y al Consejo General del Poder Judicial, y al propio Ministerio, que son precisos cambios reales y no retoques estéticos. El enérgico e inequívoco mensaje de los jueces está enviado, y poco puede añadir la realización de un testimonial paro o huelga.

5º Porque existe un nuevo Consejo General del Poder Judicial, que podrá ser una bendición o un desastre, pero goza de la legitimidad que le otorga su nombramiento por el cauce legal. Y hoy por hoy, resulta prematura una condena a su labor, sin permitir al menos que de respuesta al mensaje del colectivo en un tiempo razonable.

6º Porque una huelga o paro tropezará con excusas fáciles y demagógicas desde el Ministerio. En el orden económico, le bastará al Ministerio de Justicia con decir que «la crisis económica afecta a todos, y también a los jueces, y si hay paralización de presupuestos en sanidad y educación, pues también en la justicia». Y en el orden jurídico, el Ministerio se lavará las manos como Pilatos y propagará: » El propio órgano de representación de los jueces, el Consejo General del Poder Judicial, condena esta cerrazón judicial; poco puedo hacer sino acatar lo que sus legítimos representantes me transmiten. Además, el Ministerio no tiene la competencia para lo que piden, sino para recibir las propuestas del Consejo General del Poder Judicial«. O sea, maniobra de distracción y cortina de humo.

7º Porque una huelga o paro judicial será una arriesgada medida de fuerza pero representará una simple gota de lluvia de nulo impacto objetivo en el océano de litigios pendientes. Baste pensar que la huelga de tres meses del personal de la Administración de Justicia comportó la parálisis de los jueces y no por ello se hundió el mundo.

8º Porque una huelga o paro judicial que resulte fallida ( un «gatillazo») provocará un triple efecto negativo.En primer lugar, el Ministerio hinchará pecho (¿quién teme al Lobo Feroz?); en segundo lugar, los ciudadanos rebajarán varios puntos su respeto por la función jurisdiccional y los jueces (¿tanto ruido para tan pocas nueces?); y en tercer lugar, los propios jueces se lo pensarán dos veces antes de acometer otra huelga o paro (¿quién me manda seguir la corriente?).

9º Porque una huelga o paro judicial es una medida extrema, que sólo debe adoptarse cuando existe un sentimiento unánime de perjuicio para la función jurisdiccional o para la dignidad del cargo o la persona. Y aunque son muchas las afrentas, y evidente el desamparo que asiste al común de los jueces y magistrados, no debe pulsarse la alarma hasta que la situación sea de emergencia, y resulte insostenible o no resoluble por otras vías.

10º Y en definitiva, porque una huelga es una medida que debe contar con una cuidadosa planificación, estrategia y listado de reivindicaciones. No basta con tener razón. No basta con asumir en Juzgados y Tribunales una carga de trabajo sobrehumana. No se hacen las huelgas o paros a golpe de correo electrónico, ni improvisándose, ni de sumar quejosos por pasillos y salas, ni de reclutar a todo el que rechaza ser simple peón del tablero del Estado, según el tratamiento dispensado por el criterio del Ministerio y el Consejo General del Poder Judicial.
Algo tiene que hacer la comunidad judicial. Algo simbólico pero enérgico. Algo que demuestre que la situación de la justicia es tan grave que por primera vez en la historia democrática de España, el cuerpo judicial, tradicionalmente acomodaticio y desvertebrado, ha salido de su letargo para reclamar cambios y no experimentos. Pero el camino, en las actuales coordenadas sociotemporales, para Sevach no son las huelgas ni los paros jurídicamente legítimos pero socialmente impopulares y políticamente contraproducentes. No deben los jueces por una errada canalizacion del descontento brindar un pretexto para su desprestigio.

Eso le recuerda a Sevach una fábula checa.

Un pastor cuidaba de un rebaño de varios centenares de ovejas. Para cuidarlas y defenderlas de los lobos se servia de ocho perros ovejeros. Estos ocho perros eran vigilados y supervisados por dos poderosos mastines a quien su amo había puesto un collar con clavos para distinguirlos y protegerlos.

Un buen día, dado que el rebaño crecía día a día, sumando corderillos y ovejas, y dado que los lobos también se multiplicaban, los ocho perros ovejeros no daban abasto a proteger el rebaño. Ahora corrían a un lado, ahora jadeaban al otro, luego olisqueaban el rastro de la alimaña, después despertaban inquietos, noche y día alerta y siempre dispuestos a luchar…

Y así, mientras los perros ovejeros se dejaban la piel y huesos en su labor protectora, y ladraban pidiendo ayuda al amo (mas perros o reparar el vallado), observaban como los dos mastines, bajo la sombra y bien alimentados, se limitaban a lamer al pastor, quien dormitaba o se ocupaba en disfrutar plácidamente de la brisa campestre.

Pero un mal día, un lobo devoró una oveja a dentelladas, y el pastor, con la complicidad de los mastines, culpó a un perro ovejero y le castigó severamente. Los restantes perros ovejeros, hartos de su insostenible situación (muchos lobos peligrosos y muchas mas ovejas en peligro para proteger) decidieron hacer una huelga o paro en su trabajo.

Los mastines susurraron al pastor que los perros ovejeros son los protectores del rebaño y no podían hacer huelga. El pastor les advirtió que no podian hacer huelga pero les dejó como estaban, sin aumentar el número de perros ni fortificar la valla.

De los siete perros restantes, dos hicieron la huelga y ese día hicieron orejas sordas a los gruñidos de los lobos y no se movieron un milímetro, momento aprovechado por los lobos para soliviantar a las ovejas.

El pastor montó en cólera, y entregó los dos perrillos huelguistas a los mastines, quienes ferozmente les asestaron graves mordiscos, bien protegidos los agresores por su collar de pinchos. Las ovejas cambiaron su opinión de los perros ovejeros, ya que les habían abandonado a su suerte y además estaban quejándose de su situación cuando los perros no tenían motivos para temer a los lobos. Y los perros ovejeros jamás volvieron a hacer una huelga, mientras desde el porche complacido queda el amo, acariciando los mastines, mientras las ovejas sufren ser diezmadas pese al esforzado sacrificio de los perros ovejeros.

Para hallar la moraleja, basta con identificar quienes son los perrillos ovejeros (jueces), las ovejas (los ciudadanos), los mastines ( los miembros del Consejo General del Poder Judicial), el pastor ( el Ministerio de Justicia), e incluso el perrillo inicialmente castigado ( juez Tirado).

En definitiva, es preferible aprender de la historia y comportarse como el general cartaginés Aníbal que llegó con sus elefantes hasta la puertas de Roma, pero se detuvo sin invadirla, en vez de actuar como el esclavo Espartaco que encabezó una revuelta por la libertad y la dignidad, finalizando sus días crucificado junto con sus generales por no saber medir sus fuerzas.

P.D. Claro que, ahora que lo pienso, si Aníbal hubiese invadido Roma, ningún Escipión posterior le hubiese humillado. Reflexionemos al respecto.


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46 comments on “De las razones por las que los jueces no deben ejercer su derecho a la huelga

  1. Avatar de ciudadana
    ciudadana

    Suerte y un saludo a esos jueces que decidan ir a la huelga

  2. Avatar de alegret
    alegret

    Insisto, a la huelga con todas las consecuencias. Y aplicación estricta del RD Ley de Relaciones Laborales de 1977. Por si acaso, les recuerdo que las huelgas de celo o reglamento son ilegales. Así que a pechar con las consecuencias.
    A estos seguidores -la mayoría, sin saberlo- de Habermas, les recuerdo que el Presidente Reagan- sí, sí Reagan- mandó a su casa sin contemplaciones en 1981 a los controladores aéreos que estaba poniendo en un grave brete a su país por su huelga salvaje.

    Alegret.

  3. Avatar de Javier
    Javier

    Hola a todos:

    Sólo quiero hacer unas pocas puntualizaciones desde mi punto de vista personal en este apasionante debate.

    – Del tema Tirado, al fiscal no se le ha abierto expediente disciplinario porque la ejecutoria no llegó a entrar en fiscalía (dato contrastado).
    – Sobre la huelga, obvio es que sus efectos dependerán de su seguimiento, pero aún faltan dos meses.
    – Sobre su tratamiento mediático, nada que objetar, creo que nos crucificarán. Sin embargo hay varios medios que la comprenden.
    – Sobre el CGPJ: CARECE DE LA MÁS MÍNIMA LEGITIMIDAD. Ni proporcional (en relación con la totalidad de jueces), ni asociativa (en relación con la representacion asociativa), ni constitucional (incumple la interpretación que exigió en su momento el TC), ni funcional (ni siquiera sus nombramientoss cumplen con la más mínima proporcionalidad, cuestión diferentes es la valía de cada candidato).
    NO necesita más tiempo para acreditar su falta de dignidad y talante constitucional. Desde el mismísimo y primer momento de su andadura, ya exhibieron su pecado sin el más mínimo rubor; haced memoria: reuniones en sedes políticas para designar su presidente, votación lineal, primeros nombramientos por cuotas (JD vs. APM). La sanción de Tirado ¡la están negociando!!!!. Pero si yo creía que la potestad disciplinaria se ejercía, no se negociaba….En fin, seguiría hasta el infinito.
    – Cuando un juez incumple sus deberes, la culpa es suya. Pero estareis de acuerdo en que los demás deben denunciarlo. NO le tiembla la mano al CGPJ a la hora de sancionar. Por ejemplo cuando el juez no toma declaración al imputado, testigo.Y en verdad estos incumplimientos son cada vez más raros.
    – Un juez no es grupo A, ni A1. El EBEP no les aplicable directamente y la LOPJ no lo declara ni con carácter subsidiario. Aunque hay una mención (en el marco de la legsilacion pública, viene a decir -no lo recuerdo-), la misma no es concluyente. Otra cosa es que sea equiparable por titulación de acceso.
    – A Alegret, recordarle simplemente que en USA hay despido libre, incluso para los funcionarios. En España no, menos para los empleados públicos y menos aún para los funcionarios públicos. Ese mismo comportamiento lo hizo la Tatcher en GB con la huelga de mineros, creo recordar.
    – Decía Sed Lex que «no hay que morder la mano que te da de comer», como una de las posibles concausas de la situación actual de la AJusticia (así lo he entendido), argumento contradictorio con la situación de cabreo que hay entre los jueces para con su patrón. Ahora bien, coincido plenamente con él en su diagnóstico final: esto no es justicia y menos aún sus ejecutorias. Pero ¿a quien le interesa que la Justicia funcione como Hacienda?…a los políticos y demás administraciones está claro que no. A los demás…¿si?, pues apóyennos y a la vez exíjannos.
    Un saludo.

  4. Avatar de sed Lex
    sed Lex

    Lo de «la mano que te da de comer», se ve sobre todo cuanto más alta es la instancia; y me refiero a aquellos que el periodista Jose María García (apodado «Butano») llamaba ESTÓMAGOS AGRADECIDOS. Esto no se ve a lo mejor entre todos los Jueces, pero sí cuanto más arriba están en la Jerarquía. Porque hay una cosa clara y es que ni el Consejo General Per-Judicial, ni el TC, ni el TS, ni muchos de los magistrados de los TTSSJJ pueden ser muy independientes, cuando están dónde están por nombramiento DIGITAL. ¿Realmente cree que esa gente va a morder la mano que le da de comer?. Como mucho, de vez en cuando la lamerá. Si hasta se habla de magistrados progresistas o conservadores (que sólo les falta el carnet del partido).

    El resto de los «árbitros» son caseros ya por costumbre (también llamada Jurisprudencia, en este caso), o para hacer méritos en el escalafón, que siempre quedará alguna vacante para gente complaciente… O por miedo, a que les toque salir corriendo tras el partido…

    En fin, pero eso no pasa en este país, sino en las «repúblicas bananeras», y en lo aplicable a España, no es una acusación ni un hecho constatado… Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia [no sea que mañana tenga intervenida la IP de mi ordenador y me encuentre a la Policia Judicial en casa, o alguna citación, jejeje]. Aquí, en España, la Justicia es rápida [cuasi inmediata] y plenamente independiente, eficaz y ecuánime. Y todo ello lleva a que sea tremendamente JUSTA y sea el estamento mejor valorado por la sociedad.

    De hecho, hay quién extrapola que el alto número de personas que acuden a los tribunales, se produce porque en el fondo la Justicia esta muy bien considerada… ¿Ilusos o manipuladores?

  5. Avatar de ciudadana
    ciudadana

    Solo decirle a Javier que en un Juzgado de Instrucción de una población de aproximadamente 300.000 habitantes se producen del orden de 30 a 40 declaraciones diarias, declaraciones de imputados, de testigos, peritos informando… etc.

    Que de todas ellas el Juez practica únicamente y como mucho, unas 5 0 6.

    Todo el que acuda a un Juzgado puede constatarlo, está la vista de todos. Así que me da la risa el comentario de que estos incumplimientos son cada vez más raros.

    Muy al contrario, son costumbre y es ya una obligación del funcionario realizarlas ya que si no lo hace se le acusa de «no colaborar» y se le tacha de «malo» con lo que ello conlleva a la hora de permisos y demas (ya se sabe, siempre hace falta respetar las «necesidades del servicio»).

    Pero es cierto que sin esta «colaboración» muy dificilmente ese Juez podría alcanzar un cumplimiento de objetivos tan por encima de los módulos máximos, creo que es por ello que aceptan esta situación sin el más mínimo sonrojo. Añado aún, parece ser que una de las medidas primeras en las que los jueces pensaron para forzar la situación y presionar era esta: «estar presentes» en todas las diligencias que debían estar para así colapsar los Juzgados.

    Un saludo

  6. Avatar de ciudadana
    ciudadana

    Una última puntualización en cuanto al deber de de denunciar: en los Juzgados ademas de los funcionarios (víctimas), se encuentran desempeñando sus funciones: Jueces, Secretarios y Fiscales y estos últimos tienen como principal función la de ser garantes de la legalidad y su actuacion es DE OFICIO.

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