De Jueces y la Justicia

De las razones por las que los jueces no deben ejercer su derecho a la huelga

En su día, argumentamos los fundamentos constitucionales y lógicos que avalan el derecho de huelga en manos de jueces y magistrados y no debe ponerse en cuestión la titularidad de tal derecho. Cosa distinta es la oportunidad o conveniencia de ejercerlo en las condiciones que se barajan en los medios de comunicación ( huelga espontánea, parada transitoria, expectativa ante los acuerdos de las Juntas de Jueces de Madrid y Extremadura, listado de jueces comprometidos, etc…). Visto lo visto, parece que la huelga o paro anunciado no sería una buena medida para los jueces ni para la Justicia. Veamos las razones.

1º Porque la fuerza de una huelga o paro concertado es directamente proporcional a la cantidad de personas que la secundan. En el caso de la huelga anunciada de jueces, tan sólo dos Juntas de Jueces ( Madrid y Extremadura) han postulado dicho paro, y la lista informal de jueces que secundarían tal medida no alcanza la quinta parte del colectivo, pese a que la inmensa mayoría de jueces comparte la inquietud del cuerpo judicial. En suma, no hay unidad de acción del colectivo judicial, y un paro o huelga de una minoría sería interpretado como triunfo de las tesis contrarias.

2º Porque resulte como resulte un paro o huelga de jueces, la versión que llegará a la opinión pública es la que ofrezcan los medios de comunicación, que son accesibles y controlados de una u otra forma por el gobierno. La huelga está sostenida por un plataforma de jueces quejosos, viva pero desvertebrada; en cambio, el gobierno cuenta con un sólido aparataje de gabinetes para ofrecer a la función pública su particular versión.

3º Porque la reivindicación fundamental de los jueces se sitúa en la reivindicación de mayores dotaciones de recursos humanos (jueces) para poder atender su función con dignidad ( sin sacrificios personales ni saturaciones que no debe soportar el ciudadano). Otras reivindicaciones son secundarias pero igualmente legítimas: modernización auténtica, legislación procesal que garantice la independencia judicial y el despacho judicial eficaz, etc. Sin embargo, las legítimas peticiones serán posiblemente tergiversadas en una manida e impopular reivindicación de incremento retributivo. Y la sociedad condenará esta explicación cuando se le presente por el Ministerio. El pueblo verá lo que quiere ver.

4º Porque el colectivo judicial ha conseguido transmitir hoy día a la sociedad y al Consejo General del Poder Judicial, y al propio Ministerio, que son precisos cambios reales y no retoques estéticos. El enérgico e inequívoco mensaje de los jueces está enviado, y poco puede añadir la realización de un testimonial paro o huelga.

5º Porque existe un nuevo Consejo General del Poder Judicial, que podrá ser una bendición o un desastre, pero goza de la legitimidad que le otorga su nombramiento por el cauce legal. Y hoy por hoy, resulta prematura una condena a su labor, sin permitir al menos que de respuesta al mensaje del colectivo en un tiempo razonable.

6º Porque una huelga o paro tropezará con excusas fáciles y demagógicas desde el Ministerio. En el orden económico, le bastará al Ministerio de Justicia con decir que «la crisis económica afecta a todos, y también a los jueces, y si hay paralización de presupuestos en sanidad y educación, pues también en la justicia». Y en el orden jurídico, el Ministerio se lavará las manos como Pilatos y propagará: » El propio órgano de representación de los jueces, el Consejo General del Poder Judicial, condena esta cerrazón judicial; poco puedo hacer sino acatar lo que sus legítimos representantes me transmiten. Además, el Ministerio no tiene la competencia para lo que piden, sino para recibir las propuestas del Consejo General del Poder Judicial«. O sea, maniobra de distracción y cortina de humo.

7º Porque una huelga o paro judicial será una arriesgada medida de fuerza pero representará una simple gota de lluvia de nulo impacto objetivo en el océano de litigios pendientes. Baste pensar que la huelga de tres meses del personal de la Administración de Justicia comportó la parálisis de los jueces y no por ello se hundió el mundo.

8º Porque una huelga o paro judicial que resulte fallida ( un «gatillazo») provocará un triple efecto negativo.En primer lugar, el Ministerio hinchará pecho (¿quién teme al Lobo Feroz?); en segundo lugar, los ciudadanos rebajarán varios puntos su respeto por la función jurisdiccional y los jueces (¿tanto ruido para tan pocas nueces?); y en tercer lugar, los propios jueces se lo pensarán dos veces antes de acometer otra huelga o paro (¿quién me manda seguir la corriente?).

9º Porque una huelga o paro judicial es una medida extrema, que sólo debe adoptarse cuando existe un sentimiento unánime de perjuicio para la función jurisdiccional o para la dignidad del cargo o la persona. Y aunque son muchas las afrentas, y evidente el desamparo que asiste al común de los jueces y magistrados, no debe pulsarse la alarma hasta que la situación sea de emergencia, y resulte insostenible o no resoluble por otras vías.

10º Y en definitiva, porque una huelga es una medida que debe contar con una cuidadosa planificación, estrategia y listado de reivindicaciones. No basta con tener razón. No basta con asumir en Juzgados y Tribunales una carga de trabajo sobrehumana. No se hacen las huelgas o paros a golpe de correo electrónico, ni improvisándose, ni de sumar quejosos por pasillos y salas, ni de reclutar a todo el que rechaza ser simple peón del tablero del Estado, según el tratamiento dispensado por el criterio del Ministerio y el Consejo General del Poder Judicial.
Algo tiene que hacer la comunidad judicial. Algo simbólico pero enérgico. Algo que demuestre que la situación de la justicia es tan grave que por primera vez en la historia democrática de España, el cuerpo judicial, tradicionalmente acomodaticio y desvertebrado, ha salido de su letargo para reclamar cambios y no experimentos. Pero el camino, en las actuales coordenadas sociotemporales, para Sevach no son las huelgas ni los paros jurídicamente legítimos pero socialmente impopulares y políticamente contraproducentes. No deben los jueces por una errada canalizacion del descontento brindar un pretexto para su desprestigio.

Eso le recuerda a Sevach una fábula checa.

Un pastor cuidaba de un rebaño de varios centenares de ovejas. Para cuidarlas y defenderlas de los lobos se servia de ocho perros ovejeros. Estos ocho perros eran vigilados y supervisados por dos poderosos mastines a quien su amo había puesto un collar con clavos para distinguirlos y protegerlos.

Un buen día, dado que el rebaño crecía día a día, sumando corderillos y ovejas, y dado que los lobos también se multiplicaban, los ocho perros ovejeros no daban abasto a proteger el rebaño. Ahora corrían a un lado, ahora jadeaban al otro, luego olisqueaban el rastro de la alimaña, después despertaban inquietos, noche y día alerta y siempre dispuestos a luchar…

Y así, mientras los perros ovejeros se dejaban la piel y huesos en su labor protectora, y ladraban pidiendo ayuda al amo (mas perros o reparar el vallado), observaban como los dos mastines, bajo la sombra y bien alimentados, se limitaban a lamer al pastor, quien dormitaba o se ocupaba en disfrutar plácidamente de la brisa campestre.

Pero un mal día, un lobo devoró una oveja a dentelladas, y el pastor, con la complicidad de los mastines, culpó a un perro ovejero y le castigó severamente. Los restantes perros ovejeros, hartos de su insostenible situación (muchos lobos peligrosos y muchas mas ovejas en peligro para proteger) decidieron hacer una huelga o paro en su trabajo.

Los mastines susurraron al pastor que los perros ovejeros son los protectores del rebaño y no podían hacer huelga. El pastor les advirtió que no podian hacer huelga pero les dejó como estaban, sin aumentar el número de perros ni fortificar la valla.

De los siete perros restantes, dos hicieron la huelga y ese día hicieron orejas sordas a los gruñidos de los lobos y no se movieron un milímetro, momento aprovechado por los lobos para soliviantar a las ovejas.

El pastor montó en cólera, y entregó los dos perrillos huelguistas a los mastines, quienes ferozmente les asestaron graves mordiscos, bien protegidos los agresores por su collar de pinchos. Las ovejas cambiaron su opinión de los perros ovejeros, ya que les habían abandonado a su suerte y además estaban quejándose de su situación cuando los perros no tenían motivos para temer a los lobos. Y los perros ovejeros jamás volvieron a hacer una huelga, mientras desde el porche complacido queda el amo, acariciando los mastines, mientras las ovejas sufren ser diezmadas pese al esforzado sacrificio de los perros ovejeros.

Para hallar la moraleja, basta con identificar quienes son los perrillos ovejeros (jueces), las ovejas (los ciudadanos), los mastines ( los miembros del Consejo General del Poder Judicial), el pastor ( el Ministerio de Justicia), e incluso el perrillo inicialmente castigado ( juez Tirado).

En definitiva, es preferible aprender de la historia y comportarse como el general cartaginés Aníbal que llegó con sus elefantes hasta la puertas de Roma, pero se detuvo sin invadirla, en vez de actuar como el esclavo Espartaco que encabezó una revuelta por la libertad y la dignidad, finalizando sus días crucificado junto con sus generales por no saber medir sus fuerzas.

P.D. Claro que, ahora que lo pienso, si Aníbal hubiese invadido Roma, ningún Escipión posterior le hubiese humillado. Reflexionemos al respecto.

46 comments on “De las razones por las que los jueces no deben ejercer su derecho a la huelga

  1. William H. Rehnquist

    Estimado amigo Sevach, voy a añadir una razón más por la que los jueces no pueden ejercer su derecho de huelga. Como recordarás, en su día te informé que el Ministerio Fiscal había recurrido los acuerdos del Colegio de Abogados de Gijón relativos a la suspensión de la tramitación de asistencia jurídica gratuita y designación de letrados del turno de oficio. Pues bien, el asunto llega al Juzgado de lo Contencioso-Administrativo de Gijón el día 2 de diciembre de 2008 y en el inusual plazo de tres días (teniendo en cuenta cómo funciona habitualmente dicho juzgado en cuanto a plazos) el magistrado dicta y notifica auto de medida cautelar suspendiendo los acuerdos. En un denso auto de cinco páginas concluye que «En lo que se refiere a la alegación de que los Abogados inscritos para la prestación del turno de oficio suponen una colectividad cuyos intereses se verían altamente perjudicados en caso de suspenderse la ejecutividad de los acuerdos hemos de reiterar que los intereses de dichos letrados, dignos de protección, resultan, en el caso, a los efectos de resolver la presente pieza separada, menos afectados frente al perjuicio evidente que ocasionan los acuerdos recurridos a losjusticiables que carecen de recursos económicos». En definitiva, que los intereses de la minoría no pueden prevalecer sobre los de la mayoría de afectados. Doctrina que sin duda alguna los ciudadanos podrán invocar en el caso de que cualquier colectivo de funcionarios de la Administración de justicia ejerza cualquier tipo de reivindicación que suponga una paralización de la justicia, como ocurrió, sin ir más lejos, los meses de febrero y marzo del presente año.
    Por todo ello, me permito, amigo Sevach, plantear en voz alta una serie de preguntas que espero alguien se digne a contestarme:
    1) Si el Ministerio Fiscal impugna los acuerdos del Colegio de Abogados de Gijon porque vulneran derechos fundamentales ¿Acaso la paralización de todos o casi todos los juicios durante la huelga de funcionarios no hubiera debido instarle a actuar en defensa de los derechos e intereses de los ciudadanos?
    2) En el caso de que efectivamente el Ministerio Fiscal estuviera legitimado para impugnar los acuerdos del Colegio de Abogados en su papel de «vigilante» de los derechos de la ciudadanía ¿No habría incurrido durante los meses de febrero, marzo y abril de 2008 en una dejación de funciones que bordearía los muros del derecho disciplinario, cuando no otras fronteras mayores y más graves?
    3) Si los jueces deciden ejercer su legítimo derecho de huelga ¿Intervendrá el Ministerio Fiscal impugnando tal acuerdo sobre la base de que vulnera el derecho de los ciudadanos a la tutela judicial efectiva?
    4) En nada probable caso de que el Ministerio Fiscal eche valor al asunto y se decida a actuar ¿Aplicarán los jueces la doctrina esgrimida en el Auto de 5 de diciembre de 2008 en el sentido de que los derechos de una minoría no pueden prevalecer sobre los intereses de la mayoría?

    Una última cuestión, amigo Sevach. Los jueces protestan (con toda la razón) sobre las continuas interferencias del poder ejecutivo sobre el judicial. Pues bien, si la denuncia es cierta, no lo es menos que a mi humilde entender los jueces (sobre todo los de la rama contencioso-administrativa) tienen gran parte de culpa, porque con sus contínuas deferencias con la Administración propician sin duda alguna que ésta se crezca y trate de aumentar su presión sobre la judicatura, proceso que está ya en un grado de extensión tal que es muy difícil de detener. Y es que para frenar las ansias expansionistas del ejecutivo lo único que hace falta es voluntad, como demostró perfectamente el gran John Marshall ante los contínuos órdagos presidenciales contra la judicatura que llegaron a su culmen en 1807. Marshall no se arrugó y venció a Jefferson, ganando para los jueces un prestigio que dura hasta el día de hoy. Mucho me temo que en España no hemos tenido (ni tenemos hoy en día) la suerte de contar con un juez Marshall (o con un juez Coke), y así nos va.

  2. Contencioso

    No hemos tenido la suerte de contar con un Juez Marshall, pero no la mala sino la buena. Comparar el sistema de justicia americano (anglosajón) con el español es olvidar un pequeño detalle de capital importancia: Los jueces anglosajones LEGISLAN a traves del precedente, y no es ninguna broma porque esto es lo que sostiene un sistema de nombramiento muy distinto al continental (Con su correspondiente legitimación), y una forma de ejercer sus funciones diferente. Asi que aqui cualquier intento de un Juez Marshall se hubiera saldado en un fracaso estrepitoso por no ser posible esa figura, y en realidad ni siquiera deseable, al ir contra toda la lógica de nuestro sistema.

    En cuanto a los comentarios de Sevach sobre el tema de la huelga de Jueces, no le falta razón en parte de lo que dice, pero omite cuestiones qeu son de relevancia esencial.

    1ª: Que el movimiento se demuestra andando, y cuando un derecho básico como la huelga nos es discutido, lo mas razonable es ejercitarlo cuanto antes para dejar bien clara su existencia y posibilidad. Lo contrario sería dejar las cosas callar para que tarde o temprano llegue una reforma «silenciosa» de la LOPJ que lo excluya, creando un problema mayor.

    2ª: Que un paro de un dia no es en absoluto grave para el funcionamiento de la justicia y la tutela efectiva del ciudadano a diferencia de una huelga indefinida. Y sin embargo, es un elemento simbólico de gran importancia, porque un Gobierno al que le hacen huelga en menos de dos años funcionarios, Jueces y Secretarios, tiene un problema y no puede negarlo tan alegremente como Sevach sugiere, por mucho que los medios de comunicación sean manipulados. Que la batalla de la imagen pública la tenemos perdida los Jueces es algo de lo que somos conscientes, pero eso no es perder la guerra. Solo una batalla. El Gobierno tiene cuatro años, a nosotros nos queda hasta la jubilación, y esto es una carrera de fondo.

    Y permiteme que dude mucho de que el Ministro pueda sacar pecho despues eso. De hecho, ya suena en las quinielas internas para ser sustituído.

  3. sed Lex

    Como decía en el post anterior sobre la huelga de jueces, estoy de acuerdo con todo lo que se dice aquí, incluso con lo que manifiesta Contencioso, aunque parezca paradójico. Puede que una huelga de un día no estropee nada y deje patente el derecho [y por eso estoy de acuerdo], pero tampoco arregla nada; y menos si es indefinida…

    La batalla de la opinión pública la tienen perdida no sólo los jueces, sino toda la Función Pública. Pero no es una batalla contra los hombres, sino contra los elementos. Los temporales de envidia, incomprensión, y manipulación de los medios hacen gran mella en las naves. Pero ya desde tiempos de los Tercios de Flandes estamos acostumbrados a pelear mal pagados y peor pertrechados, a base de pundonor y sentido del deber. Males endémicos que nos aquejan… Y la Corte mientras tanto dilapidando el Oro de las Indias en fiestas y toros; y en pagar a banqueros. Nunca faltó un «Valido» real tocándonos los pies, que para eso es su cortijo…
    En fin, dejando de divagar, que huelga sí, pero casi mejor que no. Al menos no una huelga al uso. Y menos hacer el juego a los cortesanos, que están acostumbrados a mandar, y no les gusta que nadie les lleve la contraria. Que escribanos fastidiando a la plebe y sacándoles los higadillos siempre hubo; y si no que se lo pregunten a Cervantes.

    Y poderoso caballero es don dinero…

    Y es que, como decía mi abuela: «mucho y bien, no hay quién»

    Por otra parte, y en cuanto a lo del Auto del JCA de Xixón, un elemento más para tener en cuenta por William [y no es que esté de acuerdo con el juez, que parece por lo que cuenta, que es de los que hacen el juego a los cortesanos]: y es que no es lo mismo que se pare todo el sistema, a que sea sólo una pata la que cojee. Porque el paro total era dilatorio, pero la indefensión de una sola parte es «perentoria», y desde luego no tiene cabida en la C.E.. Difícil solución tiene el tema, si no te dejan derecho a la huelga; la alternativa sería borrarse todos del turno de oficio (coherente si es ruinoso), como hicieron los médicos eventuales de guardia en algún sitio próximo, de cuyo nombre no quiero acordarme; pero «más cornadas da el hambre» y siempre habrá alguien que «no esté de acuerdo» y a río revuelto, ganancia de pescadores.

    En fin, perdonad por lo críptico y mal hilvanado de la entrada, pero algo querré yo decir…

  4. Absolutamente de acuerdo con Renhquist. Los desafortunadísimos argumentos utilizados para reventar la legítima huelga de los Abogados del Turno de oficio de Gijón son perfectamente aplicables a los Jueces. Lo contrario sería de una arbitrariedad manifiestamente prevaricadora.
    Por tanto, el discutido derecho a la huelga de los jueces ha de ceder ante un derecho constitucional de mayor relevancia como es el derecho a la tutela judicial efectiva. Y punto, y al que no le guste que se vaya a su casa.
    Alegret.

  5. Sandra

    No parece que el momento socio económico acompañe a la huelga de jueces , funcionario público ni similar . Los medios de comunicación se manipulan y aunque el Ministerio sabe y no niega lo que hay , echa balones fuera , promete , habla de aumento retributivo y pone a los ciudadanos en contra de la judicatura y con ello la impagen de la Justicia se ve todavía más deteriorada , porque todo es suscptible de ser empeorado.
    Aunque resulta loable el moviminto judicial , están bajo la sosprecha de porqué han esperado al caso Tirado a movilizarse . La duda está en la calle y en la Casa: si este movimiento no es puro coorporativismo , si la situación de la justicia es tan caótica – que lo es – ¿porqué no se han manifestado antes? , ¿ qué Junta de Jueces ha puesto de manifiesto , antes de Tirado , la falta de medios?.
    Poco me parece que se puede hacer más que exigir del Ministerio y del CGPJ medios por los cauces ordinarios y fomentar la independencia judicial a través de los nombramientos de los altos cargos de la cúpula judicial ( que empiezan ya , si no me equivoco , desde las presidencias de los TSJ , de ahí para arriba la independencia judicial es absolutametne inexistente y hacia abajo , cada día más tenue) .
    El hecho de hacer un día de paro no va a evitar que se prohiba el derecho de huelga en una próxima reforma, sigilosa o no , de la LOPJ lo que ten por seguro CONTENCIOSO que vendrá, con total consenso político y sin más derecho que el del pataleo , le vieron las orejas al lobo….
    Y a todo esto, ¿nadie se pregunta qué es de los Fiscales en toda esta historia?

  6. joseantoniodiaz

    Razones a favor de la huelga de Jueces:

    1º.- Porque es necesario que los ciudadanos visualicen al máximo nivel el deterioro de la Administración de Justicia.
    2º.- Porque la huelga es un derecho fundamental.
    3º.- Porque no existen razones lógicas para negar tal derecho a los jueces y permitirlo a los funcionarios de prisiones, a los médicos, a los trabajadores de las centrales nucleares, a los controladores aéreos, o al resto de funcionarios de justicia (sin cuyo concurso el Juez no puede actuar).
    4º Porque numerosos países occidentales carecen de una legislación específica sobre la huelga y sobre derechos fundamentales sin que por ello se nieguen tales derechos a los ciudadanos.
    5º Porque si la Constitución consagra un derecho fundamental debe hacerse todo lo posible para garantizar su disfrute sin discriminación.
    6º Porque el silencio legislativo sobre el derecho de huelga de los jueces no puede interpretarse en sentido negativo.
    7º.- Porque el silencio legislativo sobre el derecho de huelga para todo el ámbito de la función pública ya fue interpretado por el TC en la sentencia 11/1981 en sentido positivo con el siguiente razonamiento bien conocido «el eventual derecho de huelga de los funcionarios públicos no está regulado –y por consiguiente tampoco prohibido- por el Real Decreto-Ley 17/1977. Si no hay regulación –y tampoco prohibición- mal puede hablarse de inconstitucionalidad por esta causa».
    8º Porque el derecho de huelga no es, conforme a nuestra Constitución, un derecho sin límites. A tenor del artículo 28.2 el derecho de huelga tiene el límite de la garantía de los servicios esenciales de la comunidad.
    9º.- Porque el derecho de huelga tiene asiento propio en la Constitución y es independiente de la libertad sindical.
    10.- Porque sin ejercitar el derecho no podemos valorar los problemas derivados de su ejercicio y en consecuencia tampoco se conocerán sus soluciones.
    Bueno, estas son las reflexiones de un ciudadano que cree que todavía hay jueces en Berlín.

  7. Pingback: El Blog de Derecho Público de Sevach » Blog Archive » Huelga de los jueces:¿ rebelión en la granja o justa cruzada?

  8. Si es discutible la conveniencia con carácter general de que los funcionarios tengamos derecho a la huelga, más discutible aún es que lo tengan los miembros de la carrera judicial. Según recuerda Ramón Parada en su libro «Derecho del empleo público», la huelga está prohibida para funcionarios en países como Alemania, Estados Unidos, Bélgica, Suecia. En España la Constitución de 1978 y la jurisprudencia posterior rompieron con la tradición de prohibición de este derecho respecto de los funcionarios. En todo caso, y aunque en la práctica pudiera llevarse a cabo una huelga de jueces y magistrados, la naturaleza, y sobre todo la importancia de sus funciones, lleva a que no sea nada adecuado que se lleve a caso ese derecho en ese colectivo. Criticamos muchas veces la huida del derecho administrativo de las Administraciones, criticamos muchas veces la laboralización del derecho regulador de la función pública, pero diciendo que los funcionarios como cualquier trabajador tiene el derecho a la huelga, estamos dando argumentos a quienes critican las peculiaridades del estatuto de los funcionarios. Hay que ser consecuentes. Es infantil eso de querer las ventajas de todo, y ninguna desventaja.

  9. Sevach

    Todos los comentarios aportan algo positivo. Sin embargo, me gustaría clarificar algo:

    1ª El «derecho a la huelga» no nace o se conquista porque se ejerza. No se adquiere por usucapión, de igual manera que si uno se comporta como dueño no por eso tiene el derecho de propiedad.

    2ª Si los jueces poseen o no el derecho a la huelga es algo que pertenece al mundo de la ciencia del Derecho, y por ello, con técnica jurídica, tal y como he insistido hasta la saciedad creo que los jueces son titulares de ese derecho como cualquier otro «trabajador» (la toga no priva de derechos) aunque con las garantías propia de todo servicio público.

    3ª Si ese derecho debe o no ejercerse es algo que pertenece al mundo de la sociopolítica, de la especulación o de la táctica negociadora, y por ello, son admisibles todas las posiciones, ya que sólo los resultados a posteriori (tras hacer o no huelgga) son los que pueden confirmar los auspicios positivos o negativos.

    4ª Y por ultimo, no creo que los jueces necesiten hacer huelga para demostrarse a sí mismos que tienen derecho a hacerlo, ni para conseguir que se mueva la silla al Ministro de Justicia, ni para demostrar que son capaces de lanzar un rugido al Ministerio o al Consejo General. La huelga insisto, si no se quiere desnaturalizar en su finalidad y esencia, ha de estar al servicio de una situación de insostenible presión sobre el prestigio, la dignidad o los medios disponibles para ejercer la función jurisdicconal, y ADEMAS, que se sienta de forma casi unánime por todo el colectivo, y ADEMÁS que se hayan agotado otras vías.

  10. trujillo

    Todo lo que escribe Sevach está muy bien argumentado, pero me parece nadar y nadar para acabar muriendo en la orilla. El razonamiento que sigue es del tenor: los jueces tienen derecho a la huelga, la justicia está colapsada, pero, ahora no es el momento.
    Frente a la moraleja sevachiana propongo otra: Imagínemos que uno cualquiera de nosotros acude a un hospital y entrando por la puerta no para de ver gente agolpada en los pasillos esperando ser reconocidos, pacientes en camilla que llevan meses sin ser atendidos, habitaciones colapsadas de enfermos, ausencia de enfermeras/os, médicos sin instrumental moderno y adecuado, etc… ahora piensen en las estanterías de cualquier juzgado en el que hayan estado últimamente.
    he de decir que lo llamativo es cómo todos hemos acabado asumiendo, interiorizando, que la justicia no puede funcionar de forma eficiente, que los legajos decimonónicos siguen sirviendo, que el régimen de actos de comunicación procesal es bueno, que la ejecución -civil, penal, etc…, cualquiera vale al caso- «siga su curso», … y tantos ejemplos que podrían citarse.
    Creo en la huelga de los jueces, es más, lo que me sorprende es la falta de apoyos que está teniendo en otras profesioes jurídicas igualmente víctimas de la indolencia histórica con que se ha afrontado la reforma judicial. Ubi sunt los fiscales, los abogados, los procuradores? A ellos les vale lo que hay? Ah, ya, que la culpa de todo la tienen ese cuerpo corporativizado corporativista de los jueces?

  11. Sevach

    Trujillo: Comparto tu queja sobre la situación Dantesca de las oficinas judiciales, pero lo que resulta Kafkiano es la actitud de la Administración llamada a resolverla: el Ministerio de Justicia se llena de palabrería hueca (calidad, modernización,etc) pero sin hechos, y el Consejo General del Poder Judicial se enreda en ese laberinto provocado por la esquizofrenia de que se supone que representas a los jueces, pero te debes a los partidos políticos y temes al gobierno.
    Pero siguiendo tu ímagen gráfica de que no seguir adelante con la huelga es como nadar y nadar para acabar muriendo en la orilla, mas bien creo que si un náufrago pretende alcanzar la orilla no debe empeñarse en redoblar fuerzas cuando la avista, pese a las fuertes corrientes y a los tiburones, sino que debera dosificar las fuerzas y analizar la manera de sortear los peligros. Con la primera actitud, el fracaso está asegurado. Con la segunda, al menos hay probabilidades de triunfar. Para los jueces no solo vale el tener el instituto de la huelga, sino aquello de «corazón caliente y cabeza fría».
    Y tienes toda la razón en que las profesiones jurídicas de abogados, procuradores y fiscales, están mirando el temporal como si no fuera con ellos. Nadie les pide ser solidarios con los jueces, pero sí sería de esperar que plantearan enérgicaemente mas medios para la Administración de Justicia. ¿Acaso es admisible que en un hospital en deficientes condiciones solo los médicos protesten y no lo hagan los pacientes ni los potenciales usuarios?

  12. Contencioso

    Estimado Sevach,

    creo que, poderosamente influido por tu intima amistad con Jose Ramon Chaves, pierdes de vista una parte importante de la perspectiva que subyace en todo esto. Jose Ramón es profesor de Universidad y su vida profesional se ha desarrollado en su mayor parte en otros ámbitos; para él fue una especie de «honor» o «distinción» ser seleccionado por el 4º turno para ejercer la función de un poder del estado, y cuando se canse de ella o le sea excesivamente amarga puede volver a la universidad (Aun admitiendo que ésta no es siempre un lecho de rosas). Pero para otros como yo, que de la universidad pasamos a la oposición y de ahí a la judicatura, no hay otra experiencia profesional que esa. Nuestra vida laboral se reduce a ser una especie de técnicos en derecho de grupo A que ponen resoluciones y que, aun sopesando la importancia de éstas, en general no nos consideramos «poder del estado» en nuestra vida diaria. De hecho, cada vez que miramos nuestra nómina y la imposibilidad de autoestablecerla, la prohibición de contratar personas válidas como asistentes o de despedir a funcionarios ineptos de cuyo trabajo o no-trabajo sin embargo hemos de responder de manera cuasi-objetiva, y de ser el blanco de críticas desinformadas en muchas ocasiones, sentimos que tenemos lo peor de un «poder», y lo peor de un funcionario, sin otra ventaja que la permanencia en nuestro puesto.

    Si toda la judicatura española proviniera en su totalidad de lo que hoy se denomina «4º turno» podría estar de acuerdo en la mayoría de esos planteamientos, pero cuando resulta que en su mayor parte es una profesión como cualquier otra de las de grupo A de la administración, pero con incontables desventajas adicionales, creo que es justo entender que quienes no tenemos otra aspiración que prestar un servicio público de calidad y en condiciones, podemos razonablemente afrontar una huelga con abstracción del tan manido concepto de «poder del estado» y en su lugar una visión mas realista de lo que laboralmente somos. Que no es mas que funcionarios de grupo A.

    Saludos

  13. Sevach

    Gracias, contencioso, por tu lúcido análisis, aunque con cierto poso de amargura. Y es que la amargura de quienes desempeñan la función juridiccional es común a la practica totalidad de jueces y magistrados, ya provengan de uno u otro turno. El desencanto siempre sobreviene, pero siempre hay algo de vocación en los jueces. Son jueces, han querido serlo y quieren creérselo. Por eso, el problema viene cuando desde el mismo corazón de la profesión (desde el Consejo General del Poder Judicial) o desde quien está llamado a tutelarla (Ministerio de Justicia), se contempla a los jueces, como la imagen del post: como ovejas gregarias de las que solo importa la lana y el queso que producen. Números.

  14. sed Lex

    Bueno, en algo tiene razón S.Sª, y es en que son ustedes funcionarios del Grupo A [A-1, para más señas], pero no cualquier clase de funcionarios. Para empezar tienen bastante más poder que el común de los mismos; para seguir tienen más capacidad de promoción [sobre todo si a buen árbol se arriman]; para continuar tienen bastante mejor nivel y sueldo que la mayoría de los curritos del Grupo A-1; y para terminar –por terminar en algún sitio- tienen bastante más nivel de protección y consideración.

    Y quizá eso es lo que les duele; que hasta ahora no se habían considerado «especie cinegética», y desde que se ha levantado la veda el corporativismo ha despertado su indignación –justa por otra parte-, y han decidido que puestos a revolver el «cubo de la basura», vamos a destaparlo del todo, a ver si el por el olor alguien se da cuenta de que se va llenando y va siendo hora de invertir en bolsas nuevas…

    Pero de todas maneras, admítame un consejo entre funcionarios.
    Antes de entonar el `Dies irae’ [bonito poema, por cierto, que les invito a recordar], reflexionen:

    Judex ergo cum sedebit,
    quidquid latet apparebit,
    nil inultum remanebit.

    Quid sum miser tunc dicturus ?
    Quem patronum rogaturus,
    cum vix justus sit securus ?

    No tienen toda la parte mala de cada cosa. Al cabo y al fin la burocracia ha prevalecido sobre la tecnocracia. Bienaventurados Ustedes, los licenciados en derecho en general, porque suyo será el reino de la Administración.

    Fíjense más en lo que tienen, y un poquito menos en lo que les falta. Serán mucho más felices…

    Y dicho esto, hay un «remedio» en su campo: si la administración campara menos a sus anchas por su justo acotamiento, menos pleitos les llegarían.

    No se traguen –y toda generalización es odiosa- la viga en el ojo propio…

    http://es.wikipedia.org/wiki/Dies_irae

  15. Para Sed Lex: Creo ue hablar de «veda del corporativismo» respecto de los jueces demuestra que no ha entendido nada del grave problema de la justicia ni de las razones que han provocado este «ruido de togas». Item más, si los jueces viven y han vivido tan bien…¿por qué embarcarse en esta «aventura» frente al poder público que según usted les tiene mimados?. Pues porque como todo abogado,profesor,juez o ciudadano sabe, la justicia en este país está colapsada e insatisfactoria, y si los jueces protestan por ello, hemos de aplaudir que se sumen a cambiar el sistema y no criticarlo.

    P.D.Mas que el Dies irae le invito a Sed Lex a releer la fábula de la Zorra y las uvas….

  16. sed Lex

    Atila, ¡cómo son ustedes, los leguleyos [con perdón], en esto de tergiversar!. Cierto es que me he comido una coma, pero no me refería a la veda del corporativismo, sino de levantarse la veda del Juez y declararle especie cinegética.

    Creo que sí que he entendido el problema, a pesar de lo que usted diga; y si se fija, hablaba de cubo de basura, que no niego que exista.

    Lástima que el blog no me permita copiar aquí la genial viñeta de Sansón de «El Norte de Castilla» del día 21 de octubre en la que un perplejo ciudadano entra en un Juzgado tan atiborrado de montañas de expedientes que casi no dejan ver al funcionario y que dice: «Perdone, ¿es aquí donde maldita la hora en que se deja uno el expediente con las diligencias de su caso para que nunca más se sepa?»

    La cuestión es que el día de la ira no se ha levantado hasta que «le han tirado» al Juez Tirado [permítaseme el chiste fácil]. Ira que entiendo por otra parte, pues yo también la he sufrido –como funcionario desbordado-, incluso en sus carnes.

    Lo que digo, en relación con el tema del foro, sobre la oportunidad de realizar una huelga, y haciendo un poco de «abogado del diablo», yo que no soy abogado, es que se les ve un poco el plumero corporativista; y que una huelga va a ser interpretada por la ciudadanía en ese sentido.

    De todos modos yo no me preocuparía mucho por lo del Juez Tirado; es `vox populi’ que «la Justicia en enero es muy rigurosa…, pero llega febrero y ya es otra cosa». Y que hay dos tipos de asuntos, los que el tiempo ha resuelto,… y los que el tiempo resolverá… y este parece que es de los últimos…

    Distinto es el problema de la Justicia, que viene de antiguo, y parece que va para largo. Pero no es sólo un problema de falta de medios, y en lo que a lo contencioso-advo. se refiere, el exceso de asuntos no es culpa del ciudadano o empleado público, que acude a ella «por cualquier cosa», como decía en una entrevista el ínclito Presidente del TSJ de Castilla y León, sino del imperio del «todo vale» para la Administración, que ustedes -como árbitros- no han sabido cortar. «Cuando el dedo apunta al cielo, sólo el tonto mira al dedo».

    Y sí, por favor, arreglen la Justicia; pero dudo que lo consigan con una huelga.

    (sigue)

  17. sed Lex

    (continuación- y disculpen por lo largo)

    Por cierto, en cuanto a la traducción del párrafo del Día de la Ira, se explica por sí mismo:

    Así, cuando el juez se siente
    lo escondido se mostrará
    y no habrá nada sin castigo.

    ¿Qué diré yo entonces, pobre de mí?
    ¿A qué protector rogaré
    cuando ni los justos estén seguros?

    Y en cuanto a la recomendación de la fábula de Esopo, que sólo demuestra como otra vez se sienten superiores al resto del mundo y me confirma en mis afirmaciones, yo prefiero otras fábulas del mismo autor, como la de «El León y el ratón», que nos enseña a ser menos soberbios… «La gallina de los huevos de oro», que nos enseña a ser menos avariciosos… o «El águila y el escarabajo», que nos enseña a no despreciar a los insignificantes… o la de «La zorra y el leñador»,….

    En fin, que hay muchas más fábulas interesantes:

    http://edyd.com/

  18. Sevach

    Bienvenidos sean los comentarios, como los anteriores, que siendo razonados y desde un tenso respeto, contribuyen a arrojar luz sobre una cuestión tan vidriosa como es la posible legitimidad y oportunidad de la huelga de la judicatura.

    Sólo me gustaría añadir que si bien es cierto que la huelga anunciada presenta un ostensible «tufo corporativo» también es cierto que mas allá de las connotaciones negativas que tiene el término «corporativo» no veo la carga negativa de tal expresión en el caso de la huelga judicial anunciada.

    Una cosa sería que el cuerpo judicial actuase para defender determinadas prerrogativas alejadas del común de los mortales (que no es el caso, pues la posible huelga no es para luchar por tener una toga mas grande, aparcamiento gratuito, tratamiento protocolario separado o similar, un quinquenio específico o dos meses de vacaciones,etc) y otra muy diferente es que el cuerpo judicial está actuando en forma corporativa para defender intereses comunes pero legítimos (dignidad de la profesión vinculada a los medios para cumplir con su trabajo).

    Admito que el detonante ha sido la sanción al juez Tirado ( de igual modo, permítaseme la comparación, que el asesinato del archiduque Francisco Fernando provocó la primera guerra mundial que ya estaba intensamente caldeada en los Balcanes antes de dicho incidente). También admito la humana reacción corporativa («cuando las barbas de tu vecino veas mojar»). Pero también debemos reconocer que, ese motivo incidental ha sido superado por la constatación de una situación que se hace difícilmente sostenible para la judicatura: no se sienten representados por el Consejo General del Poder Judicial ( cuando teóricamente debería ser el guardían «corporativo» de los jueces), ni se sienten atendidos por el Ministerio de Justicia ( ni en la anécdota –medios tecnológicos, revisión retributiva,etc- ni en la categoría –facilitar una justicia sosegada-rápida-eficaz y como no, justa).

    Le viene a la mente a Sevach que en tiempos de esclavitud propios de El Tío Tom, en Luisiana (EEUU), tuvo lugar un conocido levantamiento de protesta entre los esclavos de una plantación algodonera. Lo único que pedían al amo era que, por desgaste de la herramienta se les renovase el entonces bautizado «azadón del negro», para poder trabajar más (que el amo no sustituía, pues le era mas barato sustituir al negro que al azadón). La respuesta de los «amos» osciló desde la ración de azotes a los levantiscos, a la supresión de la ración de alimentos, hasta la supresión de la mitad del mango de los azadones para que tuvieran que trabajar mas penosamente y no olvidasen su condición.

    No quiero ni por asomo equiparar los jueces a los desgraciados esclavos, pero sí al menos llamar la atención sobre las actitudes de los patronos ante las quejas legítimas.

    P.D. Gracias por vuestras aportaciones, y por favor, seguir enriqueciendo el debate, pero por favor manteneros dentro del respeto a la libertad de expresión y del respeto a quien profiere opiniones que no se comparten.

  19. sed Lex

    Para distender un poco (aunque no sé si lo conseguiré) y siguiendo a vueltas con el tema, recomiendo otra viñeta de Sansón, esta vez del 12 de septiembre de 2008, pero ahora, si me lo permiten les adjunto el enlace [hay más viñetas, pero a la que me refiero es a la de la fecha citada], porque contársela no le haría Justicia.

    http://blogs.nortecastilla.es/rafavega/posts/10

  20. William H. Rehnquist

    Estimado amigo Sevach: todas las reivindicaciones que los jueces realizan (y que enumeras en tu último post) las reivindican los letrados gijoneses, para ver cómo el poder judicial intervenía tajantemente para cortarlas por lo sano. Si los jueces se quejan de sus escasas retribuciones, me permitiría aconsejarles que echaran un vistazo al Anexo II del Decreto del 273/2007 de 28 de noviembre por el que se aprueba el Reglamento de Asistencia Gratuíta del Principado de Asturias y diga honestamente si la cuantía de las retribuciones (que se abonan al profesional seis meses más tarde de finalizada la actuación) es mínimamente digna y si no supone un trato degradante para el profesional. Por cierto, que si bien los letrados gijoneses, por boca del decano del colegio, apoyaron expresamente en su día a los huelguistas, no he visto que ni uno solo de los colectivos vinculados al mundo del derecho (magistrados, jueces, fiscales) que en su día dieron su espaldarazo a los colectivos en huelga, alzara la voz para sostener las reivindicaciones de los abogados de Gijón.
    Por último, amigo Sevach, y en lo referente al juez Tirado. Aceptemos como hipótesis que, en efecto, haya cometido una falta grave. Me pregunto la razón por la cual si se ha sancionado al juez y al secretario judicial el mismo hacha del verdugo no ha cercenado el cuello del representante del Ministerio Público, tanto o más responsable que los otros dos en la situación creada.

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