Crónicas administrativistas

Coletazos de las Escuelas de Derecho Administrativo

EScuela de AtenasLeyendo las Memorias europeas (Editorial Funambulista,2015) de Francisco Sosa Wagner, que comentaré otro día, me tropiezo con un fragmento delicioso para los que siempre hemos estado próximos a las fuentes del Derecho Administrativo, a las vicisitudes de las Escuelas y como no, al papel que representó Eduardo García de Enterría en el bing-bang del Derecho Administrativo español.

 Adelantaré que los juristas siempre hemos oído hablar de las Escuelas académicas en general, como nichos de conocimiento de tinte corporativo y rozando lo masónico, donde regían actitudes propias de la película mafiosa “ Uno de los nuestros” (Martin Scorsese, 1990).

 

 1. Sin embargo mas allá de la anécdota y la cómoda caricatura, las Escuelas de Derecho Administrativo de las décadas democráticas del siglo pasado cumplieron la noble misión de aglutinar profesores de homogéneo planteamiento vital y profesional, dar cohesión al grupo y generar sinergias, marcar métodos y estilo investigador, así como velar por la capacitación de sus miembros.

   En particular, los juristas somos deudores de construcciones doctrinalmente sólidas que se adentraron en los confines del Derecho Constitucional para conseguir que las Administraciones Públicas españolas de la democracia caminasen apoyadas en la legalidad y desterrando las cadenas de un añejo orden público, la discrecionalidad inmune y la jurisdicción revisora.

 

 2. Aunque la base de tales Escuelas era científica podría identificarse un perímetro territorial en función de los asentamientos universitarios de sus miembros, y sobre todo articuladas en torno a líderes académicos con vocación expansiva tanto en militancia (discípulos) como en productividad académica (publicaciones, foros e ingenios).

 

3. Sin embargo, el crecimiento de las Escuelas ( y vale con mayor o menos incidencia para todas las áreas de conocimiento) las hizo morir de éxito, pues desde Darwin sabemos que la masificación de la especie propicia la autodestrucción salvo para los lémures noruegos que se arrojan por el precipicio para regular la población.

Tampoco ayudaron las reformas universitarias del siglo XXI (2001 y 2007) que adolecieron del mal del “populismo corporativo”, o sea experimentemos y consigamos una mezcla de apariencia de modernidad para conseguir la paz social: palabrería, infinidad de categorías académicas y contractuales, competencias fragmentadas entre Administraciones, anzuelo de plazas y complementos, café para todos, etc.

Escuelas de administrativoLo cierto es que hemos asistido al fenómeno de degradación de las Escuelas jurídicas de forma similar a lo que las hordas germánicas supusieron para el imperio romano, pues la endogamia, el clientelismo, la eclosión de las acreditaciones y la emancipación cuando no la deslealtad de algunos, han debilitado los lazos de fraternidad y sintonía que otorgaban cohesión a las Escuelas primarias.

 

4. Sin embargo, lo que me interesa ahora es ofrecer esta festiva y bella crónica de los encuentros de la concreta Escuela del ámbito del Derecho Administrativo del profesor García de Enterría, que nos ofrece el profesor Sosa Wagner, concretamente del acaecido en 2010 en Burgos y que se siguen manteniendo pese a que es ley de vida que tras el fallecimiento del patriarca los “hijos” se abran paso por sí solos.

Pero previamente escuchemos al propio García de Enterría al respecto, desde su impresionante estatura moral y científica, en su delicioso discurso titulado “Sobre la formación del Derecho Administrativo Español” (Revista de Administración Pública, num.174, Madrid, 2007, pp.23-29).:

He tenido luego la fortuna de haber tenido un excepcional plantel de discípulos, desde los que pude reunir en los seis años inolvidables de mi primera Cátedra en Valladolid (1957-1962) (Ramón Parada, Alejandro Nieto, Ramón Martín Mateo, los dos hermanos Sebastián y Lorenzo Martín-Retortillo —todos han sido luego Catedráticos de Madrid, menos Martín Mateo, que se ha jubilado de Catedrático de la Universidad de Alicante—), hasta los más numerosos formados en los años madrileños. He de precisar inmediatamente que la gran mayoría de ellos han sido formados directamente por los discípulos directos míos y no por mí. En total, este notable grupo, que es mi primera alegría, son hoy (contando ya, como he indicado, los discípulos de discípulos, y aun dos grados sucesivos más: esto es, ya nietos y hasta biznietos míos), en total, más de sesenta Catedráticos. Este grupo mantiene una fraternidad humana ejemplar: se reúne como tal dos veces al año, en junio, en un lugar de Espanña cuidadosamente elegido entre todos, reunión para la que designamos lo que las viejas Ordenanzas Militares de Carlos III llamaban el «oficial aposentador», que es quien se encarga de acoger y dar posada al grupo; y la segunda en Navidad y en Madrid. Debo confesar que el grupo me profesa una devoción personal emocionante, que, aunque piense que esté poco justificada, constituye sin duda una de las mayores alegrías de estos años, ya finales, que estoy viviendo.

 

Y ahora sí, dando un salto en el tiempo escuchemos a Sosa Wagner con la crónica del evento en 2010:garcía de enterría

 La reunión que la “Escuela de García de Enterría celebra todos los años. Se trata de un insólito encuentro al que acudimos con nuestros cónyuges los catedráticos de Derecho Administrativo que hemos sido discípulos de Don Eduardo ( a quien llamamos “ El Maestro”).. Mercedes, que es la mía acude en su doble condición de catedrática y de mujer de catedrático. Se vienen celebrando desde 1975 y yo me incorporé a ellos- cuando ya ostentaba esa condición en 1977. Seleccionamos un lugar tranquilo y hacemos excursiones culturales; este año ha sido a las excavaciones de Atapuerca. Charlamos de nuestras cosas y comemos con largueza, siempre se nombra a un “aposentador”, esto es, un colega que se encarga de la organización del viaje, que no es fácil pues somos sesenta y tantos catedráticos mas el acompañamiento femenino ( o masculino). Me inventé hace unos años un juramento de adhesión a la Escuela y a sus principios de los nuevos catedráticos, todo en clave de humor, y seguimos practicándolo pues a Enterría y a Amparo, su mujer, les divierte mucho. Les hago recitar que creen en el Derecho administrativo como Derecho estatutario, único concepto verdadero (que es el acuñado por Enterría en un trabajo famoso); que creen en la inderogabilidad singular de los reglamentos y en el principio de interdicción de los poderes públicos ( que es otro trabajo canónico de Enterría); en el valor normativo de la Constitución española (otra de sus aportaciones); y lo mismo en relación con otros libros suyos para concluir que “creo en fin que hoy día no hay nadie como García de Enterría”.”

 

   En fin, me pareció bello y útil ( las dos máximas clásicas) ofrecer desde el blog esta curiosa estampa y dar noticia puntual del fenómeno de las Escuelas de Derecho Administrativo (no solo las de García de Enterría pues otras fueron respetables por la calidad de sus miembros, aunque de menor dimensión), a las que tanto debe el Derecho Público de nuestra país y de Iberoamérica.

 Lo cierto es que, con Escuelas o sin ellas, reviste actualidad lo que califiqué de La guerra de los mundos del Derecho Público español

6 comments on “Coletazos de las Escuelas de Derecho Administrativo

  1. Escuela??????? ja, ja, ja, pura mafia que ha distribuido a su antojo cátedras y titularidades en todas las Universidades Públicas de España a su antojo.

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  2. Pingback: Memorias europeas | Editorial Funambulista

  3. Este tipo de “escuelas” en realidad lo que son es grupos de presión en favor de sus propios intereses, una auténtica masonería… Unas son del Opus, otras de derechas, alguna incluso socialista,pero siempre van a lo suyo, y la “ciencia” del Derecho -si es que al Derecho se le puede considerar una ciencia, que creo que no- les importa una higa…

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  4. Me he sentido muy ajena a este texto y al principio pensé que era por el lenguaje arcaico, pero luego me di cuenta de que era también porque el Derecho Administrativo es “cosa de hombres”, como la política. Siempre les digo a mis amigas que, si buscan pareja, se afilien a un partido. No falla: todo señores.

    Hay una esposa catedrática, sí, aunque no nos dicen de qué especialidad, y el resto es acompañamiento femenino indeterminado. ¡Ojalá esto cambie con las nuevas generaciones de mujeres juristas!

    Saludos, compañeros,

    Francisca

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  5. me resulta interesante leer el texto completo del juramento inventado por Sosa Wagner…

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  6. Pingback: Las sombras de la grey… de administrados – delaJusticia.com

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